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Uno de cada tres latinos en Estados Unidos apoya a Donald Trump

Según una encuesta del Pew Research Center, Trump tiene el 30% por ciento de aprobación de la primera minoría étnica de los EEUU. (AFP) (AFP/)No logrará el 40% del voto latino, como consiguió George W. Bush en 2004, pero si se considera que el presidente Donald Trump, lejos de ser un popular ex gobernador de un estado con fuerte presencia hispana como Texas ha sido acaso el menos afín a la primera minoría étnica de los Estados Unidos, parece más que bien que tenga el 30% por ciento de su aprobación, según una encuesta del Pew Research Center, y una probabilidad de voto para su reelección en noviembre de un latino cada cuatro, según otra, de Telemundo.“Como candidato, Trump declaró que México ‘no envía lo mejor que tiene’ sino que se alivia de aquellos que ‘traen drogas, traen delitos’; etiquetó a los inmigrantes mexicanos como criminales y violadores, prometió deportar a los ‘bad hombres’ y prometió una ‘fuerza para deportaciones’”, enumeró Ruben Navarrette Jr en una columna para USA Today. Y como mandatario, agregó, terminó con la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), lo cual dejó sin estatus migratorio legal a 700.000 jóvenes latinos, impulsó políticas migratorias que redujeron a la mitad las visas de residencia y separó a miles de familias que buscaban refugio de la violencia y la pobreza, “al punto de que casi 70.000 niños inmigrantes quedaron detenidos en algún momento del año pasado”.A pesar de que ha hablado de la “invasión” que los Estados Unidos sufren desde el sur, las encuestas indican que Trump podría obtener entre el 25% y el 30% del voto de la minoría que, además de ser la primera en población, por primera vez lo será también en cantidad de votantes: según el Pew, unos 32 millones de latinos podrán votar este año, lo cual supera los 30 millones de afroamericanos y representa el 13,3% del electorado. El atractivo del republicano se condice con el 28% de los votos hispanos que obtuvo en 2016, según cifras de Real Clear Politics.Unos 32 millones de latinos podrán votar este año, lo cual supera los 30 millones de votantes afroamericanos. (Adria Malcolm/The New York Times)“En general, los votantes latinos registrados tienen perspectivas negativas del presidente Donald Trump y la dirección en la que va el país, con puntos de vista fuertemente divididos siguiendo la preferencia de partidos”, dijo el análisis de Pew. “Unos dos tercios de los votantes latinos registrados (68%) desaprobó la labor de Trump como presidente, incluido un 51% que la desaprobó mucho”. El resto de las cifras son lo llamativo: “El 30% de los votantes hispanos que aprueban a Trump incluye un 23% que lo aprueba mucho”.Según interpretó el ex vocero del Caucus Hispano del Congreso (CHC, un organismo legislativo sobre temas que afectan a esta comunidad), si bien el porcentaje de apoyo puede no parecer alto, “hay que considerar lo que esa cifra significa para los demócratas: la disconformidad con el presidente en los últimos tres años no ha conducido a un aumento en el apoyo para el partido de la oposición”. Kristian Ramos subrayó en una columna para The Atlantic: “Cuando los demócratas se dirigen a los votantes latinos se centran demasiado en la inmigración y dicen muy poco sobre otros temas que estos votantes priorizan. Si quieren ganar la cantidad suficiente de votos latinos para recuperar la Casa Blanca, los demócratas deben continuar luchando por la comunidad inmigrante pero también tienen que ofrecer una narrativa positiva, con aspiraciones, que incluya a los latinos como un sector vibrante del país”.Distintos factores dan importancia al voto latino: se trata de una población joven, tienen injerencia en estados decisivos como la Florida, Nevada y Colorado y casi dos tercios —en general, de origen mexicano— tienden a votar a un partido o a otro. Sin embargo, ninguno de esos elementos, ni otros, les da unidad. Los cubanos en Miami no comparten sus intereses ni sus visiones con los puertorriqueños de Nueva York, por ejemplo.El 30% de los votantes hispanos que aprueban a Trump incluye un 23% que lo aprueba mucho. (REUTERS/Jeenah Moon) (JEENAH MOON/)Además, destacó Navarrette, “en muchos casos esta gente no es realmente latina: son post-latinos”. Detalló: “Se consideran a sí mismos estadounidenses. Son ambivalentes en cuanto a su ascendencia, sus familiares, sus ancestros. No se ofenden cuando Trump insulta a los inmigrantes mexicanos porque —incluso en el caso de los mexicano-americanos— consideran que la gente sobre la que él habla es otra especie”.En su artículo para USA Today citó a Chris Salcedo, un presentador de radio de Texas: “Siempre me han molestado mucho los liberales, en la prensa y fuera de ella, que dicen que yo, por mi apellido latino, tengo algo en común con alguien que se cuela en mi país sin nuestro permiso”, opinó Salcedo. “Cuando el presidente toma medidas contra los cruces ilegales de la frontera y el tráfico de personas, no creo que me esté atacando, porque yo también quiero que esas mismas cosas se terminen”.Ramos subrayó algo similar: “Las diferencias ideológicas son más marcadas entre generaciones. Como un mexicano-americano de tercera generación me encuentro justo en la cúspide de una fractura intergeneracional. Aunque me identifico firmemente tanto con mi legado inmigrante como con el americano, soy más americano que mexicano. La identidad es complicada, sin embargo. Tengo amigos de la infancia que son mexicano-americanos, cuyas familias han vivido en los Estados Unidos durante generaciones, que ya no se identifican con su herencia mexicana”.A pesar de los dichos de Trump sobre los inmigrantes y de sus políticas, como el fin de la DACA y la separación de familias en la frontera, los latinos podrían incidir en la reelección del republicano.Mencionó otro estudio del Pew Research Center, de 2017, que halló que ya entonces más del 10% de los estadounidenses de origen hispano no se identificaban como hispanos. “Cuanto más cerca están de sus raíces inmigrantes, más probable es que los estadounidenses con ancestros hispanos se identifiquen como tales”. Eso se ha combinado con una tasa histórica muy alta de matrimonios mixtos y una cantidad descendiente de inmigración latinoamericana en la última década.Como resultado, los latinos de primera y segunda generación tienen fuertes lazos con su herencia de inmigrantes, pero en la tercera generación el 23% ya no se ve como latino y desde la cuarta generación en adelante, sólo la mitad se identifica con sus raíces. “Estos votantes ya no asocian su identidad cultural con ser inmigrantes, y el tema de la inmigración es menos importante para ellos”, señaló Ramos. “Los insultos de la Casa Blanca a los inmigrantes no cambian a quienes apoyan a Trump”.Si bien todos los precandidatos de la oposición enfatizan en sus plataformas cuestiones como la economía, la salud y la educación, los temas que más preocupan a los latinos según el ex vocero del CHC, “los demócratas no hacen lo suficientes para hablarles directamente a los votantes latinos sobre estos temas”. Steve Cortes, columnista de CNN, agregó en RealClearPolitics: “Mientras que el Partido Demócrata se inclina a la izquierda en temas sociales, la comunidad hispana, ampliamente católica y evangélica, se siente alejada”.Las nuevas generaciones de votantes latinos se identifican progresivamente menos con sus raíces hispanas.En esa situación, a pesar de la alta desaprobación de la gestión de Trump que hacen los hispanos, el 30% de aprobación puede jugar un papel clave en las presidenciales de noviembre. Los demócratas perdieron la elección en 2016 aun a pesar de haber obtenido el 66% de los votos. Según estimaciones que citó Ramos, ahora necesitarían el 70% del voto latino para volver a la Casa Blanca. Sin embargo, sólo el 65% manifestó una perspectiva positiva de los precandidatos.“El trato que el presidente da a los inmigrantes en la frontera es inhumano y enormemente impopular entre los latinos. Y sin embargo, su apoyo en este bloque de votantes no se mella”, concluyó The Atlantic. “De hecho, tiene más apoyo en este sector del electorado que Mitt Romney en 2012 y aproximadamente el mismo que John McCain en 2008”.MÁS SOBRE ESTE TEMA:Detectaron una subida “notable” entre hispanos registrados para votar de cara a las elecciones 2020Cuántos son y de qué países vienen los inmigrantes hispanos en Estados Unidos

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Evelina Cabrera, de dormir en la calle a exponer en la ONU: “Con lo que pasó no puedo hacer nada, pero sí puedo con el presente y el futuro”

