Categories
General

“Soy papá soltero: crío yo solo a mi hijo porque su madre no lo quiso tener”

La historia de Luis Fernando Palacios sacudió las redes sociales. Fue en su cuenta de Facebook donde este mexicano de Monterrey, que trabaja como enfermero, relató cómo fue que tuvo que hacerse cargo en soledad del cuidado de su hijo Fabri.
En su extenso descargo explicó que todo empezó con un amorío fugaz. Era diciembre del 2017 y su vida por aquellos días, era completamente distinta a la de hoy. Contó que rápidamente se pusieron de novios y que su novia “ya tenía una hija cuando la conocí”. En esos primeros días “todo iba muy bien” pero todo cambió cuando llegó el test de embarazo positivo.”Quedó embarazada y obviamente estoy de acuerdo en que fue muy rápido y no la conocía mucho”, explicó el joven y aseguró que desde ese momento ella cambió completamente. Celos, peleas en las que hasta intervenían otros familiares, discusiones tensas, la relación ya no era la misma y algunos días más tarde, la joven confesó que quería abortar.

“Aunque yo no quería y estaba rotundamente en desacuerdo, no podía hacer nada ya que era su cuerpo y ella decidía”. Foto Luis Palacios.

“Aunque yo no quería y estaba rotundamente en desacuerdo, no podía hacer nada ya que era su cuerpo y ella decidía. A mí me tocó callar y alejarme”, describió Palacios en su extenso texto. Allí también explicó que la joven utilizó pastillas para tratar de interrumpir el embarazo y la pareja finalmente se separó. Sin embargo, cinco semanas más tarde, la chica volvió a contactarlo.Ella le explicó que algo no estaba bien con su tratamiento y fueron juntos al ginecólogo. “Al llegar ahí le hicieron un eco y nos confirmaron que el embarazo había continuado y que el bebé ya tenía 18 semanas y estaba bien formado”.

“El embarazo había continuado y que el bebé ya tenía 18 semanas y estaba bien formado”. Foto Luis Palacios.

Lo que siguió fue una pareja destruida, que como podía llevaba adelante la gestación del niño: “Eramos dos desconocidos con algo en común (Fabri). Yo la recogía con el auto, ella se subía e íbamos sin hablarnos hasta llegar al ginecólogo. Entrábamos veíamos al doctor y después yo la iba a dejar y todo sin decirnos una palabra. Así fueron los 9 meses”.Hasta que llegó el 31 de octubre: “A las 8 de la mañana me llamó un familiar de ella y me dijo que ya estaba en el hospital. Llegué y ya había dado a luz. Salió al otro día. Fui, la recogí, la dejé en su casa y me vine a la mía. Pasaron dos horas y llegó ella a mi casa con Fabri y todas las cosas que le había comprado para el bebé: ropa, leche, pañales, biberones, etc”.

“Ella me dejó el bebé a mí para que lo cuide mientras se recuperaba del parto”. Foto Luis Palacios.

“Todos en mi familia nos quedamos sorprendidos. Ella me dejó el bebé a mí para que lo cuide mientras se recuperaba del parto. Vino al tercer día, estuvo 30 minutos solamente y después pasó una semana hasta que regresó”.El vínculo que se terminóLa madre poco a poco se fue alejando por lo que Luis presentó una denuncia para tener la total custodia del bebé. Después de hacer los trámites legales, el joven obtuvo los derechos de su pequeño. “Llegamos a un acuerdo en el que yo tenía la guardia y custodia del bebé y la patria potestad sería compartida. Me acuerdo muy bien de las palabras que dijo ella ante la jueza: ‘Lo quiero ver, pero no lo quiero tener’. La jueza se quedó impactada y fue cuando me dio los derechos”.

“Llegamos a un acuerdo en el que yo tenía la guardia y custodia del bebé y la patria potestad sería compartida”. Foto Luis Palacios.

