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Un funcionario chileno corrigió un “error” de Santiago Cafiero sobre la cantidad de vacunas de Pfizer que compró el gobierno de Piñera

El jefe de Gabinete de la Nación, Santiago Cafiero, señaló que Chile solo recibió 30.000 vacunas de Pfizer contra el coronavirus. Rápidamente, desde el país vecino le señalaron su error. Un funcionario del gobierno de Sebastián Piñera aclaró que el número de dosis recibidas se acercan a los 2 millones.Cafiero buscó justificar el ritmo que lleva la campaña de vacunación en la Argentina y se refirió puntualmente sobre las fallidas negociaciones con el laboratorio norteamericano Pfizer. En su visión, la empresa estadounidense mantuvo niveles de incumplimiento contractuales y eso afectó a la distribución de las dosis con los gobiernos a los que había suscrito un acuerdo.“Las vacunas de Pfizer prácticamente no están en la región. A Chile, llegaron solo 30.000 vacunas y por eso tuvieron que salir a comprar de urgencia más dosis a China, a Sinovac”, consideró el ministro coordinador, en diálogo con TN.Sin embargo, las cifras que Cafiero lanzó no coinciden con los números oficiales del país vecino. Rodrigo Yáñez Benítez, subsecretario de Relaciones Económicas Internacionales del gobierno chileno de Sebastián Piñera, aseguró desde su cuenta oficial de Twitter: “Puedo precisar que con las 234.000 que llegan mañana a @NuevoPudahuel (aeropuerto), serán 1.886.625 dosis”.El dato surgió como respuesta a una pregunta del periodista de Infobae, Sebastián Fest.El mensaje del funcionario Rodrigo Yañez sobre las entregas de vacunas en Chile. La oposición de Juntos por el Cambio suele reprochar al Gobierno el fracaso de las gestiones del ministerio de Salud de la Nación para llegar a un acuerdo con el laboratorio Pfizer. Un sector del bloque pide retomar las negociaciones. En la Cámara de Diputados, la ministra Carla Vizzotti junto con su personal del gabinete respondieron algunas preguntas sobre el tema.El subsecretario de Gestión Administrativa, Mauricio Monsalvo, aclaró en el Congreso que las negociaciones tuvieron dos problemas. “El primero fue excluir la palabra ‘negligencia’ no solo del contrato, sino de la ley”. El diputado Juan Manual Cano le preguntó por qué no se pidió al Congreso cambiar la ley, algo de lo que Monsalvo se excusó de responder. El segundo problema “tuvo que ver con los criterios de aceptación de garantía y contragarantía”.En la misma alocución, Vizzotti informó que el Gobierno está llevando adelante gestiones con otros laboratorios para adquirir más vacunas. Entre ellos, están abiertas las conversaciones con Janssen, Cansinos, Bharat, Sinovac; y también con el gobierno de Cuba que tiene en desarrollo cinco vacunas.Las negociaciones entre el gobierno argentino y el laboratorio Pfizer por la compra de vacunas contra la COVID-19 sumó un nuevo episodio. (Dado Ruvic/)La situación de ChileChile encabeza una de las campañas con mejor ritmo de vacunación en la región. El plan de vacunación masiva, que comenzó en diciembre, sigue adelante con 7.111.354 personas inmunizadas al menos con una dosis y un total de 11.303674 inoculaciones al día de la fecha.Sin embargo, la situación sanitaria del país vecino es crítica. La segunda ola de contagios desembarcó en el país y ya supera los 5.000 infectados diarios, mientras que hay récord de ocupación de las camas de terapia intensiva. Por eso, el gobierno de Piñera adoptó medidas de cuarentena estricta para frenar la velocidad de los casos.El Ministerio de Salud chileno informó que 3.026 personas en la actualidad están internadas en unidades de cuidados intensivos (UCI) a nivel nacional. Es la cifra más alta de toda la pandemia. Ese registro arrojó 5.134 casos nuevos y 62 fallecidos en las últimas 24 horas.SEGUIR LEYENDO:En el Congreso, Carla Vizzotti dio explicaciones por el vacunatorio vip y las dosis de Pfizer y no adelantó cuándo llegarán más vacunas¿Cuánto dura la protección de cada vacuna contra el COVID-19? Este modelo predictivo lo calculaPfizer y BioNTech anunciaron que su vacuna contra el COVID-19 mostró una eficacia del 100% en adolescentes de 12 a 15 añosLa salida de Falabella: por qué la cadena chilena se va del país pero sigue invirtiendo en el resto de la región

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BioNTech y Pfizer escalan la producción de su vacuna: envasarán 2.500 millones de dosis antes de fin año

La empresa alemana BioNTech anunció este martes que, junto a su socia estadounidense Pfizer, aumentarán la capacidad de producción de su vacuna contra el coronavirus a 2.500 millones de dosis para fin de año.
Hasta ahora, las previsiones situaban esta cifra en 2.000 millones de dosis.”Este aumento ha sido posible principalmente gracias a la mejora de los procesos de fabricación, la puesta en marcha de la planta de producción de Biontech en Marburgo, la aprobación para extraer una sexta dosis de los viales y la ampliación de nuestra red de fabricantes y proveedores”, comunicó BioNTech en un documento.Hasta el 23 de marzo, BioNTech y sus socios habían enviado más de 200 millones de dosis de su vacuna contra el covid-19 a diferentes puntos del mundo. Para este año, BioNTech y Pfizer manifestaron haber firmado acuerdos por más de 1.400 millones de dosis.”Se están manteniendo conversaciones para realizar más envíos”, agregó la compañía alemana.La fórmula de BioNTech y Pfizer recibió horas atrás un nuevo respaldo cuando se difundió un nuevo estudio en Estados Unidos que afirma que, tras la aplicación de la segunda dosis, la vacuna, igual que la de Moderna, redujeron las infecciones de covid-19 en un 90% entre personal de salud. Esos hallazgos forman parte de un estudio que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU. (CDC, por sus siglas en inglés) hicieron sobre esas vacunas, basadas en la tecnología del ARN mensajero (llamada mARN).En la Argentina, noEl 10 de agosto de 2020, 6.000 voluntarios argentinos comenzaron a participar del ensayo de fase III de la vacuna de BioNTech y Pfizer en el Hospital Militar Central, en un trabajo coordinado por el infectólogo Fernando Polack. Fue la prueba más grande para la vacuna en todo el mundo, que le permitió acelerar su investigación y así ganarle a Moderna la carrera por la vacuna contra el coronavirus.Eso le daba al Gobierno argentino ventajas para sentara a negociar la adquisición de dosis. Pero las gestiones fracasaron y aún hoy no están claros los motivos. Ginés González García, entonces ministro de Salud, habló de pretensiones abusivas de Pfizer, pero no dio detalles y refirió a una exigencia de confidencialidad que enmarcó la negociación.La vacuna de BioNTech y Pfizer fue autorizada por la Anmat el 22 de diciembre de 2020 y así se convirtió en la primera contra el covid-19 con su visto bueno en el país. Pero la compra se empantanó. Mientras, Chile no tenía problemas para cerrar un contrato, ese mismo mes, por diez millones de dosis; Colombia se aseguró una cantidad similar; Uruguay cerró una compra de dos millones de dosis; y Ecuador, una de seis millones.En febrero, en tanto, Brasil avanzó con un acuerdo por cien millones de dosis y Perú firmó un convenio para recibir 20 millones de aplicaciones.Además de la Argentina, los otros países del continente que aún no cuentan con la vacuna de BioNTech y Pfizer son Bolivia, Paraguay, Venezuela y Las Guayanas.LGP

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COVID-19 en México: llegaron nuevos lotes de vacunas Pfizer a CDMX y Guadalajara

(Foto: Presidencia de México)Hoy por la mañana, México recibió 600 mil 600 vacunas contra el COVID-19 de los laboratorios Pfizer BioNtech, las cuales arribarán en diferentes vuelos con destino a cuatro ciudades del país: 108 mil 225 a Guadalajara; 72 mil 150 a Monterrey; 275 mil 925 a Ciudad de México, y 144 mil 300 a Querétaro.Poco antes de las 9 de la mañana, en un avión procedente de Estados Unidos, Guadalajara recibió su respectivo cargamento, el cual, de acuerdo con el coronel médico cirujano, Humberto Ortiz Castañeda, se distribuirán en Jalisco, así como Michoacán y Aguascalientes; Ciudad de México también ya cuenta con sus dosis.El titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), Marcelo Ebrard, adelantó que sinoniel próximo 16 de marzo llegará otro cargamento de 667 mil 875 vacunas de la misma farmacéutica.Información en desarrollo…

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Coronavirus: por qué faltan vacunas y la trastienda de las negociaciones fallidas con Pfizer