Evelina Cabrera, en los estudios de InfobaeLo imposible no existe, ese es el lema de vida de la ex futbolista Evelina Cabrera (31). Ella es una mujer empoderada que supo revertir el destino de su vida. Vivió en la calle, fue trapito, no tenía para comer y fue víctima de violencia de género.A los 13 años se fue de su casa porque sentía que era un peso para la resquebrajada economía de sus padres. Durmió en el banco de una plaza frente a su escuela, al mismo tiempo que cursaba la secundaria. Decidió dedicar su vida a estudiar educación física, al mismo tiempo que trabajaba como tesorera en un restaurante y a dar clases como personal trainer.Después de mucho esfuerzo se convirtió en futbolista y no paró hasta fundar la Asociación Argentina de Fútbol Femenino, que actualmente dirige. Además es coaching ontológico, oradora Tedx y viaja para dar charlas y conferencias. Justamente fue una de las referentes argentinas que participó del lanzamiento mundial de la campaña #mostremos –de Dove– realizado en Londres. Además, cerró la asamblea de las Naciones Unidas en Nueva York y la revista Economy la eligió como una de las personas más influyentes. Hoy trabaja en el Área de Género de Boca Juniors y es integrante -además- de ONU Mujeres en Argentina.— ¿Qué encontrabas en el fútbol que te gustaba tanto?— Un grupo de pertenencia el hecho de saber que todas somos complementarias y necesarias. El trabajo en equipo lo subestimamos y a veces hay una rivalidad entre uno y otro que opaca todo eso. En estos deportes colectivos vas a encontrar jugadoras de diferentes clases sociales que quizás afuera no se hubiesen juntado ni de casualidad. La cultura hace que nos separemos porque ella se viste así, porque ella piensa así, por lo que sea, y me parece que hay muchas más cosas que nos unen que están bloqueadas ante ese prejuicio que emitimos.— ¿Te sacó adelante el fútbol en tu vida?— Lo que creo es que me salvé yo sola. Lo que sí me dio el fútbol que no me dio nadie fue una rutina, valores, me ordenó. Yo estaba de aquí para allá, me acostaba a cualquier hora, hacia lo que yo quería. El fútbol me enseñó que si no comes bien no vas a rendir. Si no te acostás temprano tampoco. Si no llegas en horario, la entrenadora te va a decir que te vayas y no entrenas, si no entrenas no jugas, entonces me parece que también hay un montón de disciplina ahí que te ayuda para tu vida.—¿Viviste en la calle? — Sí, mis viejos se separaron y a los 13 años me empecé a ir de a poco. Cuando iba a cumplir los 15 fue la crisis del 2001, estalló todo y directamente me fui a la calle. Nosotros no teníamos un mango y en mi casa costaban un montón las cosas y yo sentía que era un gasto más. Me sentía responsable de eso y por ende me fui.— ¿Qué fuiste a buscar a la calle?— Quería que alguien me mire, pero no me miraba nadie. En la calle cuando vivís sos parte del decorado, ya nadie se asombra de ver alguien en la calle. Conocí un montón de personas que estaban en la misma situación que yo, pero nunca supe mucho la historia porque en la calle es un tabú preguntar al otro por qué esta ahí.— ¿Cómo era, cómo dormías, cómo comías, cómo ibas al baño…?— En el Tigre tienen la suerte de que hay mucho verde, así que iba ahí al baño y de última si no en una estación de servicio o en el McDonalds. En la calle no dormía, dormitaba en la plaza que estaba en la escuela, cuando hacía mucho frío y después en la calle Sarmiento había un lugar donde vendían muebles y tenía una escalera hacia adentro. En la calle nunca dormís, terminas dormitando, es imposible estar tranquilo.—¿Trabajabas?— Era trapito. Repartía volantes. La gente nunca es amable con la gente de la calle. Dicen “los argentinos somos re solidarios”. Yo no creo en eso, yo creo que cuando hay situaciones extremas, como una inundación todos van y dicen yo ayudé, pero en la cotidiana nadie es solidario. Vos vas a la calle y ves a mujeres que dicen salvé un galgo, salvé el perrito, pero si no levantan la mierda de la calle, no sirve. ¿Desde qué lado el argentino se siente solidario? Me parece medio careta. Me parece que es un cliché de decir “yo soy” porque hay que ver cómo sos en tu vida cotidiana.— ¿En algún momento te agarró odio con la vida?— No. Siempre fui para adelante. Yo me quedé libre el último año de la escuela, de todas las faltas, y de grande quise ser entrenadora de fútbol y necesitaba la secundaria. Me acuerdo que volví para finalizarla y el director se me rió en la cara y me dijo que yo no podía terminar nada. A mí eso me empujó a más, ¿quién sos vos para decirme qué puedo hacer o qué no? Es lamentable que muchos chicos tengan que escuchar esto y se la crean. Después entendí que yo nací con la palabra no. No vas a llegar a esto porque saliste de tal barrio, porque sos una negra de mierda, o porque sos mujer.— Qué bueno que no te la creíste porque a veces el afuera hace que uno se cree esos pensamientos y termines actuando acorde a lo que piensa el otro…— Eso es real. Encima la gente de tu alrededor es la que te lo dice porque supuestamente te quiere. Te dice no gastes el tiempo ahí, buscá un trabajo fijo. En realidad no hay que enojarse con el que te dice eso, porque en realidad tiene miedo de que vos fracases y sufras, entonces lo que está instalando en vos son sus propios miedos. Y en realidad no está mal que te vaya mal, es un proceso de la vida. Siempre la primera vez te va mal. Yo me caí millones de veces, pero siempre me levante.— ¿Te ves reflejada en las historias de chicas que entrenas?— Sí, obvio. Lo que más me hubiese gustado es que alguien me haya ayudado. O que alguien me mire y me diga esto es así. Yo estoy convencida que mis viejos me aman, pero no tuvieron los recursos emocionales para poder transmitírtelo porque no llegan a fin de mes, porque están estresados, porque no podían poner un plato en la mesa y por un montón de cosas más. Tomaban mate a las 4 de la mañana para tomar el bondi e ir a trabajar, llevar a los chicos al colegio, era todo un caos.— ¿Es muy difícil salir de la marginalidad? — Sí. Lo mas difícil es cambiar la cabeza. Yo recién hace dos años dejé de tener vergüenza de entrar a un restaurante.— ¿Por qué?— Sentía que todos me miraban, y yo me auto discriminaba, porque sentía que no correspondía a esos lugares.— ¿Pero qué pensabas?— Me sentía inferior, porque yo nací creyendo eso. En la escuela hay que trabajar un montón de cosas, pero la autoestima hay que trabajarla también, porque vos le podés enseñar a sumar a un niño pero si cuando se presenta a un lugar no sabe cómo vender lo que hace o cómo presentarse, fracasa por más que sepa un montón.— ¿Qué pensas por ejemplo de un chico que tiene todas las herramientas que quizás fue al mejor colegio, fue a la mejor universidad, quizás no tiene hambre o le da igual y no llega tan lejos como vos que venís de otra realidad distinta y hoy lograste estar en las Naciones Unidas o que te llamen de otros países para lograr eso? ¿qué te genera?— Yo creo que todos tenemos hambre de ambición en ciertas cosas. Creo que lo que pasa en esas instancias de esos jóvenes que tienen todo es que nadie les despertó el motor, está apagado. Me parece que a veces sucede eso y que tampoco se les dio la posibilidad de explorar por sí mismos qué es lo que quieren. Es como que le arman una agenda de chiquitos, pero no hay un poder de decisión propio. Quizás no hubo una exploración propia de decir qué es lo que quiere en la vida. A veces es como todo, nos inculcan que hacer. Si mi papá es abogado, voy a ser abogado.— ¿Qué aprendiste todos estos años?— Que la vida pasa muy rápido. No hay que enfocarse tanto en los problemas, sino en las soluciones. El tema es qué haces con eso que pasó, si vos te quedas todo el día en la queja tu vida va a ser una queja constante. Me parece que ese es el aprendizaje que tuve todos estos años que con lo que pasó no puedo hacer nada pero sí con lo que puedo hacer con el presente y el futuro, eso.

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Se lanza la tercera edición del Premio de Crónicas “Leamos”, con $60.000 al ganador

Los ganadores de la primera edición del Premio Leamos (Lihue Althabe)Como una manera de homenajear, pero, sobre todo, de contribuir y estimular la labor de los cronistas, la plataforma de lectura por suscripción Leamos y el festival de no ficción “Basado en Hechos Reales” organizan la tercera edición del Premio “Leamos” de Crónica Breve, pensado para todos aquellos que con sus textos muestran historias, vivencias y problemáticas de la Argentina actual.En esta oportunidad, el eje de la convocatoria es “Ser hijo”. Dentro de esa fuente de afectos incondicionales, mandatos inapelables y traumas inevitables que es la familia, hay solo un papel que nos toca a todos: el de ser hijas e hijos. Y, a diferencia de otros roles familiares, este es involuntario. No lo elegimos. ¿Hay algo más universal que el vínculo con nuestros padres y madres? Sus ausencias, presencias, gestos y palabras nos marcan la vida como nadie.Sonia BudassiEl premio Leamos busca historias que miren de cerca la intimidad de ese lazo potente, que puede estar teñido de admiración, orgullo y amor, pero también de desdén, vergüenza y rencor. O un poco de todo: así de compleja.Con un jurado compuesto por los escritores Pablo Plotkin, Sonia Budassi y Esteban Castromán, los trabajos presentados no podrán superar los 15.000 caracteres y la fecha límite de entrega es el 31 de octubre a las 23. El ganador recibirá la nada despreciable suma de $60.000. Además, la crónica ganadora, las finalistas y aquellas que el comité de lectura considere, serán publicadas en la plataforma Leamos.Un apartado especial merece el rol del público, ya que luego de que un comité seleccione los 21 trabajos finalistas, el voto del público se sumará de esta manera a los del jurado. El resultado se comunicará el 30 de noviembre, en el marco del festival “Basado en Hechos Reales”.Bases y condiciones en www.basadoenhechosreales.com.ar