El joven explicó que ella debía cubrir una pensión alimenticia de 200 pesos por semana y “tendría derecho a verlo las horas establecidas”. Sin embargo, el vínculo entre la mujer y su hijo duró apenas unos meses. “El último día que lo vio fue en marzo del 2019. Desde entonces que no sabemos nada de ella, y ni siquiera me habló para saber si está bien Fabri o no (que no me importa porque se que esta en buenas manos)”.En su relato, que ha ganado trascendencia en los últimos días, aseguró: “A mi hijo no le falta nada y el cariño de madre le sobra porque mi mamá es como su mamá”.

“A mi hijo no le falta nada y el cariño de madre le sobra porque mi mamá es como su mamá”. Foto: Facebook.

Además, señaló que su hijo le cambió la vida: “Muchos pensaran quizás perjudicó o paró mi juventud, pero todo lo contrario. Yo llevaba una vida con excesos, no medía mis peligros, pero desde que llegó a mi vida hubo un cambio rotundo en mí”.”Quizás no me queda mucho dinero para mi porque todo es para él, pero he tenido muchos ángeles que me ayudaron a salir adelante”. “A todas esas personas que han estado cerca de él les estoy eternamente agradecido. Y mis padres y mis hermanos que nunca me han dejado solo, sin ellos no hubiera podido con tanta responsabilidad. Cuando tuve que salir a trabajar mi mamá se encargó completamente de él, sin ellos no sería nada”, agregó.Al finalizar, sentenció: “No todo padre es malo ni toda madre es buena”. 

Mirá también

“Este hombre me salvó”: el relato de la mamá de un niño con autismo que tuvo un colapso en plena calle

“Fueron 100 días horribles”, pasó tres meses buscando a su perro y así fue su emotivo reencuentro

.st0

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA

MéxicoFacebookPaternidadRedes Sociales

.st0

Comentarios

Comentar las notas de Clarín es exclusivo para suscriptores.

Suscribite para comentar
Ya tengo suscripción

Clarín
Para comentar debés activar tu cuenta haciendo clic en el e-mail que te enviamos a la casilla
¿No encontraste el e-mail? Hace clic acá y te lo volvemos a enviar.

Ya la active

Cancelar

Clarín
Para comentar nuestras notas por favor completá los siguientes datos.

Nombre

Apellido

Guardar

Cancelar

Fuente

Categories
General

“Soy papá soltero: crío yo solo a mi hijo porque su madre no lo quiso tener”

La historia de Luis Fernando Palacios sacudió las redes sociales. Fue en su cuenta de Facebook donde este mexicano de Monterrey, que trabaja como enfermero, relató cómo fue que tuvo que hacerse cargo en soledad del cuidado de su hijo Fabri.
En su extenso descargo explicó que todo empezó con un amorío fugaz. Era diciembre del 2017 y su vida por aquellos días, era completamente distinta a la de hoy. Contó que rápidamente se pusieron de novios y que su novia “ya tenía una hija cuando la conocí”. En esos primeros días “todo iba muy bien” pero todo cambió cuando llegó el test de embarazo positivo.”Quedó embarazada y obviamente estoy de acuerdo en que fue muy rápido y no la conocía mucho”, explicó el joven y aseguró que desde ese momento ella cambió completamente. Celos, peleas en las que hasta intervenían otros familiares, discusiones tensas, la relación ya no era la misma y algunos días más tarde, la joven confesó que quería abortar.

“Aunque yo no quería y estaba rotundamente en desacuerdo, no podía hacer nada ya que era su cuerpo y ella decidía”. Foto Luis Palacios.

“Aunque yo no quería y estaba rotundamente en desacuerdo, no podía hacer nada ya que era su cuerpo y ella decidía. A mí me tocó callar y alejarme”, describió Palacios en su extenso texto. Allí también explicó que la joven utilizó pastillas para tratar de interrumpir el embarazo y la pareja finalmente se separó. Sin embargo, cinco semanas más tarde, la chica volvió a contactarlo.Ella le explicó que algo no estaba bien con su tratamiento y fueron juntos al ginecólogo. “Al llegar ahí le hicieron un eco y nos confirmaron que el embarazo había continuado y que el bebé ya tenía 18 semanas y estaba bien formado”.

