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La justicia mexicana dejó en libertad al “Mochomito”, el narco junior de los Beltrán Leyva señalado por el secuestro de Los Chapitos

Jesús Alfredo Beltrán Guzmán, el Mochomito salió de prisiónA cinco años de su captura en Zapopan, Jalisco, Jesús Alfredo Beltrán Guzmán, alias el Mochomito —sobrino de Joaquín el Chapo Guzmán e hijo de Alfredo Beltrán Leyva— recuperó su libertad.El narcotraficante, de 29 años, acusado de haber secuestrado a sus primos Iván Archivaldo y Alfredo Guzmán, hijos del fundador del Cártel de Sinaloa, en agosto del 2016, habría salido del Reclusorio Metropolitano de Jalisco, mejor conocido como Puente Grande, la madrugada del jueves 2 de septiembre, tan sólo unas horas después de que se diera a conocer las investigaciones de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) de Jalisco sobre el traslado de mujeres del penal femenil para “convivir” en las prisiones varoniles. De esta forma lo afirma el semanario Zeta Tijuana, quien señala que fuentes judiciales advirtieron que los reportes de la CEDH serían sólo una cortina de humo para ocultar la salida del narco junior. SEGUIR LEYENDO:Quién es “El Mochomito”, narco junior de los Beltrán Leyva señalado por el secuestro de los hijos de El Chapo en 201

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Tequila, rifas de autos de lujo, y música de banda: así son las fiestas de los Chapitos, hijos de “El Chapo” Guzmán

En el material se ve también los autos que Los Menores, como son conocidos en Culiacán, Sinaloa, rifarían en la fiesta (Foto: Archivo)Las fiestas decembrinas revelaron cómo festejan los narcotraficantes la Navidad: suena música de banda. Corre el tequila. Hay hombres, mujeres y niños. Se escuchan vítores y aplausos. Los asistentes eufóricos no pueden ocultar las lágrimas. Es la posada de los Chapitos, hijos de Joaquín El Chapo Guzmán, líderes del Cártel de Sinaloa.Las imágenes fueron difundidas a través de redes sociales. En el material se ve también los autos que Los Menores, como son conocidos en Culiacán, Sinaloa, rifarían en la fiesta. Teléfonos móviles, botellas de licor, mesas, sillas de plástico. Su padre, El Chapo Guzmán, inmortalizado en narcocorridos, canciones en honor a los capos del crimen, como “el jefe” de Sinaloa.Suena la tambora, el gran bombo que marca el ritmo en las melodías de la música regional mexicana.“Por redes sociales se detectó una fiesta en la comunidad de San Diego, la @SEDENAmx, @GN_MEXICO_ y PEP de la @sspsinaloa1 acudimos al lugar; exhortamos a la ciudadanía a no realizar este tipo de reuniones y reportar al 911″, publicó Cristóbal Castañeda, secretario de Seguridad de Sinaloa, en Twitter.Según los reportes, no hubo detenidos, salvo el aseguramiento de los vehículos recién salidos de agencia (Foto: Archivo)La narcofiesta, cuya existencia informaron primero las redes sociales, fue disuelta por elementos del Ejército mexicano. Según los reportes, no hubo detenidos, salvo el aseguramiento de los vehículos recién salidos de agencia.Mientras las imágenes del evento se han hecho virales y han causado indignación al país —que se encuentra en plena pandemia por coronavirus—, la cuestión de fondo sigue siendo el control e influencia que aún ejerce el Cártel de Sinaloa en el país.Aunque estará preso el resto de su vida, la familia del Chapo hace diversos esfuerzos por mantener su imagen viva entre la población, inmortalizar la idea del narcotraficante como un benefactor y hasta hacer negocio con la fama del fundador del Cártel de Sinaloa.Teléfonos móviles, botellas de licor, mesas, sillas de plástico. Su padre, “El Chapo” Guzmán, inmortalizado en narcocorridos, canciones en honor a los capos del crimen, como “el jefe” de Sinaloa (Foto: Europa Press) (HISTORIA/CRIMEN+INVESTIGACIÓN/)Para lograrlo, los familiares y gente que trabaja para el Cártel de Sinaloa han recurrido a diversos objetos y hasta comida para mantener la presencia del Chapo Guzmán en las tierras donde era conocido. La distribución de estos recordatorios del capo de Sinaloa, que escapó en dos ocasiones de prisiones mexicanas, se ha hecho más constante durante la pandemia de coronavirus en México, un momento en el que miles de habitantes atraviesan por apuros económicos que son necesidades aprovechadas por la gente del Cártel para dar supuestos “apoyos”.Además de los billetes, las supuestas ayudas a la población vulnerable llegan en forma de despensas, tortas y hasta cerveza.Por otro lado, el pasado 2 de noviembre arrancaron clases en la escuela temporal equipada por los hijos de El Chapo Guzmán.Los Chapitos entregaron pantallas, computadoras y acceso a internet a un aula improvisada en la colonia Ampliación Bicentenario de Culiacán, Sinaloa (Foto: Facebook/@Manos que dan jamás estaran vacias)La noticia fue dada a conocer por redes sociales, pues Los Chapitos entregaron pantallas, computadoras y acceso a internet a un aula improvisada en la colonia Ampliación Bicentenario de Culiacán, Sinaloa, para que alumnos de escasos recursos no se queden sin estudiar durante la pandemia, donde el ciclo escolar se ha desarrollado en línea.“…el lunes empazeremos (sic) escuela temporal gracias alos (sic) hijos del Chapo Guzmán y al trabajo duro de dos semanas gracias por hacer esto posible y esperar que lo mire el de arriba …estamos muy agradecidos y le pondremos todas las ganas para que ningun (sic) niño en ampliación bicentenario esté sin estudio en esta pandemia”, publicó en Facebook la cuenta de blog personal: Manos que dan jamás estarán vacías.Además del texto fueron compartidas dos imágenes donde se ve a tres mujeres posando con cajas que contienen los aparatos. Tal es el caso de cuatro pantallas tipo Smart Tv de 32 pulgadas, así como dos notebooks, presuntamente donadas por Los Chapitos. En los empaques se leen las iniciales JGL, cuya referencia sería: Joaquín Guzmán Loera, nombre del Chapo.MÁS SOBRE OTROS TEMAS:La presunta lista de objetivos en la mira del Nini, jefe de sicarios de Los ChapitosUna legión de sicarios al servicio del “Señor”: así es la sofisticada escolta que protege al “Mayo” ZambadaLos helicópteros con vista panorámica del hijo del “Chapo”: así se transporta el “Rey de la cocaína”“Un hombre adicto a las mujeres”: ellas fueron las esposas de el “Chapo Guzmán” antes de Emma Coronel