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Actores de bajos recursos y de barrios humildes: el detrás de escena de los otros protagonistas

Fabián Benítez trabajó junto a Nancy Dupláa y Pablo Echarri en “La Leona”Fabián Benítez. Actor misionero, desde los 15 años vive en la Villa 21 – 24 y Zavaleta. Pasó por: El Puntero, Se trata de nosotros, Un día en Constitución, Historia del Miedo, Paco, Sin código y el filme Sin Retorno. Trabajó en la serie sobre la vida del Papa Francisco. Tuvo la posibilidad de trabajar junto a grandes del cine y la televisión como Julio Chávez, Leonardo Sbaraglia, Rodrigo de la Serna y Luis Machín.”Viendo la necesidad del barrio, y que muchos jóvenes estaban interesados en la actuación, se me ocurrió abrir las puertas de mi casa y empezar a dar prácticas de cine. Con una camarita que tenía”, contó Fabián, fundador del taller de actuación Actores de Villa, que funciona desde el 2010, y que ya sirvió de semillero en varias series y películas.El taller convoca a estudiantes de todas las edades que vienen de varios barrios. “Las productoras grandes ya nos conocen. Cuando necesitan algún tipo de personajes, me llaman, o vienen en busca de estudiantes”, remarcó. Actores de Villa funciona todos los sábados por la mañana y abre la posibilidad de soñar a muchos jóvenes.Ricardo Cabañas junto a Julio Chávez en el detrás de escena de “El Tigre Verón”Ricardo Manuel Cabañas. Tiene 22 años. Su pasión por la actuación comenzó desde chico, pasaba gran parte del tiempo junto a su madre viendo novelas y soñando que algún día podría formar parte de alguna. En 2010, conoció a Fabián Benítez y les propuso junto a otros cinco chicos realizar el taller de cine. “Ahí ponemos una idea, armamos una historia, hacemos un guión y lo grabamos. Es más que nada para perder el miedo, a no mirar la cámara, no reírte en las escenas…”, contó Ricardo.El primer cortometraje que hicieron fue Sin códigos, que trataba sobre mafiosos. Benítez empezó a exponer el material en varios festivales y captó la atención de una productora. “Nos vio, le gusto y pidieron por mí y un amigo para vernos en un casting. El papel era para hacer de chicos de la calle y pedir monedas. Yo vivo en la villa, me sale natural. Quedaron impresionados”, recordó y agregó: “Estábamos volviendo a casa y recibí un llamado donde me confirmaron que había quedado seleccionado. De ahí salió mi primera actuación profesional. Actué con Luis Machín, me tocó hacer un protagónico en un solo capítulo sobre una trata de personas y la verdad fue genial”.Luego de esa experiencia empezó a interesarse más en el tema, logró conocer otras productoras, surgieron nuevos trabajos, hizo teatro y participó en una película junto al actor Esteban Lamothe.A pesar de que Ricardo tuvo una pausa en la actoral porque fue papá por primera vez y necesitó buscar una estabilidad económica, ya hace dos años retomó la actuación en el taller y no dejaron de aparecer nuevas oportunidades. Participó en la serie de Monzón, Apache – que cuenta la vida de Carlos Tevez- y El Tigre Verón, que tiene como protagonista a Julio Chávez. “Estar con él fue un placer enorme, grabé como mucho una hora y fue el mejor momento de mi vida. Conocer cómo es y ver cómo se transforma cuando dicen ‘¡acción!’ es una cosa bárbara que me llena. Ahí es cuando encuentro mi rincón, feliz, grabando y más con actores profesionales”, explicó.”En un futuro me encantaría ser actor, dedicarme y vivir de eso. Es algo que tengo en mente desde chico y analizándolo, no es que me agrando ni nada, pero pienso y digo yo nací para esto”, concluyó Cabañas.Marcelo ChavezMarcelo El Flaco Chávez. Tiene 26 años, nació en Misiones y llegó al barrio con apenas 11 años. Tras la muerte de su hermano mayor y las carencias que estaba transitando su familia, tomaron la decisión de mudarse a Buenos Aires en busca de un futuro mejor.”Yo era muy pobre cuando llegué. No tenía nada”, recordó. Sin embargo, desde chico soñaba con ser cantante, se propuso escalar alto y nunca abandonar su objetivo. Sin importar los sacrificios, tiempo y obstáculos, este año logró firmar contrato con Universal Music Argentina para producir sus próximas canciones y ser artista exclusivo.Cantar no fue su único triunfo, quiso demostrar que podía llegar más lejos: apostó a la actuación y se presentó en un casting para participar de la tercera temporada El Marginal. “No pensé que iba a quedar, eran muchas personas que había en el casting y me seleccionaron. El papel que hice fue de Fiorito, que es un guachín atrevido, con ganas de problemas con cualquiera y así le va”, comentó Chávez y agregó: “Fue una de las experiencias más lindas que tuve hasta ahora. No caigo que estuve filmando. A mí me encanta actuar y aunque jamás lo hice profesionalmente, acá me dieron la oportunidad y no la desaproveché. Me siento muy agradecido con todos los productores, actores, vestuaristas, castineras”.En los cambios personales que había generado participar en una de las series más exitosas del país, El Flaco manifestó: “Mi casa es humilde, donde vivo es una pieza. Creo que se está dando todo para la gente de la villa triunfe, porque son las personas que más tienen hambre. Hambre de salir adelante, crecer y poder darle una vida mejor a su familia”.Oscar “Coto” Fernández junto a Julio Chavez y Daniel De VitaOscar Coto Fernández. Tiene 38 años. Se hizo conocido en 2014 en el programa MasterChef, donde amantes de la cocina demostraron su talento. Se ganó el cariño de los televidentes, participantes y jurado. Gracias a su participación en el reality, ese mismo año cumplió su sueño de abrir su primer restaurante, Abundancia Culinaria, en el barrio de Colegiales y hoy está dando asesoramientos, charlas y clases multitudinarias en el país.Si bien había tomado clases de teatro callejero en el barrio, dirigido por Julio Arrieta, quien fue uno de los pioneros en fundar un grupo de teatro de la Villa 21, Coto, incursionó en el mundo actoral de una manera muy particular: cuidando a los actores que iban a grabar series o películas a las villas más bravas.”Grandote, ¿te animas?”, le preguntó el director durante la grabación de un videoclip de La Bersuit Vergarabat. Entusiasmado, aceptó la propuesta y pudo dar sus primeros pasos como actor.Participó en la película Amigos inseparables, protagonizado por Rodrigo de la Serna y Oscar Martínez, y en las series Farsantes, El puntero, El Lobista y actualmente forma parte del elenco de El Tigre Verón. “Son cosas que van sumando, que te dan oportunidad y también tener el honor de que te dirija uno de los mejores como Daniel Barone”, contó Oscar y agregó: “Los directores a veces me preguntan cosas particulares, por ejemplo cómo se habla en la cárcel por tal cosa o por ahí te piden que digas una escena con lenguaje de señas carcelario. Lo valoran mucho”.Además, destacó que en sus comienzos un gran actor lo aconsejo y le dijo: “Coto vení, sentate y repasá tu letra. Si perdés energías caminando por ahí, hablando o sacándote fotos, cuando llegue tu momento vas a estar cansado y vos tenés que estar fresco para cuando el director te diga que tenés que hacer la escena”.”La vida es una sola. Si tenés la posibilidad de disfrutar de lo que te apasiona, tenés que meterle todo, más si lo disfruta tu familia. Creo que es algo esencial, la gente busca su lugar, su manera hermosa de vivir y después de tantas malas se vienen las buenas”, concluyó.En la actualidad son muchos los que en estos barrios sufren y viven situaciones de carencia, sin embargo, día a día luchan por salir adelante profesionalizándose, y tener igualdad de oportunidades.SEGUÍ LEYENDO”Me costó salir de la marginalidad”: la actriz que revivió su pasado al grabar en Fuerte Apache la serie de TevezEl homenaje de “Pequeña Victoria” a Diana Sacayán, la activista trans cuyo travesticidio sentó un precedenteBenjamín Vicuña comienza a filmar una serie en España: ¿cuándo regresará y qué pasará con su personaje de “Argentina Tierra de Amor y Venganza”?Osvaldo Laport: “La grieta no es solo política, buscamos la quinta pata al gato y todo se malinterpreta a favor de quien quiere lucrar”

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Festejaba sus goles como el “Oso” Pratto en River y hoy es profesional en Boca: un Superclásico especial para Fanny Rodríguez

