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Carla Vizzotti dijo que están “en los últimos tramos de las negociaciones” para traer la vacuna de Pfizer

La ministra de Salud, Carla Vizzotti, afirmó este miércoles que el Gobierno está “en los últimos tramos de las negociaciones” para traer las vacunas de la farmacéutica Pfizer contra el coronavirus y confirmó que evalúan combinar vacunas.

La funcionaria explicó en radio Metro que “siempre estamos hablando con Jasen, Moderna y Pfizer” y que tienen “conversaciones con el Departamento de Estado de Estados Unidos a través de le embajada a partir de la posibilidad que surgió en las últimas semanas de una donación de Estados Unidos”.En ese sentido, Vizzotti afirmó que “la verdad es que estamos avanzando muy bien”. Y detalló: “Estamos haciendo las gestiones para poder recibir dosis de donación y tener alguna posibilidad de un contrato bilateral con Jasen y Moderna”.Además, remarcó que “seguimos en los últimos tramos de las conversaciones con Pfizer para definir si vamos a poder acceder a ese convenio bilateral”.Por otra parte, dijo que la posibilidad de combinar vacunas “se está evaluando desde el primer momento”. En esa línea, consideró que “intercambiar plataformas, puede simplicar también la logística en los vacunatorios”.Noticia en desarrolloAFG

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Claudia Najul: “La variante Delta reviste una amenaza muy grande, hay que fortalecer los controles en los aeropuertos”

La diputada nacional (UCR-Mendoza) Claudia Najul consideró que la variante Delta es “una amenaza muy grande”.Con el ojo puesto en la negociación de las vacunas, que esta semana sumó un nuevo capítulo en la Cámara baja con la presencia de los laboratorios Pfizer y Richmond, la diputada de Juntos por el Cambio Claudia Najul exigió que se implementen mayores controles para evitar el ingreso de la variante “Delta” de coronavirus, mientras se avanza con el plan de inmunización.“La variante Delta reviste una amenaza muy grande. Es fundamental que, conforme se avanza con la vacunación, se evite la circulación de esta cepa tan contagiosa que está haciendo estragos en muchos países, multiplicando las hospitalizaciones”, sostuvo la legisladora de la UCR.La mutación del virus ya ingresó al país, al detectarse en dos personas menores de edad en la Ciudad de Buenos Aires que regresaron al Aeropuerto internacional de Ezeiza el 24 de abril pasado, desde un vuelo proveniente de París. Los afectados cumplieron los diez días de aislamiento obligatorio.“Hay que fortalecer los controles en el aeropuerto y ordenar el aislamiento preventivo de todas las personas que ingresan, aunque den negativo en el PCR, ya que pueden estar incubando el virus hace poco y por eso el test no lo detecta”, agregó la diputada nacional.Hace días, Najul le había consultado en una actividad del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI) al director del Fondo Covax para América Latina, Santiago Cornejo, detalles sobre el vínculo del organismo con la Argentina para acceder a las vacunas contra el coronavirus. La respuesta de Cornejo generó un importante revuelo político y social, porque había señalado que el Gobierno había rechazado recibir las dosis de Pfizer que le correspondían según los criterios del mecanismo global.El gerente de Pfizer, Nicolás Vaquer, informó sobre las gestiones con el Gobierno a través de videoconferencia ante la Cámara de Diputados de la Nación. El comentario conllevó una polémica que involucró aclaraciones de las partes. Poco después, el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, convocó a los laboratorios al Congreso de la Nación, para que informaran sobre las gestiones con el Poder Ejecutivo en materia de adquisición de vacunas contra el coronavirus. Durante esa reunión informativa, el gerente de Pfizer, Nicolás Vaquer, aseguró ante una pregunta de Najul que “en ningún momento hubo pedido de pagos indebidos o existencia de intermediarios” de parte de la Casa Rosada y dijo que el laboratorio está haciendo “el máximo esfuerzo para traer la vacuna a la Argentina”.“El próximo martes continuarán las exposiciones. Tenemos especial interés en escuchar a Astrazeneca y al Instituto Gamaleya, que tienen pendiente el envío de millones de dosis a la Argentina”, comentó Najul.En un análisis crítico sobre la política de inmunización, la diputada de la UCR señaló que a esta altura de junio “está claro que deberíamos tener un porcentaje mayor de la población vacunada con las dos dosis, que hoy apenas supera el 7 por ciento”. “Más allá de los retrasos en la producción y distribución de vacunas que afectan a gran parte del mundo, el Gobierno desde el primer momento apuntó todos los cañones a negociar con pocos laboratorios, nunca hubo una mirada amplia en ese aspecto y hoy lo estamos pagando”, consideró.La ministra de Salud de Argentina, Carla Vizzotti, en uno de los operativos de envío de vacunas en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza. (Reuters/Agustin Marcarian)En ese marco, Najul recordó que se formalizaron varias citaciones a la ministra de Salud de la Nación, Carla Vizzotti, para que brinde explicaciones en el Congreso sobre la adquisición de las vacunas. Aún no hay una fecha fijada de visita para la funcionaria.“Estamos escuchando a los laboratorios, interiorizándonos sobre los detalles técnicos y legales que dificultan la provisión de vacunas, pero está claro que la otra parte, el Gobierno, tiene que dar la cara. La rendición de cuentas está institucionalizada en la Constitución, deben darles explicaciones a los argentinos”, sostuvo la legisladora por Mendoza.“Están gestionando de espaldas a la gente, sin transparencia, sin reconocer los errores”, concluyóSEGUIR LEYENDO:Claudia Najul: “Todo lo que ha hecho el Gobierno alrededor de Pfizer ha sido oscuro y de espaldas a la sociedad”El director del fondo COVAX confirmó que el Gobierno le pidió que no enviara vacunas de Pfizer a la ArgentinaEl director de COVAX: “Cuando mandamos la información, ellos dijeron que no podían firmar con Pfizer”

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Tras la presentación de Pfizer en el Congreso, la oposición cuestionó que el Gobierno no tuvo “intención ni voluntad” de firmar con el laboratorio

Dirigentes de la oposición apuntaron contra el Gobierno nacional, luego de las declaraciones del gerente general de Pfizer Argentina, Nicolás Vaquer, respecto a las negociaciones frustradas con Argentina por la vacuna contra el coronavirus.

Mario Negri, titular del interbloque de Juntos por el Cambio en la Cámara de Diputados, fue uno de los que a través de las redes sociales cuestionó que el Ejecutivo haya priorizado laboratorios como AstraZeneca.El legislador sostuvo que “el dato llamativo” de la exposición  del gerente de Pfizer en el Congreso “es que dijo que no fueron convocados por el Gobierno a participar de la confección de la ley”.Luego, en conferencia de prensa, Negri lamentó que los laboratorios de China y Rusia solo respondan a través de un escrito. Y respecto a Pfizer, criticó duramente que no se haya llegado a un acuerdo, que hubiera permitido que “8 millones más de argentinos estuvieran vacunados”.
Nicolás Vaquer -gerente de Pfizer- dijo que la ley no es compatible con lo que la empresa solicita. El dato llamativo es que dijo que NO fueron convocados por el Gobierno a participar de la confección de la ley. Quedó claro que el Ejecutivo priorizó laboratorios como AstraZeneca.— Mario Raúl Negri (@marioraulnegri) June 8, 2021

Otro legislador de la misma bancada, Luis Petri, también apuntó a la Rosada. “Después de escuchar al representante de Pfizer en Argentina queda claro algo, no hubo intención ni voluntad por parte del Gobierno Nacional de firmar con Pfizer. No quisieron salvar los obstáculos para garantizar 13.2 millones de vacunas”, tuiteó el legislador.Vaquer, gerente de la farmacéutica, expone en el Parlamento argentino, luego de los cruces entre oficialismo y oposición, que incluso derivaron en una denuncia civil del presidente Alberto Fernández a la titular del PRO, Patricia Bullrich.El directivo afirmó que la empresa no tiene “ningún interés en intervenir con bienes del Estado”. Y negó que el Gobierno argentino haya pedido “pagos indebidos o exigencias de intermediarios”.
Después de escuchar al representante de Pfizer en Argentina queda claro algo, no hubo intención ni voluntad por parte del Gobierno Nacional de firmar con Pfizer. No quisieron salvar los obstáculos para garantizar 13.2 millones de vacunas.— Luis Petri (@luispetri) June 8, 2021

Además, señaló que se sigue avanzando para alcanzar un acuerdo, tal como lo aseguró días atrás el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, quien dijo que la inclusión de la palabra “negligencia” en la ley fue una de las principales trabas.Por su parte, Omar De Marchi, legislador nacional del PRO, remarcó que Pfizer ofreció al Gobierno millones de vacunas, y que al día de hoy podrían haber entregado 8 millones, y el resto antes de fin de año. Por lo que calificó de “imperdonable” que no se haya tenido en cuenta esta posibilidad.
Pfizer confirma que la Argentina hubiera recibido, entre fines de 2020 y primer semestre de 2021, unas 8 millones de vacunas. https://t.co/BJO6u9oKRw— Mariana Zuvic (@MarianaZuvic) June 8, 2021

En su exposición, Vaquer señaló que hasta el momento “Pfizer tiene la política de conversar los acuerdos sólo a nivel de política nacional”. Y dio detalles de la primera oferta.El empresario precisó que efectivamente le ofreció al Gobierno argentino de manera oficial y por escrito 13,2 millones de vacunas, el 27 de julio de 2020.
Gines Gonzalez García y Carla Vizzotti deben responder porque no se ha firmado con Pfizer, privilegiando los negocios de Hugo Sigman, Carlos Slim y las vacunas rusas.— Graciela Ocaña (@gracielaocana) June 8, 2021