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La oscura realidad detrás de los “apoyos sociales” de los hijos del “Chapo” Guzmán

Se cuenta con información y evidencia de las entregas de despensas
y apoyos económicos en varias regiones de la entidad (Foto: Archivo)Con amplio sentido de oportunidad y capacidades mediáticas, en meses pasados, los grupos criminales en Sinaloa inundaron las redes sociales con entregas de ayudas en zonas urbanas populares y comunidades rurales de la entidad. Una de ellas la colonia Ampliación Bicentenario en Culiacán, bastión del Cártel de Sinaloa.En el sitio, uno de los más marginados de Sinaloa, decenas de niños dejaron de estudiar por la pandemia, al no tener computadoras ni televisiones para las clases a distancia.La familia Quiñones creó una escuela temporal para evitar que abandonen sus estudios y caigan en las drogas o se sumen a las filas del crimen organizado. A través de redes sociales, los Quiñones pidieron ayuda para comprar material educativo. Como respuesta, recibieron dádivas de los hijos de Joaquín el “Chapo” Guzmán identificados como Los Chapitos, pero también del Banco de Alimentos y la Secretaría de Educación de Sinaloa.En entrevista con Noticieros Televisa, César Quevedo, subsecretario de Educación Pública de Sinaloa, aseguró que no existe una relación laboral con el cártel liderado por Ismael el “Mayo” Zambada, sino una “relación de generosidad y de apoyo para que esos niños sean atendidos”.Existen diversos factores que permiten a los cárteles posicionarse como supuestas organizaciones con “responsabilidad social”, entre ellas que los programas de apoyo económico del gobierno han resultado insuficientes o apenas se están aperturando.La escuela Ampliación Bicentenario creada a raíz de la pandemia (Foto: [email protected] Meraz)Las dádivas de Los Chapitos en Sinaloa se han realizado de manera expedita, sin trámites, registros ni papeleos, lo que ha ocasionado polémicas en la región. Un ejemplo, la familia Quiñones ha sido señalada de tener vínculos con el narcotráfico.“La gente nos juzgó por aceptar la ayuda. Dijeron, los narcos están creando soldados para el mismo narco, yo no lo veo así, yo veo que los narcos están quitando soldados para el mismo narco”, señaló Esme Quiñones, a Noticieros Televisa.Una escuela, la declaración de guerraLas guerras en las organizaciones criminales son una constante. Apropiarse del monopolio de algún delito en una zona geográfica o del negocio ilícito en alguna ruta, es parte de esa “normalidad”.El centro educativo temporal en la colonia Ampliación Bicentenario (Foto: Archivo)A veces las causas son rencillas intestinas o familiares, o el control de la autoridad por las relaciones corruptas. En suma es el poder, tan parecido al control del poder político.La zona norte de Culiacán es desde hace años un sitio impenetrable. Lo saben los pobladores, pero no así los “Chapitos, quienes han habilitado una escuela temporal en la colonia Bicentenario.Alfredo, Iván Archivaldo y Ovidio Guzmán, son conocidos por su imprudencia, ostentación y excesos. En Sinaloa, sin embargo, son una insólita combinación de “héroes”, objetos de respeto e incluso de reverencia.Durante el confinamiento por la pandemia, los “Chapitos” se han hecho presentes en distintas zonas de Culiacán —bastión del Cártel de Sinaloa—, con la entrega de dinero, despensas, útiles escolares, y ahora una escuela para una zona marginada.El centro educativo, acondicionado en un terreno con malla sombra, lámina, una estructura de madera, piso de tierra, un baño y una bodega, con laptops, impresoras y un módem para internet inalámbrico, es parte de una interesada generosidad de los lideres criminales.De acuerdo con la radiografía del narco en aquella entidad, la zona está dominada por el “Ruso”, enemigo acérrimo de los “Chapitos”, quienes estarían interesados en ampliar su base social en aquel sitio. Los expertos advierten que con esta acción, los hijos del “Chapo” Guzmán le han dado la cara al “Ruso” con una inminente declaración de guerra.Los enfrentamientos internos en una de las organizaciones criminales más poderosas de México no son sólo asunto de sus negocios. Arrasan con ciudadanos también. La circulación de convoyes armados y los enfrentamientos han cobrado vidas de pobladores ajenos a sus negocios e intereses.MÁS SOBRE OTROS TEMAS:El ascenso de los Chapitos en el Cártel de Sinaloa: de la impunidad al desafío al gobierno

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Armados y desafiantes: los patrullajes del Cártel de Sinaloa a plena luz del día muestran su impunidad