Fanny Rodríguez y su festejo en “Modo Oso” (@RiverPlate)Fanny Rodríguez convierte un gol para River ante San Lorenzo y sale corriendo, pero de repente se frena, cruza sus brazos y mira al horizonte con una sonrisa. Horas más tarde, en las redes sociales, se viralizará la foto de esa celebración en “Modo Oso”, una suerte de homenaje a la pose inmortalizada por Lucas Pratto en aquella final de la Copa Libertadores en Madrid.VIDEO: EL FESTEJO DE FANNY RODRÍGUEZ EN “MODO OSO”Este martes, solo cinco meses después de aquella imagen, la goleadora vivirá un Superclásico diferente: sus días con la camiseta del Millonario son cosa del pasado. Hoy es jugadora de Boca, club en el que ya había estado hace algunos años y donde recientemente pudo firmar su primer contrato como profesional.En el semestre pasado, Fanny brilló en River. Había llegado al elenco de Núñez a principios de 2019 luego de un paso destacado por Asociación Coronel Brandsen de la Liga Amateur Platense y por el futsal de Gimnasia La Plata. Su pasado en Boca -club del que es hincha- no le impidió adaptarse rápidamente al Millonario. Incluso, debutó con un gol justo en el Superclásico: fue el 9 de febrero pasado en la victoria por 3-1 de las dirigidas por Daniel Reyes ante sus eternas rivales en el partido que se disputó en la cancha auxiliar del Monumental.VIDEO: EL GOL DE LA DELANTERA PARA RIVER ANTE BOCA El 1° de agosto pasado, la temible delantera (cuya carrera también incluye un paso por Estudiantes de La Plata) hizo una publicación en las redes sociales que sorprendió a aquellos hinchas del Millonario que habían empezado a seguirla a partir de sus buenas actuaciones con la Banda. “Feliz de llegar a esta etapa, cabj”, escribió Fanny en su cuenta de Instagram, junto a una foto en la que vestía la indumentaria de Boca. Rápidamente, los comentarios se multiplicaron: desde los fanáticos de River que le recriminaron el salto a la vereda de enfrente hasta los simpatizantes del Xeneize que la felicitaron por su regreso a la institución en la que ya había estado en el 2017.Por decisión propia, la goleadora pasó a Boca, club que le dio la oportunidad de firmar su primer contrato como futbolista profesional. De hecho, la entidad de la ribera fue la única de la máxima categoría que profesionalizó a su plantel femenino completo: lo hizo en un acto del que participaron todas las jugadoras, Pablo Jerez (coordinador de la disciplina), Christian Gribaudo (secretario general) y Nicolás Burdisso (director deportivo).Fanny Rodríguez firmó su contrato profesional con BocaSin embargo, la historia de Fanny -que es madre de una nena y de un nene- no es excepcional: en los últimos días se confirmó que también Gabriela Chávez dejó River y se convirtió en nueva jugadora de Boca. “Contenta de volver a defender la Azul y Oro”, publicó en sus redes sociales la lateral de la selección argentina, otro refuerzo de jerarquía para el conjunto de “Las Gladiadoras” que dirige Christian Meloni.Estos pases no son rarezas en un fútbol femenino argentino en el que, en tiempos de amateurismo y en esta nueva etapa de semi-profesionalización, las jugadoras eligen aquellos espacios que, de acuerdo a sus propios momentos personales y deportivos, les ofrecen las mejores condiciones. Muchas llevan adelante vidas con múltiples ocupaciones (estudian, trabajan, son madres, practican deporte, etcétera) y, la mayoría de las veces, esa “lealtad o amor por los colores” que tanto pesa en el folklore del fútbol queda en un segundo plano en pos de encontrar el club que más se adapte a sus necesidades en cuanto a horarios de entrenamientos, modos de trabajo y comodidades. En la actualidad, a esos factores se suma la cuestión de los salarios.La delantera, junto a sus compañeras de equipo Carolina Troncoso y Lorena BenítezEs así como la de Fanny, que estará en cancha si su DT así lo dispone, será una de las historias destacadas del primer Superclásico de la era del profesionalismo en el fútbol femenino. El encuentro se disputará desde las 15.10 en la Bombonera y al estadio solo podrán ingresar socios y socias de Boca que exhiban su carnet.SEGUÍ LEYENDO:Todo lo que hay que saber sobre el torneo femenino de fútbol de Primera División: cómo se juega, qué equipos participan, el fixture completo y la TVDía histórico para el fútbol femenino de Boca: Las Gladiadoras ya son profesionalesHistórico día para River: presentó el equipo femenino y anunció la firma de 15 contratos profesionales

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Don Winslow y sus novelas sobre el mundo narco: “Necesitamos preguntarnos por qué EE.UU. es el mayor consumidor de drogas en el planeta”