El pasado 19 de febrero, al quedar expuesta ante la mirada de todos los argentinos, se produjo la implosión de una cultura que ya no se sostiene fuera del territorio donde prevalece el kirchnerismo.Se trata de una cultura integrada por una concepción moral que considera a la virtud y al mérito como algo negativo, como lo ha dicho expresamente el propio presidente, y que valora como algo positivo la transgresión de las reglas por medio del atajo, la ventaja indebida y la mentira, como se ha visto en la actitud de tantos funcionarios y dirigentes kirchneristas que no terminan de comprender por qué tanto escándalo, si lo que hicieron con las vacunas es algo que hacen todos los días con infinidad de otras cuestiones relacionadas con la administración de los bienes del Estado.Fuera de ese espacio, el espectáculo que presenció la sociedad a partir de las declaraciones de Horacio Verbitsky, con la aparición de un vacunatorio VIP dentro del propio Ministerio de Salud, transgrediendo todas las normas que ha dictado el propio Ministerio, con los privilegiados que eran llevados en combis o que iban por sus medios al Hospital Posadas y otros casos que siguen revelándose, ha generado una gran indignación.La reacción del gobierno fue ambigua e incluso contradictoria, porque el rápido desplazamiento del Ministro no fue seguido de un reconocimiento o autocrítica por lo sucedido, sino de intentos de justificación inverosímiles e inaceptables.Pero el problema de fondo no es la alteración en la cola de las vacunas, como lo pretende minimizar el presidente, sino la falta de vacunas. Eso es lo que ha desatado esta lucha vergonzosa entre argentinos, que siguen ganando los privilegiados de siempre, sobre todo a partir de la Resolución 712/2021 del Ministerio de Salud, que pretende legalizar el Vacunatorio VIP y blindar a los aprovechadores.Hoy tenemos 1.800.000 de dosis para todo el país y acaban de llegar, finalmente, poco más de 900.000 dosis de Sinopharm, que fueron a buscar a China, cuando a esta altura ya deberían haber llegado las 10.000.000 de tratamientos de la Sputnik-V y tendríamos que estar por recibir en marzo 5.000.000 de tratamientos más de Sputnik-V y empezar a recibir las 11.000.000 de vacunas de AstraZeneca. Suministros pactados, que no se han cumplido y no tenemos herramientas para forzar su cumplimiento.¿Y por qué se ha llegado a esta situación? Es la pregunta que se hacen muchos periodistas, comunicadores y el público en general.Para hallar una respuesta a esa pregunta hay que remontarse a julio del año pasado, o quizás más atrás en el tiempo, y revisar una serie de decisiones tomadas por el entonces Ministro de Salud, repasar algunos viajes y visitas recibidas en esa y otras áreas del Gobierno y releer las declaraciones de dirigentes y funcionarios, publicadas en los medios de comunicación.Conviene empezar recordando que, desde un principio, todas las expectativas del Ministerio de Salud estaban centradas en la producción de la vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford en convenio con la farmacéutica AstraZeneca.Se había llegado a un acuerdo para producir en nuestro país entre 150 y 250 millones de esas vacunas para distribuirlas en América Latina, con excepción de Brasil, que tendría su propia producción. Estas vacunas serían producidas en el laboratorio mAbxience, instalado hacía poco tiempo en la Provincia de Buenos Aires, de propiedad del empresario Hugo Sigman, dueño del grupo Insud y estrechamente ligado al presidente, al Ministro de Salud y al Gobernador de Tucumán.En esa planta de mAbxience, en Garín, se presentó en sociedad el presidente Alberto Fernández, al inicio de su gobierno, cuando nadie imaginaba una pandemia.En Brasil, en cambio, las vacunas serían producidas por el laboratorio público Bio-Manguinhos de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), Institución de la administración pública federal dependiente del Ministerio de Salud del Brasil.El acuerdo por la vacuna de Oxford-AstraZeneca contemplaba el envío de la producción de mAbxience a México, a una planta de la empresa Liomont, que se encargaría de distribuir el granel del principio activo en dosis individuales, forma en la que volvería a nuestro país para inmunizar a la población. Aclaro desde ya que la primera parte se cumplió y que el envasado se encuentra demorado en México por una dificultad para conseguir insumos para el embotellamiento.Otro actor importante del trato sería la Fundación del empresario mexicano Carlos Slim, que financiaría toda la primera parte del proyecto, hasta que la vacuna fuese aprobada. Y un aspecto que no puede soslayarse es el precio al que saldría esa vacuna, estimado en alrededor de 4 dólares por unidad, porque la Universidad de Oxford y AstraZeneca anunciaron que suscribirían los convenios de suministro con cláusulas non profit (sin ánimo de lucro).Con esto parecía estar resuelto el problema de la provisión de vacunas pero, por si algo fallaba, también se decidió colaborar con el desarrollo de la vacuna de Pfizer.El 10 de Julio de 2020, el presidente Alberto Fernández recibió en la residencia de Olivos al gerente general de la compañía farmacéutica Pfizer, Nicolás Vaquer, y al director científico de la Fundación INFANT, Fernando Polack, quienes le informaron que Argentina había sido seleccionada para llevar adelante una de las fases de prueba para su vacuna contra el COVID-19.Como había llegado a mi conocimiento un memo del Hospital Militar Central (fechado 161140JUL20) relacionado con la Prueba Fase 3 de la vacuna del laboratorio Pfizer, en el que se ordenaba toda clase de apoyos, que iban desde la provisión de 140 sillas, 80 pupitres, 10 equipos de comunicaciones VHF-Handie, reforzar el sistema de seguridad con equipos de guardia rotativos y hasta el reclutamiento de 3.500 voluntarios, integrantes de la Fuerza, para participar de la investigación, aproveché la única oportunidad en que el Señor Jefe de Gabinete de Ministros de la Nación se dignó a presentarse ante la H. Cámara de Diputados y le pregunté si se había firmado un convenio y si se tomaron las previsiones del caso para -tratándose del Ejército – garantizar la espontaneidad del voluntariado.El Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, me respondió tajante que el Estado argentino no tenía nada que ver con eso, que era un convenio entre privados. Eso fue a las 18 horas, aproximadamente, del día 30 de julio. A las 10 de la mañana del día siguiente aparecían en todos los medios el Director del Hospital Militar suscribiendo un convenio con el Dr. Fernando Polack.Nunca pensé que el Jefe de Gabinete faltara conscientemente a la verdad, simplemente creo que no ha sido informado en forma oportuna y adecuada sobre las vicisitudes del proceso de adquisición de las vacunas.El presidente y el ex Ministro de Salud entendieron, y así lo comunicaron, que gracias a esta colaboración, nuestro país tendría una “preferencia” para el acceso a las vacunas producidas por Pfizer.Quizás se trató de una visión ingenua o que en ese momento todavía no se advertía adecuadamente la dimensión que tomaría la carrera mundial por el aprovisionamiento de las vacunas, pero esa tranquilidad de creer que tenían el tema resuelto duró muy poco.En ese contexto, el día 29 de Septiembre el oficialismo presentó un proyecto en la Cámara de Diputados, con la firma del diputado Pablo Yedlin, Presidente de la Comisión de Acción Social y Salud Pública, para dotar de herramientas al Gobierno en la negociación con los proveedores de vacunas, de modo que pudieran incluirse en los contratos cláusulas de indemnidad, confidencialidad y prórrogas de jurisdicción.Se nos pidió la máxima celeridad y se nos explicó que había una fuerte competencia, que los proveedores estaban en una posición de fuerza porque producían un bien altamente demandado y que, si no nos apurábamos a reservar, nos podríamos quedar sin vacunas para este 2021.A pesar de lo delicado que significaba en ese momento para la oposición acompañar semejante pedido, por los prejuicios y resquemores que movilizaba, nos pusimos a trabajar en busca de los consensos necesarios y en 48 horas se obtuvo la aprobación del dictamen, que al poco tiempo se convirtió en la Ley Nº 27.573.El ex Ministro de Salud, Dr. Ginés González García, cuando, después de todo un año de pandemia, se presentó ante la Comisión de Acción Social y Salud Pública de la Cámara de Diputados, reconoció expresamente que esa ley se había pedido para hacer posible la compra de la vacuna de Pfizer.Sin embargo, a pesar de haberse sancionado la Ley, la negociación con Pfizer fracasó. El por qué no es un misterio, toda la información es pública. Sólo se trata de seguir los hechos del modo en que fueron sucediendo.En esta carrera entre los laboratorios, Pfizer tuvo apoyos del Gobierno pero todo indica que también tuvo adversarios, aunque no se dejarían ver.Mientras Hugo Sigman, el sospechoso natural, desmentía públicamente acusaciones por supuesto lobby para que la Argentina no cerrara el acuerdo con Pfizer, la trama se hace más interesante porque aparecen obstáculos que reconocen otro origen.El 30 de diciembre, Horacio Verbitsky publicó en su blog “El Cohete a la Luna” un artículo titulado “Quién vacuna a quién”, tratando de cargar las culpas del fracaso de la negociación con Pfizer sobre la diputada de Juntos por el Cambio, Graciela Ocaña, por haber hecho incorporar en la Ley 27.573 la palabra “negligencia”, que los representantes de Pfizer no quisieron aceptar.Pero no era cierto lo que decía Verbitsky, no fue Graciela Ocaña sino la diputada del Frente de Todos, Cecilia Moreau, quien introdujo esa modificación, durante el cuarto intermedio de la reunión de la Comisión de Acción Social y Salud Pública del día 30 de septiembre, que terminó aprobando el dictamen el 1º de Octubre. Es decir, ese agregado lo propuso el kirchnerismo, no la oposición.Aclaro, además, que el oficialismo nunca nos propuso modificar la ley para sacar esa palabra que obstaculizaba el acuerdo con Pfizer.Evidentemente, Verbitsky trataba de distraer la mirada de quienes se preguntaban por qué la Argentina no había podido firmar un convenio con Pfizer, que sí pudieron firmar otros 66 países.La palabra negligencia (la omisión de un deber de cuidado) abre un nivel de responsabilidad mucho más amplio que el obrar fraudulento o malicioso que estaban dispuestos a asumir los representantes de Pfizer.Por supuesto que, en una situación de normalidad, no resultaría aceptable que una parte pretendiera eximirse de responsabilidad por su eventual propia negligencia en el cumplimiento de un contrato, pero esta no es una situación de normalidad.Como decíamos y como explicaba el propio oficialismo, los laboratorios estaban y siguen estando en una posición de fuerza porque ofrecen el producto que todo el mundo necesita y la urgencia con la que se lo necesita les impide tomarse los tiempos habituales. Se ve que así lo entendieron otros 66 países. Acá no.Acá nos enteramos que el 17 de octubre, la entonces Secretaria de Acceso a la Salud y actual Ministra de Salud, Dra. Carla Vizzotti, había viajado a Rusia, invitada por el señor Kirill Dmitriev, director ejecutivo del Fondo de Inversión Directa de Rusia. Se supo también que fue con la asesora presidencial, Cecilia Nicolini, con Raquel Méndez, esposa del Ministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Gollán y que con ellas viajó, además, una dirigente de Santa Cruz, de apellido De Dios.El 29 de Octubre de 2020, la Vicepresidenta Cristina Fernández recibió en su despacho del Senado al embajador de la Federación Rusa Dmitry Feoktistov. En la reunión estuvo también presente el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara Alta, Jorge Taiana.El 7 de noviembre de 2020, se produjo una conversación telefónica de 45 minutos entre Alberto Fernández y Vladimir Putin en la que ambos mandatarios terminaron de cerrar el acuerdo para la compra de las vacunas Sputnik V y también para reactivar los acuerdos estratégicos de inversiones firmados en 2015 entre la entonces Presidenta Cristina Fernández y Vladimir Putin.El 9 de diciembre de 2020, la República Argentina firmó el convenio con Limited Liability Company “Human Vaccine”, entidad legal inscripta en Moscú y constituida como Sociedad de Responsabilidad Limitada conforme a las leyes de la Federación Rusa, para el suministro de diez millones de tratamientos (de dos dosis cada uno) de la vacuna Sputnik V que debería completarse durante el mes de febrero de 2021.Se pactó también una “obligación no vinculante” (sic) para el suministro de cinco millones de tratamientos más, que serían entregados durante el mes de marzo de 2021, pero sujeto a confirmación del vendedor.En realidad, así es todo ese contrato para el suministro de la Sputnik V, condicionado a la disponibilidad, como si desde un comienzo los vendedores hubiesen sabido que tendrían serias dificultades para cumplir con los compromisos que estaban asumiendo.El 12 de diciembre de 2020, se produce el segundo viaje a Rusia de Carla Vizzotti. Regresa el 23 de diciembre afirmando: “Estamos volviendo de Rusia para iniciar la vacunación más importante de Argentina”.El mismo día, el ministro de Economía, Martín Guzmán, recibió en su despacho al embajador ruso Dmitry Feoktistov.El 20 de diciembre de 2020, consultado específicamente sobre la vacuna rusa Sputnik V, por la agencia oficial Telam, el Ministro de Salud dijo que Rusia tiene una trayectoria científica “muy importante” y que en estos temas “hay algo de conflicto geopolítico y guerra comercial, como fue inicialmente con lo de la alergia con la vacuna de AstraZeneca. Se mezcla todo.”El 31 de enero de 2021, Cecilia Nicolini, asesora de Alberto Fernandez, aparece diciendo en el Cohete a la Luna: “Argentina fue pionera en la relación con Rusia y como nosotros viajamos para tener de primera mano la información, la hemos intercambiado. En ese sentido, el Presidente se comunicó con varios mandatarios, con Arce de Bolivia, por ejemplo. Efectivamente, los acercamos para que pudieran firmar el contrato y por eso han recibido 10.000 dosis de cada componente. (…) También habló con Lacalle Pou, de Uruguay, y con López Obrador, de México. Incluso tuvimos una videoconferencia y los contactamos con el Fondo.”El mismo día, la Vicepresidenta Cristina Fernández eligió como embajador en Moscú a un ex funcionario que estuvo procesado por el Memorándum con Irán. Se trata de Eduardo Zuain, ex vicecanciller de Timerman, que le responde directamente.El 2 de febrero, Zuain le decía a Página 12 que la posibilidad de fabricar los diferentes tipos de vacunas anticoronavirus en nuestro país “es una aspiración personal y a la vez es un objetivo del Gobierno”.Días después, afirmó Zuain en una entrevista al medio ruso Sputnik, que “Argentina es una de las puertas de entrada de Rusia en América Latina” y destacó la necesidad de retomar el acuerdo de Asociación Estratégica Integral firmado durante la visita de Cristina Fernández a Rusia en 2015.Evidentemente, la relación que se pretende relanzar, tiene más que ver con la obra pública que con el intercambio comercial. La balanza comercial entre Rusia y Argentina tiene exportaciones por 650 millones de dólares e importaciones por 250 millones. En cambio, la agenda que se pretende remontar contempla los intereses rusos por la construcción de una central nuclear, la represa de Chihuido I que está valuada en u$s 2.250 millones, el tren Vaca Muerta-Bahía Blanca, el litio ubicado en el norte del país, considerado como el “oro o petróleo blanco argentino”, posibles acuerdos por Vaca Muerta y la intención de Moscú de intensificar el trabajo aeroespacial a través de satélites, entre otros.Y luego de la salida del ex Ministro Ginés González García, este viernes, nos enteramos que el laboratorio Richmond, de propiedad del empresario kirchnerista Marcelo Figueiras, ha firmado un memorándum de entendimiento para producir la vacuna rusa Sputnik V en su planta de Pilar, activando de ese modo una cláusula de transferencia de tecnología prevista en el contrato de suministro firmado el 9 de diciembre de 2020.Si hubiésemos tenido a partir de enero una cantidad de vacunas razonable, toda esta situación quizás no habría trascendido o si trascendía la repercusión probablemente hubiese sido otra.La desesperación de ver que en otros países se desmoronan las cifras de contagios y muertes diarias por efecto de la vacunación, mientras que en nuestro país seguimos con altas cifras de contagiados y muertos agravó el escenario y, por esta falta de vacunas, se generó una vergonzosa pelea por vacunarse entre argentinos privilegiados y no privilegiados.Como puede observarse, para entender lo que pasó y por qué llegamos a este punto, no es necesario utilizar adjetivos ni levantar la voz, sino buscar y mostrar cómo fue que sucedieron los hechos.En un principio se apostó todo a la vacuna de AstraZeneca y se pusieron algunas fichas a la vacuna de Pfizer, pero AstraZeneca tuvo problemas que la retrasaron y aparecieron intereses que dejaron afuera a Pfizer.De modo que, no tuvimos más alternativa que depender de quienes patrocinaron el acuerdo con los rusos para adquirir la vacuna Sputnik V, que vendrían a ser los mismos que desplazaron a Pfizer.El problema fue que de los 20.000.000 de dosis, cuyo arribo debía completarse el 28 de febrero, llegaron sólo 1.220.000. El 27 de enero de 2021, Kirill Dmitriev, ya había anunciado que “podría haber demoras” en la producción y en una entrevista al canal de noticias estadounidense CNBC, sostuvo que el mundo debe empezar a tener “expectativas realistas” con respecto al tiempo que lleva el masivo proceso de producción y distribución de vacunas.Por eso es que nos están faltando las vacunas. Lo que en determinado momento pasó a orientar este proceso se separó de lo epidemiológico. Ni era por la soberanía sanitaria, ni tampoco para dotar de vacunas socialistas a la épica inmunizadora de los jóvenes camporistas en el conurbano bonaerense.Siempre las conclusiones de estos análisis decepcionan a los románticos.