Video: @LPueblo2/Twitter. (Infobae)La captura y sentencia a cadena perpetua de Joaquín “El Chapo” Guzmán, no ha representado ninguna afectación en la operaciones criminales del Cártel de Sinaloa, así lo han afirmado expertos en temas de narcotráfico y la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA por sus siglas en inglés).El reporte de la agencia estadounidense asegura que el Cártel de Sinaloa mantiene su poderío casi intacto, además “mantiene su huella más expansiva en EEUU”.Desde octubre del año pasado, cuando el Ejército Mexicano intentó infructuosamente la detención de Ovidio Guzmán, uno de los hijos de “El Chapo”, este grupo criminal se ha exhibido en videos que circulan por redes sociales, dando muestra de su cohesión y poder letal que aún mantienen. Foto: @LPueblo2/Twitter.Fue hasta hace unos días que aparecieron unos videos en donde se ve un convoy de camionetas con hombres armados, quienes presuntamente son sicarios del Cártel de Sinaloa que están llegando al estado de Sonora.Luego de que estas grabaciones circularan por redes sociales, salieron otros clips en donde se aprecia a un grupo de sujetos fuertemente armados, patrullando las calles del municipio de Canelas, en el estado de Durango; la cuna del Cártel de Sinaloa. El los videos se observa a varias camionetas con hombres que portan armas largas y equipo táctico, parecido al de los militares. En otra grabación se ve lo que parece ser un entrenamiento, en donde aparecen varios jóvenes con armas y se escuchan disparos.La llegada del Cártel de Sinaloa a Durango (Foto: Captura de pantalla)En un tercer clip se ve un par de camionetas paradas en una calle, que según la información publicada se ubica en Canelas, de donde descienden individuos embozados y con armas de alto calibre, y se colocan en diversos puntos, como haciendo labores de vigilancia.Recientemente en ese mismo estado, presuntos sicarios del grupo criminal de Sinaloa se mostraron montando un retén: hombres encapuchado con armas larga y sin la presencia de autoridades.La grabación fue publicada en redes sociales donde también se encuentra otro video exhibiendo un patrullaje de vigilancia criminal. En la terracería se ven a varios hombres caminando.El túnel hallado entre Mexicali y San Diego cuenta con un sofisticado sistema de energía solar. (Fotos: Departamento de Seguridad de EEEUU)El 29 de enero, en conferencia de prensa la DEA dio a conocer el hallazgo del narcotúnel más largo, hasta ahora, que conectaba a las ciudades de Tijuana, en México, y San Diego, en EEUU.Un día despés, la misma agencia dijo que el Cártel de Sinaloa, que lideran Ismael ‘El Mayo’ Zambada y los hijos de Guzmán, se consolidó como la organización de tráfico de drogas más grande de Estados Unidos.El segundo aire del también llamado Cartel del Pacífico ocurre cuando ‘El Chapo’ ha cumplido ya seis meses de su condena a cadena perpetua en la prisión más segura de EEUU. Las autoridades aseguran que no ha dado una sola orden desde su celda, pero la empresa delictiva que fundó sigue floreciendo.Otra de las acciones que comprobarían está tesis, es la fuga de un reclusorio de la Ciudad de México, de tres integrantes de este cártel el pasado 30 de enero. Uno de ellos es indetificado como el operador financieron de Guzmán Loera, además de ser muy cercano a “Los Chapitos”, los hijos de “El Chapo”, que heredaron un puesto importante en el organigrama del grupo criminal.(Foto: Gobierno CDMX)Víctor Manuel Félix Beltrán, “El Vic”, de 30 años, es originario de Sinaloa y operaba bajo la identidad de Francisco Esparza Rangel, para adquirir propiedades, vehículos y negocios, por lo que obtenía diversas propiedades mediante varios prestanombres.Las zonas de operación de “El Vic” eran Culiacán, Sinaloa; Zapopan, Jalisco y la Ciudad de México. Luego de su detención en la capital mexicana, en 2017, las autoridades obtuvieron información que Félix Beltrán es cuñado de uno de los hijos de Guzmán Loera, pues Alfredo Guzmán se casó con una de sus hermanas.El 15 de agosto de 2016 Félix Beltrán estuvo presente cuando un grupo de sicarios del Cártel Jalisco Nueva Generación, secuestro a “Los Chapitos”, Jesús Alfredo Guzmán Salazar y Iván Archivaldo Guzmán, hijos del narcotraficante mexicano preso y condenado a cadena perpetua en Estados Unidos.Ese día, el operador de “El Chapo” festejaba el cumpleaños de Archivaldo, en el restaurante “La Leche”, ubicado en Puerto Vallarta, Jalisco, cuando un comando entró al lugar y separó a las mujeres y se llevó a seis hombres, entre ellos, “Los Chapitos”.Jesús Alfredo, Iván Archibaldo y Ovidio Guzmán, “Los Chapitos” (Foto: archivo)El Departamento del Tesoro de Estados Unidos catalogó a Félix Beltrán en 2012 como uno de los principales narcotraficantes del Cártel de Sinaloa. Es hijo de Víctor Manuel Félix Félix, conocido como “El Señor”, consuegro de Guzmán Loera y también miembro importante de la organización delictiva hasta su captura en 2011.“El Cartel de Sinaloa mantiene la huella más expansiva en Estados Unidos, mientras que el Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) se ha convertido en la segunda presencia más dominante en este país en los últimos años”, advierte el informe anual de la DEA sobre el consumo de drogas y organizaciones delictivas que las distribuyen en este país.En los últimos años se había reportado que el CJNG, comandado por Nemesio Oseguera Cervantes, alias ‘El Mencho’, le pisaba los talones o incluso ya había rebasado al Cartel de Sinaloa en este país, su principal mercado. Pero el nuevo reporte de la DEA concluye que eso no ha ocurrido.“El Cartel de Sinaloa exporta y distribuye cantidades al por mayor de metanfetamina, marihuana, cocaína, heroína y fentanilo en Estados Unidos, al mantener centros de distribución en ciudades que incluyen Phoenix, Los Ángeles, Denver, Atlanta y Chicago”, señala el informe de la DEA.“Las drogas ilícitas distribuidas por el Cartel de Sinaloa se introducen principalmente de contrabando a través de garitas a lo largo de la frontera de México con California, Arizona, Nuevo México y el oeste de Texas”, agrega el análisis.El Cártel de Sinaloa es una de las empresas más rentables del mundo, que opera en todos los continentes y no necesita una cabeza visible para funcionar, pues su líder Joaquín “El Chapo” Guzmán ha sido condenado a cadena perpetua y su emporio, lejos de perder el control, ha crecido en los últimos años. MÁS SOBRE ESTE TEMA: Impunes, armados hasta los dientes y en helicóptero: las imágenes de los patrullajes del Cártel de SinaloaAl interior de la fiesta navideña del hijo del Chapo Guzmán: música, impunidad y costosos autos de regaloLos narcos más buscados en México: quiénes son y cómo han logrado escapar de la justicia

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Armas, rehenes y amenazas: el informe detallado de la fuga de reos en el penal de Aguaruto para salvar a Ovidio Guzmán