El “Chapo” Guzmán, uno de los actores principales de “La Frontera”, la última novela de Don WinslowDon Winslow (Nueva York, 1953) es autor de diecinueve novelas. Con la reciente publicación de La frontera (Harper Collins), un veloz y vertiginoso libro de 957 páginas, el autor de la celebrada Corrupción policial cierra su trilogía sobre la mal llamada “guerra contra las drogas” en México, y adelanta que FX ya está preparando una serie basada en las tres novelas (la primera fue El poder del dinero y la segunda, El cártel) que se convirtieron en best sellers y lo consagraron como maestro indiscutible del género negro contemporáneo.Winslow ha sido reconocido por autores como Stephen King, Lee Child o James Ellroy. Como Dashiell Hammett, el padre fundador de género, él mismo fue detective privado. De ese oficio aprendió bastante para escribir sus historias, pero en un sentido no tan obvio, como le contó a Infobae Cultura en esta entrevista vía mail, donde critica la política exterior de su país en un negocio que mueve millones y mata inocentes.–¿Por qué eligió México? ¿Es su Yoknapatawpha, ese país imaginario de Faulkner? Aunque México es un país real, en sus ficciones adquiere una nueva dimensión.-Bueno primero que todo, gracias por la comparación. Los últimos veintidós años viví cerca de la frontera entre Estados Unidos y México, en un área que es verdaderamente bicultural. La gente va y viene todo el tiempo. Yo visité México con frecuencia y ayudé a construir una escuela en Tijuana. De modo que México es una constante en mi vida. Pero no fue hasta 1997, cuando diecinueve hombres, mujeres y niños inocentes fueron masacrados por un cártel de drogas, en un pueblo cercano al mío, que comencé a interesarme en México como una locación para mi trabajo. No podía entender que algo así hubiera ocurrido. Ahora, para dimensionarlo, diez años después de ese hecho, sería una cifra baja, pero entonces no teníamos modo de saberlo (El 8 de agosto, la cifra volvió a repetirse: 19 personas aparecieron colgadas y mutiladas en Michoacán. N de la R). Empecé a hacer una investigación que me llevó a escribir El poder del perro. Pensaba que iba a ser un libro, no tenía intención de volver a México ni las drogas. Lo que le muestra lo poco que sabía entonces.La trología de Dan Winslow será llevada a la pantalla chica por FX–Precisamente con El poder del perro, pensábamos que habíamos aprendido todo acerca sobre el mundo narco, pero volvió a sorprender con El cártel. Y ahora, con La frontera, con la heroína otra vez en las calles, ¿cree que ya agotó el tema?-Así lo creía entonces. Y me equivoqué. Pero no creo que un libro, ni siquiera una trilogía, puedan cubrir ese mundo por completo. Es un tema muy vasto. Lo que intenté fue tomar una diapositiva de ese mundo (el negocio de la droga entre Estados Unidos y México) y mostrarlo en detalle desde diversas perspectivas. Espero que cualquiera que lea la trilogía adquiera un conocimiento más allá de los titulares, que el lector llegue a entender las consecuencias humanas de lo que se llama la “guerra de las drogas”, lo que nos ha hecho como sociedades y como individuos, la inutilidad de tratar el problema de la droga como una cuestión criminal, y peor, como una cuestión militar. En La frontera, quise traer la “guerra de las drogas” a casa, enfocarla en la sociedad americana tanto como en la mexicana. Quería mirar el estado actual de la política americana en torno a las drogas. Mostrar, por ejemplo, que la epidemia de opioides no es una enfermedad sino un síntoma, que necesitamos preguntarnos por qué los Estados Unidos somos el mayor consumidor de drogas en el mundo.–Su obra ha sido es comparada con El padrino. En La frontera, los hijos y sobrinos de Barrera, el capo mafia, controlan el negocio. ¿El libro de Mario Puzo, o las películas de Coppola, fueron una influencia a la hora de escribir?-Totalmente. Mire, no creo que nadie pueda escribir una novela sobre el crimen organizado sin tener en cuenta El Padrino. De paso, las películas tuvieron una gran influencia en los cárteles mexicanos, que sacaron de ahí la palabra “Padrino” para sus jefes. De hecho, yo volví a leer la novela de Puzo cuando preparaba El cártel. Pero en relación con el traspaso de poder generacional, fue determinado por los hechos reales. Porque eso fue lo que pasó en México: los cárteles entraron en un caos después de la captura de Joaquín “el Chapo” Guzmán, y La frontera sigue el caso casi con exactitud. Quería contar esa historia. En términos literarios, la obra que más consulté para escribir esas escenas fue Enrique VI de Shakespeare, acerca de un conflicto sucesorio similar en Inglaterra.Mario Puzo, autor de “El Padrino”–¿El protagonista de su trilogía, Art Keller, es una mezcla de Don Quijote y Phillip Marlowe?-Nunca lo pensé de ese modo, pero entiendo por dónde va. Tanto Cervantes como Chandler fueron influencias muy importantes para mí. Siempre tengo en mente la definición de Chandler del héroe de novela negra: “por esas calles bajas debe caminar un hombre incapaz de bajezas”, y trato de aplicar ese standard a Keller. Marlowe, como todos los cínicos, es un romántico decepcionado, como Keller. Marlowe está desilusionado, pero para eso, alguna vez debió tener ilusiones, como Keller. Estoy seguro de que Chandler fue influenciado por Don Quijote (¿quién no?). Yo suelo decir que El Quijote es la primera gran novela negra, junto con el Lazarillo de Tormes, Y creo que todas las ficciones policiales siguen esa línea, conscientemente o no. Keller ciertamente tiene una inclinación hacia los molinos de viento y se ve a sí mismo en una búsqueda noble que, de hecho, no es tal.“Yo suelo decir que Don Quijote es la primera novela negra, junto con el Lazarillo de Tormes”–¿Podría existir alguien como Keller en la vida real?-Seguro. Ahora, quiero dejar bien en claro que Keller no está basado en un individuo real. Aunque ciertamente, existen agentes de la DEA que hicieron varias de las cosas que hizo Keller. Yo traté de hacerlo realista. Es curioso, más que con mi mujer y mi hijo, pasé más tiempo con Art Keller que con cualquier ser humano real en mi vida diaria, durante 22 años, y sin embargo no estoy seguro de conocerlo. No estoy seguro si es Marlowe, o Ahab (el capitán de Moby Dick, la novela de Herman Melville. N de la R).Joaquín, “El Chapo” Guzmán, ex jefe del Cártel de Sinaloa, fue sentenciado a cadena perpetua (Foto: Cuartoscuro)–¿Cómo crea los personajes femeninos en sus libros? La prostituta Nora en El poder del perro, la adicta que no tiembla antes de disparar en La frontera, o una mujer poderosa como la viuda de Barrera… todas diferentes y todas, siempre, en peligro.-La prostituta Nora es una creación ficticia, aunque muchas mujeres se acercaron para decirme que estaba basada en ellas. No es así, pero me gusta pensar que eso habla de su realismo. Las otras mujeres sí se inspiraron en personas reales. Pienso que la gran historia no contada (y que yo traté de contar, particularmente en El cártel) es la del heroísmo de las mujeres mexicanas. No tengo manera de dar cuenta de su increíble coraje, que demasiado a menudo las llevó a la muerte. Es en ese sentido que no “creé” muchos de esos personajes, sino que intenté entrar en sus mentes y en sus corazones, como para que el lector pudiera ver el mundo a través de sus ojos. Eso podría resultar inapropiado viniendo de un hombre blanco americano, pero siempre pensé que sus historias eran demasiado importantes como para dejarlas afuera.-Hay historias de amor en la trilogía, algo que no siempre está en las novelas negras. Por ejemplo, en La frontera, la historia entre Keller y Marisol, ¿rompe las reglas del género?-No estoy tan seguro de conocer las reglas tan bien como para romperlas intencionalmente. En todo caso, no me importan. Ni las definiciones o categorías: ¿qué es un thriller, una novela negra, dura, de procedimiento? ¿A quién le importa? ¿Y quién creó las reglas? ¿Fue algún Moisés literario que bajó del Monte Sinaí con tablas delineando reglas para esas categorías? Si es así, me temo que me las perdí. Solo trato de contar buenas historias con buenos personajes. En relación con Keller y Marisol, traté de escribir sobre la experiencia humana, que incluye el romance y el amor. Otra vez: quise contar la historia heroica de las mujeres mexicanas, y Marisol, inspirada en hechos reales, es una de ellas. En un nivel técnico, todo protagonista necesita alguien con quien hablar. De otro modo, uno queda atrapado en un interminable monólogo interno que puede volverse tedioso. Además, Keller necesitaba un oponente, alguien que desafiara sus creencias rígidas. Yo necesitaba un personaje que aportara un punto de vista mexicano, y Marisol lo era. Y, honestamente, terminé enamorándome de la historia de Keller y Marisol: era un lugar tierno en una saga muy dura.Don Winslow (Shutterstock)–Sus novelas fueron comparadas con clásicos, aunque su escritura es moderna. ¿Cómo logra ese balance? ¿Trabaja en el estilo o es algo que le sale fácil?-Soy una criatura de mi tiempo, impactada por el cine moderno, la televisión y la literatura. Pero cuando era niño leía sobre todo Shakespeare y Dickens (como adulto, trabajé dirigiendo obras de Shakespeare) de modo que esas son al menos influencias subliminales. Me atraen los temas y las estructuras clásicas. Por ejemplo, las tres novelas de la trilogía de la droga están estructuradas en cinco actos, como las tragedias clásicas. No trabajo en el estilo en los primeros borradores. Escribo muy rápido, como si quisiera abarcarlo todo de una vez. Es recién en los borradores posteriores que empiezo a pensar en el “estilo” y considerar si el lenguaje combina con el asunto. Como en la famosa “la forma sigue a la función” en arquitectura, yo creo que “el estilo sigue a la historia”. Las palabras, los ritmos, la “música” del libro tienen que ser las que vayan justo para esa historia particular. Leo mucho en voz alta y no siempre oigo las notas correctas, pero habitualmente oigo las que están mal.–¿Cuánto lo ayudó su experiencia como detective privado a escribir thrillers?-Me ayudó para hacer la investigación y entrevistas. Mientras que el final de juego es diferente, las técnicas son notablemente similares. Ambas implican la lectura de miles de páginas de documentos, chequear unos con otros y compararlos, y tratar de ver patrones. Ambos dependen de la cronología y la causalidad: “sin A no puede haber B ni C”, de modo que en ambos casos se espera por el momento “A”, ese momento que lleva la serie de eventos a la acción. Eso fue crítico en la trilogía de la droga, tratar de entender las guerras de la droga en México, y después organizar esa información para el lector. Una cosa que aprendí como investigador fue nunca formar opiniones apresuradas, sino tratar de pasar por algo que llamo “la fase de aspiradora”, que consiste en juntar toda la información que pueda, y luego después de eso tirarla en la mesa para ver si puedo discernir patrones. Con las entrevistas, aprendí la técnica de la pirámide invertida, empezando con preguntas generales, abiertas, que no infecten al testigo con mis propios prejuicios. Siempre empezar una entrevista con la pregunta más general, del tipo de “hábleme de eso”, para luego ir a lo específico. Y siempre terminar con: ¿Hay alguna pregunta que no le hice y que debería haber hecho? Escuché cosas sorprendentes que jamás se me hubieran ocurrido a partir de esa pregunta.Don Winslow“Creo que la gran historia no contada es la del heroísmo de las mujeres mexicanas”–¿Cuánto de la investigación que hizo para esta trilogía cambió su manera de pensar la relación entre México y EE.UU.?-Todo. Cuando empezó esta odisea, no sabía nada de la relación entre los dos países. Ahora tengo opiniones fuertes, que puedo enumerar: El llamado “problema mexicano de la droga” no es el problema mexicano de la droga. Es el problema estadounidense de la droga. Y, también, el problema europeo de la droga. Somos los consumidores, y sin consumidores, no hay productores. Tendemos a culpar a México y a los otros países “productores” por las drogas y el crimen dentro de los EE.UU., mientras mandamos cerca de 60 billones de dólares por año a las organizaciones criminales para desestabilizar esos países y matar a su gente. No hay ‘invasión’ desde México o América Central a los Estados Unidos, la invasión siempre va en la dirección contraria. Los inmigrantes desde esos países están huyendo de la violencia causada y fundada por los consumidores de droga estadounidenses y europeos. La llamada “Guerra contra las drogas” debería haber terminado ayer. A veces me he preguntado qué consejo podría darle a México. Mi respuesta es que los mexicanos han tenido suficiente consejo de los americanos. Yo no debería ofrecer ningún consejo, solo disculpas.–¿Hay alguna opción de que veamos una serie o película sobre La frontera en el futuro?-Una muy buena: FX va a hacer una serie sobre la trilogía y estoy muy entusiasmado. Quieren hacer una serie de calidad, no solo un thriller más sobre drogas.–Después de convivir, como dijo, con Art Keller, durante 22 años, ¿qué viene ahora?-Todavía no puedo contarlo. Vuelvo al género policial, pero no es una historia sobre drogas.SIGA LEYENDOCarlos Zanón: “Los escritores de género negro tenemos que huir de la televisión y de Netflix y volver a buscarnos en la ficción”“La ola negra”: radiografía del boom de las escritoras argentinas en la novela policial