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Coronavirus: por qué faltan vacunas y la trastienda de las negociaciones fallidas con Pfizer

El pasado 19 de febrero, al quedar expuesta ante la mirada de todos los argentinos, se produjo la implosión de una cultura que ya no se sostiene fuera del territorio donde prevalece el kirchnerismo.Se trata de una cultura integrada por una concepción moral que considera a la virtud y al mérito como algo negativo, como lo ha dicho expresamente el propio presidente, y que valora como algo positivo la transgresión de las reglas por medio del atajo, la ventaja indebida y la mentira, como se ha visto en la actitud de tantos funcionarios y dirigentes kirchneristas que no terminan de comprender por qué tanto escándalo, si lo que hicieron con las vacunas es algo que hacen todos los días con infinidad de otras cuestiones relacionadas con la administración de los bienes del Estado.Fuera de ese espacio, el espectáculo que presenció la sociedad a partir de las declaraciones de Horacio Verbitsky, con la aparición de un vacunatorio VIP dentro del propio Ministerio de Salud, transgrediendo todas las normas que ha dictado el propio Ministerio, con los privilegiados que eran llevados en combis o que iban por sus medios al Hospital Posadas y otros casos que siguen revelándose, ha generado una gran indignación.La reacción del gobierno fue ambigua e incluso contradictoria, porque el rápido desplazamiento del Ministro no fue seguido de un reconocimiento o autocrítica por lo sucedido, sino de intentos de justificación inverosímiles e inaceptables.Pero el problema de fondo no es la alteración en la cola de las vacunas, como lo pretende minimizar el presidente, sino la falta de vacunas. Eso es lo que ha desatado esta lucha vergonzosa entre argentinos, que siguen ganando los privilegiados de siempre, sobre todo a partir de la Resolución 712/2021 del Ministerio de Salud, que pretende legalizar el Vacunatorio VIP y blindar a los aprovechadores.Hoy tenemos 1.800.000 de dosis para todo el país y acaban de llegar, finalmente, poco más de 900.000 dosis de Sinopharm, que fueron a buscar a China, cuando a esta altura ya deberían haber llegado las 10.000.000 de tratamientos de la Sputnik-V y tendríamos que estar por recibir en marzo 5.000.000 de tratamientos más de Sputnik-V y empezar a recibir las 11.000.000 de vacunas de AstraZeneca. Suministros pactados, que no se han cumplido y no tenemos herramientas para forzar su cumplimiento.¿Y por qué se ha llegado a esta situación? Es la pregunta que se hacen muchos periodistas, comunicadores y el público en general.Para hallar una respuesta a esa pregunta hay que remontarse a julio del año pasado, o quizás más atrás en el tiempo, y revisar una serie de decisiones tomadas por el entonces Ministro de Salud, repasar algunos viajes y visitas recibidas en esa y otras áreas del Gobierno y releer las declaraciones de dirigentes y funcionarios, publicadas en los medios de comunicación.Conviene empezar recordando que, desde un principio, todas las expectativas del Ministerio de Salud estaban centradas en la producción de la vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford en convenio con la farmacéutica AstraZeneca.Se había llegado a un acuerdo para producir en nuestro país entre 150 y 250 millones de esas vacunas para distribuirlas en América Latina, con excepción de Brasil, que tendría su propia producción. Estas vacunas serían producidas en el laboratorio mAbxience, instalado hacía poco tiempo en la Provincia de Buenos Aires, de propiedad del empresario Hugo Sigman, dueño del grupo Insud y estrechamente ligado al presidente, al Ministro de Salud y al Gobernador de Tucumán.En esa planta de mAbxience, en Garín, se presentó en sociedad el presidente Alberto Fernández, al inicio de su gobierno, cuando nadie imaginaba una pandemia.En Brasil, en cambio, las vacunas serían producidas por el laboratorio público Bio-Manguinhos de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), Institución de la administración pública federal dependiente del Ministerio de Salud del Brasil.El acuerdo por la vacuna de Oxford-AstraZeneca contemplaba el envío de la producción de mAbxience a México, a una planta de la empresa Liomont, que se encargaría de distribuir el granel del principio activo en dosis individuales, forma en la que volvería a nuestro país para inmunizar a la población. Aclaro desde ya que la primera parte se cumplió y que el envasado se encuentra demorado en México por una dificultad para conseguir insumos para el embotellamiento.Otro actor importante del trato sería la Fundación del empresario mexicano Carlos Slim, que financiaría toda la primera parte del proyecto, hasta que la vacuna fuese aprobada. Y un aspecto que no puede soslayarse es el precio al que saldría esa vacuna, estimado en alrededor de 4 dólares por unidad, porque la Universidad de Oxford y AstraZeneca anunciaron que suscribirían los convenios de suministro con cláusulas non profit (sin ánimo de lucro).Con esto parecía estar resuelto el problema de la provisión de vacunas pero, por si algo fallaba, también se decidió colaborar con el desarrollo de la vacuna de Pfizer.El 10 de Julio de 2020, el presidente Alberto Fernández recibió en la residencia de Olivos al gerente general de la compañía farmacéutica Pfizer, Nicolás Vaquer, y al director científico de la Fundación INFANT, Fernando Polack, quienes le informaron que Argentina había sido seleccionada para llevar adelante una de las fases de prueba para su vacuna contra el COVID-19.Como había llegado a mi conocimiento un memo del Hospital Militar Central (fechado 161140JUL20) relacionado con la Prueba Fase 3 de la vacuna del laboratorio Pfizer, en el que se ordenaba toda clase de apoyos, que iban desde la provisión de 140 sillas, 80 pupitres, 10 equipos de comunicaciones VHF-Handie, reforzar el sistema de seguridad con equipos de guardia rotativos y hasta el reclutamiento de 3.500 voluntarios, integrantes de la Fuerza, para participar de la investigación, aproveché la única oportunidad en que el Señor Jefe de Gabinete de Ministros de la Nación se dignó a presentarse ante la H. Cámara de Diputados y le pregunté si se había firmado un convenio y si se tomaron las previsiones del caso para -tratándose del Ejército – garantizar la espontaneidad del voluntariado.El Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, me respondió tajante que el Estado argentino no tenía nada que ver con eso, que era un convenio entre privados. Eso fue a las 18 horas, aproximadamente, del día 30 de julio. A las 10 de la mañana del día siguiente aparecían en todos los medios el Director del Hospital Militar suscribiendo un convenio con el Dr. Fernando Polack.Nunca pensé que el Jefe de Gabinete faltara conscientemente a la verdad, simplemente creo que no ha sido informado en forma oportuna y adecuada sobre las vicisitudes del proceso de adquisición de las vacunas.El presidente y el ex Ministro de Salud entendieron, y así lo comunicaron, que gracias a esta colaboración, nuestro país tendría una “preferencia” para el acceso a las vacunas producidas por Pfizer.Quizás se trató de una visión ingenua o que en ese momento todavía no se advertía adecuadamente la dimensión que tomaría la carrera mundial por el aprovisionamiento de las vacunas, pero esa tranquilidad de creer que tenían el tema resuelto duró muy poco.En ese contexto, el día 29 de Septiembre el oficialismo presentó un proyecto en la Cámara de Diputados, con la firma del diputado Pablo Yedlin, Presidente de la Comisión de Acción Social y Salud Pública, para dotar de herramientas al Gobierno en la negociación con los proveedores de vacunas, de modo que pudieran incluirse en los contratos cláusulas de indemnidad, confidencialidad y prórrogas de jurisdicción.Se nos pidió la máxima celeridad y se nos explicó que había una fuerte competencia, que los proveedores estaban en una posición de fuerza porque producían un bien altamente demandado y que, si no nos apurábamos a reservar, nos podríamos quedar sin vacunas para este 2021.A pesar de lo delicado que significaba en ese momento para la oposición acompañar semejante pedido, por los prejuicios y resquemores que movilizaba, nos pusimos a trabajar en busca de los consensos necesarios y en 48 horas se obtuvo la aprobación del dictamen, que al poco tiempo se convirtió en la Ley Nº 27.573.El ex Ministro de Salud, Dr. Ginés González García, cuando, después de todo un año de pandemia, se presentó ante la Comisión de Acción Social y Salud Pública de la Cámara de Diputados, reconoció expresamente que esa ley se había pedido para hacer posible la compra de la vacuna de Pfizer.Sin embargo, a pesar de haberse sancionado la Ley, la negociación con Pfizer fracasó. El por qué no es un misterio, toda la información es pública. Sólo se trata de seguir los hechos del modo en que fueron sucediendo.En esta carrera entre los laboratorios, Pfizer tuvo apoyos del Gobierno pero todo indica que también tuvo adversarios, aunque no se dejarían ver.Mientras Hugo Sigman, el sospechoso natural, desmentía públicamente acusaciones por