Frente a esto, Graciela Ocaña, diputada por Confianza Pública, pidió respuestas al ex ministro de Salud Ginés González García y su reemplazante, Carla Vizzotti, sobre el “por qué no se ha firmado con Pfizer, privilegiando los negocios de Hugo Sigman, Carlos Slim y las vacunas rusas”.
El representante de Pfizer dejó en claro que explicitaron los requerimientos de contratación y que el gobierno decidió no invitarlos a participar del proceso legislativo. Cuando se incorporó la palabra “negligencia” se sabía que dejaban afuera a Pfizer. pic.twitter.com/3M6LHWKqBg— Karina Banfi 💚 (@KBanfi) June 8, 2021

En contraposición, Gregorio Dalbón, abogado del mandatario en su denuncia contra Bullrich por el supuesto pedido de coimas a Pfizer en la negociación del ex ministro Ginés González García, salió a cruzar a la oposición.Vía Twitter, el letrado citó la declaración del empresario que niega el pedido de “pagos indebidos”. Y apuntó a la oposición: ” Inventen otra mentira, la de Pfizer terminó en el Congreso y tendrá consecuencias en el Poder Judicial de la Nación”.
“En ningún momento hubo pedido de pagos indebidos o existencias de intermediarios”, Nicolás Vaquer, Gerente General de Pfizer Argentina.Inventen otra mentira, la de Pfizer terminó en el Congreso y tendrá consecuencias en el Poder Judicial de la Nación. pic.twitter.com/oGUgqHzc7f— Gregorio Dalbon (@Gregoriodalbon) June 8, 2021

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Argentina en su laberinto: las tres chances perdidas de tener la vacuna de Pfizer, ahora gratis

La expectativa por recibir vacunas donadas por Estados Unidos pareció perder fuerza en las últimas horas al conocerse cuál es la “canasta” que maneja ese país para entregarle al Fondo Covax y que éste a su vez las distribuya en Sudamérica.

El gobierno de Joe Biden ya avisó que en el combo no habrá vacunas de AstraZeneca (cabe recordar que esa vacuna no está aprobada en Estados Unidos) y que entre las posibilidades aparecen las de Moderna, Johnson & Johnson y Pfizer.Las primeras dos no están autorizadas en la Argentina, por lo que el país no podría utilizarlas hasta que la ANMAT les dé el visto bueno. Con respecto a Pfizer, Argentina sí le ha dado la aprobación (fue la primera autorizada en el país), pero el problema es legal.Con ésta, serán tres las veces que nuestro país podría perder la chance de tener la vacuna de Pfizer. Esta vez, gratis. Algunos representantes del oficialismo, que hasta hace poco hablaban de la mera “obsesión” por Pfizer, ahora empiezan a valorar que por ahora es la única vacuna aprobada para menores de 18 años.La novela comenzó con la negociación bilateral entre el Gobierno y el laboratorio estadounidense, que terminó en naufragio en 2020. Ahora, desde ambos lados del mostrador dicen que las negociación sigue abierta y que hay intentos por sacarla a flote.

El Hospital Militar Central, donde Pfizer hizo su mayor estudio de fase 3. Foto: Maxi Failla

Esa es, en realidad, la madre de todos los escollos: la posibilidad de reformar la ley de vacunas para que el concepto de “negligencia” que allí figura (el laboratorio debería hacerse cargo de un eventual juicio en caso de negligencia) quede definitivamente desterrado. No está claro si eso será posible.A partir de ese “defecto de origen” se ha desencadenado todo lo que vino después. El blooper del director de Covax para Latinoamérica, esta semana, no ha hecho más que desnudar este mismo problema. Argentina le confirmó que quería Pfizer, pero en aquel momento no hubo movimientos para salvar el obstáculo de la ley.Es como querer ingresar a un país sin pasaporte. Cualquiera puede decir que tiene el deseo de hacer determinada cosa, pero si las condiciones no están dadas para que eso suceda el deseo se transforma en un formalismo. No ha sido un formalismo lo que han hecho Brasil, Chile, Uruguay, Paraguay, Ecuador, Colombia y Perú, que ya cerraron sus contratos con Pfizer.El tercer episodio de la saga se ha conocido este viernes y tiene que ver con la donación de vacunas que hará Estados Unidos. Los países receptores tienen que tener la legislación correspondiente y adecuada para poder recibir las dosis que se ofertan. Otra vez, Argentina se encuentra en el mismo laberinto.Lo que la ministra Carla Vizzotti consideró el miércoles “la obsesión por Pfizer” persigue a los argentinos. Planteado así, lo acerca más a una patología psicológica que a un objetivo inmunitario. Es decir, lo prohibido, eso que no puede suceder y, sin embargo, la tentación para que ocurra está una y otra vez al alcance de la mano.PS

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Un funcionario chileno corrigió un “error” de Santiago Cafiero sobre la cantidad de vacunas de Pfizer que compró el gobierno de Piñera

El jefe de Gabinete de la Nación, Santiago Cafiero, señaló que Chile solo recibió 30.000 vacunas de Pfizer contra el coronavirus. Rápidamente, desde el país vecino le señalaron su error. Un funcionario del gobierno de Sebastián Piñera aclaró que el número de dosis recibidas se acercan a los 2 millones.Cafiero buscó justificar el ritmo que lleva la campaña de vacunación en la Argentina y se refirió puntualmente sobre las fallidas negociaciones con el laboratorio norteamericano Pfizer. En su visión, la empresa estadounidense mantuvo niveles de incumplimiento contractuales y eso afectó a la distribución de las dosis con los gobiernos a los que había suscrito un acuerdo.“Las vacunas de Pfizer prácticamente no están en la región. A Chile, llegaron solo 30.000 vacunas y por eso tuvieron que salir a comprar de urgencia más dosis a China, a Sinovac”, consideró el ministro coordinador, en diálogo con TN.Sin embargo, las cifras que Cafiero lanzó no coinciden con los números oficiales del país vecino. Rodrigo Yáñez Benítez, subsecretario de Relaciones Económicas Internacionales del gobierno chileno de Sebastián Piñera, aseguró desde su cuenta oficial de Twitter: “Puedo precisar que con las 234.000 que llegan mañana a @NuevoPudahuel (aeropuerto), serán 1.886.625 dosis”.El dato surgió como respuesta a una pregunta del periodista de Infobae, Sebastián Fest.El mensaje del funcionario Rodrigo Yañez sobre las entregas de vacunas en Chile. La oposición de Juntos por el Cambio suele reprochar al Gobierno el fracaso de las gestiones del ministerio de Salud de la Nación para llegar a un acuerdo con el laboratorio Pfizer. Un sector del bloque pide retomar las negociaciones. En la Cámara de Diputados, la ministra Carla Vizzotti junto con su personal del gabinete respondieron algunas preguntas sobre el tema.El subsecretario de Gestión Administrativa, Mauricio Monsalvo, aclaró en el Congreso que las negociaciones tuvieron dos problemas. “El primero fue excluir la palabra ‘negligencia’ no solo del contrato, sino de la ley”. El diputado Juan Manual Cano le preguntó por qué no se pidió al Congreso cambiar la ley, algo de lo que Monsalvo se excusó de responder. El segundo problema “tuvo que ver con los criterios de aceptación de garantía y contragarantía”.En la misma alocución, Vizzotti informó que el Gobierno está llevando adelante gestiones con otros laboratorios para adquirir más vacunas. Entre ellos, están abiertas las conversaciones con Janssen, Cansinos, Bharat, Sinovac; y también con el gobierno de Cuba que tiene en desarrollo cinco vacunas.Las negociaciones entre el gobierno argentino y el laboratorio Pfizer por la compra de vacunas contra la COVID-19 sumó un nuevo episodio. (Dado Ruvic/)La situación de ChileChile encabeza una de las campañas con mejor ritmo de vacunación en la región. El plan de vacunación masiva, que comenzó en diciembre, sigue adelante con 7.111.354 personas inmunizadas al menos con una dosis y un total de 11.303674 inoculaciones al día de la fecha.Sin embargo, la situación sanitaria del país vecino es crítica. La segunda ola de contagios desembarcó en el país y ya supera los 5.000 infectados diarios, mientras que hay récord de ocupación de las camas de terapia intensiva. Por eso, el gobierno de Piñera adoptó medidas de cuarentena estricta para frenar la velocidad de los casos.El Ministerio de Salud chileno informó que 3.026 personas en la actualidad están internadas en unidades de cuidados intensivos (UCI) a nivel nacional. Es la cifra más alta de toda la pandemia. Ese registro arrojó 5.134 casos nuevos y 62 fallecidos en las últimas 24 horas.SEGUIR LEYENDO:En el Congreso, Carla Vizzotti dio explicaciones por el vacunatorio vip y las dosis de Pfizer y no adelantó cuándo llegarán más vacunas¿Cuánto dura la protección de cada vacuna contra el COVID-19? Este modelo predictivo lo calculaPfizer y BioNTech anunciaron que su vacuna contra el COVID-19 mostró una eficacia del 100% en adolescentes de 12 a 15 añosLa salida de Falabella: por qué la cadena chilena se va del país pero sigue invirtiendo en el resto de la región

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BioNTech y Pfizer escalan la producción de su vacuna: envasarán 2.500 millones de dosis antes de fin año

