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Fernández de Cevallos propuso entregarle medalla Belisario Domínguez a AMLO en Badiraguato “para que se sienta seguro”

Diego Fernández de Cevallos generó polémica por la propuesta hacia AMLO y la medalla Belisario Domínguez (Foto: GRACIELA LÓPEZ /CUARTOSCURO)A lo largo de este martes, una nuevo polémica surgió alrededor de Andrés Manuel López Obrador luego de confirmar que no asistirá a la ceremonia donde se le entregará la medalla Belisario Domínguez en el Senado de la República.Durante la conferencia de prensa matutina de este lunes, el presidente Andrés Manuel López Obrador se disculpó con Ifigenia Martínez, una reconocida economista, catedrática y política mexicana para mencionar que en su representación acudirá el secretario de Gobernación, Adán Augusto López.Esta situación no cayó bien dentro del círculo en contra de López Obrador, pues desde el momento cuando se negó a asistir al Senado, varias fueron las voces que criticaron esta decisión, pues piensan que el mandatario no quiere enfrentar a la oposición en la Cámara Alta.Una figura que no podía faltar entre las voces en contra fue la de Diego Fernández de Cevallos, ex candidato presidencial por el Partido Acción Nacional (PAN), quien decidió hacerle frente a AMLO, como ya es su costumbre.(Foto: Twitter)Desde su cuenta de Twitter, el también abogado le envió un mensaje al presidente y propuso que se le entregue este reconocimiento en Badiraguato, municipio de Sinaloa que ha sido cuna de importantes narcotraficantes a lo largo de la historia, mismo que ha visitado en diversas ocasiones sin temor,“Deberían de entregar la Medalla Belisario Domínguez en Badiraguato para que Tartufo se sienta seguro y en su casa”, escribió el ex político.Cabe recordar que en este territorio ubicado al norte del país fue donde nació Joaquín Guzmán Loera, el Chapo, y donde López Obrador saludó a la madre del capo más influyente que ha vivido en el país, a quien le aseguró haber recibido una carta enviada días antes de su encuentro efímero.Ante este tuit, varios seguidores del “Jefe Diego” aplaudieron la propuesta y hasta comentaron otros lugares donde les gustaría ver a AMLO recibiendo la medalla. Uno de los más destacados fue Aguililla, territorio de Michoacán que lleva años bajo el asedio del narcotráfico, especialmente por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y Cárteles Unidos.Lilly Téllez recibió amenazas por supuestamente organizar un boicot en el Senado contra AMLO (Foto: Facebook/@lillytellezg)También estuvieron aquellos que recordaron cuando Enrique Peña Nieto, cuando fue presidente (2012-2018), asistió al Senado y fue encarado e insultado por Layda Sansores, hoy gobernadora de Campeche.“Recuerdo muy bien ese día en que la entonces Senadora Layda Sansores ofendió a Peña Nieto en el senado. Nunca dijo tener miedo de acudir y ser ofendido. De qué tamaño es nuestro presidente actual??”, escribió Raúl Moreno (@RUL3TAS).Dichos recuerdos llegaron después de la lluvia de amenazas de las que fueron víctimas Lilly Téllez, senadora panista, y su hijo, pues desde su cuenta de Twitter declaró “es preciso hacerle frente” al mandatario en su visita al Senado: “El violador serial de la Constitución: el señor presidente López Obrador vendrá al senado la próxima semana; es preciso hacerle frente”.Sin llamarla por su nombre, el mandatario dejó en claro que la razón de su falta fueron las publicaciones que había hecho Téllez, y hasta surgió el rumor de un boicot orquestado desde su curul, el cual fue desmentido posteriormente.Ante este bombardeo de amenazas de muerte, secuestro y violencia en su contra y la de su familia, solicitó apoyo a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana. Sin embargo, hasta el momento no ha dado detalles acerca de si recibió respuesta, sin embargo, algunas de las cuentas usadas para amenazar a la senadora y su familia ya fueron suspendidas por la red social.SEGUIR LEYENDOAMLO no asistirá a entrega de la medalla Belisario Domínguez; acusó de complot a Lilly Téllez“El miedo no anda en burro… anda en ganso”: Chumel Torres se burla de AMLO por faltar a la entrega de la medalla Belisario DomínguezLilly Téllez pide ayuda a la SSPC por amenazas en contra de su hijo