Ovidio Guzmán López (Foto arte: Jovani Pérez Silva/ Infobae México)El 17 de octubre de 2019, la ciudad de Culiacán, Sinaloa se convirtió en un infierno. Esa tarde, alrededor de las 13:00 horas, elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional y de la Policía Ministerial, comenzaron un operativo para capturar a Ovidio Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán.Sabían que el vástago de quien fuera considerado el narcotraficante más poderoso del mundo de los últimos tiempos, se encontraba en un domicilio ubicado en una de las zonas residenciales más exclusivas de Culiacán.Fue alrededor de las 14:30 horas, que los elementos federales rodearon el inmueble del fraccionamiento de Tres Ríos y 20 minutos después, se reportaron las primeras balaceras en contra de los policías y los soldados.Ovidio salió al estacionamiento del inmueble, donde elementos de las Fuerzas Armadas lo detuvieron y lo invitaron a persuadir a sus hermanos para detener las intensas balaceras, narcobloqueos y caos en las calles de la capital sinaloense y que estaban poniendo en riesgo a la población.Ovidio Guzmán López y su medio hermano Iván Archivaldo Guzmán Salazar (Foto: especial)Pese a que Ovidio llamó a su hermano Iván Archivaldo, alias “El Chapito” a quien le aseguró ya se había entregado y que detuvieran las balaceras, no fue así. Las huestes del Cártel de Sinaloa desataron el caos y el pánico entre los ciudadanos.Pronto, las noticias de lo que sucedía en las calles llegaron a oídos de los reos del penal de Aguaruto. En cuanto supieron de la captura de Ovidio (quien fue liberado horas después), los presos sacaron sus armas, sometieron al personal de vigilancia de la reja de administración y lo usaron como escudo humano para evitar que el resto de custodios les dispararan.De acuerdo con el portal La Silla Rota que obtuvo el informe elaborado por el jefe de seguridad de centro penitenciario, los presos desarmaron a los custodios, abrieron la puerta y huyeron para reforzar a los sicarios del Cártel “queremos salir a pelear con el señor”, habrían dicho.Según el informe, el código rojo se activó a las 16:38 horas del 17 de octubre de 2019 y en el cual narra que los primeros en ser sometidos fueron dos guardias del área de barandilla que llegaron a la reja. Los reos de los ocho diferentes módulos que conforman el penal, que ya se encontraban armados, se congregaron ahí. Superaban en número y en armas a los policías.Fue entonces que los custodios fueron tomados como rehenes y obligados a llamar por radio a una de sus compañeras, quien al llegar y ver que sólo estaba un guardia abrió la reja, pero en esos momentos aparecieron los reos amotinados que se le echaron encima cuando intentó cerrarla.La sometieron y le quitaron su arma, una Glock calibre 9 milímetros, con la que se había armado por la alerta que había en la ciudad a causa de que “Los Chapitos”.La Silla Rota señala que entonces, la custodia también fue tomada como rehén por lo que fue obligada a abrir la reja. Los reclusos se dirigieron al área conocida como “callejón en donde se encontraban tres custodios más que al ver que los reos traían como escudos a sus compañeros, no dispararon. Otro de ellos fue tomado como rehén.Con los cuatro policías como protección, los presos caminaron a la puerta de salida que estaba cerrada. Entonces golpearon e hicieron un disparo hacia dentro del pórtico porque ahí se encontraba otro custodio que salió tras la detonación. Lo sometieron, le quitaron su arma y las llaves del pasillo que lleva a la salida.Al abrir, un grupo de 52 presos salió, pero antes, golpeó a uno de los custodios que tenía como rehén y lo aventó a la fosa de revisión de vehículos; a los demás se los llevaron para garantizar su huída.El jefe de seguridad del penal asegura que se encontraba en el pasillo que conduce a la puerta principal porque había recibido la información que gente vestida de civil estaba rodeando el penal “cuando de repente vimos aparecer a las personas privadas de su libertad llevando a los rehenes, no pudieron hacer nada ya que tenían armas cortas y largas”.Vista áerea del penal de Aguaruto, ubicado en Culiacán, Sinaloa (Foto: Google Maps)El mando, cuyo nombre se reserva en el informe, afirmó que lo encañonaron y despojaron de su arma, al tiempo que le dijeron que lo llevarían como canje para que el gobierno soltara “al señor”, pero que en el último momento, cuando lo llevaban sometido, logró zafarse y tirarse al piso mientras seguían escapando más reclusos.“Al observar que dichas personas se estaban brincando la cerca y la puerta de salida, nos levantamos y junto con los demás custodios, a los que ya habían soltado, nos regresamos al área de pórtico y procedí nuevamente a ordenar que se armaran para resguardar el penal, en virtud de que la cancha de futbol aún seguían personas privadas de la libertad que querían salir a pelear con el señor”, dice el informe en que el jefe de seguridad asegura que después de cerrar las puertas, apostó a su personal en ‘el azote (sic)’ y pidió apoyo a la policía estatal, “porque a la altura de las torres cuatro y cinco más pretendían escapar”.Al final, 52 presos salieron y amagaron a algunos automovilistas que transitaban por el penal para quitarles sus automóviles. La Secretaría de Seguridad del estado cuenta sólo a 47 evadidos, debido a que cinco fueron recapturados o se entregaron.Un ciudadano captó el momento en el que los reos del penal de Aguaruto se escaparon (Foto: captura de pantalla)De los que aún se encuentran prófugos, 35 habían sido sentenciados por delitos como privación ilegal de la libertad, contra la seguridad pública, contra la salud, secuestro y homicidio. Del total, 30 son considerados de alta peligrosidad y posiblemente vinculados al Cártel de Sinaloa.Esta no es la primera vez que se registra una fuga del penal de Aguaruto. De acuerdo con el Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria 2019 elaborado por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, arrojó hacinamiento de reos, autogobierno e insuficiencia de custodios.En julio de 2018 se evadieron Juan Grimaldi Paredes, presunto operador del Cártel de Sinaloa y Carlos de Jesús Salmón Higuera, de los Beltrán Leyva, identificado con Fausto Isidro Meza Flores, alias “El Chapo Isidro”. Ambos escaparon vestidos con uniformes de vigilantes. En marzo de 2017, se fugó Juan José Esparragoza Monzón, hijo del narcotraficante Juan José Esparragoza “El Azul”. En julio de ese mismo año, custodios realizaron una protesta ante la ingobernabilidad de la prisión, los lujos y protección que gozaban los narcotraficantes, pero fueron amenazados de muerte junto con miembros de la Comisión Estatal de los derechos humanos, por personal de la Secretaría de Seguridad Pública de Sinaloa.MÁS DE ESTE TEMA:Así capturaron a Ovidio Guzmán, el hijo del Chapo: imágenes inéditas del operativo en CuliacánUna por una: estas fueron las fallas en la detención de Ovidio Guzmán, hijo de “El Chapo” GuzmánLa detención de Ovidio: la misteriosa llamada que desató el infierno en Culiacán

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Armas, rehenes y amenazas: el informe detallado de la fuga de reos en el penal de Aguaruto para salvar a Ovidio Guzmán