La empresa alemana BioNTech anunció este martes que, junto a su socia estadounidense Pfizer, aumentarán la capacidad de producción de su vacuna contra el coronavirus a 2.500 millones de dosis para fin de año.
Hasta ahora, las previsiones situaban esta cifra en 2.000 millones de dosis.”Este aumento ha sido posible principalmente gracias a la mejora de los procesos de fabricación, la puesta en marcha de la planta de producción de Biontech en Marburgo, la aprobación para extraer una sexta dosis de los viales y la ampliación de nuestra red de fabricantes y proveedores”, comunicó BioNTech en un documento.Hasta el 23 de marzo, BioNTech y sus socios habían enviado más de 200 millones de dosis de su vacuna contra el covid-19 a diferentes puntos del mundo. Para este año, BioNTech y Pfizer manifestaron haber firmado acuerdos por más de 1.400 millones de dosis.”Se están manteniendo conversaciones para realizar más envíos”, agregó la compañía alemana.La fórmula de BioNTech y Pfizer recibió horas atrás un nuevo respaldo cuando se difundió un nuevo estudio en Estados Unidos que afirma que, tras la aplicación de la segunda dosis, la vacuna, igual que la de Moderna, redujeron las infecciones de covid-19 en un 90% entre personal de salud. Esos hallazgos forman parte de un estudio que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU. (CDC, por sus siglas en inglés) hicieron sobre esas vacunas, basadas en la tecnología del ARN mensajero (llamada mARN).En la Argentina, noEl 10 de agosto de 2020, 6.000 voluntarios argentinos comenzaron a participar del ensayo de fase III de la vacuna de BioNTech y Pfizer en el Hospital Militar Central, en un trabajo coordinado por el infectólogo Fernando Polack. Fue la prueba más grande para la vacuna en todo el mundo, que le permitió acelerar su investigación y así ganarle a Moderna la carrera por la vacuna contra el coronavirus.Eso le daba al Gobierno argentino ventajas para sentara a negociar la adquisición de dosis. Pero las gestiones fracasaron y aún hoy no están claros los motivos. Ginés González García, entonces ministro de Salud, habló de pretensiones abusivas de Pfizer, pero no dio detalles y refirió a una exigencia de confidencialidad que enmarcó la negociación.La vacuna de BioNTech y Pfizer fue autorizada por la Anmat el 22 de diciembre de 2020 y así se convirtió en la primera contra el covid-19 con su visto bueno en el país. Pero la compra se empantanó. Mientras, Chile no tenía problemas para cerrar un contrato, ese mismo mes, por diez millones de dosis; Colombia se aseguró una cantidad similar; Uruguay cerró una compra de dos millones de dosis; y Ecuador, una de seis millones.En febrero, en tanto, Brasil avanzó con un acuerdo por cien millones de dosis y Perú firmó un convenio para recibir 20 millones de aplicaciones.Además de la Argentina, los otros países del continente que aún no cuentan con la vacuna de BioNTech y Pfizer son Bolivia, Paraguay, Venezuela y Las Guayanas.LGP

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COVID-19 en México: llegaron nuevos lotes de vacunas Pfizer a CDMX y Guadalajara

(Foto: Presidencia de México)Hoy por la mañana, México recibió 600 mil 600 vacunas contra el COVID-19 de los laboratorios Pfizer BioNtech, las cuales arribarán en diferentes vuelos con destino a cuatro ciudades del país: 108 mil 225 a Guadalajara; 72 mil 150 a Monterrey; 275 mil 925 a Ciudad de México, y 144 mil 300 a Querétaro.Poco antes de las 9 de la mañana, en un avión procedente de Estados Unidos, Guadalajara recibió su respectivo cargamento, el cual, de acuerdo con el coronel médico cirujano, Humberto Ortiz Castañeda, se distribuirán en Jalisco, así como Michoacán y Aguascalientes; Ciudad de México también ya cuenta con sus dosis.El titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), Marcelo Ebrard, adelantó que sinoniel próximo 16 de marzo llegará otro cargamento de 667 mil 875 vacunas de la misma farmacéutica.Información en desarrollo…

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Coronavirus: por qué faltan vacunas y la trastienda de las negociaciones fallidas con Pfizer