supuesto lobby para que la Argentina no cerrara el acuerdo con Pfizer, la trama se hace más interesante porque aparecen obstáculos que reconocen otro origen.El 30 de diciembre, Horacio Verbitsky publicó en su blog “El Cohete a la Luna” un artículo titulado “Quién vacuna a quién”, tratando de cargar las culpas del fracaso de la negociación con Pfizer sobre la diputada de Juntos por el Cambio, Graciela Ocaña, por haber hecho incorporar en la Ley 27.573 la palabra “negligencia”, que los representantes de Pfizer no quisieron aceptar.Pero no era cierto lo que decía Verbitsky, no fue Graciela Ocaña sino la diputada del Frente de Todos, Cecilia Moreau, quien introdujo esa modificación, durante el cuarto intermedio de la reunión de la Comisión de Acción Social y Salud Pública del día 30 de septiembre, que terminó aprobando el dictamen el 1º de Octubre. Es decir, ese agregado lo propuso el kirchnerismo, no la oposición.Aclaro, además, que el oficialismo nunca nos propuso modificar la ley para sacar esa palabra que obstaculizaba el acuerdo con Pfizer.Evidentemente, Verbitsky trataba de distraer la mirada de quienes se preguntaban por qué la Argentina no había podido firmar un convenio con Pfizer, que sí pudieron firmar otros 66 países.La palabra negligencia (la omisión de un deber de cuidado) abre un nivel de responsabilidad mucho más amplio que el obrar fraudulento o malicioso que estaban dispuestos a asumir los representantes de Pfizer.Por supuesto que, en una situación de normalidad, no resultaría aceptable que una parte pretendiera eximirse de responsabilidad por su eventual propia negligencia en el cumplimiento de un contrato, pero esta no es una situación de normalidad.Como decíamos y como explicaba el propio oficialismo, los laboratorios estaban y siguen estando en una posición de fuerza porque ofrecen el producto que todo el mundo necesita y la urgencia con la que se lo necesita les impide tomarse los tiempos habituales. Se ve que así lo entendieron otros 66 países. Acá no.Acá nos enteramos que el 17 de octubre, la entonces Secretaria de Acceso a la Salud y actual Ministra de Salud, Dra. Carla Vizzotti, había viajado a Rusia, invitada por el señor Kirill Dmitriev, director ejecutivo del Fondo de Inversión Directa de Rusia. Se supo también que fue con la asesora presidencial, Cecilia Nicolini, con Raquel Méndez, esposa del Ministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Gollán y que con ellas viajó, además, una dirigente de Santa Cruz, de apellido De Dios.El 29 de Octubre de 2020, la Vicepresidenta Cristina Fernández recibió en su despacho del Senado al embajador de la Federación Rusa Dmitry Feoktistov. En la reunión estuvo también presente el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara Alta, Jorge Taiana.El 7 de noviembre de 2020, se produjo una conversación telefónica de 45 minutos entre Alberto Fernández y Vladimir Putin en la que ambos mandatarios terminaron de cerrar el acuerdo para la compra de las vacunas Sputnik V y también para reactivar los acuerdos estratégicos de inversiones firmados en 2015 entre la entonces Presidenta Cristina Fernández y Vladimir Putin.El 9 de diciembre de 2020, la República Argentina firmó el convenio con Limited Liability Company “Human Vaccine”, entidad legal inscripta en Moscú y constituida como Sociedad de Responsabilidad Limitada conforme a las leyes de la Federación Rusa, para el suministro de diez millones de tratamientos (de dos dosis cada uno) de la vacuna Sputnik V que debería completarse durante el mes de febrero de 2021.Se pactó también una “obligación no vinculante” (sic) para el suministro de cinco millones de tratamientos más, que serían entregados durante el mes de marzo de 2021, pero sujeto a confirmación del vendedor.En realidad, así es todo ese contrato para el suministro de la Sputnik V, condicionado a la disponibilidad, como si desde un comienzo los vendedores hubiesen sabido que tendrían serias dificultades para cumplir con los compromisos que estaban asumiendo.El 12 de diciembre de 2020, se produce el segundo viaje a Rusia de Carla Vizzotti. Regresa el 23 de diciembre afirmando: “Estamos volviendo de Rusia para iniciar la vacunación más importante de Argentina”.El mismo día, el ministro de Economía, Martín Guzmán, recibió en su despacho al embajador ruso Dmitry Feoktistov.El 20 de diciembre de 2020, consultado específicamente sobre la vacuna rusa Sputnik V, por la agencia oficial Telam, el Ministro de Salud dijo que Rusia tiene una trayectoria científica “muy importante” y que en estos temas “hay algo de conflicto geopolítico y guerra comercial, como fue inicialmente con lo de la alergia con la vacuna de AstraZeneca. Se mezcla todo.”El 31 de enero de 2021, Cecilia Nicolini, asesora de Alberto Fernandez, aparece diciendo en el Cohete a la Luna: “Argentina fue pionera en la relación con Rusia y como nosotros viajamos para tener de primera mano la información, la hemos intercambiado. En ese sentido, el Presidente se comunicó con varios mandatarios, con Arce de Bolivia, por ejemplo. Efectivamente, los acercamos para que pudieran firmar el contrato y por eso han recibido 10.000 dosis de cada componente. (…) También habló con Lacalle Pou, de Uruguay, y con López Obrador, de México. Incluso tuvimos una videoconferencia y los contactamos con el Fondo.”El mismo día, la Vicepresidenta Cristina Fernández eligió como embajador en Moscú a un ex funcionario que estuvo procesado por el Memorándum con Irán. Se trata de Eduardo Zuain, ex vicecanciller de Timerman, que le responde directamente.El 2 de febrero, Zuain le decía a Página 12 que la posibilidad de fabricar los diferentes tipos de vacunas anticoronavirus en nuestro país “es una aspiración personal y a la vez es un objetivo del Gobierno”.Días después, afirmó Zuain en una entrevista al medio ruso Sputnik, que “Argentina es una de las puertas de entrada de Rusia en América Latina” y destacó la necesidad de retomar el acuerdo de Asociación Estratégica Integral firmado durante la visita de Cristina Fernández a Rusia en 2015.Evidentemente, la relación que se pretende relanzar, tiene más que ver con la obra pública que con el intercambio comercial. La balanza comercial entre Rusia y Argentina tiene exportaciones por 650 millones de dólares e importaciones por 250 millones. En cambio, la agenda que se pretende remontar contempla los intereses rusos por la construcción de una central nuclear, la represa de Chihuido I que está valuada en u$s 2.250 millones, el tren Vaca Muerta-Bahía Blanca, el litio ubicado en el norte del país, considerado como el “oro o petróleo blanco argentino”, posibles acuerdos por Vaca Muerta y la intención de Moscú de intensificar el trabajo aeroespacial a través de satélites, entre otros.Y luego de la salida del ex Ministro Ginés González García, este viernes, nos enteramos que el laboratorio Richmond, de propiedad del empresario kirchnerista Marcelo Figueiras, ha firmado un memorándum de entendimiento para producir la vacuna rusa Sputnik V en su planta de Pilar, activando de ese modo una cláusula de transferencia de tecnología prevista en el contrato de suministro firmado el 9 de diciembre de 2020.Si hubiésemos tenido a partir de enero una cantidad de vacunas razonable, toda esta situación quizás no habría trascendido o si trascendía la repercusión probablemente hubiese sido otra.La desesperación de ver que en otros países se desmoronan las cifras de contagios y muertes diarias por efecto de la vacunación, mientras que en nuestro país seguimos con altas cifras de contagiados y muertos agravó el escenario y, por esta falta de vacunas, se generó una vergonzosa pelea por vacunarse entre argentinos privilegiados y no privilegiados.Como puede observarse, para entender lo que pasó y por qué llegamos a este punto, no es necesario utilizar adjetivos ni levantar la voz, sino buscar y mostrar cómo fue que sucedieron los hechos.En un principio se apostó todo a la vacuna de AstraZeneca y se pusieron algunas fichas a la vacuna de Pfizer, pero AstraZeneca tuvo problemas que la retrasaron y aparecieron intereses que dejaron afuera a Pfizer.De modo que, no tuvimos más alternativa que depender de quienes patrocinaron el acuerdo con los rusos para adquirir la vacuna Sputnik V, que vendrían a ser los mismos que desplazaron a Pfizer.El problema fue que de los 20.000.000 de dosis, cuyo arribo debía completarse el 28 de febrero, llegaron sólo 1.220.000. El 27 de enero de 2021, Kirill Dmitriev, ya había anunciado que “podría haber demoras” en la producción y en una entrevista al canal de noticias estadounidense CNBC, sostuvo que el mundo debe empezar a tener “expectativas realistas” con respecto al tiempo que lleva el masivo proceso de producción y distribución de vacunas.Por eso es que nos están faltando las vacunas. Lo que en determinado momento pasó a orientar este proceso se separó de lo epidemiológico. Ni era por la soberanía sanitaria, ni tampoco para dotar de vacunas socialistas a la épica inmunizadora de los jóvenes camporistas en el conurbano bonaerense.Siempre las conclusiones de estos análisis decepcionan a los románticos.