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Don Winslow y sus novelas sobre el mundo narco: “Necesitamos preguntarnos por qué EE.UU. es el mayor consumidor de drogas en el planeta”

El “Chapo” Guzmán, uno de los actores principales de “La Frontera”, la última novela de Don WinslowDon Winslow (Nueva York, 1953) es autor de diecinueve novelas. Con la reciente publicación de La frontera (Harper Collins), un veloz y vertiginoso libro de 957 páginas, el autor de la celebrada Corrupción policial cierra su trilogía sobre la mal llamada “guerra contra las drogas” en México, y adelanta que FX ya está preparando una serie basada en las tres novelas (la primera fue El poder del dinero y la segunda, El cártel) que se convirtieron en best sellers y lo consagraron como maestro indiscutible del género negro contemporáneo.Winslow ha sido reconocido por autores como Stephen King, Lee Child o James Ellroy. Como Dashiell Hammett, el padre fundador de género, él mismo fue detective privado. De ese oficio aprendió bastante para escribir sus historias, pero en un sentido no tan obvio, como le contó a Infobae Cultura en esta entrevista vía mail, donde critica la política exterior de su país en un negocio que mueve millones y mata inocentes.–¿Por qué eligió México? ¿Es su Yoknapatawpha, ese país imaginario de Faulkner? Aunque México es un país real, en sus ficciones adquiere una nueva dimensión.-Bueno primero que todo, gracias por la comparación. Los últimos veintidós años viví cerca de la frontera entre Estados Unidos y México, en un área que es verdaderamente bicultural. La gente va y viene todo el tiempo. Yo visité México con frecuencia y ayudé a construir una escuela en Tijuana. De modo que México es una constante en mi vida. Pero no fue hasta 1997, cuando diecinueve hombres, mujeres y niños inocentes fueron masacrados por un cártel de drogas, en un pueblo cercano al mío, que comencé a interesarme en México como una locación para mi trabajo. No podía entender que algo así hubiera ocurrido. Ahora, para dimensionarlo, diez años después de ese hecho, sería una cifra baja, pero entonces no teníamos modo de saberlo (El 8 de agosto, la cifra volvió a repetirse: 19 personas aparecieron colgadas y mutiladas en Michoacán. N de la R). Empecé a hacer una investigación que me llevó a escribir El poder del perro. Pensaba que iba a ser un libro, no tenía intención de volver a México ni las drogas. Lo que le muestra lo poco que sabía entonces.La trología de Dan Winslow será llevada a la pantalla chica por FX–Precisamente con El poder del perro, pensábamos que habíamos aprendido todo acerca sobre el mundo narco, pero volvió a sorprender con El cártel. Y ahora, con La frontera, con la heroína otra vez en las calles, ¿cree que ya agotó el tema?-Así lo creía entonces. Y me equivoqué. Pero no creo que un libro, ni siquiera una trilogía, puedan cubrir ese mundo por completo. Es un tema muy vasto. Lo que intenté fue tomar una diapositiva de ese mundo (el negocio de la droga entre Estados Unidos y México) y mostrarlo en detalle desde diversas perspectivas. Espero que cualquiera que lea la trilogía adquiera un conocimiento más allá de los titulares, que el lector llegue a entender las consecuencias humanas de lo que se llama la “guerra de las drogas”, lo que nos ha hecho como sociedades y como individuos, la inutilidad de tratar el problema de la droga como una cuestión criminal, y peor, como una cuestión militar. En La frontera, quise traer la “guerra de las drogas” a casa, enfocarla en la sociedad americana tanto como en la mexicana. Quería mirar el estado actual de la política americana en torno a las drogas. Mostrar, por ejemplo, que la epidemia de opioides no es una enfermedad sino un síntoma, que necesitamos preguntarnos por qué los Estados Unidos somos el mayor consumidor de drogas en el mundo.–Su obra ha sido es comparada con El padrino. En La frontera, los hijos y sobrinos de Barrera, el capo mafia, controlan el negocio. ¿El libro de Mario Puzo, o las películas de Coppola, fueron una influencia a la hora de escribir?-Totalmente. Mire, no creo que nadie pueda escribir una novela sobre el crimen organizado sin tener en cuenta El Padrino. De paso, las películas tuvieron una gran influencia en los cárteles mexicanos, que sacaron de ahí la palabra “Padrino” para sus jefes. De hecho, yo volví a leer la novela de Puzo cuando preparaba El cártel. Pero en relación con el traspaso de poder generacional, fue determinado por los hechos reales. Porque eso fue lo que pasó en México: los cárteles entraron en un caos después de la captura de Joaquín “el Chapo” Guzmán, y La frontera sigue el caso casi con exactitud. Quería contar esa historia. En términos literarios, la obra que más consulté para escribir esas escenas fue Enrique VI de Shakespeare, acerca de un conflicto sucesorio similar en Inglaterra.Mario Puzo, autor de “El Padrino”–¿El protagonista de su trilogía, Art Keller, es una mezcla de Don Quijote y Phillip Marlowe?-Nunca lo pensé de ese modo, pero entiendo por dónde va. Tanto Cervantes como Chandler fueron influencias muy importantes para mí. Siempre tengo en mente la definición de Chandler del héroe de novela negra: “por esas calles bajas debe caminar un hombre incapaz de bajezas”, y trato de aplicar ese standard a Keller. Marlowe, como todos los cínicos, es un romántico decepcionado, como Keller. Marlowe está desilusionado, pero para eso, alguna vez debió tener ilusiones, como Keller. Estoy seguro de que Chandler fue influenciado por Don Quijote (¿quién no?). Yo suelo decir que El Quijote es la primera gran novela negra, junto con el Lazarillo de Tormes, Y creo que todas las ficciones policiales siguen esa línea, conscientemente o no. Keller ciertamente tiene una inclinación hacia los molinos de viento y se ve a sí mismo en una búsqueda noble que, de hecho, no es tal.“Yo suelo decir que Don Quijote es la primera novela negra, junto con el Lazarillo de Tormes”–¿Podría existir alguien como Keller en la vida real?-Seguro. Ahora, quiero dejar bien en claro que Keller no está basado en un individuo real. Aunque ciertamente, existen agentes de la DEA que hicieron varias de las cosas que hizo Keller. Yo traté de hacerlo realista. Es curioso, más que con mi mujer y mi hijo, pasé más tiempo con Art Keller que con cualquier ser humano real en mi vida diaria, durante 22 años, y sin embargo no estoy seguro de conocerlo. No estoy seguro si es Marlowe, o Ahab (el capitán de Moby Dick, la novela de Herman Melville. N de la R).Joaquín, “El Chapo” Guzmán, ex jefe del Cártel de Sinaloa, fue sentenciado a cadena perpetua (Foto: Cuartoscuro)–¿Cómo crea los personajes femeninos en sus libros? La prostituta Nora en El poder del perro, la adicta que no tiembla antes de disparar en La frontera, o una mujer poderosa como la viuda de Barrera… todas diferentes y todas, siempre, en peligro.-La prostituta Nora es una creación ficticia, aunque muchas mujeres se acercaron para decirme que estaba basada en ellas. No es así, pero me gusta pensar que eso habla de su realismo. Las otras mujeres sí se inspiraron en personas reales. Pienso que la gran historia no contada (y que yo traté de contar, particularmente en El cártel) es la del heroísmo de las mujeres mexicanas. No tengo manera de dar cuenta de su increíble coraje, que demasiado a menudo las llevó a la muerte. Es en ese sentido que no “creé” muchos de esos personajes, sino que intenté entrar en sus mentes y en sus corazones, como para que el lector pudiera ver el mundo a través de sus ojos. Eso podría resultar inapropiado viniendo de un hombre blanco americano, pero siempre pensé que sus historias eran demasiado importantes como para dejarlas afuera.-Hay historias de amor en la trilogía, algo que no siempre está en las novelas negras. Por ejemplo, en La frontera, la historia entre Keller y Marisol, ¿rompe las reglas del género?-No estoy tan seguro de conocer las reglas tan bien como para romperlas intencionalmente. En todo caso, no me importan. Ni las definiciones o categorías: ¿qué es un thriller, una novela negra, dura, de procedimiento? ¿A quién le importa? ¿Y quién creó las reglas? ¿Fue algún Moisés literario que bajó del Monte Sinaí con tablas delineando reglas para esas categorías? Si es así, me temo que me las perdí. Solo trato de contar buenas historias con buenos personajes. En relación con Keller y Marisol, traté de escribir sobre la experiencia humana, que incluye el romance y el amor. Otra vez: quise contar la historia heroica de las mujeres mexicanas, y Marisol, inspirada en hechos reales, es una de ellas. En un nivel técnico, todo protagonista necesita alguien con quien hablar. De otro modo, uno queda atrapado en un interminable monólogo interno que puede volverse tedioso. Además, Keller necesitaba un oponente, alguien que desafiara sus creencias rígidas. Yo necesitaba un personaje que aportara un punto de vista mexicano, y Marisol lo era. Y, honestamente, terminé enamorándome de la historia de Keller y Marisol: era un lugar tierno en una saga muy dura.Don Winslow (Shutterstock)–Sus novelas fueron comparadas con clásicos, aunque su escritura es moderna. ¿Cómo logra ese balance? ¿Trabaja en el estilo o es algo que le sale fácil?-Soy una criatura de mi tiempo, impactada por el cine moderno, la televisión y la literatura. Pero cuando era niño leía sobre todo Shakespeare y Dickens (como adulto, trabajé dirigiendo obras de Shakespeare) de modo que esas son al menos influencias subliminales. Me atraen los temas y las estructuras clásicas. Por ejemplo, las tres novelas de la trilogía de la droga están estructuradas en cinco actos, como las tragedias clásicas. No trabajo en el estilo en los primeros borradores. Escribo muy rápido, como si quisiera abarcarlo todo de una vez. Es recién en los borradores posteriores que empiezo a pensar en el “estilo” y considerar si el lenguaje combina con el asunto. Como en la famosa “la forma sigue a la función” en arquitectura, yo creo que “el estilo sigue a la historia”. Las palabras, los ritmos, la “música” del libro tienen que ser las que vayan justo para esa historia particular. Leo mucho en voz alta y no siempre oigo las notas correctas, pero habitualmente oigo las que están mal.–¿Cuánto lo ayudó su experiencia como detective privado a escribir thrillers?-Me ayudó para hacer la investigación y entrevistas. Mientras que el final de juego es diferente, las técnicas son notablemente similares. Ambas implican la lectura de miles de páginas de documentos, chequear unos con otros y compararlos, y tratar de ver patrones. Ambos dependen de la cronología y la causalidad: “sin A no puede haber B ni C”, de modo que en ambos casos se espera por el momento “A”, ese momento que lleva la serie de eventos a la acción. Eso fue crítico en la trilogía de la droga, tratar de entender las guerras de la droga en México, y después organizar esa información para el lector. Una cosa que aprendí como investigador fue nunca formar opiniones apresuradas, sino tratar de pasar por algo que llamo “la fase de aspiradora”, que consiste en juntar toda la información que pueda, y luego después de eso tirarla en la mesa para ver si puedo discernir patrones. Con las entrevistas, aprendí la técnica de la pirámide invertida, empezando con preguntas generales, abiertas, que no infecten al testigo con mis propios prejuicios. Siempre empezar una entrevista con la pregunta más general, del tipo de “hábleme de eso”, para luego ir a lo específico. Y siempre terminar con: ¿Hay alguna pregunta que no le hice y que debería haber hecho? Escuché cosas sorprendentes que jamás se me hubieran ocurrido a partir de esa pregunta.Don Winslow“Creo que la gran historia no contada es la del heroísmo de las mujeres mexicanas”–¿Cuánto de la investigación que hizo para esta trilogía cambió su manera de pensar la relación entre México y EE.UU.?-Todo. Cuando empezó esta odisea, no sabía nada de la relación entre los dos países. Ahora tengo opiniones fuertes, que puedo enumerar: El llamado “problema mexicano de la droga” no es el problema mexicano de la droga. Es el problema estadounidense de la droga. Y, también, el problema europeo de la droga. Somos los consumidores, y sin consumidores, no hay productores. Tendemos a culpar a México y a los otros países “productores” por las drogas y el crimen dentro de los EE.UU., mientras mandamos cerca de 60 billones de dólares por año a las organizaciones criminales para desestabilizar esos países y matar a su gente. No hay ‘invasión’ desde México o América Central a los Estados Unidos, la invasión siempre va en la dirección contraria. Los inmigrantes desde esos países están huyendo de la violencia causada y fundada por los consumidores de droga estadounidenses y europeos. La llamada “Guerra contra las drogas” debería haber terminado ayer. A veces me he preguntado qué consejo podría darle a México. Mi respuesta es que los mexicanos han tenido suficiente consejo de los americanos. Yo no debería ofrecer ningún consejo, solo disculpas.–¿Hay alguna opción de que veamos una serie o película sobre La frontera en el futuro?-Una muy buena: FX va a hacer una serie sobre la trilogía y estoy muy entusiasmado. Quieren hacer una serie de calidad, no solo un thriller más sobre drogas.–Después de convivir, como dijo, con Art Keller, durante 22 años, ¿qué viene ahora?-Todavía no puedo contarlo. Vuelvo al género policial, pero no es una historia sobre drogas.SIGA LEYENDOCarlos Zanón: “Los escritores de género negro tenemos que huir de la televisión y de Netflix y volver a buscarnos en la ficción”“La ola negra”: radiografía del boom de las escritoras argentinas en la novela policial