El pasado 19 de febrero, al quedar expuesta ante la mirada de todos los argentinos, se produjo la implosión de una cultura que ya no se sostiene fuera del territorio donde prevalece el kirchnerismo.Se trata de una cultura integrada por una concepción moral que considera a la virtud y al mérito como algo negativo, como lo ha dicho expresamente el propio presidente, y que valora como algo positivo la transgresión de las reglas por medio del atajo, la ventaja indebida y la mentira, como se ha visto en la actitud de tantos funcionarios y dirigentes kirchneristas que no terminan de comprender por qué tanto escándalo, si lo que hicieron con las vacunas es algo que hacen todos los días con infinidad de otras cuestiones relacionadas con la administración de los bienes del Estado.Fuera de ese espacio, el espectáculo que presenció la sociedad a partir de las declaraciones de Horacio Verbitsky, con la aparición de un vacunatorio VIP dentro del propio Ministerio de Salud, transgrediendo todas las normas que ha dictado el propio Ministerio, con los privilegiados que eran llevados en combis o que iban por sus medios al Hospital Posadas y otros casos que siguen revelándose, ha generado una gran indignación.La reacción del gobierno fue ambigua e incluso contradictoria, porque el rápido desplazamiento del Ministro no fue seguido de un reconocimiento o autocrítica por lo sucedido, sino de intentos de justificación inverosímiles e inaceptables.Pero el problema de fondo no es la alteración en la cola de las vacunas, como lo pretende minimizar el presidente, sino la falta de vacunas. Eso es lo que ha desatado esta lucha vergonzosa entre argentinos, que siguen ganando los privilegiados de siempre, sobre todo a partir de la Resolución 712/2021 del Ministerio de Salud, que pretende legalizar el Vacunatorio VIP y blindar a los aprovechadores.Hoy tenemos 1.800.000 de dosis para todo el país y acaban de llegar, finalmente, poco más de 900.000 dosis de Sinopharm, que fueron a buscar a China, cuando a esta altura ya deberían haber llegado las 10.000.000 de tratamientos de la Sputnik-V y tendríamos que estar por recibir en marzo 5.000.000 de tratamientos más de Sputnik-V y empezar a recibir las 11.000.000 de vacunas de AstraZeneca. Suministros pactados, que no se han cumplido y no tenemos herramientas para forzar su cumplimiento.¿Y por qué se ha llegado a esta situación? Es la pregunta que se hacen muchos periodistas, comunicadores y el público en general.Para hallar una respuesta a esa pregunta hay que remontarse a julio del año pasado, o quizás más atrás en el tiempo, y revisar una serie de decisiones tomadas por el entonces Ministro de Salud, repasar algunos viajes y visitas recibidas en esa y otras áreas del Gobierno y releer las declaraciones de dirigentes y funcionarios, publicadas en los medios de comunicación.Conviene empezar recordando que, desde un principio, todas las expectativas del Ministerio de Salud estaban centradas en la producción de la vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford en convenio con la farmacéutica AstraZeneca.Se había llegado a un acuerdo para producir en nuestro país entre 150 y 250 millones de esas vacunas para distribuirlas en América Latina, con excepción de Brasil, que tendría su propia producción. Estas vacunas serían producidas en el laboratorio mAbxience, instalado hacía poco tiempo en la Provincia de Buenos Aires, de propiedad del empresario Hugo Sigman, dueño del grupo Insud y estrechamente ligado al presidente, al Ministro de Salud y al Gobernador de Tucumán.En esa planta de mAbxience, en Garín, se presentó en sociedad el presidente Alberto Fernández, al inicio de su gobierno, cuando nadie imaginaba una pandemia.En Brasil, en cambio, las vacunas serían producidas por el laboratorio público Bio-Manguinhos de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), Institución de la administración pública federal dependiente del Ministerio de Salud del Brasil.El acuerdo por la vacuna de Oxford-AstraZeneca contemplaba el envío de la producción de mAbxience a México, a una planta de la empresa Liomont, que se encargaría de distribuir el granel del principio activo en dosis individuales, forma en la que volvería a nuestro país para inmunizar a la población. Aclaro desde ya que la primera parte se cumplió y que el envasado se encuentra demorado en México por una dificultad para conseguir insumos para el embotellamiento.Otro actor importante del trato sería la Fundación del empresario mexicano Carlos Slim, que financiaría toda la primera parte del proyecto, hasta que la vacuna fuese aprobada. Y un aspecto que no puede soslayarse es el precio al que saldría esa vacuna, estimado en alrededor de 4 dólares por unidad, porque la Universidad de Oxford y AstraZeneca anunciaron que suscribirían los convenios de suministro con cláusulas non profit (sin ánimo de lucro).Con esto parecía estar resuelto el problema de la provisión de vacunas pero, por si algo fallaba, también se decidió colaborar con el desarrollo de la vacuna de Pfizer.El 10 de Julio de 2020, el presidente Alberto Fernández recibió en la residencia de Olivos al gerente general de la compañía farmacéutica Pfizer, Nicolás Vaquer, y al director científico de la Fundación INFANT, Fernando Polack, quienes le informaron que Argentina había sido seleccionada para llevar adelante una de las fases de prueba para su vacuna contra el COVID-19.Como había llegado a mi conocimiento un memo del Hospital Militar Central (fechado 161140JUL20) relacionado con la Prueba Fase 3 de la vacuna del laboratorio Pfizer, en el que se ordenaba toda clase de apoyos, que iban desde la provisión de 140 sillas, 80 pupitres, 10 equipos de comunicaciones VHF-Handie, reforzar el sistema de seguridad con equipos de guardia rotativos y hasta el reclutamiento de 3.500 voluntarios, integrantes de la Fuerza, para participar de la investigación, aproveché la única oportunidad en que el Señor Jefe de Gabinete de Ministros de la Nación se dignó a presentarse ante la H. Cámara de Diputados y le pregunté si se había firmado un convenio y si se tomaron las previsiones del caso para -tratándose del Ejército – garantizar la espontaneidad del voluntariado.El Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, me respondió tajante que el Estado argentino no tenía nada que ver con eso, que era un convenio entre privados. Eso fue a las 18 horas, aproximadamente, del día 30 de julio. A las 10 de la mañana del día siguiente aparecían en todos los medios el Director del Hospital Militar suscribiendo un convenio con el Dr. Fernando Polack.Nunca pensé que el Jefe de Gabinete faltara conscientemente a la verdad, simplemente creo que no ha sido informado en forma oportuna y adecuada sobre las vicisitudes del proceso de adquisición de las vacunas.El presidente y el ex Ministro de Salud entendieron, y así lo comunicaron, que gracias a esta colaboración, nuestro país tendría una “preferencia” para el acceso a las vacunas producidas por Pfizer.Quizás se trató de una visión ingenua o que en ese momento todavía no se advertía adecuadamente la dimensión que tomaría la carrera mundial por el aprovisionamiento de las vacunas, pero esa tranquilidad de creer que tenían el tema resuelto duró muy poco.En ese contexto, el día 29 de Septiembre el oficialismo presentó un proyecto en la Cámara de Diputados, con la firma del diputado Pablo Yedlin, Presidente de la Comisión de Acción Social y Salud Pública, para dotar de herramientas al Gobierno en la negociación con los proveedores de vacunas, de modo que pudieran incluirse en los contratos cláusulas de indemnidad, confidencialidad y prórrogas de jurisdicción.Se nos pidió la máxima celeridad y se nos explicó que había una fuerte competencia, que los proveedores estaban en una posición de fuerza porque producían un bien altamente demandado y que, si no nos apurábamos a reservar, nos podríamos quedar sin vacunas para este 2021.A pesar de lo delicado que significaba en ese momento para la oposición acompañar semejante pedido, por los prejuicios y resquemores que movilizaba, nos pusimos a trabajar en busca de los consensos necesarios y en 48 horas se obtuvo la aprobación del dictamen, que al poco tiempo se convirtió en la Ley Nº 27.573.El ex Ministro de Salud, Dr. Ginés González García, cuando, después de todo un año de pandemia, se presentó ante la Comisión de Acción Social y Salud Pública de la Cámara de Diputados, reconoció expresamente que esa ley se había pedido para hacer posible la compra de la vacuna de Pfizer.Sin embargo, a pesar de haberse sancionado la Ley, la negociación con Pfizer fracasó. El por qué no es un misterio, toda la información es pública. Sólo se trata de seguir los hechos del modo en que fueron sucediendo.En esta carrera entre los laboratorios, Pfizer tuvo apoyos del Gobierno pero todo indica que también tuvo adversarios, aunque no se dejarían ver.Mientras Hugo Sigman, el sospechoso natural, desmentía públicamente acusaciones por supuesto lobby para que la Argentina no cerrara el acuerdo con Pfizer, la trama se hace más interesante porque aparecen obstáculos que reconocen otro origen.El 30 de diciembre, Horacio Verbitsky publicó en su blog “El Cohete a la Luna” un artículo titulado “Quién vacuna a quién”, tratando de cargar las culpas del fracaso de la negociación con Pfizer sobre la diputada de Juntos por el Cambio, Graciela Ocaña, por haber hecho incorporar en la Ley 27.573 la palabra “negligencia”, que los representantes de Pfizer no quisieron aceptar.Pero no era cierto lo que decía Verbitsky, no fue Graciela Ocaña sino la diputada del Frente de Todos, Cecilia Moreau, quien introdujo esa modificación, durante el cuarto intermedio de la reunión de la Comisión de Acción Social y Salud Pública del día 30 de septiembre, que terminó aprobando el dictamen el 1º de Octubre. Es decir, ese agregado lo propuso el kirchnerismo, no la oposición.Aclaro, además, que el oficialismo nunca nos propuso modificar la ley para sacar esa palabra que obstaculizaba el acuerdo con Pfizer.Evidentemente, Verbitsky trataba de distraer la mirada de quienes se preguntaban por qué la Argentina no había podido firmar un convenio con Pfizer, que sí pudieron firmar otros 66 países.La palabra negligencia (la omisión de un deber de cuidado) abre un nivel de responsabilidad mucho más amplio que el obrar fraudulento o malicioso que estaban dispuestos a asumir los representantes de Pfizer.Por supuesto que, en una situación de normalidad, no resultaría aceptable que una parte pretendiera eximirse de responsabilidad por su eventual propia negligencia en el cumplimiento de un contrato, pero esta no es una situación de normalidad.Como decíamos y como explicaba el propio oficialismo, los laboratorios estaban y siguen estando en una posición de fuerza porque ofrecen el producto que todo el mundo necesita y la urgencia con la que se lo necesita les impide tomarse los tiempos habituales. Se ve que así lo entendieron otros 66 países. Acá no.Acá nos enteramos que el 17 de octubre, la entonces Secretaria de Acceso a la Salud y actual Ministra de Salud, Dra. Carla Vizzotti, había viajado a Rusia, invitada por el señor Kirill Dmitriev, director ejecutivo del Fondo de Inversión Directa de Rusia. Se supo también que fue con la asesora presidencial, Cecilia Nicolini, con Raquel Méndez, esposa del Ministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Gollán y que con ellas viajó, además, una dirigente de Santa Cruz, de apellido De Dios.El 29 de Octubre de 2020, la Vicepresidenta Cristina Fernández recibió en su despacho del Senado al embajador de la Federación Rusa Dmitry Feoktistov. En la reunión estuvo también presente el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara Alta, Jorge Taiana.El 7 de noviembre de 2020, se produjo una conversación telefónica de 45 minutos entre Alberto Fernández y Vladimir Putin en la que ambos mandatarios terminaron de cerrar el acuerdo para la compra de las vacunas Sputnik V y también para reactivar los acuerdos estratégicos de inversiones firmados en 2015 entre la entonces Presidenta Cristina Fernández y Vladimir Putin.El 9 de diciembre de 2020, la República Argentina firmó el convenio con Limited Liability Company “Human Vaccine”, entidad legal inscripta en Moscú y constituida como Sociedad de Responsabilidad Limitada conforme a las leyes de la Federación Rusa, para el suministro de diez millones de tratamientos (de dos dosis cada uno) de la vacuna Sputnik V que debería completarse durante el mes de febrero de 2021.Se pactó también una “obligación no vinculante” (sic) para el suministro de cinco millones de tratamientos más, que serían entregados durante el mes de marzo de 2021, pero sujeto a confirmación del vendedor.En realidad, así es todo ese contrato para el suministro de la Sputnik V, condicionado a la disponibilidad, como si desde un comienzo los vendedores hubiesen sabido que tendrían serias dificultades para cumplir con los compromisos que estaban asumiendo.El 12 de diciembre de 2020, se produce el segundo viaje a Rusia de Carla Vizzotti. Regresa el 23 de diciembre afirmando: “Estamos volviendo de Rusia para iniciar la vacunación más importante de Argentina”.El mismo día, el ministro de Economía, Martín Guzmán, recibió en su despacho al embajador ruso Dmitry Feoktistov.El 20 de diciembre de 2020, consultado específicamente sobre la vacuna rusa Sputnik V, por la agencia oficial Telam, el Ministro de Salud dijo que Rusia tiene una trayectoria científica “muy importante” y que en estos temas “hay algo de conflicto geopolítico y guerra comercial, como fue inicialmente con lo de la alergia con la vacuna de AstraZeneca. Se mezcla todo.”El 31 de enero de 2021, Cecilia Nicolini, asesora de Alberto Fernandez, aparece diciendo en el Cohete a la Luna: “Argentina fue pionera en la relación con Rusia y como nosotros viajamos para tener de primera mano la información, la hemos intercambiado. En ese sentido, el Presidente se comunicó con varios mandatarios, con Arce de Bolivia, por ejemplo. Efectivamente, los acercamos para que pudieran firmar el contrato y por eso han recibido 10.000 dosis de cada componente. (…) También habló con Lacalle Pou, de Uruguay, y con López Obrador, de México. Incluso tuvimos una videoconferencia y los contactamos con el Fondo.”El mismo día, la Vicepresidenta Cristina Fernández eligió como embajador en Moscú a un ex funcionario que estuvo procesado por el Memorándum con Irán. Se trata de Eduardo Zuain, ex vicecanciller de Timerman, que le responde directamente.El 2 de febrero, Zuain le decía a Página 12 que la posibilidad de fabricar los diferentes tipos de vacunas anticoronavirus en nuestro país “es una aspiración personal y a la vez es un objetivo del Gobierno”.Días después, afirmó Zuain en una entrevista al medio ruso Sputnik, que “Argentina es una de las puertas de entrada de Rusia en América Latina” y destacó la necesidad de retomar el acuerdo de Asociación Estratégica Integral firmado durante la visita de Cristina Fernández a Rusia en 2015.Evidentemente, la relación que se pretende relanzar, tiene más que ver con la obra pública que con el intercambio comercial. La balanza comercial entre Rusia y Argentina tiene exportaciones por 650 millones de dólares e importaciones por 250 millones. En cambio, la agenda que se pretende remontar contempla los intereses rusos por la construcción de una central nuclear, la represa de Chihuido I que está valuada en u$s 2.250 millones, el tren Vaca Muerta-Bahía Blanca, el litio ubicado en el norte del país, considerado como el “oro o petróleo blanco argentino”, posibles acuerdos por Vaca Muerta y la intención de Moscú de intensificar el trabajo aeroespacial a través de satélites, entre otros.Y luego de la salida del ex Ministro Ginés González García, este viernes, nos enteramos que el laboratorio Richmond, de propiedad del empresario kirchnerista Marcelo Figueiras, ha firmado un memorándum de entendimiento para producir la vacuna rusa Sputnik V en su planta de Pilar, activando de ese modo una cláusula de transferencia de tecnología prevista en el contrato de suministro firmado el 9 de diciembre de 2020.Si hubiésemos tenido a partir de enero una cantidad de vacunas razonable, toda esta situación quizás no habría trascendido o si trascendía la repercusión probablemente hubiese sido otra.La desesperación de ver que en otros países se desmoronan las cifras de contagios y muertes diarias por efecto de la vacunación, mientras que en nuestro país seguimos con altas cifras de contagiados y muertos agravó el escenario y, por esta falta de vacunas, se generó una vergonzosa pelea por vacunarse entre argentinos privilegiados y no privilegiados.Como puede observarse, para entender lo que pasó y por qué llegamos a este punto, no es necesario utilizar adjetivos ni levantar la voz, sino buscar y mostrar cómo fue que sucedieron los hechos.En un principio se apostó todo a la vacuna de AstraZeneca y se pusieron algunas fichas a la vacuna de Pfizer, pero AstraZeneca tuvo problemas que la retrasaron y aparecieron intereses que dejaron afuera a Pfizer.De modo que, no tuvimos más alternativa que depender de quienes patrocinaron el acuerdo con los rusos para adquirir la vacuna Sputnik V, que vendrían a ser los mismos que desplazaron a Pfizer.El problema fue que de los 20.000.000 de dosis, cuyo arribo debía completarse el 28 de febrero, llegaron sólo 1.220.000. El 27 de enero de 2021, Kirill Dmitriev, ya había anunciado que “podría haber demoras” en la producción y en una entrevista al canal de noticias estadounidense CNBC, sostuvo que el mundo debe empezar a tener “expectativas realistas” con respecto al tiempo que lleva el masivo proceso de producción y distribución de vacunas.Por eso es que nos están faltando las vacunas. Lo que en determinado momento pasó a orientar este proceso se separó de lo epidemiológico. Ni era por la soberanía sanitaria, ni tampoco para dotar de vacunas socialistas a la épica inmunizadora de los jóvenes camporistas en el conurbano bonaerense.Siempre las conclusiones de estos análisis decepcionan a los románticos.