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Coronavirus: por qué faltan vacunas y la trastienda de las negociaciones fallidas con Pfizer

El pasado 19 de febrero, al quedar expuesta ante la mirada de todos los argentinos, se produjo la implosión de una cultura que ya no se sostiene fuera del territorio donde prevalece el kirchnerismo.Se trata de una cultura integrada por una concepción moral que considera a la virtud y al mérito como algo negativo, como lo ha dicho expresamente el propio presidente, y que valora como algo positivo la transgresión de las reglas por medio del atajo, la ventaja indebida y la mentira, como se ha visto en la actitud de tantos funcionarios y dirigentes kirchneristas que no terminan de comprender por qué tanto escándalo, si lo que hicieron con las vacunas es algo que hacen todos los días con infinidad de otras cuestiones relacionadas con la administración de los bienes del Estado.Fuera de ese espacio, el espectáculo que presenció la sociedad a partir de las declaraciones de Horacio Verbitsky, con la aparición de un vacunatorio VIP dentro del propio Ministerio de Salud, transgrediendo todas las normas que ha dictado el propio Ministerio, con los privilegiados que eran llevados en combis o que iban por sus medios al Hospital Posadas y otros casos que siguen revelándose, ha generado una gran indignación.La reacción del gobierno fue ambigua e incluso contradictoria, porque el rápido desplazamiento del Ministro no fue seguido de un reconocimiento o autocrítica por lo sucedido, sino de intentos de justificación inverosímiles e inaceptables.Pero el problema de fondo no es la alteración en la cola de las vacunas, como lo pretende minimizar el presidente, sino la falta de vacunas. Eso es lo que ha desatado esta lucha vergonzosa entre argentinos, que siguen ganando los privilegiados de siempre, sobre todo a partir de la Resolución 712/2021 del Ministerio de Salud, que pretende legalizar el Vacunatorio VIP y blindar a los aprovechadores.Hoy tenemos 1.800.000 de dosis para todo el país y acaban de llegar, finalmente, poco más de 900.000 dosis de Sinopharm, que fueron a buscar a China, cuando a esta altura ya deberían haber llegado las 10.000.000 de tratamientos de la Sputnik-V y tendríamos que estar por recibir en marzo 5.000.000 de tratamientos más de Sputnik-V y empezar a recibir las 11.000.000 de vacunas de AstraZeneca. Suministros pactados, que no se han cumplido y no tenemos herramientas para forzar su cumplimiento.¿Y por qué se ha llegado a esta situación? Es la pregunta que se hacen muchos periodistas, comunicadores y el público en general.Para hallar una respuesta a esa pregunta hay que remontarse a julio del año pasado, o quizás más atrás en el tiempo, y revisar una serie de decisiones tomadas por el entonces Ministro de Salud, repasar algunos viajes y visitas recibidas en esa y otras áreas del Gobierno y releer las declaraciones de dirigentes y funcionarios, publicadas en los medios de comunicación.Conviene empezar recordando que, desde un principio, todas las expectativas del Ministerio de Salud estaban centradas en la producción de la vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford en convenio con la farmacéutica AstraZeneca.Se había llegado a un acuerdo para producir en nuestro país entre 150 y 250 millones de esas vacunas para distribuirlas en América Latina, con excepción de Brasil, que tendría su propia producción. Estas vacunas serían producidas en el laboratorio mAbxience, instalado hacía poco tiempo en la Provincia de Buenos Aires, de propiedad del empresario Hugo Sigman, dueño del grupo Insud y estrechamente ligado al presidente, al Ministro de Salud y al Gobernador de Tucumán.En esa planta de mAbxience, en Garín, se presentó en sociedad el presidente Alberto Fernández, al inicio de su gobierno, cuando nadie imaginaba una pandemia.En Brasil, en cambio, las vacunas serían producidas por el laboratorio público Bio-Manguinhos de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), Institución de la administración pública federal dependiente del Ministerio de Salud del Brasil.El acuerdo por la vacuna de Oxford-AstraZeneca contemplaba el envío de la producción de mAbxience a México, a una planta de la empresa Liomont, que se encargaría de distribuir el granel del principio activo en dosis individuales, forma en la que volvería a nuestro país para inmunizar a la población. Aclaro desde ya que la primera parte se cumplió y que el envasado se encuentra demorado en México por una dificultad para conseguir insumos para el embotellamiento.Otro actor importante del trato sería la Fundación del empresario mexicano Carlos Slim, que financiaría toda la primera parte del proyecto, hasta que la vacuna fuese aprobada. Y un aspecto que no puede soslayarse es el precio al que saldría esa vacuna, estimado en alrededor de 4 dólares por unidad, porque la Universidad de Oxford y AstraZeneca anunciaron que suscribirían los convenios de suministro con cláusulas non profit (sin ánimo de lucro).Con esto parecía estar resuelto el problema de la provisión de vacunas pero, por si algo fallaba, también se decidió colaborar con el desarrollo de la vacuna de Pfizer.El 10 de Julio de 2020, el presidente Alberto Fernández recibió en la residencia de Olivos al gerente general de la compañía farmacéutica Pfizer, Nicolás Vaquer, y al director científico de la Fundación INFANT, Fernando Polack, quienes le informaron que Argentina había sido seleccionada para llevar adelante una de las fases de prueba para su vacuna contra el COVID-19.Como había llegado a mi conocimiento un memo del Hospital Militar Central (fechado 161140JUL20) relacionado con la Prueba Fase 3 de la vacuna del laboratorio Pfizer, en el que se ordenaba toda clase de apoyos, que iban desde la provisión de 140 sillas, 80 pupitres, 10 equipos de comunicaciones VHF-Handie, reforzar el sistema de seguridad con equipos de guardia rotativos y hasta el reclutamiento de 3.500 voluntarios, integrantes de la Fuerza, para participar de la investigación, aproveché la única oportunidad en que el Señor Jefe de Gabinete de Ministros de la Nación se dignó a presentarse ante la H. Cámara de Diputados y le pregunté si se había firmado un convenio y si se tomaron las previsiones del caso para -tratándose del Ejército – garantizar la espontaneidad del voluntariado.El Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, me respondió tajante que el Estado argentino no tenía nada que ver con eso, que era un convenio entre privados. Eso fue a las 18 horas, aproximadamente, del día 30 de julio. A las 10 de la mañana del día siguiente aparecían en todos los medios el Director del Hospital Militar suscribiendo un convenio con el Dr. Fernando Polack.Nunca pensé que el Jefe de Gabinete faltara conscientemente a la verdad, simplemente creo que no ha sido informado en forma oportuna y adecuada sobre las vicisitudes del proceso de adquisición de las vacunas.El presidente y el ex Ministro de Salud entendieron, y así lo comunicaron, que gracias a esta colaboración, nuestro país tendría una “preferencia” para el acceso a las vacunas producidas por Pfizer.Quizás se trató de una visión ingenua o que en ese momento todavía no se advertía adecuadamente la dimensión que tomaría la carrera mundial por el aprovisionamiento de las vacunas, pero esa tranquilidad de creer que tenían el tema resuelto duró muy poco.En ese contexto, el día 29 de Septiembre el oficialismo presentó un proyecto en la Cámara de Diputados, con la firma del diputado Pablo Yedlin, Presidente de la Comisión de Acción Social y Salud Pública, para dotar de herramientas al Gobierno en la negociación con los proveedores de vacunas, de modo que pudieran incluirse en los contratos cláusulas de indemnidad, confidencialidad y prórrogas de jurisdicción.Se nos pidió la máxima celeridad y se nos explicó que había una fuerte competencia, que los proveedores estaban en una posición de fuerza porque producían un bien altamente demandado y que, si no nos apurábamos a reservar, nos podríamos quedar sin vacunas para este 2021.A pesar de lo delicado que significaba en ese momento para la oposición acompañar semejante pedido, por los prejuicios y resquemores que movilizaba, nos pusimos a trabajar en busca de los consensos necesarios y en 48 horas se obtuvo la aprobación del dictamen, que al poco tiempo se convirtió en la Ley Nº 27.573.El ex Ministro de Salud, Dr. Ginés González García, cuando, después de todo un año de pandemia, se presentó ante la Comisión de Acción Social y Salud Pública de la Cámara de Diputados, reconoció expresamente que esa ley se había pedido para hacer posible la compra de la vacuna de Pfizer.Sin embargo, a pesar de haberse sancionado la Ley, la negociación con Pfizer fracasó. El por qué no es un misterio, toda la información es pública. Sólo se trata de seguir los hechos del modo en que fueron sucediendo.En esta carrera entre los laboratorios, Pfizer tuvo apoyos del Gobierno pero todo indica que también tuvo adversarios, aunque no se dejarían ver.Mientras Hugo Sigman, el sospechoso natural, desmentía públicamente acusaciones por