VIDEO: EL ABRAZO DE LUIS SCOLA CON SU FAMILIA AL LLEGAR AL HOTELFestejó con sus compañeros. Fue a buscar a Emanuel Ginóbili y se fundió en un abrazo gigante como sus carreras. También celebró con Juan Ignacio Sánchez. Y el momento cumbre de la alegría fue ese racimo de besos y abrazos con su mujer y sus cuatro hijos. Luis Scola acababa de convertir 28 puntos en el triunfo de Argentina sobre Francia en la semifinal de un Mundial a los 39 años.-¿Esperabas a esta altura de tu carrera meter 28 puntos para llegar a la final de una Copa del Mundo?-Sí, no te voy a mentir. La verdad es que lo esperaba. Vine acá pensando en hacerlo. Todos los partidos pienso en meter treinta puntos y a veces hago cero. Eso no se puede controlar siempre, pero pensaba que lo podía hacer.El capitán del seleccionado argentino no anotaba tantos puntos en un partido de un Mundial desde la segunda fecha de España 2014 frente a Croacia. Y antes, hay que remontarse a los octavos de final de Turquía 2010. Allí, le anotó 37 a Brasil, la marca máxima de un jugador argentino en un partido de una Copa del Mundo. El segundo máximo anotador de la historia de los mundiales, que ya suma 708 puntos, vivió una jornada especial. Porque para la semifinal vinieron a Beijing Pamela Rocchetti, Tiago Scola, Tomás Scola, Matías Scola y Lucas Scola. Nada más y nada menos que su familia.”Yo la convencí a mi mamá de venir después del partido contra Serbia. Habíamos dicho que si llegaban a la final viajábamos, pero después de los cuartos de final le insistí y vinimos”, cuenta Tiago, el mayor de los hijos de Luis.”No teníamos nada decidido. El martes después del partido hablé con Luis y lo organizamos. Salimos el miércoles a la tarde. Volamos hasta Frankfurt, ahí hicimos una escala de cinco horas y después otro vuelo hasta Beijing. En total fueron unas 27 horas de viaje”, detalla Pamela .Así como Luis Scola dice siempre presente ante cada llamado del seleccionado argentino, Mario, su padre, es quien lo ha acompañado en casi todos los torneos de la Selección. Pero a este Mundial de China no pudo viajar por estar en plena recuperación de una operación del tendón de Aquiles. “Mario se puso re contento de saber que veníamos. Y me dijo que si yo no quería venir, él viajaba. Aunque en realidad no podía así que se quedó”, agrega Pamela.”Me puse muy nerviosa. Después, cuando empezó el partido me tranquilicé un poco. Y cuando llegó el último cuarto no podía más, me temblaba todo. Y al final lloré”, dice Pamela todavía con los ojos vidriosos. “Yo no lloré, pero me puse muy contento por lo que consiguió mi papá. Muy pocos jugadores llegan a competir a este nivel a los 39 años”, se suma Tiago. “Es emocionante porque lo vivimos desde adentro y vemos todo el esfuerzo que hace Luis para estar acá. No tengo palabras para explicar algo tan hermoso”, completa Pamela.Para llegar a este punto de altísimo nivel, Luis Scola realizó un trabajo especial para estar en las mejores condiciones posibles para afrontar esta competencia tan exigente. Así lo explica Marcelo López, su preparador físico personal, quien también integra el staff del seleccionado: “Nosotros empezamos a trabajar juntos hace más de dos años y en cada preparación hubo un pedido muy particular de Luis: el punto de rendimiento físico más importante lo quiere tener en las ventanas clasificatorias o en los torneos de selección. Otros jugadores suelen pedir estar en su pico para afrontar las definiciones de las ligas en las que juegan, en cambio él siempre quiere tener su mejor forma cuando compite con la Selección. Eso coincide con lo que estamos viendo a nivel físico. Y si a eso le agregamos el rendimiento deportivo, mucho mejor”. Para complementar la idea de que Scola parece ganarle la batalla al tiempo, nada mejor que apoyarse en las pruebas físicas. “Todos los valores de los testeos son mejores que en años anteriores. Son valores analíticos: si salta más alto, si tiene más fuerza o si corre más rápido. A todo eso se le suma un toque afectivo y sentimental porque es Luis, tiene 39 años y llegó a otra final del mundo con Argentina. Todo se conjuga para que sea mejor”, dice López.Scola sabe más que ningún otro jugador en la historia lo que es ganar partidos en mundiales. Con el triunfo ante Francia, ya suma 32. Y, como en el envido, quiere cantar 33. Para eso Argentina debería ganarle a España y consagrarse campeón del mundo por segunda vez en su historia. “España llega a este final invicto igual que nosotros. Jugamos un buen básquetbol y me gustan nuestras chances. Estamos en un buen lugar y podemos competir. Tengo mucha confianza y creo que nos va a ir bien. Por supuesto que no puedo estar seguro de que vayamos a ganar la final”, indicó Luifa. “Muchos no se esperaban que llegáramos adonde estamos ahora, pero no es nuestro caso. Nosotros sí nos imaginábamos en este lugar. Y nadie puede discutir que nos merecemos estar en la final del Mundial”, resaltó el eterno capitán.Cuando el plantel argentino llegó al hotel Shangri-La, donde se hospeda en Beijing, una batería de aplausos fue la música de la recepción. Los jugadores y el cuerpo técnico les agradecieron a los hinchas que los esperaban. Scola les retribuyó ese cariño a los fanáticos con su saludo. Y luego se apartó hacia un costado. Allí se acercó a Pamela. Abrazo y beso para la mujer que lo acompaña desde siempre. La que vino a Beijing para compartir este histórico momento de felicidad.SEGUÍ LEYENDO:Las redes sociales estallaron con memes y comentarios por la clasificación de la selección de básquet a la final del MundialLos dos triples de Luis Scola que liquidaron el partido contra Francia y el emotivo festejo con su esposa e hijosNervios, ansiedad y abrazo emotivo e interminable con Scola: así vivió la clasificación a la final Manu Ginóbili

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