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Coronavirus: por qué faltan vacunas y la trastienda de las negociaciones fallidas con Pfizer

El pasado 19 de febrero, al quedar expuesta ante la mirada de todos los argentinos, se produjo la implosión de una cultura que ya no se sostiene fuera del territorio donde prevalece el kirchnerismo.Se trata de una cultura integrada por una concepción moral que considera a la virtud y al mérito como algo negativo, como lo ha dicho expresamente el propio presidente, y que valora como algo positivo la transgresión de las reglas por medio del atajo, la ventaja indebida y la mentira, como se ha visto en la actitud de tantos funcionarios y dirigentes kirchneristas que no terminan de comprender por qué tanto escándalo, si lo que hicieron con las vacunas es algo que hacen todos los días con infinidad de otras cuestiones relacionadas con la administración de los bienes del Estado.Fuera de ese espacio, el espectáculo que presenció la sociedad a partir de las declaraciones de Horacio Verbitsky, con la aparición de un vacunatorio VIP dentro del propio Ministerio de Salud, transgrediendo todas las normas que ha dictado el propio Ministerio, con los privilegiados que eran llevados en combis o que iban por sus medios al Hospital Posadas y otros casos que siguen revelándose, ha generado una gran indignación.La reacción del gobierno fue ambigua e incluso contradictoria, porque el rápido desplazamiento del Ministro no fue seguido de un reconocimiento o autocrítica por lo sucedido, sino de intentos de justificación inverosímiles e inaceptables.Pero el problema de fondo no es la alteración en la cola de las vacunas, como lo pretende minimizar el presidente, sino la falta de vacunas. Eso es lo que ha desatado esta lucha vergonzosa entre argentinos, que siguen ganando los privilegiados de siempre, sobre todo a partir de la Resolución 712/2021 del Ministerio de Salud, que pretende legalizar el Vacunatorio VIP y blindar a los aprovechadores.Hoy tenemos 1.800.000 de dosis para todo el país y acaban de llegar, finalmente, poco más de 900.000 dosis de Sinopharm, que fueron a buscar a China, cuando a esta altura ya deberían haber llegado las 10.000.000 de tratamientos de la Sputnik-V y tendríamos que estar por recibir en marzo 5.000.000 de tratamientos más de Sputnik-V y empezar a recibir las 11.000.000 de vacunas de AstraZeneca. Suministros pactados, que no se han cumplido y no tenemos herramientas para forzar su cumplimiento.¿Y por qué se ha llegado a esta situación? Es la pregunta que se hacen muchos periodistas, comunicadores y el público en general.Para hallar una respuesta a esa pregunta hay que remontarse a julio del año pasado, o quizás más atrás en el tiempo, y revisar una serie de decisiones tomadas por el entonces Ministro de Salud, repasar algunos viajes y visitas recibidas en esa y otras áreas del Gobierno y releer las declaraciones de dirigentes y funcionarios, publicadas en los medios de comunicación.Conviene empezar recordando que, desde un principio, todas las expectativas del Ministerio de Salud estaban centradas en la producción de la vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford en convenio con la farmacéutica AstraZeneca.Se había llegado a un acuerdo para producir en nuestro país entre 150 y 250 millones de esas vacunas para distribuirlas en América Latina, con excepción de Brasil, que tendría su propia producción. Estas vacunas serían producidas en el laboratorio mAbxience, instalado hacía poco tiempo en la Provincia de Buenos Aires, de propiedad del empresario Hugo Sigman, dueño del grupo Insud y estrechamente ligado al presidente, al Ministro de Salud y al Gobernador de Tucumán.En esa planta de mAbxience, en Garín, se presentó en sociedad el presidente Alberto Fernández, al inicio de su gobierno, cuando nadie imaginaba una pandemia.En Brasil, en cambio, las vacunas serían producidas por el laboratorio público Bio-Manguinhos de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), Institución de la administración pública federal dependiente del Ministerio de Salud del Brasil.El acuerdo por la vacuna de Oxford-AstraZeneca contemplaba el envío de la producción de mAbxience a México, a una planta de la empresa Liomont, que se encargaría de distribuir el granel del principio activo en dosis individuales, forma en la que volvería a nuestro país para inmunizar a la población. Aclaro desde ya que la primera parte se cumplió y que el envasado se encuentra demorado en México por una dificultad para conseguir insumos para el embotellamiento.Otro actor importante del trato sería la Fundación del empresario mexicano Carlos Slim, que financiaría toda la primera parte del proyecto, hasta que la vacuna fuese aprobada. Y un aspecto que no puede soslayarse es el precio al que saldría esa vacuna, estimado en alrededor de 4 dólares por unidad, porque la Universidad de Oxford y AstraZeneca anunciaron que suscribirían los convenios de suministro con cláusulas non profit (sin ánimo de lucro).Con esto parecía estar resuelto el problema de la provisión de vacunas pero, por si algo fallaba, también se decidió colaborar con el desarrollo de la vacuna de Pfizer.El 10 de Julio de 2020, el presidente Alberto Fernández recibió en la residencia de Olivos al gerente general de la compañía farmacéutica Pfizer, Nicolás Vaquer, y al director científico de la Fundación INFANT, Fernando Polack, quienes le informaron que Argentina había sido seleccionada para llevar adelante una de las fases de prueba para su vacuna contra el COVID-19.Como había llegado a mi conocimiento un memo del Hospital Militar Central (fechado 161140JUL20) relacionado con la Prueba Fase 3 de la vacuna del laboratorio Pfizer, en el que se ordenaba toda clase de apoyos, que iban desde la provisión de 140 sillas, 80 pupitres, 10 equipos de comunicaciones VHF-Handie, reforzar el sistema de seguridad con equipos de guardia rotativos y hasta el reclutamiento de 3.500 voluntarios, integrantes de la Fuerza, para participar de la investigación, aproveché la única oportunidad en que el Señor Jefe de Gabinete de Ministros de la Nación se dignó a presentarse ante la H. Cámara de Diputados y le pregunté si se había firmado un convenio y si se tomaron las previsiones del caso para -tratándose del Ejército – garantizar la espontaneidad del voluntariado.El Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, me respondió tajante que el Estado argentino no tenía nada que ver con eso, que era un convenio entre privados. Eso fue a las 18 horas, aproximadamente, del día 30 de julio. A las 10 de la mañana del día siguiente aparecían en todos los medios el Director del Hospital Militar suscribiendo un convenio con el Dr. Fernando Polack.Nunca pensé que el Jefe de Gabinete faltara conscientemente a la verdad, simplemente creo que no ha sido informado en forma oportuna y adecuada sobre las vicisitudes del proceso de adquisición de las vacunas.El presidente y el ex Ministro de Salud entendieron, y así lo comunicaron, que gracias a esta colaboración, nuestro país tendría una “preferencia” para el acceso a las vacunas producidas por Pfizer.Quizás se trató de una visión ingenua o que en ese momento todavía no se advertía adecuadamente la dimensión que tomaría la carrera mundial por el aprovisionamiento de las vacunas, pero esa tranquilidad de creer que tenían el tema resuelto duró muy poco.En ese contexto, el día 29 de Septiembre el oficialismo presentó un proyecto en la Cámara de Diputados, con la firma del diputado Pablo Yedlin, Presidente de la Comisión de Acción Social y Salud Pública, para dotar de herramientas al Gobierno en la negociación con los proveedores de vacunas, de modo que pudieran incluirse en los contratos cláusulas de indemnidad, confidencialidad y prórrogas de jurisdicción.Se nos pidió la máxima celeridad y se nos explicó que había una fuerte competencia, que los proveedores estaban en una posición de fuerza porque producían un bien altamente demandado y que, si no nos apurábamos a reservar, nos podríamos quedar sin vacunas para este 2021.A pesar de lo delicado que significaba en ese momento para la oposición acompañar semejante pedido, por los prejuicios y resquemores que movilizaba, nos pusimos a trabajar en busca de los consensos necesarios y en 48 horas se obtuvo la aprobación del dictamen, que al poco tiempo se convirtió en la Ley Nº 27.573.El ex Ministro de Salud, Dr. Ginés González García, cuando, después de todo un año de pandemia, se presentó ante la Comisión de Acción Social y Salud Pública de la Cámara de Diputados, reconoció expresamente que esa ley se había pedido para hacer posible la compra de la vacuna de Pfizer.Sin embargo, a pesar de haberse sancionado la Ley, la negociación con Pfizer fracasó. El por qué no es un misterio, toda la información es pública. Sólo se trata de seguir los hechos del modo en que fueron sucediendo.En esta carrera entre los laboratorios, Pfizer tuvo apoyos del Gobierno pero todo indica que también tuvo adversarios, aunque no se dejarían ver.Mientras Hugo Sigman, el sospechoso natural, desmentía públicamente acusaciones por