supuesto lobby para que la Argentina no cerrara el acuerdo con Pfizer, la trama se hace más interesante porque aparecen obstáculos que reconocen otro origen.El 30 de diciembre, Horacio Verbitsky publicó en su blog “El Cohete a la Luna” un artículo titulado “Quién vacuna a quién”, tratando de cargar las culpas del fracaso de la negociación con Pfizer sobre la diputada de Juntos por el Cambio, Graciela Ocaña, por haber hecho incorporar en la Ley 27.573 la palabra “negligencia”, que los representantes de Pfizer no quisieron aceptar.Pero no era cierto lo que decía Verbitsky, no fue Graciela Ocaña sino la diputada del Frente de Todos, Cecilia Moreau, quien introdujo esa modificación, durante el cuarto intermedio de la reunión de la Comisión de Acción Social y Salud Pública del día 30 de septiembre, que terminó aprobando el dictamen el 1º de Octubre. Es decir, ese agregado lo propuso el kirchnerismo, no la oposición.Aclaro, además, que el oficialismo nunca nos propuso modificar la ley para sacar esa palabra que obstaculizaba el acuerdo con Pfizer.Evidentemente, Verbitsky trataba de distraer la mirada de quienes se preguntaban por qué la Argentina no había podido firmar un convenio con Pfizer, que sí pudieron firmar otros 66 países.La palabra negligencia (la omisión de un deber de cuidado) abre un nivel de responsabilidad mucho más amplio que el obrar fraudulento o malicioso que estaban dispuestos a asumir los representantes de Pfizer.Por supuesto que, en una situación de normalidad, no resultaría aceptable que una parte pretendiera eximirse de responsabilidad por su eventual propia negligencia en el cumplimiento de un contrato, pero esta no es una situación de normalidad.Como decíamos y como explicaba el propio oficialismo, los laboratorios estaban y siguen estando en una posición de fuerza porque ofrecen el producto que todo el mundo necesita y la urgencia con la que se lo necesita les impide tomarse los tiempos habituales. Se ve que así lo entendieron otros 66 países. Acá no.Acá nos enteramos que el 17 de octubre, la entonces Secretaria de Acceso a la Salud y actual Ministra de Salud, Dra. Carla Vizzotti, había viajado a Rusia, invitada por el señor Kirill Dmitriev, director ejecutivo del Fondo de Inversión Directa de Rusia. Se supo también que fue con la asesora presidencial, Cecilia Nicolini, con Raquel Méndez, esposa del Ministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Gollán y que con ellas viajó, además, una dirigente de Santa Cruz, de apellido De Dios.El 29 de Octubre de 2020, la Vicepresidenta Cristina Fernández recibió en su despacho del Senado al embajador de la Federación Rusa Dmitry Feoktistov. En la reunión estuvo también presente el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara Alta, Jorge Taiana.El 7 de noviembre de 2020, se produjo una conversación telefónica de 45 minutos entre Alberto Fernández y Vladimir Putin en la que ambos mandatarios terminaron de cerrar el acuerdo para la compra de las vacunas Sputnik V y también para reactivar los acuerdos estratégicos de inversiones firmados en 2015 entre la entonces Presidenta Cristina Fernández y Vladimir Putin.El 9 de diciembre de 2020, la República Argentina firmó el convenio con Limited Liability Company “Human Vaccine”, entidad legal inscripta en Moscú y constituida como Sociedad de Responsabilidad Limitada conforme a las leyes de la Federación Rusa, para el suministro de diez millones de tratamientos (de dos dosis cada uno) de la vacuna Sputnik V que debería completarse durante el mes de febrero de 2021.Se pactó también una “obligación no vinculante” (sic) para el suministro de cinco millones de tratamientos más, que serían entregados durante el mes de marzo de 2021, pero sujeto a confirmación del vendedor.En realidad, así es todo ese contrato para el suministro de la Sputnik V, condicionado a la disponibilidad, como si desde un comienzo los vendedores hubiesen sabido que tendrían serias dificultades para cumplir con los compromisos que estaban asumiendo.El 12 de diciembre de 2020, se produce el segundo viaje a Rusia de Carla Vizzotti. Regresa el 23 de diciembre afirmando: “Estamos volviendo de Rusia para iniciar la vacunación más importante de Argentina”.El mismo día, el ministro de Economía, Martín Guzmán, recibió en su despacho al embajador ruso Dmitry Feoktistov.El 20 de diciembre de 2020, consultado específicamente sobre la vacuna rusa Sputnik V, por la agencia oficial Telam, el Ministro de Salud dijo que Rusia tiene una trayectoria científica “muy importante” y que en estos temas “hay algo de conflicto geopolítico y guerra comercial, como fue inicialmente con lo de la alergia con la vacuna de AstraZeneca. Se mezcla todo.”El 31 de enero de 2021, Cecilia Nicolini, asesora de Alberto Fernandez, aparece diciendo en el Cohete a la Luna: “Argentina fue pionera en la relación con Rusia y como nosotros viajamos para tener de primera mano la información, la hemos intercambiado. En ese sentido, el Presidente se comunicó con varios mandatarios, con Arce de Bolivia, por ejemplo. Efectivamente, los acercamos para que pudieran firmar el contrato y por eso han recibido 10.000 dosis de cada componente. (…) También habló con Lacalle Pou, de Uruguay, y con López Obrador, de México. Incluso tuvimos una videoconferencia y los contactamos con el Fondo.”El mismo día, la Vicepresidenta Cristina Fernández eligió como embajador en Moscú a un ex funcionario que estuvo procesado por el Memorándum con Irán. Se trata de Eduardo Zuain, ex vicecanciller de Timerman, que le responde directamente.El 2 de febrero, Zuain le decía a Página 12 que la posibilidad de fabricar los diferentes tipos de vacunas anticoronavirus en nuestro país “es una aspiración personal y a la vez es un objetivo del Gobierno”.Días después, afirmó Zuain en una entrevista al medio ruso Sputnik, que “Argentina es una de las puertas de entrada de Rusia en América Latina” y destacó la necesidad de retomar el acuerdo de Asociación Estratégica Integral firmado durante la visita de Cristina Fernández a Rusia en 2015.Evidentemente, la relación que se pretende relanzar, tiene más que ver con la obra pública que con el intercambio comercial. La balanza comercial entre Rusia y Argentina tiene exportaciones por 650 millones de dólares e importaciones por 250 millones. En cambio, la agenda que se pretende remontar contempla los intereses rusos por la construcción de una central nuclear, la represa de Chihuido I que está valuada en u$s 2.250 millones, el tren Vaca Muerta-Bahía Blanca, el litio ubicado en el norte del país, considerado como el “oro o petróleo blanco argentino”, posibles acuerdos por Vaca Muerta y la intención de Moscú de intensificar el trabajo aeroespacial a través de satélites, entre otros.Y luego de la salida del ex Ministro Ginés González García, este viernes, nos enteramos que el laboratorio Richmond, de propiedad del empresario kirchnerista Marcelo Figueiras, ha firmado un memorándum de entendimiento para producir la vacuna rusa Sputnik V en su planta de Pilar, activando de ese modo una cláusula de transferencia de tecnología prevista en el contrato de suministro firmado el 9 de diciembre de 2020.Si hubiésemos tenido a partir de enero una cantidad de vacunas razonable, toda esta situación quizás no habría trascendido o si trascendía la repercusión probablemente hubiese sido otra.La desesperación de ver que en otros países se desmoronan las cifras de contagios y muertes diarias por efecto de la vacunación, mientras que en nuestro país seguimos con altas cifras de contagiados y muertos agravó el escenario y, por esta falta de vacunas, se generó una vergonzosa pelea por vacunarse entre argentinos privilegiados y no privilegiados.Como puede observarse, para entender lo que pasó y por qué llegamos a este punto, no es necesario utilizar adjetivos ni levantar la voz, sino buscar y mostrar cómo fue que sucedieron los hechos.En un principio se apostó todo a la vacuna de AstraZeneca y se pusieron algunas fichas a la vacuna de Pfizer, pero AstraZeneca tuvo problemas que la retrasaron y aparecieron intereses que dejaron afuera a Pfizer.De modo que, no tuvimos más alternativa que depender de quienes patrocinaron el acuerdo con los rusos para adquirir la vacuna Sputnik V, que vendrían a ser los mismos que desplazaron a Pfizer.El problema fue que de los 20.000.000 de dosis, cuyo arribo debía completarse el 28 de febrero, llegaron sólo 1.220.000. El 27 de enero de 2021, Kirill Dmitriev, ya había anunciado que “podría haber demoras” en la producción y en una entrevista al canal de noticias estadounidense CNBC, sostuvo que el mundo debe empezar a tener “expectativas realistas” con respecto al tiempo que lleva el masivo proceso de producción y distribución de vacunas.Por eso es que nos están faltando las vacunas. Lo que en determinado momento pasó a orientar este proceso se separó de lo epidemiológico. Ni era por la soberanía sanitaria, ni tampoco para dotar de vacunas socialistas a la épica inmunizadora de los jóvenes camporistas en el conurbano bonaerense.Siempre las conclusiones de estos análisis decepcionan a los románticos.