“El embarazo había continuado y que el bebé ya tenía 18 semanas y estaba bien formado”. Foto Luis Palacios.

Lo que siguió fue una pareja destruida, que como podía llevaba adelante la gestación del niño: “Eramos dos desconocidos con algo en común (Fabri). Yo la recogía con el auto, ella se subía e íbamos sin hablarnos hasta llegar al ginecólogo. Entrábamos veíamos al doctor y después yo la iba a dejar y todo sin decirnos una palabra. Así fueron los 9 meses”.Hasta que llegó el 31 de octubre: “A las 8 de la mañana me llamó un familiar de ella y me dijo que ya estaba en el hospital. Llegué y ya había dado a luz. Salió al otro día. Fui, la recogí, la dejé en su casa y me vine a la mía. Pasaron dos horas y llegó ella a mi casa con Fabri y todas las cosas que le había comprado para el bebé: ropa, leche, pañales, biberones, etc”.

“Ella me dejó el bebé a mí para que lo cuide mientras se recuperaba del parto”. Foto Luis Palacios.

“Todos en mi familia nos quedamos sorprendidos. Ella me dejó el bebé a mí para que lo cuide mientras se recuperaba del parto. Vino al tercer día, estuvo 30 minutos solamente y después pasó una semana hasta que regresó”.El vínculo que se terminóLa madre poco a poco se fue alejando por lo que Luis presentó una denuncia para tener la total custodia del bebé. Después de hacer los trámites legales, el joven obtuvo los derechos de su pequeño. “Llegamos a un acuerdo en el que yo tenía la guardia y custodia del bebé y la patria potestad sería compartida. Me acuerdo muy bien de las palabras que dijo ella ante la jueza: ‘Lo quiero ver, pero no lo quiero tener’. La jueza se quedó impactada y fue cuando me dio los derechos”.

“Llegamos a un acuerdo en el que yo tenía la guardia y custodia del bebé y la patria potestad sería compartida”. Foto Luis Palacios.

El joven explicó que ella debía cubrir una pensión alimenticia de 200 pesos por semana y “tendría derecho a verlo las horas establecidas”. Sin embargo, el vínculo entre la mujer y su hijo duró apenas unos meses. “El último día que lo vio fue en marzo del 2019. Desde entonces que no sabemos nada de ella, y ni siquiera me habló para saber si está bien Fabri o no (que no me importa porque se que esta en buenas manos)”.En su relato, que ha ganado trascendencia en los últimos días, aseguró: “A mi hijo no le falta nada y el cariño de madre le sobra porque mi mamá es como su mamá”.

“A mi hijo no le falta nada y el cariño de madre le sobra porque mi mamá es como su mamá”. Foto: Facebook.

Además, señaló que su hijo le cambió la vida: “Muchos pensaran quizás perjudicó o paró mi juventud, pero todo lo contrario. Yo llevaba una vida con excesos, no medía mis peligros, pero desde que llegó a mi vida hubo un cambio rotundo en mí”.”Quizás no me queda mucho dinero para mi porque todo es para él, pero he tenido muchos ángeles que me ayudaron a salir adelante”. “A todas esas personas que han estado cerca de él les estoy eternamente agradecido. Y mis padres y mis hermanos que nunca me han dejado solo, sin ellos no hubiera podido con tanta responsabilidad. Cuando tuve que salir a trabajar mi mamá se encargó completamente de él, sin ellos no sería nada”, agregó.Al finalizar, sentenció: “No todo padre es malo ni toda madre es buena”. 

