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El verano salvaje y aventurero de Zaira Nara con su familia en la Patagonia

Zaira Nara a caballo con la cordillera de fondo (Fotos: @zaira.nara)Desde que a finales de 2019 anunció su salida de Morfi para dar a luz a su segundo hijo, Viggo, Zaira Nara se tomó un respiro y se alejó de la televisión. Se instaló en San Martín de los Andes, donde su marido Jakob von Plessen desarrolla su tarea de guía de montaña, y al pie de la Cordillera de los Andes, experimentó un cambio profundo en su cotidianeidad.Del glamour diario de la pantalla, Zaira pasó al encanto de la vida silvestre y natural. Su cuenta de Instagram es un pequeño muestrario del hermoso paisaje de la Patagonia Argentina. Caballos, lagos y montañas. Algunas veces sol, otras nubes, siempre un cielo imponente. Mucho viento, algo de frío y un pronunciado perfil agreste son los ingredientes del común denominador de sus días.Zaira Nara en la Patagonia con su bebé (Infobae)Zaira a caballo junto a su hijo Viggo, nacido en Chapelco y motor de su mudanza a la Patagonia (Fotos: @zaira.nara)Lejos de las comodidades urbanas, disfrutando al máximo de las bondades de la naturaleza, la modelo aprovecha para pasear a caballo y a pie por una geografía de ensueño. El clima patagónico suele ser bravo y Zaira da muestra de ello, emponchada de pies a cabeza aunque, claro está, sin perder la elegancia.Una de las cosas que más disfruta Zaira es de los paseo con sus hijos. En un video, se la ve con su hijo Viggo, con boina y look a tono, en una travesía un poquito cabalgando y otro poquitito a pie. Después de una ardua jornada, el bebé aprovecha el calor del pecho materno para improvisar una merecida siesta.Zaira aprovecha cada rato de sol. Cuando se nubla y sopla el viento, el panorama se complica (Fotos: @zaira.nara)Un alto en el camino. Zaira se convirtió en una perfecta amazona en su estadía en el Sur (Fotos: @zaira.nara)Zaira, Jakob y su propia versión de “Caballos salvajes” (Fotos: @zaira.nara)Zaira vive con su familia, que se completa con la pequeña Malaika de cinco años, en una casa sencilla y remodelada cerca de San Martín de los Andes. Su esposo tiene una empresa de turismo que organiza safaris fotográficos en el sur de la Argentina y allí se instaló Zaira para dar a luz a Viggo, y hacer una pausa de su trabajo en televisión. “Hay un momento de la vida en el que uno tiene que frenar un poquito. Es el momento de parar, de anidar, de quedarme en familia”, contó el día de su último programa en Morfi, un ciclo en el que estuvo durante tres años.Durante las fiestas, Zaira y su familia recibieron una visita muy especial: desde París llegaron su hermana Wanda, su esposo Mauro Icardi y sus sobrinos Valentino, Constantino, Benedicto, Francesca e Isabella. También estuvo presente su mamá, Nora Colossimo, por lo que la parentela casi tuvo asistencia perfecta. Solo faltó papá Andrés, de conflictiva relación con sus hijas, sobre todo con Wanda.Zaira en una tierna postal cordillerana junto a sus hijos Mikaila y Viggo (Fotos: @zaira.nara)A partir del próximo lunes, la modelo hará un alto en su apacible vida cordillerana y volverá por unos días a Buenos Aires. Será también su regreso a la televisión, aunque sea provisorio, después de más de un año. Durante una semana estará al frente de Cortá por Lozano, el magazine de las tardes de Telefé, para remplazar a su conductora Verónica Lozano que se tomará unos días de vacaciones.La hermana de Wanda lo anunció en una historia de Instagram: “¡No puedo estar más contenta Vero! Me voy un ratito del frio que estamos pasando acá en el sur”, señaló la modelo, en claro contraste con la ola de calor que se vive en Capital y Gran Buenos Aires. “Andá tranquila que me vuelvo a caballo si es necesario, pero voy a estar ahí en la pantalla de Telefé, en tu programa que amo hacer”, agregó Zaira, recordando el 2018, cuando la había remplazado a Verónica durante un descanso invernal de la conductora.SEGUÍ LEYENDO:Las vacaciones familiares de Soledad Silveyra en Tandil, tras recuperarse de un ACVEl papá de Wanda Nara contó que no conoce a sus nietas, Francesca e Isabella Icardi, y que con Mauro no tiene relaciónLas vacaciones de Nicole Neumann: naturaleza y cabalgatas con el imponente paisaje cordillerano

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El verano salvaje y aventurero de Zaira Nara con su familia en la Patagonia