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El pasado 19 de febrero, al quedar expuesta ante la mirada de todos los argentinos, se produjo la implosión de una cultura que ya no se sostiene fuera del territorio donde prevalece el kirchnerismo.Se trata de una cultura integrada por una concepción moral que considera a la virtud y al mérito como algo negativo, como lo ha dicho expresamente el propio presidente, y que valora como algo positivo la transgresión de las reglas por medio del atajo, la ventaja indebida y la mentira, como se ha visto en la actitud de tantos funcionarios y dirigentes kirchneristas que no terminan de comprender por qué tanto escándalo, si lo que hicieron con las vacunas es algo que hacen todos los días con infinidad de otras cuestiones relacionadas con la administración de los bienes del Estado.Fuera de ese espacio, el espectáculo que presenció la sociedad a partir de las declaraciones de Horacio Verbitsky, con la aparición de un vacunatorio VIP dentro del propio Ministerio de Salud, transgrediendo todas las normas que ha dictado el propio Ministerio, con los privilegiados que eran llevados en combis o que iban por sus medios al Hospital Posadas y otros casos que siguen revelándose, ha generado una gran indignación.La reacción del gobierno fue ambigua e incluso contradictoria, porque el rápido desplazamiento del Ministro no fue seguido de un reconocimiento o autocrítica por lo sucedido, sino de intentos de justificación inverosímiles e inaceptables.Pero el problema de fondo no es la alteración en la cola de las vacunas, como lo pretende minimizar el presidente, sino la falta de vacunas. Eso es lo que ha desatado esta lucha vergonzosa entre argentinos, que siguen ganando los privilegiados de siempre, sobre todo a partir de la Resolución 712/2021 del Ministerio de Salud, que pretende legalizar el Vacunatorio VIP y blindar a los aprovechadores.Hoy tenemos 1.800.000 de dosis para todo el país y acaban de llegar, finalmente, poco más de 900.000 dosis de Sinopharm, que fueron a buscar a China, cuando a esta altura ya deberían haber llegado las 10.000.000 de tratamientos de la Sputnik-V y tendríamos que estar por recibir en marzo 5.000.000 de tratamientos más de Sputnik-V y empezar a recibir las 11.000.000 de vacunas de AstraZeneca. Suministros pactados, que no se han cumplido y no tenemos herramientas para forzar su cumplimiento.¿Y por qué se ha llegado a esta situación? Es la pregunta que se hacen muchos periodistas, comunicadores y el público en general.Para hallar una respuesta a esa pregunta hay que remontarse a julio del año pasado, o quizás más atrás en el tiempo, y revisar una serie de decisiones tomadas por el entonces Ministro de Salud, repasar algunos viajes y visitas recibidas en esa y otras áreas del Gobierno y releer las declaraciones de dirigentes y funcionarios, publicadas en los medios de comunicación.Conviene empezar recordando que, desde un principio, todas las expectativas del Ministerio de Salud estaban centradas en la producción de la vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford en convenio con la farmacéutica AstraZeneca.Se había llegado a un acuerdo para producir en nuestro país entre 150 y 250 millones de esas vacunas para distribuirlas en América Latina, con excepción de Brasil, que tendría su propia producción. Estas vacunas serían producidas en el laboratorio mAbxience, instalado hacía poco tiempo en la Provincia de Buenos Aires, de propiedad del empresario Hugo Sigman, dueño del grupo Insud y estrechamente ligado al presidente, al Ministro de Salud y al Gobernador de Tucumán.En esa planta de mAbxience, en Garín, se presentó en sociedad el presidente Alberto Fernández, al inicio de su gobierno, cuando nadie imaginaba una pandemia.En Brasil, en cambio, las vacunas serían producidas por el laboratorio público Bio-Manguinhos de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), Institución de la administración pública federal dependiente del Ministerio de Salud del Brasil.El acuerdo por la vacuna de Oxford-AstraZeneca contemplaba el envío de la producción de mAbxience a México, a una planta de la empresa Liomont, que se encargaría de distribuir el granel del principio activo en dosis individuales, forma en la que volvería a nuestro país para inmunizar a la población. Aclaro desde ya que la primera parte se cumplió y que el envasado se encuentra demorado en México por una dificultad para conseguir insumos para el embotellamiento.Otro actor importante del trato sería la Fundación del empresario mexicano Carlos Slim, que financiaría toda la primera parte del proyecto, hasta que la vacuna fuese aprobada. Y un aspecto que no puede soslayarse es el precio al que saldría esa vacuna, estimado en alrededor de 4 dólares por unidad, porque la Universidad de Oxford y AstraZeneca anunciaron que suscribirían los convenios de suministro con cláusulas non profit (sin ánimo de lucro).Con esto parecía estar resuelto el problema de la provisión de vacunas pero, por si algo fallaba, también se decidió colaborar con el desarrollo de la vacuna de Pfizer.El 10 de Julio de 2020, el presidente Alberto Fernández recibió en la residencia de Olivos al gerente general de la compañía farmacéutica Pfizer, Nicolás Vaquer, y al director científico de la Fundación INFANT, Fernando Polack, quienes le informaron que Argentina había sido seleccionada para llevar adelante una de las fases de prueba para su vacuna contra el COVID-19.Como había llegado a mi conocimiento un memo del Hospital Militar Central (fechado 161140JUL20) relacionado con la Prueba Fase 3 de la vacuna del laboratorio Pfizer, en el que se ordenaba toda clase de apoyos, que iban desde la provisión de 140 sillas, 80 pupitres, 10 equipos de comunicaciones VHF-Handie, reforzar el sistema de seguridad con equipos de guardia rotativos y hasta el reclutamiento de 3.500 voluntarios, integrantes de la Fuerza, para participar de la investigación, aproveché la única oportunidad en que el Señor Jefe de Gabinete de Ministros de la Nación se dignó a presentarse ante la H. Cámara de Diputados y le pregunté si se había firmado un convenio y si se tomaron las previsiones del caso para -tratándose del Ejército – garantizar la espontaneidad del voluntariado.El Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, me respondió tajante que el Estado argentino no tenía nada que ver con eso, que era un convenio entre privados. Eso fue a las 18 horas, aproximadamente, del día 30 de julio. A las 10 de la mañana del día siguiente aparecían en todos los medios el Director del Hospital Militar suscribiendo un convenio con el Dr. Fernando Polack.Nunca pensé que el Jefe de Gabinete faltara conscientemente a la verdad, simplemente creo que no ha sido informado en forma oportuna y adecuada sobre las vicisitudes del proceso de adquisición de las vacunas.El presidente y el ex Ministro de Salud entendieron, y así lo comunicaron, que gracias a esta colaboración, nuestro país tendría una “preferencia” para el acceso a las vacunas producidas por Pfizer.Quizás se trató de una visión ingenua o que en ese momento todavía no se advertía adecuadamente la dimensión que tomaría la carrera mundial por el aprovisionamiento de las vacunas, pero esa tranquilidad de creer que tenían el tema resuelto duró muy poco.En ese contexto, el día 29 de Septiembre el oficialismo presentó un proyecto en la Cámara de Diputados, con la firma del diputado Pablo Yedlin, Presidente de la Comisión de Acción Social y Salud Pública, para dotar de herramientas al Gobierno en la negociación con los proveedores de vacunas, de modo que pudieran incluirse en los contratos cláusulas de indemnidad, confidencialidad y prórrogas de jurisdicción.Se nos pidió la máxima celeridad y se nos explicó que había una fuerte competencia, que los proveedores estaban en una posición de fuerza porque producían un bien altamente demandado y que, si no nos apurábamos a reservar, nos podríamos quedar sin vacunas para este 2021.A pesar de lo delicado que significaba en ese momento para la oposición acompañar semejante pedido, por los prejuicios y resquemores que movilizaba, nos pusimos a trabajar en busca de los consensos necesarios y en 48 horas se obtuvo la aprobación del dictamen, que al poco tiempo se convirtió en la Ley Nº 27.573.El ex Ministro de Salud, Dr. Ginés González García, cuando, después de todo un año de pandemia, se presentó ante la Comisión de Acción Social y Salud Pública de la Cámara de Diputados, reconoció expresamente que esa ley se había pedido para hacer posible la compra de la vacuna de Pfizer.Sin embargo, a pesar de haberse sancionado la Ley, la negociación con Pfizer fracasó. El por qué no es un misterio, toda la información es pública. Sólo se trata de seguir los hechos del modo en que fueron sucediendo.En esta carrera entre los laboratorios, Pfizer tuvo apoyos del Gobierno pero todo indica que también tuvo adversarios, aunque no se dejarían ver.Mientras Hugo Sigman, el sospechoso natural, desmentía públicamente acusaciones por supuesto lobby para que la Argentina no cerrara el acuerdo con Pfizer, la trama se hace más interesante porque aparecen obstáculos que reconocen otro origen.El 30 de diciembre, Horacio Verbitsky publicó en su blog “El Cohete a la Luna” un artículo titulado “Quién vacuna a quién”, tratando de cargar las culpas del fracaso de la negociación con Pfizer sobre la diputada de Juntos por el Cambio, Graciela Ocaña, por haber hecho incorporar en la Ley 27.573 la palabra “negligencia”, que los representantes de Pfizer no quisieron aceptar.Pero no era cierto lo que decía Verbitsky, no fue Graciela Ocaña sino la diputada del Frente de Todos, Cecilia Moreau, quien introdujo esa modificación, durante el cuarto intermedio de la reunión de la Comisión de Acción Social y Salud Pública del día 30 de septiembre, que terminó aprobando el dictamen el 1º de Octubre. Es decir, ese agregado lo propuso el kirchnerismo, no la oposición.Aclaro, además, que el oficialismo nunca nos propuso modificar la ley para sacar esa palabra que obstaculizaba el acuerdo con Pfizer.Evidentemente, Verbitsky trataba de distraer la mirada de quienes se preguntaban por qué la Argentina no había podido firmar un convenio con Pfizer, que sí pudieron firmar otros 66 países.La palabra negligencia (la omisión de un deber de cuidado) abre un nivel de responsabilidad mucho más amplio que el obrar fraudulento o malicioso que estaban dispuestos a asumir los representantes de Pfizer.Por supuesto que, en una situación de normalidad, no resultaría aceptable que una parte pretendiera eximirse de responsabilidad por su eventual propia negligencia en el cumplimiento de un contrato, pero esta no es una situación de normalidad.Como decíamos y como explicaba el propio oficialismo, los laboratorios estaban y siguen estando en una posición de fuerza porque ofrecen el producto que todo el mundo necesita y la urgencia con la que se lo necesita les impide tomarse los tiempos habituales. Se ve que así lo entendieron otros 66 países. Acá no.Acá nos enteramos que el 17 de octubre, la entonces Secretaria de Acceso a la Salud y actual Ministra de Salud, Dra. Carla Vizzotti, había viajado a Rusia, invitada por el señor Kirill Dmitriev, director ejecutivo del Fondo de Inversión Directa de Rusia. Se supo también que fue con la asesora presidencial, Cecilia Nicolini, con Raquel Méndez, esposa del Ministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Gollán y que con ellas viajó, además, una dirigente de Santa Cruz, de apellido De Dios.El 29 de Octubre de 2020, la Vicepresidenta Cristina Fernández recibió en su despacho del Senado al embajador de la Federación Rusa Dmitry Feoktistov. En la reunión estuvo también presente el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara Alta, Jorge Taiana.El 7 de noviembre de 2020, se produjo una conversación telefónica de 45 minutos entre Alberto Fernández y Vladimir Putin en la que ambos mandatarios terminaron de cerrar el acuerdo para la compra de las vacunas Sputnik V y también para reactivar los acuerdos estratégicos de inversiones firmados en 2015 entre la entonces Presidenta Cristina Fernández y Vladimir Putin.El 9 de diciembre de 2020, la República Argentina firmó el convenio con Limited Liability Company “Human Vaccine”, entidad legal inscripta en Moscú y constituida como Sociedad de Responsabilidad Limitada conforme a las leyes de la Federación Rusa, para el suministro de diez millones de tratamientos (de dos dosis cada uno) de la vacuna Sputnik V que debería completarse durante el mes de febrero de 2021.Se pactó también una “obligación no vinculante” (sic) para el suministro de cinco millones de tratamientos más, que serían entregados durante el mes de marzo de 2021, pero sujeto a confirmación del vendedor.En realidad, así es todo ese contrato para el suministro de la Sputnik V, condicionado a la disponibilidad, como si desde un comienzo los vendedores hubiesen sabido que tendrían serias dificultades para cumplir con los compromisos que estaban asumiendo.El 12 de diciembre de 2020, se produce el segundo viaje a Rusia de Carla Vizzotti. Regresa el 23 de diciembre afirmando: “Estamos volviendo de Rusia para iniciar la vacunación más importante de Argentina”.El mismo día, el ministro de Economía, Martín Guzmán, recibió en su despacho al embajador ruso Dmitry Feoktistov.El 20 de diciembre de 2020, consultado específicamente sobre la vacuna rusa Sputnik V, por la agencia oficial Telam, el Ministro de Salud dijo que Rusia tiene una trayectoria científica “muy importante” y que en estos temas “hay algo de conflicto geopolítico y guerra comercial, como fue inicialmente con lo de la alergia con la vacuna de AstraZeneca. Se mezcla todo.”El 31 de enero de 2021, Cecilia Nicolini, asesora de Alberto Fernandez, aparece diciendo en el Cohete a la Luna: “Argentina fue pionera en la relación con Rusia y como nosotros viajamos para tener de primera mano la información, la hemos intercambiado. En ese sentido, el Presidente se comunicó con varios mandatarios, con Arce de Bolivia, por ejemplo. Efectivamente, los acercamos para que pudieran firmar el contrato y por eso han recibido 10.000 dosis de cada componente. (…) También habló con Lacalle Pou, de Uruguay, y con López Obrador, de México. Incluso tuvimos una videoconferencia y los contactamos con el Fondo.”El mismo día, la Vicepresidenta Cristina Fernández eligió como embajador en Moscú a un ex funcionario que estuvo procesado por el Memorándum con Irán. Se trata de Eduardo Zuain, ex vicecanciller de Timerman, que le responde directamente.El 2 de febrero, Zuain le decía a Página 12 que la posibilidad de fabricar los diferentes tipos de vacunas anticoronavirus en nuestro país “es una aspiración personal y a la vez es un objetivo del Gobierno”.Días después, afirmó Zuain en una entrevista al medio ruso Sputnik, que “Argentina es una de las puertas de entrada de Rusia en América Latina” y destacó la necesidad de retomar el acuerdo de Asociación Estratégica Integral firmado durante la visita de Cristina Fernández a Rusia en 2015.Evidentemente, la relación que se pretende relanzar, tiene más que ver con la obra pública que con el intercambio comercial. La balanza comercial entre Rusia y Argentina tiene exportaciones por 650 millones de dólares e importaciones por 250 millones. En cambio, la agenda que se pretende remontar contempla los intereses rusos por la construcción de una central nuclear, la represa de Chihuido I que está valuada en u$s 2.250 millones, el tren Vaca Muerta-Bahía Blanca, el litio ubicado en el norte del país, considerado como el “oro o petróleo blanco argentino”, posibles acuerdos por Vaca Muerta y la intención de Moscú de intensificar el trabajo aeroespacial a través de satélites, entre otros.Y luego de la salida del ex Ministro Ginés González García, este viernes, nos enteramos que el laboratorio Richmond, de propiedad del empresario kirchnerista Marcelo Figueiras, ha firmado un memorándum de entendimiento para producir la vacuna rusa Sputnik V en su planta de Pilar, activando de ese modo una cláusula de transferencia de tecnología prevista en el contrato de suministro firmado el 9 de diciembre de 2020.Si hubiésemos tenido a partir de enero una cantidad de vacunas razonable, toda esta situación quizás no habría trascendido o si trascendía la repercusión probablemente hubiese sido otra.La desesperación de ver que en otros países se desmoronan las cifras de contagios y muertes diarias por efecto de la vacunación, mientras que en nuestro país seguimos con altas cifras de contagiados y muertos agravó el escenario y, por esta falta de vacunas, se generó una vergonzosa pelea por vacunarse entre argentinos privilegiados y no privilegiados.Como puede observarse, para entender lo que pasó y por qué llegamos a este punto, no es necesario utilizar adjetivos ni levantar la voz, sino buscar y mostrar cómo fue que sucedieron los hechos.En un principio se apostó todo a la vacuna de AstraZeneca y se pusieron algunas fichas a la vacuna de Pfizer, pero AstraZeneca tuvo problemas que la retrasaron y aparecieron intereses que dejaron afuera a Pfizer.De modo que, no tuvimos más alternativa que depender de quienes patrocinaron el acuerdo con los rusos para adquirir la vacuna Sputnik V, que vendrían a ser los mismos que desplazaron a Pfizer.El problema fue que de los 20.000.000 de dosis, cuyo arribo debía completarse el 28 de febrero, llegaron sólo 1.220.000. El 27 de enero de 2021, Kirill Dmitriev, ya había anunciado que “podría haber demoras” en la producción y en una entrevista al canal de noticias estadounidense CNBC, sostuvo que el mundo debe empezar a tener “expectativas realistas” con respecto al tiempo que lleva el masivo proceso de producción y distribución de vacunas.Por eso es que nos están faltando las vacunas. Lo que en determinado momento pasó a orientar este proceso se separó de lo epidemiológico. Ni era por la soberanía sanitaria, ni tampoco para dotar de vacunas socialistas a la épica inmunizadora de los jóvenes camporistas en el conurbano bonaerense.Siempre las conclusiones de estos análisis decepcionan a los románticos.