Mirá también

“Este hombre me salvó”: el relato de la mamá de un niño con autismo que tuvo un colapso en plena calle

“Fueron 100 días horribles”, pasó tres meses buscando a su perro y así fue su emotivo reencuentro

.st0

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA

MéxicoFacebookPaternidadRedes Sociales

.st0

Comentarios

Comentar las notas de Clarín es exclusivo para suscriptores.

Suscribite para comentar
Ya tengo suscripción

Clarín
Para comentar debés activar tu cuenta haciendo clic en el e-mail que te enviamos a la casilla
¿No encontraste el e-mail? Hace clic acá y te lo volvemos a enviar.

Ya la active

Cancelar

Clarín
Para comentar nuestras notas por favor completá los siguientes datos.

Nombre

Apellido

Guardar

Cancelar

Fuente

Categories
General

El padre de Djokovic: “Federer no es tan buen hombre, atacó a mi hijo cuando vio que sería mejor que él”

En una entrevista con el medio Ace at eleven el padre de Novak Djokovic, Srdjan Djokovic, realizó declaraciones que impactaron en el mundo del tenis. El serbio que definió a su hijo como “el milagro invisible”, debido a la poca trascendencia que -según él- Nole tiene en la primera plana de la prensa internacional, cargó contra los medios y puso el nombre de Roger Federer en su lista negra.
Pese a que es de público conocimiento que entre Nole y Federer no hay una sintonía de amistad, el trato en el terreno de juego es muy cordial, aunque ahora la llama entre ambos volvió a ser avivada al recordar una vieja disputa entre el actual mejor del mundo y el ex top 1. “Hace unos años atacó a mi hijo cuando aún era joven, cuando tenía 18 o 19 años. Sabía que venía alguien que sería mejor que él. Dije entonces que era un gran campeón, el mejor en ese momento, pero por mucho que sea un gran campeón, Federer no es tan buen hombre”, apuntó Srdjan en la televisión serbia K1.Esta no es la primera vez que se pronuncia en público en contra del suizo, ya que el año pasado habló en los medios aconsejándole su retiro para dejar lugar a la mejor camada de tenistas que venían, incluyendo a su hijo y a Nadal. Pero esta no fue la única critica que hizo sino que además los medios se llevaron un papel importante en su enojo. “Es obvio que los medios extranjeros no tienen la mejor opinión de nosotros y que les molestamos constantemente. Si te digo la verdad, no quiero ser parte de su mundo retorcido. Lamento que no les guste Novak. Solo digo la verdad, ¿qué debo hacer? Difaman tanto y dicen tantas cosas repugnantes de él que es increíble. Mis respuestas son mucho más nítidas en comparación por cómo tratan a este gran campeón que no volverán a tener en este mundo”, arremetió contra la prensa extranjera.El padre de Djokovic jura que su hijo es la mejor versión de él y de su madre, lo que hace pensar que quizá el tenista hubiera preferido el silencio de su padre: “Novak sacó lo mejor de mí y de mi esposa. De mí adquirió el coraje y la valentía, y de su madre, calma y compostura. Cuando se encuentra con una pared, se detiene y piensa, mientras que yo me doy de cabeza hasta desmayarme”.

Novak junto a su familia. Foto: Reuters.

.st0

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA

Novak DjokovicRoger Federer

.st0

Comentarios

Comentar las notas de Clarín es exclusivo para suscriptores.

Suscribite para comentar
Ya tengo suscripción

Clarín
Para comentar debés activar tu cuenta haciendo clic en el e-mail que te enviamos a la casilla
¿No encontraste el e-mail? Hace clic acá y te lo volvemos a enviar.

Ya la active

Cancelar

Clarín
Para comentar nuestras notas por favor completá los siguientes datos.