Zaira Nara a caballo con la cordillera de fondo (Fotos: @zaira.nara)Desde que a finales de 2019 anunció su salida de Morfi para dar a luz a su segundo hijo, Viggo, Zaira Nara se tomó un respiro y se alejó de la televisión. Se instaló en San Martín de los Andes, donde su marido Jakob von Plessen desarrolla su tarea de guía de montaña, y al pie de la Cordillera de los Andes, experimentó un cambio profundo en su cotidianeidad.Del glamour diario de la pantalla, Zaira pasó al encanto de la vida silvestre y natural. Su cuenta de Instagram es un pequeño muestrario del hermoso paisaje de la Patagonia Argentina. Caballos, lagos y montañas. Algunas veces sol, otras nubes, siempre un cielo imponente. Mucho viento, algo de frío y un pronunciado perfil agreste son los ingredientes del común denominador de sus días.Zaira Nara en la Patagonia con su bebé (Infobae)Zaira a caballo junto a su hijo Viggo, nacido en Chapelco y motor de su mudanza a la Patagonia (Fotos: @zaira.nara)Lejos de las comodidades urbanas, disfrutando al máximo de las bondades de la naturaleza, la modelo aprovecha para pasear a caballo y a pie por una geografía de ensueño. El clima patagónico suele ser bravo y Zaira da muestra de ello, emponchada de pies a cabeza aunque, claro está, sin perder la elegancia.Una de las cosas que más disfruta Zaira es de los paseo con sus hijos. En un video, se la ve con su hijo Viggo, con boina y look a tono, en una travesía un poquito cabalgando y otro poquitito a pie. Después de una ardua jornada, el bebé aprovecha el calor del pecho materno para improvisar una merecida siesta.Zaira aprovecha cada rato de sol. Cuando se nubla y sopla el viento, el panorama se complica (Fotos: @zaira.nara)Un alto en el camino. Zaira se convirtió en una perfecta amazona en su estadía en el Sur (Fotos: @zaira.nara)Zaira, Jakob y su propia versión de “Caballos salvajes” (Fotos: @zaira.nara)Zaira vive con su familia, que se completa con la pequeña Malaika de cinco años, en una casa sencilla y remodelada cerca de San Martín de los Andes. Su esposo tiene una empresa de turismo que organiza safaris fotográficos en el sur de la Argentina y allí se instaló Zaira para dar a luz a Viggo, y hacer una pausa de su trabajo en televisión. “Hay un momento de la vida en el que uno tiene que frenar un poquito. Es el momento de parar, de anidar, de quedarme en familia”, contó el día de su último programa en Morfi, un ciclo en el que estuvo durante tres años.Durante las fiestas, Zaira y su familia recibieron una visita muy especial: desde París llegaron su hermana Wanda, su esposo Mauro Icardi y sus sobrinos Valentino, Constantino, Benedicto, Francesca e Isabella. También estuvo presente su mamá, Nora Colossimo, por lo que la parentela casi tuvo asistencia perfecta. Solo faltó papá Andrés, de conflictiva relación con sus hijas, sobre todo con Wanda.Zaira en una tierna postal cordillerana junto a sus hijos Mikaila y Viggo (Fotos: @zaira.nara)A partir del próximo lunes, la modelo hará un alto en su apacible vida cordillerana y volverá por unos días a Buenos Aires. Será también su regreso a la televisión, aunque sea provisorio, después de más de un año. Durante una semana estará al frente de Cortá por Lozano, el magazine de las tardes de Telefé, para remplazar a su conductora Verónica Lozano que se tomará unos días de vacaciones.La hermana de Wanda lo anunció en una historia de Instagram: “¡No puedo estar más contenta Vero! Me voy un ratito del frio que estamos pasando acá en el sur”, señaló la modelo, en claro contraste con la ola de calor que se vive en Capital y Gran Buenos Aires. “Andá tranquila que me vuelvo a caballo si es necesario, pero voy a estar ahí en la pantalla de Telefé, en tu programa que amo hacer”, agregó Zaira, recordando el 2018, cuando la había remplazado a Verónica durante un descanso invernal de la conductora.SEGUÍ LEYENDO:Las vacaciones familiares de Soledad Silveyra en Tandil, tras recuperarse de un ACVEl papá de Wanda Nara contó que no conoce a sus nietas, Francesca e Isabella Icardi, y que con Mauro no tiene relaciónLas vacaciones de Nicole Neumann: naturaleza y cabalgatas con el imponente paisaje cordillerano

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Desde la Plaza Próspero Molina, Soledad Pastorutti revivió con sus fanáticos su consagratorio debut en Cosquín