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Don Winslow y sus novelas sobre el mundo narco: “Necesitamos preguntarnos por qué EE.UU. es el mayor consumidor de drogas en el planeta”

El “Chapo” Guzmán, uno de los actores principales de “La Frontera”, la última novela de Don WinslowDon Winslow (Nueva York, 1953) es autor de diecinueve novelas. Con la reciente publicación de La frontera (Harper Collins), un veloz y vertiginoso libro de 957 páginas, el autor de la celebrada Corrupción policial cierra su trilogía sobre la mal llamada “guerra contra las drogas” en México, y adelanta que FX ya está preparando una serie basada en las tres novelas (la primera fue El poder del dinero y la segunda, El cártel) que se convirtieron en best sellers y lo consagraron como maestro indiscutible del género negro contemporáneo.Winslow ha sido reconocido por autores como Stephen King, Lee Child o James Ellroy. Como Dashiell Hammett, el padre fundador de género, él mismo fue detective privado. De ese oficio aprendió bastante para escribir sus historias, pero en un sentido no tan obvio, como le contó a Infobae Cultura en esta entrevista vía mail, donde critica la política exterior de su país en un negocio que mueve millones y mata inocentes.–¿Por qué eligió México? ¿Es su Yoknapatawpha, ese país imaginario de Faulkner? Aunque México es un país real, en sus ficciones adquiere una nueva dimensión.-Bueno primero que todo, gracias por la comparación. Los últimos veintidós años viví cerca de la frontera entre Estados Unidos y México, en un área que es verdaderamente bicultural. La gente va y viene todo el tiempo. Yo visité México con frecuencia y ayudé a construir una escuela en Tijuana. De modo que México es una constante en mi vida. Pero no fue hasta 1997, cuando diecinueve hombres, mujeres y niños inocentes fueron masacrados por un cártel de drogas, en un pueblo cercano al mío, que comencé a interesarme en México como una locación para mi trabajo. No podía entender que algo así hubiera ocurrido. Ahora, para dimensionarlo, diez años después de ese hecho, sería una cifra baja, pero entonces no teníamos modo de saberlo (El 8 de agosto, la cifra volvió a repetirse: 19 personas aparecieron colgadas y mutiladas en Michoacán. N de la R). Empecé a hacer una investigación que me llevó a escribir El poder del perro. Pensaba que iba a ser un libro, no tenía intención de volver a México ni las drogas. Lo que le muestra lo poco que sabía entonces.La trología de Dan Winslow será llevada a la pantalla chica por FX–Precisamente con El poder del perro, pensábamos que habíamos aprendido todo acerca sobre el mundo narco, pero volvió a sorprender con El cártel. Y ahora, con La frontera, con la heroína otra vez en las calles, ¿cree que ya agotó el tema?-Así lo creía entonces. Y me equivoqué. Pero no creo que un libro, ni siquiera una trilogía, puedan cubrir ese mundo por completo. Es un tema muy vasto. Lo que intenté fue tomar una diapositiva de ese mundo (el negocio de la droga entre Estados Unidos y México) y mostrarlo en detalle desde diversas perspectivas. Espero que cualquiera que lea la trilogía adquiera un conocimiento más allá de los titulares, que el lector llegue a entender las consecuencias humanas de lo que se llama la “guerra de las drogas”, lo que nos ha hecho como sociedades y como individuos, la inutilidad de tratar el problema de la droga como una cuestión criminal, y peor, como una cuestión militar. En La frontera, quise traer la “guerra de las drogas” a casa, enfocarla en la sociedad americana tanto como en la mexicana. Quería mirar el estado actual de la política americana en torno a las drogas. Mostrar, por ejemplo, que la epidemia de opioides no es una enfermedad sino un síntoma, que necesitamos preguntarnos por qué los Estados Unidos somos el mayor consumidor de drogas en el mundo.–Su obra ha sido es comparada con El padrino. En La frontera, los hijos y sobrinos de Barrera, el capo mafia, controlan el negocio. ¿El libro de Mario Puzo, o las películas de Coppola, fueron una influencia a la hora de escribir?-Totalmente. Mire, no creo que nadie pueda escribir una novela sobre el crimen organizado sin tener en cuenta El Padrino. De paso, las películas tuvieron una gran influencia en los cárteles mexicanos, que sacaron de ahí la palabra “Padrino” para sus jefes. De hecho, yo volví a leer la novela de Puzo cuando preparaba El cártel. Pero en relación con el traspaso de poder generacional, fue determinado por los hechos reales. Porque eso fue lo que pasó en México: los cárteles entraron en un caos después de la captura de Joaquín “el Chapo” Guzmán, y La frontera sigue el caso casi con exactitud. Quería contar esa historia. En términos literarios, la obra que más consulté para escribir esas escenas fue Enrique VI de Shakespeare, acerca de un conflicto sucesorio similar en Inglaterra.Mario Puzo, autor de “El Padrino”–¿El protagonista de su trilogía, Art Keller, es una mezcla de Don Quijote y Phillip Marlowe?-Nunca lo pensé de ese modo, pero entiendo por dónde va. Tanto Cervantes como Chandler fueron influencias muy importantes para mí. Siempre tengo en mente la definición de Chandler del héroe de novela negra: “por esas calles bajas debe caminar un hombre incapaz de bajezas”, y trato de aplicar ese standard a Keller. Marlowe, como todos los cínicos, es un romántico decepcionado, como Keller. Marlowe está desilusionado, pero para eso, alguna vez debió tener ilusiones, como Keller. Estoy seguro de que Chandler fue influenciado por Don Quijote (¿quién no?). Yo suelo decir que El Quijote es la primera gran novela negra, junto con el Lazarillo de Tormes, Y creo que todas las ficciones policiales siguen esa línea, conscientemente o no. Keller ciertamente tiene una inclinación hacia los molinos de viento y se ve a sí mismo en una búsqueda noble que, de hecho, no es tal.“Yo suelo decir que Don Quijote es la primera novela negra, junto con el Lazarillo de Tormes”–¿Podría existir alguien como Keller en la vida real?-Seguro. Ahora, quiero dejar bien en claro que Keller no está basado en un individuo real. Aunque ciertamente, existen agentes de la DEA que hicieron varias de las cosas que hizo Keller. Yo traté de hacerlo realista. Es curioso, más que con mi mujer y mi hijo, pasé más tiempo con Art Keller que con cualquier ser humano real en mi vida diaria, durante 22 años, y sin embargo no estoy seguro de conocerlo. No estoy seguro si es Marlowe, o Ahab (el capitán de Moby Dick, la novela de Herman Melville. N de la R).Joaquín, “El Chapo” Guzmán, ex jefe del Cártel de Sinaloa, fue sentenciado a cadena perpetua (Foto: Cuartoscuro)–¿Cómo crea los personajes femeninos en sus libros? La prostituta Nora en El poder del perro, la adicta que no tiembla antes de disparar en La frontera, o una mujer poderosa como la viuda de Barrera… todas diferentes y todas, siempre, en peligro.