Nombre

Apellido

Guardar

Cancelar

Fuente

Categories
General

Modern Love: Mi primera cita de cinco semanas

“El viento corre a 20 nudos de velocidad”, escribió. “Pienso en ti”.
“Enviado a través de celular satelital en alta mar”, decía el pie del correo electrónico. “Por favor, escriba respuestas breves”.Estaba en algún lugar de la Antártida, un lugar en el que había estado decenas de veces, a bordo de una embarcación turística sin cosas innecesarias en la que actuaba como líder de la expedición.Había un capitán y una tripulación aparte, pero él dirigía el itinerario, supervisaba al personal y a los guías, y era responsable de 50 pasajeros adinerados que desembolsaban cantidades de cinco cifras para recorrer más de 3700 kilómetros del océano Antártico hostil para llegar a una tierra distante de hielo y nieve. “Solo como una idea”, me escribió en enero. “No sé qué planes tengas para abril, pero podría ir a California un par de semanas. Me interesaría practicar senderismo en parques nacionales”. Acepté, pero poco después escribió una nueva propuesta: me compraría un boleto de avión para las Islas Salomón y zarparíamos en un bote abierto de 6 metros para explorar atolones y bahías y acampar en la playa. “Maggie, sé que esta es una gran petición para una primera cita”, me escribió. “Espero nervioso tu respuesta. ¿Estoy pidiendo demasiado?”.Me preguntó si tenía inquietudes, y era así.Incluían (pero no se limitaban) a las quemaduras solares, los cocodrilos de agua salada, artefactos de la Segunda Guerra Mundial que no han estallado y la posibilidad sencilla pero sobrecogedora de que, en cuanto estuviéramos solos en el bote, él y yo podríamos descubrir que en realidad no nos gustábamos. Ni siquiera nos habíamos besado. Básicamente éramos extremos y él tenía 30 años más que yo, que tenía 32.Una de mis amigas lo llamaba Sal Vieja; otra, el Marinero Antiguo.Su vida estaba tan llena de aventuras que, en mi mente, el concepto de la edad no aplicaba en realidad. Vivía en su mayor parte en embarcaciones y pasaba su tiempo libre recorriendo Siberia en motonieve.Lo había conocido en un viaje que había dirigido a las islas subantárticas remotas que están esparcidas al sur de Nueva Zelanda. Aunque eran azotadas por el viento, las islas tenían una temperatura relativamente templada y abundante vida: flores gigantes que parecían prehistóricas, miles de pingüinos rey, albatroces reales del sur cegadoramente blancos con envergaduras de casi 3,6 metros. Me sentí llena de vida allá, con mucha energía obtenida de la naturaleza. Al parecer inmune al mareo en el mar del que sufrían muchos pasajeros, pasaba horas en el puente viendo cómo la proa chocaba con las olas.A mitad del viaje de dos semanas, comencé a preguntarme si estaba enamorado de mí.No, seguramente me estaba imaginando cosas. Y aunque no fuera mi imaginación, ¿podría considerar seriamente a alguien tan grande, tan curtido?Pero mi enamoramiento con la región subantártica me había dejado abierta a las posibilidades, y él prácticamente era parte de esas islas.En una, había descubierto a una especie de ave que se creía extinta. En otra, se había hecho una herida en la rodilla de la que tenía una cicatriz tras la mordedura de un león marino.A veces, cuando hablaba de la vida silvestre de la región subantártica, se le llenaban los ojos de lágrimas. Mientras estaba sentada en el bar del barco con unos cineastas irlandeses —los únicos pasajeros que estaban por debajo de la edad de jubilación— me trajo pequeños regalos, como los pingüinos, que cortejan con guijarros a sus posibles parejas: bowls adicionales de papas fritas, un libro que había coescrito. Los cineastas me hacían caras burlonas. “¿Estoy loca por sentirme interesada?”, les pregunté.En nuestra última noche, lo busqué, curiosa de saber si daría el paso.Nuestra conversación fue incómoda por decirlo de buena manera, pero durante ella me contó su experiencia al llegar de noche a un campamento de pastores chukchi de renos en Siberia.Por encima de un rebaño vasto de miles de animales y la delgada nube congelada de su hálito, franjas serpenteantes de aurora verde llenaban el cielo. Jamás había envidiado tanto el recuerdo de una persona. Mi brújula interna se inclinó hacía él y se quedó ahí.Cuando bajé del barco, decidí que, si seguía pensando en él dentro de una semana, haría algo al respecto.En la octava noche, envié un correo electrónico con el que le pregunté casualmente si podía ir con él a alguno de sus viajes siberianos para escribir sobre eso.La logística no funcionaba, pero poco después empezamos a averiguar dónde y cuándo nos reuniríamos.Acepté ir a las Islas Salomón, pero el plan quedó aplazado debido a un conflicto en nuestros calendarios. Escribió de nuevo al día siguiente. Regresaría de la Antártida en dos semanas, se reabastecería y compraría combustible, recogería a nuevos pasajeros y saldría de nuevo. ¿Quería ir?