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Rosario Ibarra de Piedra regresó a López Obrador la medalla Belisario Domínguez hasta que haya justicia para los desaparecidos

(Foto: Cuartoscuro)“No quiero que mi lucha quede inconclusa… dejo en tus manos la custodia de tan preciado reconocimiento y te pido que me la devuelvas junto con la verdad sobre el paradero de nuestros queridos y añorados hijos”, pidió Rosario Ibarra de Piedra al presidente de México, Andrés Mamuel López Obrador, durante la sesión solemne en el antiguo Senado de la República, en la que se le hizo entrega de la Medalla Belisario Domínguez 2019. El Senado entregó hoy el reconocimiento “Belisario Domínguez 2019”, a la luchadora social Rosario Ibarra de Piedra, por su activismo político y defensa de los derechos humanos. En sesión solemne y ante el presidente mexicano, como testigo de honor, la senadora Mónica Fernández, entregó a la hija de la excandidata presidencial la distinción. Sin embargo, en el discurso que escribió Rosario Ibarra de Piedra y que leyó su hija en la sesión solemne, encargó la “custodia” de la medalla al presidente López Obrador, para que se la “devolviera junto con la verdad” del paradero de los desaparecidos.(Foto: Cortesía Presidencia)“Señor presidente Andrés Manuel López Obrador, querido y respetado amigo, no permitas que la violencia y la perversidad de los gobiernos anteriores siga acechando y actuando desde las tinieblas de la impunidad y la ignominia, no quiero que mi lucha quede inclusa, es por eso que dejo en tus manos la custodia de tan preciado reconocimiento y te pido que me la devuelvas junto con la verdad sobre el paradero de nuestros queridos y añorados hijos y familiares y con la certeza de que la justicia anhelada por fin los ha cubierto con su velo protector, mientras la vida me lo permita seguiré mi empeño hasta encontrarlos. ¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!”. Como respuesta a esta petición, el mandatario mexicano manifestó que hará “todo lo humanamente posible” para cumplirla y dijo, “sabrá estar a la altura de las circunstancias” con la encomienda de la activista Ibarra de Piedra. “Es una responsabilidad que voy a cumplir, voy a hacer todo lo que humanamente me se posible para dar con los desaparecidos, soy libre, como es de dominio público no puede haber ningún grupo de interés creado que impida el conocer toda la verdad sobre las desapariciones, sobre los crímenes que se cometieron en los gobiernos autoritarios, vamos a atenderlo”, dijo López Obrador al terminar la ceremonia. (Foto: Cuartoscuro) Al preguntarle que le contestaba a la galardona, el titular del Ejecutivo expresó: “Un abrazo cariñoso y que sabre cumplir con su encomienda voy a estar a la altura de las circunstancias”. Debido a problemas de salud, Rosario Ibarra de Piedra, de 92 años de edad, no pudo estar presente para recibir el máximo galardón que otorga el Estado mexicano a los ciudadanos por su contribución al país. Pero envió una carta en la que denunció que siguen recibiendo burlas e indiferencia los familiares de desaparecidos, ” igual que hace tantos años”. “La justa ira de mi nieto es el resultado de saber que las familias de Eureka hoy seguimos, igual que hace tantos años, recibiendo escarnio y burla de los funcionarios, la libertad de nuestros hijos y familiares, la justicia, la dignidad del pueblo y la paz siempre han sido nuestras metas, claras diáfanas esplendorosas, y que no admiten matices, está presea que lleva el nombre de un gran revolucionario, don Belisario Domínguez y con la cual hoy me honran, trae consigo un gran fardo moral ineludible para mi consciencia y que me alienta aún más a continuar luchando para liberar a esa justicia que fue amordaza y llevada a un cárcel clandestina hace ya tantos años”, decía la carta que leyó su hija a nombre de la activista. La Medalla Belisario Domínguez del Senado de la República es la máxima condecoración que el Senado de México otorga a los ciudadanos más eminentes.