supuesto lobby para que la Argentina no cerrara el acuerdo con Pfizer, la trama se hace más interesante porque aparecen obstáculos que reconocen otro origen.El 30 de diciembre, Horacio Verbitsky publicó en su blog “El Cohete a la Luna” un artículo titulado “Quién vacuna a quién”, tratando de cargar las culpas del fracaso de la negociación con Pfizer sobre la diputada de Juntos por el Cambio, Graciela Ocaña, por haber hecho incorporar en la Ley 27.573 la palabra “negligencia”, que los representantes de Pfizer no quisieron aceptar.Pero no era cierto lo que decía Verbitsky, no fue Graciela Ocaña sino la diputada del Frente de Todos, Cecilia Moreau, quien introdujo esa modificación, durante el cuarto intermedio de la reunión de la Comisión de Acción Social y Salud Pública del día 30 de septiembre, que terminó aprobando el dictamen el 1º de Octubre. Es decir, ese agregado lo propuso el kirchnerismo, no la oposición.Aclaro, además, que el oficialismo nunca nos propuso modificar la ley para sacar esa palabra que obstaculizaba el acuerdo con Pfizer.Evidentemente, Verbitsky trataba de distraer la mirada de quienes se preguntaban por qué la Argentina no había podido firmar un convenio con Pfizer, que sí pudieron firmar otros 66 países.La palabra negligencia (la omisión de un deber de cuidado) abre un nivel de responsabilidad mucho más amplio que el obrar fraudulento o malicioso que estaban dispuestos a asumir los representantes de Pfizer.Por supuesto que, en una situación de normalidad, no resultaría aceptable que una parte pretendiera eximirse de responsabilidad por su eventual propia negligencia en el cumplimiento de un contrato, pero esta no es una situación de normalidad.Como decíamos y como explicaba el propio oficialismo, los laboratorios estaban y siguen estando en una posición de fuerza porque ofrecen el producto que todo el mundo necesita y la urgencia con la que se lo necesita les impide tomarse los tiempos habituales. Se ve que así lo entendieron otros 66 países. Acá no.Acá nos enteramos que el 17 de octubre, la entonces Secretaria de Acceso a la Salud y actual Ministra de Salud, Dra. Carla Vizzotti, había viajado a Rusia, invitada por el señor Kirill Dmitriev, director ejecutivo del Fondo de Inversión Directa de Rusia. Se supo también que fue con la asesora presidencial, Cecilia Nicolini, con Raquel Méndez, esposa del Ministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Gollán y que con ellas viajó, además, una dirigente de Santa Cruz, de apellido De Dios.El 29 de Octubre de 2020, la Vicepresidenta Cristina Fernández recibió en su despacho del Senado al embajador de la Federación Rusa Dmitry Feoktistov. En la reunión estuvo también presente el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara Alta, Jorge Taiana.El 7 de noviembre de 2020, se produjo una conversación telefónica de 45 minutos entre Alberto Fernández y Vladimir Putin en la que ambos mandatarios terminaron de cerrar el acuerdo para la compra de las vacunas Sputnik V y también para reactivar los acuerdos estratégicos de inversiones firmados en 2015 entre la entonces Presidenta Cristina Fernández y Vladimir Putin.El 9 de diciembre de 2020, la República Argentina firmó el convenio con Limited Liability Company “Human Vaccine”, entidad legal inscripta en Moscú y constituida como Sociedad de Responsabilidad Limitada conforme a las leyes de la Federación Rusa, para el suministro de diez millones de tratamientos (de dos dosis cada uno) de la vacuna Sputnik V que debería completarse durante el mes de febrero de 2021.Se pactó también una “obligación no vinculante” (sic) para el suministro de cinco millones de tratamientos más, que serían entregados durante el mes de marzo de 2021, pero sujeto a confirmación del vendedor.En realidad, así es todo ese contrato para el suministro de la Sputnik V, condicionado a la disponibilidad, como si desde un comienzo los vendedores hubiesen sabido que tendrían serias dificultades para cumplir con los compromisos que estaban asumiendo.El 12 de diciembre de 2020, se produce el segundo viaje a Rusia de Carla Vizzotti. Regresa el 23 de diciembre afirmando: “Estamos volviendo de Rusia para iniciar la vacunación más importante de Argentina”.El mismo día, el ministro de Economía, Martín Guzmán, recibió en su despacho al embajador ruso Dmitry Feoktistov.El 20 de diciembre de 2020, consultado específicamente sobre la vacuna rusa Sputnik V, por la agencia oficial Telam, el Ministro de Salud dijo que Rusia tiene una trayectoria científica “muy importante” y que en estos temas “hay algo de conflicto geopolítico y guerra comercial, como fue inicialmente con lo de la alergia con la vacuna de AstraZeneca. Se mezcla todo.”El 31 de enero de 2021, Cecilia Nicolini, asesora de Alberto Fernandez, aparece diciendo en el Cohete a la Luna: “Argentina fue pionera en la relación con Rusia y como nosotros viajamos para tener de primera mano la información, la hemos intercambiado. En ese sentido, el Presidente se comunicó con varios mandatarios, con Arce de Bolivia, por ejemplo. Efectivamente, los acercamos para que pudieran firmar el contrato y por eso han recibido 10.000 dosis de cada componente. (…) También habló con Lacalle Pou, de Uruguay, y con López Obrador, de México. Incluso tuvimos una videoconferencia y los contactamos con el Fondo.”El mismo día, la Vicepresidenta Cristina Fernández eligió como embajador en Moscú a un ex funcionario que estuvo procesado por el Memorándum con Irán. Se trata de Eduardo Zuain, ex vicecanciller de Timerman, que le responde directamente.El 2 de febrero, Zuain le decía a Página 12 que la posibilidad de fabricar los diferentes tipos de vacunas anticoronavirus en nuestro país “es una aspiración personal y a la vez es un objetivo del Gobierno”.Días después, afirmó Zuain en una entrevista al medio ruso Sputnik, que “Argentina es una de las puertas de entrada de Rusia en América Latina” y destacó la necesidad de retomar el acuerdo de Asociación Estratégica Integral firmado durante la visita de Cristina Fernández a Rusia en 2015.Evidentemente, la relación que se pretende relanzar, tiene más que ver con la obra pública que con el intercambio comercial. La balanza comercial entre Rusia y Argentina tiene exportaciones por 650 millones de dólares e importaciones por 250 millones. En cambio, la agenda que se pretende remontar contempla los intereses rusos por la construcción de una central nuclear, la represa de Chihuido I que está valuada en u$s 2.250 millones, el tren Vaca Muerta-Bahía Blanca, el litio ubicado en el norte del país, considerado como el “oro o petróleo blanco argentino”, posibles acuerdos por Vaca Muerta y la intención de Moscú de intensificar el trabajo aeroespacial a través de satélites, entre otros.Y luego de la salida del ex Ministro Ginés González García, este viernes, nos enteramos que el laboratorio Richmond, de propiedad del empresario kirchnerista Marcelo Figueiras, ha firmado un memorándum de entendimiento para producir la vacuna rusa Sputnik V en su planta de Pilar, activando de ese modo una cláusula de transferencia de tecnología prevista en el contrato de suministro firmado el 9 de diciembre de 2020.Si hubiésemos tenido a partir de enero una cantidad de vacunas razonable, toda esta situación quizás no habría trascendido o si trascendía la repercusión probablemente hubiese sido otra.La desesperación de ver que en otros países se desmoronan las cifras de contagios y muertes diarias por efecto de la vacunación, mientras que en nuestro país seguimos con altas cifras de contagiados y muertos agravó el escenario y, por esta falta de vacunas, se generó una vergonzosa pelea por vacunarse entre argentinos privilegiados y no privilegiados.Como puede observarse, para entender lo que pasó y por qué llegamos a este punto, no es necesario utilizar adjetivos ni levantar la voz, sino buscar y mostrar cómo fue que sucedieron los hechos.En un principio se apostó todo a la vacuna de AstraZeneca y se pusieron algunas fichas a la vacuna de Pfizer, pero AstraZeneca tuvo problemas que la retrasaron y aparecieron intereses que dejaron afuera a Pfizer.De modo que, no tuvimos más alternativa que depender de quienes patrocinaron el acuerdo con los rusos para adquirir la vacuna Sputnik V, que vendrían a ser los mismos que desplazaron a Pfizer.El problema fue que de los 20.000.000 de dosis, cuyo arribo debía completarse el 28 de febrero, llegaron sólo 1.220.000. El 27 de enero de 2021, Kirill Dmitriev, ya había anunciado que “podría haber demoras” en la producción y en una entrevista al canal de noticias estadounidense CNBC, sostuvo que el mundo debe empezar a tener “expectativas realistas” con respecto al tiempo que lleva el masivo proceso de producción y distribución de vacunas.Por eso es que nos están faltando las vacunas. Lo que en determinado momento pasó a orientar este proceso se separó de lo epidemiológico. Ni era por la soberanía sanitaria, ni tampoco para dotar de vacunas socialistas a la épica inmunizadora de los jóvenes camporistas en el conurbano bonaerense.Siempre las conclusiones de estos análisis decepcionan a los románticos.