“No te va a gustar su cuerpo”, me dijo mi madre cuando le conté que iría a una primera cita de cinco semanas a un continente cubierto de hielo con alguien que casi tenía su edad. “No será igual a lo que estás acostumbrada”. De manera ominosa, agregó: “No te gustarán las uñas de sus pies”.Cuando me fui, ya era invierno en Los Ángeles y, cuando llegué, era verano en Invercargill, una ciudad portuaria en la parte más septentrional de la Isla Sur de Nueva Zelanda.Estaba en una terminal pequeña y lucía nervioso, llevaba puesta una camisa polo con el logo de su compañía bordado en el pecho y tenía en la mano tres rosas rojas envueltas en celofán.Mientras me besaba brevemente en la boca, me pregunté si tendríamos sexo esa noche.No podía imaginarlo. Me parecía perfectamente desconocido.De pronto supe que, en cuanto zarpara la embarcación, no tendría manera de regresar.Condujimos a los muelles y él me tomó de la mano, me explicó que me había asignado un camarote con una agradable dama kiwi y también que decidió que sería mejor presentarme como miembro del personal.De esa manera, no parecería que él estaba involucrado con una pasajera y yo podría comer con el personal y, en general, tener una experiencia más interesante. Me dio una camisa polo bordada. Estuvimos de acuerdo en que me encargaría del bar, guiaría a las personas en las caminatas y haría lo que mi modesto conjunto de habilidades me permitiera.Eso me pareció una idea genial, pues no me interesaba ser una aprovechada ni su concubina y anhelaba la legitimidad de ser parte del equipo.Pero cuando abordé, me sobrecogió la incomodidad.Aunque los otros miembros del personal fueron amables, pude ver la verdad de cómo me veían: yo era la novia. Metí las rosas a mi maleta.No puedo contar toda la historia de una primera cita que pudo haber sido un desastre pero que resultó ser el riesgo que ha inspirado mis riesgos posteriores, un salto a algo salvajemente incierto, algo que no duró pero que expandió mi mundo en formas más allá de la latitud.Llegué a codiciar su capacidad y su audacia, y me di cuenta de que mi tarea no era deslumbrarlo, sino fomentar esas cualidades en mí misma, salir al mundo en busca de lo que me mueve.No puedo contar toda la historia porque es demasiado larga.Pero si pudiera, contaría cómo me llevó a un bosque de árboles retorcidos de casuarinas, donde las flores rojas caídas de sus ramas alfombraban el suelo, y los pingüinos y leones marinos se asomaban por detrás de los troncos cubiertos de musgo.Les contaría sobre los mares cubiertos de hielo y los pingüinos que salían de las aguas negras.Contaría sobre las notas de amor que dejaba en mi almohada. Aseguraría que, en realidad, él no estaba seguro de que dormiríamos juntos en el viaje, pero también admitiría que, en la primera semana, mi nerviosismo se convirtió en un poderoso deseo.En la superficie, luchamos por tener una conexión, pero algo oculto y sin palabras nos unió.Explicarlo habría sido tan imposible como explicar por qué ambos amábamos el mar, los animales salvajes, los paisajes agrestes.Después de cada día de trabajo, mientras navegábamos cada vez más lejos de mi mundo conocido, yo iba a su camarote y me metía en su litera mientras las olas de 6 metros hacían rodar el barco y el crepúsculo perpetuo del verano antártico perduraba sobre el mar.Como no puedo contar todo eso, tampoco tengo que explicar cómo se desmoronaron las cosas.No tengo que hablar de lo ansioso que se ponía en los espacios urbanos y domesticados donde paso la mayor parte de mi vida o cómo tuvo problemas para incorporarme a su mundo también.No diré que la última noche que pasamos juntos fue en una casa rodante en Alaska, estacionada junto al patio de perros de un hombre que más tarde ganaría la Iditarod, o que me desperté en la noche con cien perros de trineo aullando juntos, un vórtice de sonido inescrutable y sobrenatural. Mientras dormía a mi lado, imperturbable, pensé que este recuerdo sería solo mío: la noche de lavanda, el hombre durmiente, el cielo que se arremolinaba con la música de los perros. (Maggie Shipstead vive en Los Ángeles. Su tercera novela, “Great Circle”, se publicará por Knopf en mayo).c.2021 The New York Times Company