(Foto: Cuartoscuro)El nombre de esta distinción honra la memoria de Belisario Domínguez, senador por el estado de Chiapas que fue férreo opositor a la usurpación de Victoriano Huerta a la Presidencia de la República y, por sus abiertas críticas en la tribuna del Senado, fue asesinado el 7 de octubre de 1913.María del Rosario Ibarra de la Garza (Saltillo, Coahuila; 1927), más conocida como Rosario Ibarra de Piedra, es una activista mexicana fundadora del Comité ¡Eureka! y ex senadora por el Partido del Trabajo (PT).Rosario Ibarra de Piedra ha sido candidata al Premio Nobel de la Paz en los años de 1986, 1987, 1989 y 2006. Se realizó un documental sobre su experiencia de lucha en el ámbito de los derechos humanos llamado Rosario. Para el año 2019 le fue concedida la medalla al mérito cívico “Eduardo Neri, legisladores de 1913”.FOTO: RODOLFO ANGULO /CUARTOSCURO.COM (Rodolfo Angulo/)Su actividad política comienza en 1973, cuando su hijo Jesús Piedra Ibarra es acusado de pertenecer a un grupo armado de orientación comunista, la Liga Comunista 23 de Septiembre.Jesús Piedra desapareció en 1974, cuando fue detenido por las autoridades tras el asesinato del policía Guillermo Villarreal Valdez. A partir de entonces, Rosario Ibarra inició un largo peregrinar en las instituciones gubernamentales demandando información acerca del paradero de su hijo, que hasta la fecha no se ha esclarecido.Jesús Piedra es considerado víctima de la desaparición forzada de personas que habría llevado a cabo el gobierno de México en las décadas de 1960 y 1970.Su padre fue ingeniero agrónomo egresado de la Escuela Hermanos Escobar de Ciudad Juárez, Chihuahua y militar en la Revolución mexicana; su esposo fue integrante del Partido Comunista Mexicano y presidente de la Sociedad de Alumnos Socialistas de la Universidad Autónoma de Nuevo León.-

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La medalla a la activista Rosario Ibarra es un acto vacío

La legendaria activista mexicana Rosario Ibarra de Piedra en una protesta en 2007. (Foto: Marco Ugarte)
Laura Castellanos es periodista independiente y autora del libro ‘México Armado’, que explica la historia de las desapariciones forzadas en el país.La legendaria activista Rosario Ibarra de Piedra recibirá la próxima semana la medalla Belisario Domínguez, que entrega el Senado mexicano y es una de las mayores distinciones del país. Pese a ello, Ibarra aún critica —y con razón— al actual gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador por la falta de una política de Estado que esclarezca el paradero de las víctimas de desaparición forzada y juzgue a los victimarios.La luchadora más emblemática contra la Guerra Sucia (1965-1985) —un período de represión estatal a grupos guerrilleros y movimientos opositores— tiene 92 años. Si bien no conserva la enjundia física de antaño, mantiene el mismo espíritu aguerrido con el que ha exigido durante décadas la aparición de su hijo Jesús Piedra Ibarra —desaparecido en 1975 por agentes de la Dirección Federal de Seguridad (DFS)— y la de cientos de personas más que también se llevaron agentes del Estado.Ante el nombramiento que le dará el Senado —en donde el partido oficialista Morena es mayoría— Doña Rosario sigue exigiendo al actual gobierno la creación de una Comisión de la Verdad que investigue el destino de al menos 557 personas desaparecidas entre 1969 y 1998, las cuales tiene documentadas. Aún no tiene respuesta. Ese silencio hace que el homenaje luzca como un acto vacío, de relumbrón.Este es el mensaje (resumido y editado) que me hizo llegar por correo Rosario Ibarra, creadora del Comité Eureka, quien por su condición de salud no podrá acudir personalmente a recibir la medalla el 23 de octubre. En su representación asistirán sus dos hijas.