Ovidio Guzmán López (Foto arte: Jovani Pérez Silva/ Infobae México)El 17 de octubre de 2019, la ciudad de Culiacán, Sinaloa se convirtió en un infierno. Esa tarde, alrededor de las 13:00 horas, elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional y de la Policía Ministerial, comenzaron un operativo para capturar a Ovidio Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán.Sabían que el vástago de quien fuera considerado el narcotraficante más poderoso del mundo de los últimos tiempos, se encontraba en un domicilio ubicado en una de las zonas residenciales más exclusivas de Culiacán.Fue alrededor de las 14:30 horas, que los elementos federales rodearon el inmueble del fraccionamiento de Tres Ríos y 20 minutos después, se reportaron las primeras balaceras en contra de los policías y los soldados.Ovidio salió al estacionamiento del inmueble, donde elementos de las Fuerzas Armadas lo detuvieron y lo invitaron a persuadir a sus hermanos para detener las intensas balaceras, narcobloqueos y caos en las calles de la capital sinaloense y que estaban poniendo en riesgo a la población.Ovidio Guzmán López y su medio hermano Iván Archivaldo Guzmán Salazar (Foto: especial)Pese a que Ovidio llamó a su hermano Iván Archivaldo, alias “El Chapito” a quien le aseguró ya se había entregado y que detuvieran las balaceras, no fue así. Las huestes del Cártel de Sinaloa desataron el caos y el pánico entre los ciudadanos.Pronto, las noticias de lo que sucedía en las calles llegaron a oídos de los reos del penal de Aguaruto. En cuanto supieron de la captura de Ovidio (quien fue liberado horas después), los presos sacaron sus armas, sometieron al personal de vigilancia de la reja de administración y lo usaron como escudo humano para evitar que el resto de custodios les dispararan.De acuerdo con el portal La Silla Rota que obtuvo el informe elaborado por el jefe de seguridad de centro penitenciario, los presos desarmaron a los custodios, abrieron la puerta y huyeron para reforzar a los sicarios del Cártel “queremos salir a pelear con el señor”, habrían dicho.Según el informe, el código rojo se activó a las 16:38 horas del 17 de octubre de 2019 y en el cual narra que los primeros en ser sometidos fueron dos guardias del área de barandilla que llegaron a la reja. Los reos de los ocho diferentes módulos que conforman el penal, que ya se encontraban armados, se congregaron ahí. Superaban en número y en armas a los policías.Fue entonces que los custodios fueron tomados como rehenes y obligados a llamar por radio a una de sus compañeras, quien al llegar y ver que sólo estaba un guardia abrió la reja, pero en esos momentos aparecieron los reos amotinados que se le echaron encima cuando intentó cerrarla.La sometieron y le quitaron su arma, una Glock calibre 9 milímetros, con la que se había armado por la alerta que había en la ciudad a causa de que “Los Chapitos”.La Silla Rota señala que entonces, la custodia también fue tomada como rehén por lo que fue obligada a abrir la reja. Los reclusos se dirigieron al área conocida como “callejón en donde se encontraban tres custodios más que al ver que los reos traían como escudos a sus compañeros, no dispararon. Otro de ellos fue tomado como rehén.Con los cuatro policías como protección, los presos caminaron a la puerta de salida que estaba cerrada. Entonces golpearon e hicieron un disparo hacia dentro del pórtico porque ahí se encontraba otro custodio que salió tras la detonación. Lo sometieron, le quitaron su arma y las llaves del pasillo que lleva a la salida.Al abrir, un grupo de 52 presos salió, pero antes, golpeó a uno de los custodios que tenía como rehén y lo aventó a la fosa de revisión de vehículos; a los demás se los llevaron para garantizar su huída.El jefe de seguridad del penal asegura que se encontraba en el pasillo que conduce a la puerta principal porque había recibido la información que gente vestida de civil estaba rodeando el penal “cuando de repente vimos aparecer a las personas privadas de su libertad llevando a los rehenes, no pudieron hacer nada ya que tenían armas cortas y largas”.Vista áerea del penal de Aguaruto, ubicado en Culiacán, Sinaloa (Foto: Google Maps)El mando, cuyo nombre se reserva en el informe, afirmó que lo encañonaron y despojaron de su arma, al tiempo que le dijeron que lo llevarían como canje para que el gobierno soltara “al señor”, pero que en el último momento, cuando lo llevaban sometido, logró zafarse y tirarse al piso mientras seguían escapando más reclusos.“Al observar que dichas personas se estaban brincando la cerca y la puerta de salida, nos levantamos y junto con los demás custodios, a los que ya habían soltado, nos regresamos al área de pórtico y procedí nuevamente a ordenar que se armaran para resguardar el penal, en virtud de que la cancha de futbol aún seguían personas privadas de la libertad que querían salir a pelear con el señor”, dice el informe en que el jefe de seguridad asegura que después de cerrar las puertas, apostó a su personal en ‘el azote (sic)’ y pidió apoyo a la policía estatal, “porque a la altura de las torres cuatro y cinco más pretendían escapar”.Al final, 52 presos salieron y amagaron a algunos automovilistas que transitaban por el penal para quitarles sus automóviles. La Secretaría de Seguridad del estado cuenta sólo a 47 evadidos, debido a que cinco fueron recapturados o se entregaron.Un ciudadano captó el momento en el que los reos del penal de Aguaruto se escaparon (Foto: captura de pantalla)De los que aún se encuentran prófugos, 35 habían sido sentenciados por delitos como privación ilegal de la libertad, contra la seguridad pública, contra la salud, secuestro y homicidio. Del total, 30 son considerados de alta peligrosidad y posiblemente vinculados al Cártel de Sinaloa.Esta no es la primera vez que se registra una fuga del penal de Aguaruto. De acuerdo con el Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria 2019 elaborado por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, arrojó hacinamiento de reos, autogobierno e insuficiencia de custodios.En julio de 2018 se evadieron Juan Grimaldi Paredes, presunto operador del Cártel de Sinaloa y Carlos de Jesús Salmón Higuera, de los Beltrán Leyva, identificado con Fausto Isidro Meza Flores, alias “El Chapo Isidro”. Ambos escaparon vestidos con uniformes de vigilantes. En marzo de 2017, se fugó Juan José Esparragoza Monzón, hijo del narcotraficante Juan José Esparragoza “El Azul”. En julio de ese mismo año, custodios realizaron una protesta ante la ingobernabilidad de la prisión, los lujos y protección que gozaban los narcotraficantes, pero fueron amenazados de muerte junto con miembros de la Comisión Estatal de los derechos humanos, por personal de la Secretaría de Seguridad Pública de Sinaloa.MÁS DE ESTE TEMA:Así capturaron a Ovidio Guzmán, el hijo del Chapo: imágenes inéditas del operativo en CuliacánUna por una: estas fueron las fallas en la detención de Ovidio Guzmán, hijo de “El Chapo” GuzmánLa detención de Ovidio: la misteriosa llamada que desató el infierno en Culiacán