Mirá también

Modern Love: Audiciones para el papel de novio

Modern Love: Me sedujo con pan

COMENTARIOS

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA

Modern Love New York TimesAntártida

COMENTARIOS CERRADOS POR PROBLEMAS TÉCNICOS.
ESTAMOS TRABAJANDO PARA REACTIVARLOS EN BREVE.

.st0

Comentarios

Comentar las notas de Clarín es exclusivo para suscriptores.

Suscribite para comentar
Ya tengo suscripción

CARGANDO COMENTARIOS

Clarín
Para comentar debés activar tu cuenta haciendo clic en el e-mail que te enviamos a la casilla
¿No encontraste el e-mail? Hace clic acá y te lo volvemos a enviar.

Ya la active

Cancelar

Clarín
Para comentar nuestras notas por favor completá los siguientes datos.

Nombre

Apellido

Guardar

Cancelar

Fuente

Categories
General

Carlos Tevez, directo y al hueso: “Ya estoy grande para la Selección; a mí dejame en Boca”

Carlos Tevez es irremplazable en Boca y siempre da la cara. En la derrota, también. Y luego del 1 a 0 de Talleres en la Bombonera, el Apache se mostró abatido por la situación de salud que sufre su padre, pero locuaz al hablar.
“Ya estoy grande para la Selección. A mí dejame en Boca. No quiero salir de acá”, contestó cuando le preguntaron pos partido si había escuchado algunos pedidos para ser convocado al equipo dirigido por Lionel Scaloni.
“ME QUIERO QUEDAR EN BOCA. NO QUIERO SALIR DE ACÁ” declaró Tevez en #ESPNF10 cuando le preguntaron por sus ganas de volver a la Selección. pic.twitter.com/K9Ufh2djS2— SportsCenter (@SC_ESPN) November 16, 2020

Noticia en desarrollo

Mirá también

Boca – Talleres, por la Copa de la Liga Profesional, goles, resumen y resultado: final para el invicto de Russo

Insólito: Carlos Tevez fue amonestado por un patadón a los tres segundos del partido

COMENTARIOS

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA

Boca JuniorsCarlos Tevez

COMENTARIOS CERRADOS POR PROBLEMAS TÉCNICOS.
ESTAMOS TRABAJANDO PARA REACTIVARLOS EN BREVE.

Comentarios

Comentar las notas de Clarín es exclusivo para suscriptores.

Suscribite para comentar
Ya tengo suscripción

CARGANDO COMENTARIOS

Clarín
Para comentar debés activar tu cuenta haciendo clic en el e-mail que te enviamos a la casilla
¿No encontraste el e-mail? Hace clic acá y te lo volvemos a enviar.

Ya la active

Cancelar

Clarín
Para comentar nuestras notas por favor completá los siguientes datos.

Nombre

Apellido

Guardar

Cancelar

Fuente