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México agradeció a Alberto Fernández acceso a la información de la vacuna Sputnik V: analiza aprobarla

Foto: Presidencia de México.El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, este martes en su conferencia de prensa agradeció al mandatario argentino, Alberto Fernández, por el apoyo brindado sobre las estrategias de adquisición de otras vacunas contra el Covid-19, además de la de Pfizer.“Se va a dar a conocer cómo se cuenta con la vacuna Pfizer y con otras vacunas, todo esto a partir de una comisión que representó a México para hacer la comunicación con el gobierno de Argentina, agradecemos mucho al presidente de Argentina, Alberto Fernández, nuestro amigo, por su apoyo , la manera en que se recibió al doctor Hugo López-Gatell; y sobre todo por los resultados que ahora van a explicarse, entonces ya tenemos la posibilidad de contar con vacunas suficientes para el Plan Nacional de Vacunación”, dijo el mandatario mexicano.El subsecretario de Prevención y Promoción de Salud, Hugo López-Gatell, informó sobre el viaje que realizó a Argentina, a fin de gestionar lo relacionado con la vacuna contra COVID-19. Destacó que en su encuentro con el presidente Fernández, se encontraron coincidencias en la estrategia de vacunación de ambos países, como la prioridad al personal médico, edades en forma estratificada y personal educativoEl subsecretario de Salud explicó que el gobierno de Argentina dio acceso a la información, científica y técnica, de la vacuna rusa Sputnik V, ya que México había tenido dificultades para conocer los resultados de los ensayos clínicos de la fase 3.“En esta parte del mundo habíamos tenido dificultades de de acceso a la información, sobre la información rusa, y había algunas especulaciones sobre inquietudes de la seguridad y eficacia de esta vacuna, derivada de ensayos clínicos de la fase 3, dado que hasta el momento se ha publicado en ensayo clínico fase 2.Sin embargo tuvimos este acceso, facilitado a través de la intermediación del gobierno de argentina a todo el expediente científico y técnico de la vacuna, es un expediente completo, es un expediente muy detallado que incluye los resultados del ensayo clínico fase 3, y que ya ha sido conducido y concluido, y la noticia que ya será publicado en una revista reconocida mundialmente”, señaló.López-Gatell informó que el expediente de la Sputnik V ya está siendo analizado por la Cofepris para su aprobación y uso de emergencia en México.“Es una vacuna que tiene una capacidad o eficacia, semejante a las otras vacunas que ha sido autorizadas y regresamos con esa noticia para tomar decisiones . El presidente nos ha instruido que procedamos de manera expedita a concretar el proceso de regulación sanitaria, el expediente se encuentra ya en revisión desde el fin de semana por cofepris, y en fecha muy próxima será tomada la decisión respecto a la autorización de uso de emergencia, como ha ocurrido con las otras dos vacunas.El subsecretario de Salud también anunció que hoy llegará el primer lote de vacunas del laboratorio AstraZeneca a México.Información en desarrollo….

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López Obrador celebró la aprobación de la vacuna AstraZeneca en Reino Unido: “Llegará en cantidades suficientes”

Foto: Presidencia de México.El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, aseguró que el marzo llegarán al país la vacuna de AstraZeneca, aprobadas este martes en en Reino Unido. Señaló que no se va a padecer de escasez de vacunas contra el COVID-19. “Esa vacuna es una investigación, es producto de una investigación de la Universidad de oxford, participa el gobierno inglés, participa el gobierno de Argentina y participa el gobierno de México, también esa vacuna es impulsada por la fundación Carlos slim, ya tenemos contratos para que llegue esa vacuna a partir de marzo en cantidades suficientes”, indicó el mandatario mexicano. Información en desarrollo…

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La ANMAT autorizó el uso de la vacuna de Pfizer, aunque aún no está confirmado que llegue al país

La ANMAT autorizó este martes la inscripción de la vacuna del laboratorio Pfizer contra el coronavirus, aunque aún no se sabe si llegará a la Argentina.
La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica anunció esta noche que “autorizó bajo la modalidad de registro de emergencia la vacuna contra el virus SARS-CoV-2 de la firma Pfizer S.R.L.”. Es la primera vacuna en ser aprobada en la Argentina.La ANMAT explicó que el producto “Comirnaty/BNT162b2” –ese es la identificación técnica de la vacuna– “presenta un aceptable balance beneficio-riesgo”.La autorización tiene un plazo de un año, desde este martes, bajo la condición de venta bajo​ receta. Se hizo de acuerdo a una disposición dictada en 2005 que “prevé el registro de vacunas de interés sanitario en emergencias”.Las autoridades aclararon que se deberá cumplir con un “Plan de Gestión de Riesgo”, con el objetivo de realizar un seguimiento estrecho de “la seguridad y eficacia del medicamento”. Se prevé la elaboración de informes de avance, modificaciones y actualizaciones ante el Instituto Nacional de Medicamentos.Se trata del mismo producto que ya fue aprobado por la Unión Europea, el Reino Unido y los Estados Unidos y que precisa de temperaturas de 70 grados bajo cero para su conservación.Tanto en Estados Unidos como en el Reino Unido ya comenzó su aplicación a la población. Sin embargo, todavía no se sabe si la vacuna llegará a la Argentina, después de una pausa en las negociaciones entre el Gobierno nacional y el laboratorio, a pesar de que se realizaron pruebas en la Argentina. “La ANMAT dice que la vacuna sirve. Eso es un carril independiente de la negociación para la compra. Sin la resolución de ANMAT para cualquier vacuna que sea, no se puede aplicar ninguna vacuna en el país. En ese momento tenemos una sola vacuna aprobada, la de Pfizer”, explicó el infectólogo Pedro Cahn.En las últimas horas, el ministro Ginés González García aseguró que las gestiones están “a pleno ritmo”, aunque se mostró molesto por las demoras. Días antes había ventilado diferencias entre el Gobierno y la empresa sobre las condiciones de provisión de la vacuna y el pedido de cambios en la Ley de Vacunas aprobada recientemente por el Congreso.Este lunes, sin embargo, hubo una reunión en la que se buscó destrabar el desembarco del producto en la Argentina.Representantes de Pfizer se juntaron con Vilma Ibarra, secretaria de Legal y Técnica, y con un abogado de confianza de González García. Conversaron durante una hora y media, Miles de voluntarios argentinos se sometieron a las pruebas preliminares de la vacuna Pfizer. Sin embargo, el Gobierno avanzó en la firma de acuerdos por los productos desarrollados por Rusia –Sputnik V– y por la Universidad de Oxford y el laboratorio AstraZeneca.A pesar de la novedad de este martes, los especialistas estiman que la nueva etapa será larga.”El inicio de la vacunación no equivale al fin de la pandemia. El fin de la pandemia será el final de la vacunación. Y vamos a empezar a vacunar en círculos concéntricos, como todos los países”, observó Pedro Cahn, en “Animales Sueltos”.Tanto AstraZeneca como HLB Pharma Group (encargada de Sputnik) ya presentaron documentación ante la ANMAT, aunque ninguna de ellas fueron aprobadas por las principales potencias mundiales. También comenzó las gestiones ante el organismo la empresa farmacéutica Janssen Cilag, de la compañía Johnson & Johnson.Cahn aclaró que, para avanzar en la inmunidad, habrá que aprobar “la mayor cantidad de vacunas posibles”.”Si aplicamos el criterio que se aplica para otras vacunas, deberíamos esperar que el 70 por ciento de la población este vacunada, es decir, casi 300 millones de personas. Para eso necesitamos que se aprueben la mayor cantidad de vacunas posibles”, expresó el especialista.Cómo funciona la vacuna de PfizerA comienzos de mes, la empresa Pfizer había recibido la aprobación en el Reino Unido, donde ya comenzó la campaña de vacunación. Más tarde recibió el visto bueno de la FDA, el organismo de los Estados Unidos. Allí también ya comenzó la provisión de vacunas. Este lunes, en tanto, la Unión Europea le dio su autorización.La vacuna de Pfizer utiliza una fórmula basada en la tecnología del ARN mensajero, al igual que el desarrollo de Moderna. Tras su aplicación, las células del cuerpo humano generan proteínas protectoras.Se requieren dos dosis y, de acuerdo a los estudios, la eficacia ronda el 95%. La principal dificultad es que, para su traslado y almacenamiento, requiere ser conservada a temperaturas de 70 grados bajo cero.

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