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Ovidio Guzmán López (Foto arte: Jovani Pérez Silva/ Infobae México)El 17 de octubre de 2019, la ciudad de Culiacán, Sinaloa se convirtió en un infierno. Esa tarde, alrededor de las 13:00 horas, elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional y de la Policía Ministerial, comenzaron un operativo para capturar a Ovidio Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán.Sabían que el vástago de quien fuera considerado el narcotraficante más poderoso del mundo de los últimos tiempos, se encontraba en un domicilio ubicado en una de las zonas residenciales más exclusivas de Culiacán.Fue alrededor de las 14:30 horas, que los elementos federales rodearon el inmueble del fraccionamiento de Tres Ríos y 20 minutos después, se reportaron las primeras balaceras en contra de los policías y los soldados.Ovidio salió al estacionamiento del inmueble, donde elementos de las Fuerzas Armadas lo detuvieron y lo invitaron a persuadir a sus hermanos para detener las intensas balaceras, narcobloqueos y caos en las calles de la capital sinaloense y que estaban poniendo en riesgo a la población.Ovidio Guzmán López y su medio hermano Iván Archivaldo Guzmán Salazar (Foto: especial)Pese a que Ovidio llamó a su hermano Iván Archivaldo, alias “El Chapito” a quien le aseguró ya se había entregado y que detuvieran las balaceras, no fue así. Las huestes del Cártel de Sinaloa desataron el caos y el pánico entre los ciudadanos.Pronto, las noticias de lo que sucedía en las calles llegaron a oídos de los reos del penal de Aguaruto. En cuanto supieron de la captura de Ovidio (quien fue liberado horas después), los presos sacaron sus armas, sometieron al personal de vigilancia de la reja de administración y lo usaron como escudo humano para evitar que el resto de custodios les dispararan.De acuerdo con el portal La Silla Rota que obtuvo el informe elaborado por el jefe de seguridad de centro penitenciario, los presos desarmaron a los custodios, abrieron la puerta y huyeron para reforzar a los sicarios del Cártel “queremos salir a pelear con el señor”, habrían dicho.Según el informe, el código rojo se activó a las 16:38 horas del 17 de octubre de 2019 y en el cual narra que los primeros en ser sometidos fueron dos guardias del área de barandilla que llegaron a la reja. Los reos de los ocho diferentes módulos que conforman el penal, que ya se encontraban armados, se congregaron ahí. Superaban en número y en armas a los policías.Fue entonces que los custodios fueron tomados como rehenes y obligados a llamar por radio a una de sus compañeras, quien al llegar y ver que sólo estaba un guardia abrió la reja, pero en esos momentos aparecieron los reos amotinados que se le echaron encima cuando intentó cerrarla.La sometieron y le quitaron su arma, una Glock calibre 9 milímetros, con la que se había armado por la alerta que había en la ciudad a causa de que “Los Chapitos”.La Silla Rota señala que entonces, la custodia también fue tomada como rehén por lo que fue obligada a abrir la reja. Los reclusos se dirigieron al área conocida como “callejón en donde se encontraban tres custodios más que al ver que los reos traían como escudos a sus compañeros, no dispararon. Otro de ellos fue tomado como rehén.Con los cuatro policías como protección, los presos caminaron a la puerta de salida que estaba cerrada. Entonces golpearon e hicieron un disparo hacia dentro del pórtico porque ahí se encontraba otro custodio que salió tras la detonación. Lo sometieron, le quitaron su arma y las llaves del pasillo que lleva a la salida.Al abrir, un grupo de 52 presos salió, pero antes, golpeó a uno de los custodios que tenía como rehén y lo aventó a la fosa de revisión de vehículos; a los demás se los llevaron para garantizar su huída.El jefe de seguridad del penal asegura que se encontraba en el pasillo que conduce a la puerta principal porque había recibido la información que gente vestida de civil estaba rodeando el penal “cuando de repente vimos aparecer a las personas privadas de su libertad llevando a los rehenes, no pudieron hacer nada ya que tenían armas cortas y largas”.Vista áerea del penal de Aguaruto, ubicado en Culiacán, Sinaloa (Foto: Google Maps)El mando, cuyo nombre se reserva en el informe, afirmó que lo encañonaron y despojaron de su arma, al tiempo que le dijeron que lo llevarían como canje para que el gobierno soltara “al señor”, pero que en el último momento, cuando lo llevaban sometido, logró zafarse y tirarse al piso mientras seguían escapando más reclusos.“Al observar que dichas personas se estaban brincando la cerca y la puerta de salida, nos levantamos y junto con los demás custodios, a los que ya habían soltado, nos regresamos al área de pórtico y procedí nuevamente a ordenar que se armaran para resguardar el penal, en virtud de que la cancha de futbol aún seguían personas privadas de la libertad que querían salir a pelear con el señor”, dice el informe en que el jefe de seguridad asegura que después de cerrar las puertas, apostó a su personal en ‘el azote (sic)’ y pidió apoyo a la policía estatal, “porque a la altura de las torres cuatro y cinco más pretendían escapar”.Al final, 52 presos salieron y amagaron a algunos automovilistas que transitaban por el penal para quitarles sus automóviles. La Secretaría de Seguridad del estado cuenta sólo a 47 evadidos, debido a que cinco fueron recapturados o se entregaron.Un ciudadano captó el momento en el que los reos del penal de Aguaruto se escaparon (Foto: captura de pantalla)De los que aún se encuentran prófugos, 35 habían sido sentenciados por delitos como privación ilegal de la libertad, contra la seguridad pública, contra la salud, secuestro y homicidio. Del total, 30 son considerados de alta peligrosidad y posiblemente vinculados al Cártel de Sinaloa.Esta no es la primera vez que se registra una fuga del penal de Aguaruto. De acuerdo con el Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria 2019 elaborado por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, arrojó hacinamiento de reos, autogobierno e insuficiencia de custodios.En julio de 2018 se evadieron Juan Grimaldi Paredes, presunto operador del Cártel de Sinaloa y Carlos de Jesús Salmón Higuera, de los Beltrán Leyva, identificado con Fausto Isidro Meza Flores, alias “El Chapo Isidro”. Ambos escaparon vestidos con uniformes de vigilantes. En marzo de 2017, se fugó Juan José Esparragoza Monzón, hijo del narcotraficante Juan José Esparragoza “El Azul”. En julio de ese mismo año, custodios realizaron una protesta ante la ingobernabilidad de la prisión, los lujos y protección que gozaban los narcotraficantes, pero fueron amenazados de muerte junto con miembros de la Comisión Estatal de los derechos humanos, por personal de la Secretaría de Seguridad Pública de Sinaloa.MÁS DE ESTE TEMA:Así capturaron a Ovidio Guzmán, el hijo del Chapo: imágenes inéditas del operativo en CuliacánUna por una: estas fueron las fallas en la detención de Ovidio Guzmán, hijo de “El Chapo” GuzmánLa detención de Ovidio: la misteriosa llamada que desató el infierno en Culiacán

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Armas, rehenes y amenazas: el informe detallado de la fuga de reos en el penal de Aguaruto para salvar a Ovidio Guzmán