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El pasado 19 de febrero, al quedar expuesta ante la mirada de todos los argentinos, se produjo la implosión de una cultura que ya no se sostiene fuera del territorio donde prevalece el kirchnerismo.Se trata de una cultura integrada por una concepción moral que considera a la virtud y al mérito como algo negativo, como lo ha dicho expresamente el propio presidente, y que valora como algo positivo la transgresión de las reglas por medio del atajo, la ventaja indebida y la mentira, como se ha visto en la actitud de tantos funcionarios y dirigentes kirchneristas que no terminan de comprender por qué tanto escándalo, si lo que hicieron con las vacunas es algo que hacen todos los días con infinidad de otras cuestiones relacionadas con la administración de los bienes del Estado.Fuera de ese espacio, el espectáculo que presenció la sociedad a partir de las declaraciones de Horacio Verbitsky, con la aparición de un vacunatorio VIP dentro del propio Ministerio de Salud, transgrediendo todas las normas que ha dictado el propio Ministerio, con los privilegiados que eran llevados en combis o que iban por sus medios al Hospital Posadas y otros casos que siguen revelándose, ha generado una gran indignación.La reacción del gobierno fue ambigua e incluso contradictoria, porque el rápido desplazamiento del Ministro no fue seguido de un reconocimiento o autocrítica por lo sucedido, sino de intentos de justificación inverosímiles e inaceptables.Pero el problema de fondo no es la alteración en la cola de las vacunas, como lo pretende minimizar el presidente, sino la falta de vacunas. Eso es lo que ha desatado esta lucha vergonzosa entre argentinos, que siguen ganando los privilegiados de siempre, sobre todo a partir de la Resolución 712/2021 del Ministerio de Salud, que pretende legalizar el Vacunatorio VIP y blindar a los aprovechadores.Hoy tenemos 1.800.000 de dosis para todo el país y acaban de llegar, finalmente, poco más de 900.000 dosis de Sinopharm, que fueron a buscar a China, cuando a esta altura ya deberían haber llegado las 10.000.000 de tratamientos de la Sputnik-V y tendríamos que estar por recibir en marzo 5.000.000 de tratamientos más de Sputnik-V y empezar a recibir las 11.000.000 de vacunas de AstraZeneca. Suministros pactados, que no se han cumplido y no tenemos herramientas para forzar su cumplimiento.¿Y por qué se ha llegado a esta situación? Es la pregunta que se hacen muchos periodistas, comunicadores y el público en general.Para hallar una respuesta a esa pregunta hay que remontarse a julio del año pasado, o quizás más atrás en el tiempo, y revisar una serie de decisiones tomadas por el entonces Ministro de Salud, repasar algunos viajes y visitas recibidas en esa y otras áreas del Gobierno y releer las declaraciones de dirigentes y funcionarios, publicadas en los medios de comunicación.Conviene empezar recordando que, desde un principio, todas las expectativas del Ministerio de Salud estaban centradas en la producción de la vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford en convenio con la farmacéutica AstraZeneca.Se había llegado a un acuerdo para producir en nuestro país entre 150 y 250 millones de esas vacunas para distribuirlas en América Latina, con excepción de Brasil, que tendría su propia producción. Estas vacunas serían producidas en el laboratorio mAbxience, instalado hacía poco tiempo en la Provincia de Buenos Aires, de propiedad del empresario Hugo Sigman, dueño del grupo Insud y estrechamente ligado al presidente, al Ministro de Salud y al Gobernador de Tucumán.En esa planta de mAbxience, en Garín, se presentó en sociedad el presidente Alberto Fernández, al inicio de su gobierno, cuando nadie imaginaba una pandemia.En Brasil, en cambio, las vacunas serían producidas por el laboratorio público Bio-Manguinhos de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), Institución de la administración pública federal dependiente del Ministerio de Salud del Brasil.El acuerdo por la vacuna de Oxford-AstraZeneca contemplaba el envío de la producción de mAbxience a México, a una planta de la empresa Liomont, que se encargaría de distribuir el granel del principio activo en dosis individuales, forma en la que volvería a nuestro país para inmunizar a la población. Aclaro desde ya que la primera parte se cumplió y que el envasado se encuentra demorado en México por una dificultad para conseguir insumos para el embotellamiento.Otro actor importante del trato sería la Fundación del empresario mexicano Carlos Slim, que financiaría toda la primera parte del proyecto, hasta que la vacuna fuese aprobada. Y un aspecto que no puede soslayarse es el precio al que saldría esa vacuna, estimado en alrededor de 4 dólares por unidad, porque la Universidad de Oxford y AstraZeneca anunciaron que suscribirían los convenios de suministro con cláusulas non profit (sin ánimo de lucro).Con esto parecía estar resuelto el problema de la provisión de vacunas pero, por si algo fallaba, también se decidió colaborar con el desarrollo de la vacuna de Pfizer.El 10 de Julio de 2020, el presidente Alberto Fernández recibió en la residencia de Olivos al gerente general de la compañía farmacéutica Pfizer, Nicolás Vaquer, y al director científico de la Fundación INFANT, Fernando Polack, quienes le informaron que Argentina había sido seleccionada para llevar adelante una de las fases de prueba para su vacuna contra el COVID-19.Como había llegado a mi conocimiento un memo del Hospital Militar Central (fechado 161140JUL20) relacionado con la Prueba Fase 3 de la vacuna del laboratorio Pfizer, en el que se ordenaba toda clase de apoyos, que iban desde la provisión de 140 sillas, 80 pupitres, 10 equipos de comunicaciones VHF-Handie, reforzar el sistema de seguridad con equipos de guardia rotativos y hasta el reclutamiento de 3.500 voluntarios, integrantes de la Fuerza, para participar de la investigación, aproveché la única oportunidad en que el Señor Jefe de Gabinete de Ministros de la Nación se dignó a presentarse ante la H. Cámara de Diputados y le pregunté si se había firmado un convenio y si se tomaron las previsiones del caso para -tratándose del Ejército – garantizar la espontaneidad del voluntariado.El Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, me respondió tajante que el Estado argentino no tenía nada que ver con eso, que era un convenio entre privados. Eso fue a las 18 horas, aproximadamente, del día 30 de julio. A las 10 de la mañana del día siguiente aparecían en todos los medios el Director del Hospital Militar suscribiendo un convenio con el Dr. Fernando Polack.Nunca pensé que el Jefe de Gabinete faltara conscientemente a la verdad, simplemente creo que no ha sido informado en forma oportuna y adecuada sobre las vicisitudes del proceso de adquisición de las vacunas.El presidente y el ex Ministro de Salud entendieron, y así lo comunicaron, que gracias a esta colaboración, nuestro país tendría una “preferencia” para el acceso a las vacunas producidas por Pfizer.Quizás se trató de una visión ingenua o que en ese momento todavía no se advertía adecuadamente la dimensión que tomaría la carrera mundial por el aprovisionamiento de las vacunas, pero esa tranquilidad de creer que tenían el tema resuelto duró muy poco.En ese contexto, el día 29 de Septiembre el oficialismo presentó un proyecto en la Cámara de Diputados, con la firma del diputado Pablo Yedlin, Presidente de la Comisión de Acción Social y Salud Pública, para dotar de herramientas al Gobierno en la negociación con los proveedores de vacunas, de modo que pudieran incluirse en los contratos cláusulas de indemnidad, confidencialidad y prórrogas de jurisdicción.Se nos pidió la máxima celeridad y se nos explicó que había una fuerte competencia, que los proveedores estaban en una posición de fuerza porque producían un bien altamente demandado y que, si no nos apurábamos a reservar, nos podríamos quedar sin vacunas para este 2021.A pesar de lo delicado que significaba en ese momento para la oposición acompañar semejante pedido, por los prejuicios y resquemores que movilizaba, nos pusimos a trabajar en busca de los consensos necesarios y en 48 horas se obtuvo la aprobación del dictamen, que al poco tiempo se convirtió en la Ley Nº 27.573.El ex Ministro de Salud, Dr. Ginés González García, cuando, después de todo un año de pandemia, se presentó ante la Comisión de Acción Social y Salud Pública de la Cámara de Diputados, reconoció expresamente que esa ley se había pedido para hacer posible la compra de la vacuna de Pfizer.Sin embargo, a pesar de haberse sancionado la Ley, la negociación con Pfizer fracasó. El por qué no es un misterio, toda la información es pública. Sólo se trata de seguir los hechos del modo en que fueron sucediendo.En esta carrera entre los laboratorios, Pfizer tuvo apoyos del Gobierno pero todo indica que también tuvo adversarios, aunque no se dejarían ver.Mientras Hugo Sigman, el sospechoso natural, desmentía públicamente acusaciones por supuesto lobby para que la Argentina no cerrara el acuerdo con Pfizer, la