“En junio hicimos un reclamo público porque la Secretaría de Gobernación instaló un memorial en el edificio ubicado en Circular de Morelia 8 (la exsede de la DFS en la Ciudad de México), que consideramos la escena del crimen terrible de la desaparición forzada y que debiera ser investigado. ¿Para qué? ¿Una simulación más? Hasta la fecha esa Secretaría solo ha dado evasivas y burlas a nuestras propuestas para investigar los casos de desaparición que el Comité Eureka ha denunciado y documentado.Lo hemos dicho siempre: no hay nada que nos puedan ofrecer a cambio. Saber de los nuestros y que reciban la justicia que les fue arrebatada, así como acabar finalmente con este crimen terrible que ofende y agrede enormemente a la conciencia de la humanidad, siempre han sido nuestros únicos objetivos; sin estos, todo lo demás carece de sentido para nosotros.Sabemos con datos precisos qué policías o militares detuvieron y desaparecieron a los nuestros, a dónde los llevaron y quiénes fueron las mentes perversas que lo ordenaron. Solo se requiere de una investigación bien hecha y a fondo para saber dónde están nuestros hijos y familiares, y por eso ya hemos pedido al nuevo gobierno la creación de una Comisión de la Verdad. No ha habido respuesta, pero de ninguna manera cejaremos en nuestro empeño de encontrarlos.A pesar del tiempo transcurrido, nuestro grito ‘¡Vivos los llevaron! ¡Vivos los queremos!’ no es en vano. No somos locas o ingenuas. Buscamos la verdad, que nos digan qué fue de ellos después de ser sustraídos de sus familias con la violencia brutal y feroz de un aparato represor y terrorífico que fue creado exclusivamente para este fin; y que creció y se perfeccionó para continuar impune conforme iban cambiando los malos gobiernos que antecedieron al actual”.Ibarra tiene razón: el Estado mexicano, como una excepción en Latinoamérica, guarda el capítulo de terror de la Guerra Sucia en la impunidad.Ante una nula política de justicia transicional por parte del actual gobierno, lo que ha intentado son otras acciones de relumbrón: la disculpa pública de la Secretaría de Gobernación a la exguerrillera Martha Alicia Camacho, quien fue torturada y su marido desaparecido por el Ejército; o el “rescate” cultural de lugares de tortura y exterminio, como el de las instalaciones de la DFS.Otros familiares de víctimas de la Guerra Sucia, como Enoé y Pavel Uranga, califican de “disculpa vacía” el acto de la Secretaría de Gobernación. Dicen que este tipo de medidas deberían llegar después del procesamiento y sentencia a los culpables, la ubicación de las personas desaparecidas, la atención y reparación del daño a las víctimas, y la garantía de no repetición por parte del Estado.Sin duda debe reconocerse a doña Rosario, y con ese gesto, a los cientos de mujeres que se enfrentaron al Estado en los años 70. La mayoría de ellas madres de familia, campesinas y estudiantes universitarias a quienes movieron la angustia y el amor por sus seres queridos. El país, y la Cuarta Transformación en particular, tienen una deuda histórica con ellas. No se entiende su llegada al poder sin sus acciones.Su exigencia de una amnistía para la juventud encarcelada por actos guerrilleros rompió el cerco represivo, mediático y político que detonó en la reforma política de 1977 mediante la cual la izquierda pudo, finalmente, ser votada en comicios electorales.Su trabajo por la liberación de personas recluidas en cárceles clandestinas policíacas y militares creó un frente común de la lucha opositora en 1979, que es el gran antecedente de la defensa de los derechos humanos en el país.Para Doña Rosario, quien fue candidata presidencial en dos ocasiones, ningún reconocimiento apaciguará su demanda de dar con el paradero de su hijo y de las demás personas desaparecidas.Es por eso que la atención a la exigencia de doña Rosario de crear una Comisión de la verdad no solo no es vana, es apremiante, porque la impunidad de ayer se ha perpetuado hasta hoy. Por eso vivimos en un país ya convertido en una república de fosas.

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