Ovidio Guzmán López (Foto arte: Jovani Pérez Silva/ Infobae México)El 17 de octubre de 2019, la ciudad de Culiacán, Sinaloa se convirtió en un infierno. Esa tarde, alrededor de las 13:00 horas, elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional y de la Policía Ministerial, comenzaron un operativo para capturar a Ovidio Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán.Sabían que el vástago de quien fuera considerado el narcotraficante más poderoso del mundo de los últimos tiempos, se encontraba en un domicilio ubicado en una de las zonas residenciales más exclusivas de Culiacán.Fue alrededor de las 14:30 horas, que los elementos federales rodearon el inmueble del fraccionamiento de Tres Ríos y 20 minutos después, se reportaron las primeras balaceras en contra de los policías y los soldados.Ovidio salió al estacionamiento del inmueble, donde elementos de las Fuerzas Armadas lo detuvieron y lo invitaron a persuadir a sus hermanos para detener las intensas balaceras, narcobloqueos y caos en las calles de la capital sinaloense y que estaban poniendo en riesgo a la población.Ovidio Guzmán López y su medio hermano Iván Archivaldo Guzmán Salazar (Foto: especial)Pese a que Ovidio llamó a su hermano Iván Archivaldo, alias “El Chapito” a quien le aseguró ya se había entregado y que detuvieran las balaceras, no fue así. Las huestes del Cártel de Sinaloa desataron el caos y el pánico entre los ciudadanos.Pronto, las noticias de lo que sucedía en las calles llegaron a oídos de los reos del penal de Aguaruto. En cuanto supieron de la captura de Ovidio (quien fue liberado horas después), los presos sacaron sus armas, sometieron al personal de vigilancia de la reja de administración y lo usaron como escudo humano para evitar que el resto de custodios les dispararan.De acuerdo con el portal La Silla Rota que obtuvo el informe elaborado por el jefe de seguridad de centro penitenciario, los presos desarmaron a los custodios, abrieron la puerta y huyeron para reforzar a los sicarios del Cártel “queremos salir a pelear con el señor”, habrían dicho.Según el informe, el código rojo se activó a las 16:38 horas del 17 de octubre de 2019 y en el cual narra que los primeros en ser sometidos fueron dos guardias del área de barandilla que llegaron a la reja. Los reos de los ocho diferentes módulos que conforman el penal, que ya se encontraban armados, se congregaron ahí. Superaban en número y en armas a los policías.Fue entonces que los custodios fueron tomados como rehenes y obligados a llamar por radio a una de sus compañeras, quien al llegar y ver que sólo estaba un guardia abrió la reja, pero en esos momentos aparecieron los reos amotinados que se le echaron encima cuando intentó cerrarla.La sometieron y le quitaron su arma, una Glock calibre 9 milímetros, con la que se había armado por la alerta que había en la ciudad a causa de que “Los Chapitos”.La Silla Rota señala que entonces, la custodia también fue tomada como rehén por lo que fue obligada a abrir la reja. Los reclusos se dirigieron al área conocida como “callejón en donde se encontraban tres custodios más que al ver que los reos traían como escudos a sus compañeros, no dispararon. Otro de ellos fue tomado como rehén.Con los cuatro policías como protección, los presos caminaron a la puerta de salida que estaba cerrada. Entonces golpearon e hicieron un disparo hacia dentro del pórtico porque ahí se encontraba otro custodio que salió tras la detonación. Lo sometieron, le quitaron su arma y las llaves del pasillo que lleva a la salida.Al abrir, un grupo de 52 presos salió, pero antes, golpeó a uno de los custodios que tenía como rehén y lo aventó a la fosa de revisión de vehículos; a los demás se los llevaron para garantizar su huída.El jefe de seguridad del penal asegura que se encontraba en el pasillo que conduce a la puerta principal porque había recibido la información que gente vestida de civil estaba rodeando el penal “cuando de repente vimos aparecer a las personas privadas de su libertad llevando a los rehenes, no pudieron hacer nada ya que tenían armas cortas y largas”.Vista áerea del penal de Aguaruto, ubicado en Culiacán, Sinaloa (Foto: Google Maps)El mando, cuyo nombre se reserva en el informe, afirmó que lo encañonaron y despojaron de su arma, al tiempo que le dijeron que lo llevarían como canje para que el gobierno soltara “al señor”, pero que en el último momento, cuando lo llevaban sometido, logró zafarse y tirarse al piso mientras seguían escapando más reclusos.“Al observar que dichas personas se estaban brincando la cerca y la puerta de salida, nos levantamos y junto con los demás custodios, a los que ya habían soltado, nos regresamos al área de pórtico y procedí nuevamente a ordenar que se armaran para resguardar el penal, en virtud de que la cancha de futbol aún seguían personas privadas de la libertad que querían salir a pelear con el señor”, dice el informe en que el jefe de seguridad asegura que después de cerrar las puertas, apostó a su personal en ‘el azote (sic)’ y pidió apoyo a la policía estatal, “porque a la altura de las torres cuatro y cinco más pretendían escapar”.Al final, 52 presos salieron y amagaron a algunos automovilistas que transitaban por el penal para quitarles sus automóviles. La Secretaría de Seguridad del estado cuenta sólo a 47 evadidos, debido a que cinco fueron recapturados o se entregaron.Un ciudadano captó el momento en el que los reos del penal de Aguaruto se escaparon (Foto: captura de pantalla)De los que aún se encuentran prófugos, 35 habían sido sentenciados por delitos como privación ilegal de la libertad, contra la seguridad pública, contra la salud, secuestro y homicidio. Del total, 30 son considerados de alta peligrosidad y posiblemente vinculados al Cártel de Sinaloa.Esta no es la primera vez que se registra una fuga del penal de Aguaruto. De acuerdo con el Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria 2019 elaborado por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, arrojó hacinamiento de reos, autogobierno e insuficiencia de custodios.En julio de 2018 se evadieron Juan Grimaldi Paredes, presunto operador del Cártel de Sinaloa y Carlos de Jesús Salmón Higuera, de los Beltrán Leyva, identificado con Fausto Isidro Meza Flores, alias “El Chapo Isidro”. Ambos escaparon vestidos con uniformes de vigilantes. En marzo de 2017, se fugó Juan José Esparragoza Monzón, hijo del narcotraficante Juan José Esparragoza “El Azul”. En julio de ese mismo año, custodios realizaron una protesta ante la ingobernabilidad de la prisión, los lujos y protección que gozaban los narcotraficantes, pero fueron amenazados de muerte junto con miembros de la Comisión Estatal de los derechos humanos, por personal de la Secretaría de Seguridad Pública de Sinaloa.MÁS DE ESTE TEMA:Así capturaron a Ovidio Guzmán, el hijo del Chapo: imágenes inéditas del operativo en CuliacánUna por una: estas fueron las fallas en la detención de Ovidio Guzmán, hijo de “El Chapo” GuzmánLa detención de Ovidio: la misteriosa llamada que desató el infierno en Culiacán

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Armas, rehenes y amenazas: el informe detallado de la fuga de reos en el penal de Aguaruto para salvar a Ovidio Guzmán