trama se hace más interesante porque aparecen obstáculos que reconocen otro origen.El 30 de diciembre, Horacio Verbitsky publicó en su blog “El Cohete a la Luna” un artículo titulado “Quién vacuna a quién”, tratando de cargar las culpas del fracaso de la negociación con Pfizer sobre la diputada de Juntos por el Cambio, Graciela Ocaña, por haber hecho incorporar en la Ley 27.573 la palabra “negligencia”, que los representantes de Pfizer no quisieron aceptar.Pero no era cierto lo que decía Verbitsky, no fue Graciela Ocaña sino la diputada del Frente de Todos, Cecilia Moreau, quien introdujo esa modificación, durante el cuarto intermedio de la reunión de la Comisión de Acción Social y Salud Pública del día 30 de septiembre, que terminó aprobando el dictamen el 1º de Octubre. Es decir, ese agregado lo propuso el kirchnerismo, no la oposición.Aclaro, además, que el oficialismo nunca nos propuso modificar la ley para sacar esa palabra que obstaculizaba el acuerdo con Pfizer.Evidentemente, Verbitsky trataba de distraer la mirada de quienes se preguntaban por qué la Argentina no había podido firmar un convenio con Pfizer, que sí pudieron firmar otros 66 países.La palabra negligencia (la omisión de un deber de cuidado) abre un nivel de responsabilidad mucho más amplio que el obrar fraudulento o malicioso que estaban dispuestos a asumir los representantes de Pfizer.Por supuesto que, en una situación de normalidad, no resultaría aceptable que una parte pretendiera eximirse de responsabilidad por su eventual propia negligencia en el cumplimiento de un contrato, pero esta no es una situación de normalidad.Como decíamos y como explicaba el propio oficialismo, los laboratorios estaban y siguen estando en una posición de fuerza porque ofrecen el producto que todo el mundo necesita y la urgencia con la que se lo necesita les impide tomarse los tiempos habituales. Se ve que así lo entendieron otros 66 países. Acá no.Acá nos enteramos que el 17 de octubre, la entonces Secretaria de Acceso a la Salud y actual Ministra de Salud, Dra. Carla Vizzotti, había viajado a Rusia, invitada por el señor Kirill Dmitriev, director ejecutivo del Fondo de Inversión Directa de Rusia. Se supo también que fue con la asesora presidencial, Cecilia Nicolini, con Raquel Méndez, esposa del Ministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Gollán y que con ellas viajó, además, una dirigente de Santa Cruz, de apellido De Dios.El 29 de Octubre de 2020, la Vicepresidenta Cristina Fernández recibió en su despacho del Senado al embajador de la Federación Rusa Dmitry Feoktistov. En la reunión estuvo también presente el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara Alta, Jorge Taiana.El 7 de noviembre de 2020, se produjo una conversación telefónica de 45 minutos entre Alberto Fernández y Vladimir Putin en la que ambos mandatarios terminaron de cerrar el acuerdo para la compra de las vacunas Sputnik V y también para reactivar los acuerdos estratégicos de inversiones firmados en 2015 entre la entonces Presidenta Cristina Fernández y Vladimir Putin.El 9 de diciembre de 2020, la República Argentina firmó el convenio con Limited Liability Company “Human Vaccine”, entidad legal inscripta en Moscú y constituida como Sociedad de Responsabilidad Limitada conforme a las leyes de la Federación Rusa, para el suministro de diez millones de tratamientos (de dos dosis cada uno) de la vacuna Sputnik V que debería completarse durante el mes de febrero de 2021.Se pactó también una “obligación no vinculante” (sic) para el suministro de cinco millones de tratamientos más, que serían entregados durante el mes de marzo de 2021, pero sujeto a confirmación del vendedor.En realidad, así es todo ese contrato para el suministro de la Sputnik V, condicionado a la disponibilidad, como si desde un comienzo los vendedores hubiesen sabido que tendrían serias dificultades para cumplir con los compromisos que estaban asumiendo.El 12 de diciembre de 2020, se produce el segundo viaje a Rusia de Carla Vizzotti. Regresa el 23 de diciembre afirmando: “Estamos volviendo de Rusia para iniciar la vacunación más importante de Argentina”.El mismo día, el ministro de Economía, Martín Guzmán, recibió en su despacho al embajador ruso Dmitry Feoktistov.El 20 de diciembre de 2020, consultado específicamente sobre la vacuna rusa Sputnik V, por la agencia oficial Telam, el Ministro de Salud dijo que Rusia tiene una trayectoria científica “muy importante” y que en estos temas “hay algo de conflicto geopolítico y guerra comercial, como fue inicialmente con lo de la alergia con la vacuna de AstraZeneca. Se mezcla todo.”El 31 de enero de 2021, Cecilia Nicolini, asesora de Alberto Fernandez, aparece diciendo en el Cohete a la Luna: “Argentina fue pionera en la relación con Rusia y como nosotros viajamos para tener de primera mano la información, la hemos intercambiado. En ese sentido, el Presidente se comunicó con varios mandatarios, con Arce de Bolivia, por ejemplo. Efectivamente, los acercamos para que pudieran firmar el contrato y por eso han recibido 10.000 dosis de cada componente. (…) También habló con Lacalle Pou, de Uruguay, y con López Obrador, de México. Incluso tuvimos una videoconferencia y los contactamos con el Fondo.”El mismo día, la Vicepresidenta Cristina Fernández eligió como embajador en Moscú a un ex funcionario que estuvo procesado por el Memorándum con Irán. Se trata de Eduardo Zuain, ex vicecanciller de Timerman, que le responde directamente.El 2 de febrero, Zuain le decía a Página 12 que la posibilidad de fabricar los diferentes tipos de vacunas anticoronavirus en nuestro país “es una aspiración personal y a la vez es un objetivo del Gobierno”.Días después, afirmó Zuain en una entrevista al medio ruso Sputnik, que “Argentina es una de las puertas de entrada de Rusia en América Latina” y destacó la necesidad de retomar el acuerdo de Asociación Estratégica Integral firmado durante la visita de Cristina Fernández a Rusia en 2015.Evidentemente, la relación que se pretende relanzar, tiene más que ver con la obra pública que con el intercambio comercial. La balanza comercial entre Rusia y Argentina tiene exportaciones por 650 millones de dólares e importaciones por 250 millones. En cambio, la agenda que se pretende remontar contempla los intereses rusos por la construcción de una central nuclear, la represa de Chihuido I que está valuada en u$s 2.250 millones, el tren Vaca Muerta-Bahía Blanca, el litio ubicado en el norte del país, considerado como el “oro o petróleo blanco argentino”, posibles acuerdos por Vaca Muerta y la intención de Moscú de intensificar el trabajo aeroespacial a través de satélites, entre otros.Y luego de la salida del ex Ministro Ginés González García, este viernes, nos enteramos que el laboratorio Richmond, de propiedad del empresario kirchnerista Marcelo Figueiras, ha firmado un memorándum de entendimiento para producir la vacuna rusa Sputnik V en su planta de Pilar, activando de ese modo una cláusula de transferencia de tecnología prevista en el contrato de suministro firmado el 9 de diciembre de 2020.Si hubiésemos tenido a partir de enero una cantidad de vacunas razonable, toda esta situación quizás no habría trascendido o si trascendía la repercusión probablemente hubiese sido otra.La desesperación de ver que en otros países se desmoronan las cifras de contagios y muertes diarias por efecto de la vacunación, mientras que en nuestro país seguimos con altas cifras de contagiados y muertos agravó el escenario y, por esta falta de vacunas, se generó una vergonzosa pelea por vacunarse entre argentinos privilegiados y no privilegiados.Como puede observarse, para entender lo que pasó y por qué llegamos a este punto, no es necesario utilizar adjetivos ni levantar la voz, sino buscar y mostrar cómo fue que sucedieron los hechos.En un principio se apostó todo a la vacuna de AstraZeneca y se pusieron algunas fichas a la vacuna de Pfizer, pero AstraZeneca tuvo problemas que la retrasaron y aparecieron intereses que dejaron afuera a Pfizer.De modo que, no tuvimos más alternativa que depender de quienes patrocinaron el acuerdo con los rusos para adquirir la vacuna Sputnik V, que vendrían a ser los mismos que desplazaron a Pfizer.El problema fue que de los 20.000.000 de dosis, cuyo arribo debía completarse el 28 de febrero, llegaron sólo 1.220.000. El 27 de enero de 2021, Kirill Dmitriev, ya había anunciado que “podría haber demoras” en la producción y en una entrevista al canal de noticias estadounidense CNBC, sostuvo que el mundo debe empezar a tener “expectativas realistas” con respecto al tiempo que lleva el masivo proceso de producción y distribución de vacunas.Por eso es que nos están faltando las vacunas. Lo que en determinado momento pasó a orientar este proceso se separó de lo epidemiológico. Ni era por la soberanía sanitaria, ni tampoco para dotar de vacunas socialistas a la épica inmunizadora de los jóvenes camporistas en el conurbano bonaerense.Siempre las conclusiones de estos análisis decepcionan a los románticos.

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