-La prostituta Nora es una creación ficticia, aunque muchas mujeres se acercaron para decirme que estaba basada en ellas. No es así, pero me gusta pensar que eso habla de su realismo. Las otras mujeres sí se inspiraron en personas reales. Pienso que la gran historia no contada (y que yo traté de contar, particularmente en El cártel) es la del heroísmo de las mujeres mexicanas. No tengo manera de dar cuenta de su increíble coraje, que demasiado a menudo las llevó a la muerte. Es en ese sentido que no “creé” muchos de esos personajes, sino que intenté entrar en sus mentes y en sus corazones, como para que el lector pudiera ver el mundo a través de sus ojos. Eso podría resultar inapropiado viniendo de un hombre blanco americano, pero siempre pensé que sus historias eran demasiado importantes como para dejarlas afuera.-Hay historias de amor en la trilogía, algo que no siempre está en las novelas negras. Por ejemplo, en La frontera, la historia entre Keller y Marisol, ¿rompe las reglas del género?-No estoy tan seguro de conocer las reglas tan bien como para romperlas intencionalmente. En todo caso, no me importan. Ni las definiciones o categorías: ¿qué es un thriller, una novela negra, dura, de procedimiento? ¿A quién le importa? ¿Y quién creó las reglas? ¿Fue algún Moisés literario que bajó del Monte Sinaí con tablas delineando reglas para esas categorías? Si es así, me temo que me las perdí. Solo trato de contar buenas historias con buenos personajes. En relación con Keller y Marisol, traté de escribir sobre la experiencia humana, que incluye el romance y el amor. Otra vez: quise contar la historia heroica de las mujeres mexicanas, y Marisol, inspirada en hechos reales, es una de ellas. En un nivel técnico, todo protagonista necesita alguien con quien hablar. De otro modo, uno queda atrapado en un interminable monólogo interno que puede volverse tedioso. Además, Keller necesitaba un oponente, alguien que desafiara sus creencias rígidas. Yo necesitaba un personaje que aportara un punto de vista mexicano, y Marisol lo era. Y, honestamente, terminé enamorándome de la historia de Keller y Marisol: era un lugar tierno en una saga muy dura.Don Winslow (Shutterstock)–Sus novelas fueron comparadas con clásicos, aunque su escritura es moderna. ¿Cómo logra ese balance? ¿Trabaja en el estilo o es algo que le sale fácil?-Soy una criatura de mi tiempo, impactada por el cine moderno, la televisión y la literatura. Pero cuando era niño leía sobre todo Shakespeare y Dickens (como adulto, trabajé dirigiendo obras de Shakespeare) de modo que esas son al menos influencias subliminales. Me atraen los temas y las estructuras clásicas. Por ejemplo, las tres novelas de la trilogía de la droga están estructuradas en cinco actos, como las tragedias clásicas. No trabajo en el estilo en los primeros borradores. Escribo muy rápido, como si quisiera abarcarlo todo de una vez. Es recién en los borradores posteriores que empiezo a pensar en el “estilo” y considerar si el lenguaje combina con el asunto. Como en la famosa “la forma sigue a la función” en arquitectura, yo creo que “el estilo sigue a la historia”. Las palabras, los ritmos, la “música” del libro tienen que ser las que vayan justo para esa historia particular. Leo mucho en voz alta y no siempre oigo las notas correctas, pero habitualmente oigo las que están mal.–¿Cuánto lo ayudó su experiencia como detective privado a escribir thrillers?-Me ayudó para hacer la investigación y entrevistas. Mientras que el final de juego es diferente, las técnicas son notablemente similares. Ambas implican la lectura de miles de páginas de documentos, chequear unos con otros y compararlos, y tratar de ver patrones. Ambos dependen de la cronología y la causalidad: “sin A no puede haber B ni C”, de modo que en ambos casos se espera por el momento “A”, ese momento que lleva la serie de eventos a la acción. Eso fue crítico en la trilogía de la droga, tratar de entender las guerras de la droga en México, y después organizar esa información para el lector. Una cosa que aprendí como investigador fue nunca formar opiniones apresuradas, sino tratar de pasar por algo que llamo “la fase de aspiradora”, que consiste en juntar toda la información que pueda, y luego después de eso tirarla en la mesa para ver si puedo discernir patrones. Con las entrevistas, aprendí la técnica de la pirámide invertida, empezando con preguntas generales, abiertas, que no infecten al testigo con mis propios prejuicios. Siempre empezar una entrevista con la pregunta más general, del tipo de “hábleme de eso”, para luego ir a lo específico. Y siempre terminar con: ¿Hay alguna pregunta que no le hice y que debería haber hecho? Escuché cosas sorprendentes que jamás se me hubieran ocurrido a partir de esa pregunta.Don Winslow“Creo que la gran historia no contada es la del heroísmo de las mujeres mexicanas”–¿Cuánto de la investigación que hizo para esta trilogía cambió su manera de pensar la relación entre México y EE.UU.?-Todo. Cuando empezó esta odisea, no sabía nada de la relación entre los dos países. Ahora tengo opiniones fuertes, que puedo enumerar: El llamado “problema mexicano de la droga” no es el problema mexicano de la droga. Es el problema estadounidense de la droga. Y, también, el problema europeo de la droga. Somos los consumidores, y sin consumidores, no hay productores. Tendemos a culpar a México y a los otros países “productores” por las drogas y el crimen dentro de los EE.UU., mientras mandamos cerca de 60 billones de dólares por año a las organizaciones criminales para desestabilizar esos países y matar a su gente. No hay ‘invasión’ desde México o América Central a los Estados Unidos, la invasión siempre va en la dirección contraria. Los inmigrantes desde esos países están huyendo de la violencia causada y fundada por los consumidores de droga estadounidenses y europeos. La llamada “Guerra contra las drogas” debería haber terminado ayer. A veces me he preguntado qué consejo podría darle a México. Mi respuesta es que los mexicanos han tenido suficiente consejo de los americanos. Yo no debería ofrecer ningún consejo, solo disculpas.–¿Hay alguna opción de que veamos una serie o película sobre La frontera en el futuro?-Una muy buena: FX va a hacer una serie sobre la trilogía y estoy muy entusiasmado. Quieren hacer una serie de calidad, no solo un thriller más sobre drogas.–Después de convivir, como dijo, con Art Keller, durante 22 años, ¿qué viene ahora?-Todavía no puedo contarlo. Vuelvo al género policial, pero no es una historia sobre drogas.SIGA LEYENDOCarlos Zanón: “Los escritores de género negro tenemos que huir de la televisión y de Netflix y volver a buscarnos en la ficción”“La ola negra”: radiografía del boom de las escritoras argentinas en la novela policial

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