Ovidio Guzmán López (Foto arte: Jovani Pérez Silva/ Infobae México)El 17 de octubre de 2019, la ciudad de Culiacán, Sinaloa se convirtió en un infierno. Esa tarde, alrededor de las 13:00 horas, elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional y de la Policía Ministerial, comenzaron un operativo para capturar a Ovidio Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán.Sabían que el vástago de quien fuera considerado el narcotraficante más poderoso del mundo de los últimos tiempos, se encontraba en un domicilio ubicado en una de las zonas residenciales más exclusivas de Culiacán.Fue alrededor de las 14:30 horas, que los elementos federales rodearon el inmueble del fraccionamiento de Tres Ríos y 20 minutos después, se reportaron las primeras balaceras en contra de los policías y los soldados.Ovidio salió al estacionamiento del inmueble, donde elementos de las Fuerzas Armadas lo detuvieron y lo invitaron a persuadir a sus hermanos para detener las intensas balaceras, narcobloqueos y caos en las calles de la capital sinaloense y que estaban poniendo en riesgo a la población.Ovidio Guzmán López y su medio hermano Iván Archivaldo Guzmán Salazar (Foto: especial)Pese a que Ovidio llamó a su hermano Iván Archivaldo, alias “El Chapito” a quien le aseguró ya se había entregado y que detuvieran las balaceras, no fue así. Las huestes del Cártel de Sinaloa desataron el caos y el pánico entre los ciudadanos.Pronto, las noticias de lo que sucedía en las calles llegaron a oídos de los reos del penal de Aguaruto. En cuanto supieron de la captura de Ovidio (quien fue liberado horas después), los presos sacaron sus armas, sometieron al personal de vigilancia de la reja de administración y lo usaron como escudo humano para evitar que el resto de custodios les dispararan.De acuerdo con el portal La Silla Rota que obtuvo el informe elaborado por el jefe de seguridad de centro penitenciario, los presos desarmaron a los custodios, abrieron la puerta y huyeron para reforzar a los sicarios del Cártel “queremos salir a pelear con el señor”, habrían dicho.Según el informe, el código rojo se activó a las 16:38 horas del 17 de octubre de 2019 y en el cual narra que los primeros en ser sometidos fueron dos guardias del área de barandilla que llegaron a la reja. Los reos de los ocho diferentes módulos que conforman el penal, que ya se encontraban armados, se congregaron ahí. Superaban en número y en armas a los policías.Fue entonces que los custodios fueron tomados como rehenes y obligados a llamar por radio a una de sus compañeras, quien al llegar y ver que sólo estaba un guardia abrió la reja, pero en esos momentos aparecieron los reos amotinados que se le echaron encima cuando intentó cerrarla.La sometieron y le quitaron su arma, una Glock calibre 9 milímetros, con la que se había armado por la alerta que había en la ciudad a causa de que “Los Chapitos”.La Silla Rota señala que entonces, la custodia también fue tomada como rehén por lo que fue obligada a abrir la reja. Los reclusos se dirigieron al área conocida como “callejón en donde se encontraban tres custodios más que al ver que los reos traían como escudos a sus compañeros, no dispararon. Otro de ellos fue tomado como rehén.Con los cuatro policías como protección, los presos caminaron a la puerta de salida que estaba cerrada. Entonces golpearon e hicieron un disparo hacia dentro del pórtico porque ahí se encontraba otro custodio que salió tras la detonación. Lo sometieron, le quitaron su arma y las llaves del pasillo que lleva a la salida.Al abrir, un grupo de 52 presos salió, pero antes, golpeó a uno de los custodios que tenía como rehén y lo aventó a la fosa de revisión de vehículos; a los demás se los llevaron para garantizar su huída.El jefe de seguridad del penal asegura que se encontraba en el pasillo que conduce a la puerta principal porque había recibido la información que gente vestida de civil estaba rodeando el penal “cuando de repente vimos aparecer a las personas privadas de su libertad llevando a los rehenes, no pudieron hacer nada ya que tenían armas cortas y largas”.Vista áerea del penal de Aguaruto, ubicado en Culiacán, Sinaloa (Foto: Google Maps)El mando, cuyo nombre se reserva en el informe, afirmó que lo encañonaron y despojaron de su arma, al tiempo que le dijeron que lo llevarían como canje para que el gobierno soltara “al señor”, pero que en el último momento, cuando lo llevaban sometido, logró zafarse y tirarse al piso mientras seguían escapando más reclusos.“Al observar que dichas personas se estaban brincando la cerca y la puerta de salida, nos levantamos y junto con los demás custodios, a los que ya habían soltado, nos regresamos al área de pórtico y procedí nuevamente a ordenar que se armaran para resguardar el penal, en virtud de que la cancha de futbol aún seguían personas privadas de la libertad que querían salir a pelear con el señor”, dice el informe en que el jefe de seguridad asegura que después de cerrar las puertas, apostó a su personal en ‘el azote (sic)’ y pidió apoyo a la policía estatal, “porque a la altura de las torres cuatro y cinco más pretendían escapar”.Al final, 52 presos salieron y amagaron a algunos automovilistas que transitaban por el penal para quitarles sus automóviles. La Secretaría de Seguridad del estado cuenta sólo a 47 evadidos, debido a que cinco fueron recapturados o se entregaron.Un ciudadano captó el momento en el que los reos del penal de Aguaruto se escaparon (Foto: captura de pantalla)De los que aún se encuentran prófugos, 35 habían sido sentenciados por delitos como privación ilegal de la libertad, contra la seguridad pública, contra la salud, secuestro y homicidio. Del total, 30 son considerados de alta peligrosidad y posiblemente vinculados al Cártel de Sinaloa.Esta no es la primera vez que se registra una fuga del penal de Aguaruto. De acuerdo con el Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria 2019 elaborado por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, arrojó hacinamiento de reos, autogobierno e insuficiencia de custodios.En julio de 2018 se evadieron Juan Grimaldi Paredes, presunto operador del Cártel de Sinaloa y Carlos de Jesús Salmón Higuera, de los Beltrán Leyva, identificado con Fausto Isidro Meza Flores, alias “El Chapo Isidro”. Ambos escaparon vestidos con uniformes de vigilantes. En marzo de 2017, se fugó Juan José Esparragoza Monzón, hijo del narcotraficante Juan José Esparragoza “El Azul”. En julio de ese mismo año, custodios realizaron una protesta ante la ingobernabilidad de la prisión, los lujos y protección que gozaban los narcotraficantes, pero fueron amenazados de muerte junto con miembros de la Comisión Estatal de los derechos humanos, por personal de la Secretaría de Seguridad Pública de Sinaloa.MÁS DE ESTE TEMA:Así capturaron a Ovidio Guzmán, el hijo del Chapo: imágenes inéditas del operativo en CuliacánUna por una: estas fueron las fallas en la detención de Ovidio Guzmán, hijo de “El Chapo” GuzmánLa detención de Ovidio: la misteriosa llamada que desató el infierno en Culiacán

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