Soledad en vivo con sus seguidores (Video: Instagram) (Infobae)“Fue muy emocionante leerlos y pensar que muchos de ustedes me empezaron a escuchar por sus abuelos”. Durante los últimos días, los seguidores de Soledad Pastorutti empezaron a revivir su histórico debut en Cosquín. Y en esas historias mínimas está su gran reconocimiento como artista, ese que pasa de generación en generación y que perdura en el tiempo.La cantante compartió por medio de un vivo de Instagram estas emociones con sus seguidores y comenzó algo misteriosa su participación. “¿Dónde estoy?”, jugó con su público, que se reportaba desde Jujuy hasta Santa Cruz, en una muestra del alcance federal y regional de su música.Las respuestas mayoritarias iban por Córdoba y no estaban tan errados: La Sole abrió el cuadro y se vio la Plaza Próspero Molina, a 25 años exactos de su inolvidable primera vez. “Me dolía mucho la panza, tenía que subir a cantar. Me traje el emblemático poncho, el verdadero, que estuvo acá y revoleé con mi hermana Natalia”, recordó con mucha emoción.“Es rara la sensación de estar en la plaza sin público”, reconoció la cantante. “Hay vida, los coscoínos están, hay mini peñas, pero por supuesto no es lo mismo que en el festival”. A modo de agenda, la Gringa adelantó que durante febrero va a continuar con sus presentaciones en el Luxor de Carlos Paz y que tiene en mente realizar un concierto en Buenos Aires.Durante la charla con sus seguidores, la cantora se vio invadida por la emoción y, por momentos, le costó retomar el hilo: “No estoy con todas las luces, me invaden los recuerdos, la emoción, el sentimiento de alegría. Me siento una afortunada porque gozo de salud”, dijo.“¿Alguna vez pensaste llegar tan lejos?”, le preguntó una fanática. “Así de lejos, no, pero siempre se tiene la esperanza de seguir caminando. No me conformo fácilmente y aquí estoy”, señaló orgullosa luego de 25 años de carrera. Enseguida, se sumó el Laucha Calcaterra con su guitarra, para un fogón virtual. Desde allí partió el riff de “A don Ata”, La Sole se sumó con su poncho y todo fue un hermoso viaje en el tiempo.Causas y consecuencias de su noche soñadaSoledad Pastorutti y el recuerdo de su debut en el Festival de Cosquín (Infobae)Antes de su primera vez en Cosquín hubo un debut semiprofesional para La Sole, que lo recordó en una entrevista con Teleshow. “Tenemos dos fechas fundacionales con mi banda”, señaló en referencia al 4 de noviembre de 1995, en la Fiesta de la Flor en Escobar. Se presentaron sin cachet, pero a la organización le gustó tanto su actuación que al bajar del escenario se encontraron con una paga. Era la primera vez que cobraba por hacer lo que tanto le gustaba. Fue el aperitivo, antes de meterse en el corazón de los argentinos.La historia de La Sole con Cosquín va mucho más allá de la frustración del ‘95 y la explosión del ‘96. Se remonta a su niñez, a los juegos en su casa de Arequito y a los sueños de ser artista, como contó en un programa especial en el que celebró sus veinte años como profesional: “Escuchaba estos festivales en la radio, me acuerdo de pararme en la cama, con el desodorante de mi mamá como micrófono, y cuando presentaban a Horacio Guarany, subía el rugido de la gente y cerraba los ojos y me imaginaba que era para mí”.El sueño de la piba iba a llegar, no sin algunos tropiezos. Desde los ocho años tocaba y tocaba hasta que un día su padre, Omar, tomó la decisión: “Nos vamos a Cosquín”. Allá fueron los Pastorutti, con Soledad y su hermana Natalia, a la carpa oficial. Su show empezó a correr de boca en boca y llegó a oídos de los artistas, entre ellos César Isella, que la apadrina.César estaba programado con su banda para la noche del cierre, ni más ni menos, y la invitó para que cante un tema. Allá fue La Sole, con su poncho al hombre y sus ilusiones de niña. Pero antes de cruzar el último telón, alguien la frenó. “Hay una ley que los menores de 15 años no se pueden exponer”, le dijeron. Con su hermana Natalia, se sentaron en los adoquines de la plaza, al otro lado del escenario, mientras escuchaban el clamor del público. Todavía no era para ella, y volvió con algo de vergüenza al pueblo. Sentía que les había fallado.Año 1997: Julio Mahárbiz presenta a Soledad en su primer Cosquín (Infobae)La frustración fue tan grande que para el verano del ‘96 papá tuvo que insistir para volver a Cosquín. Se presentaron en la misma peña y esta vez el corrillo llegó a oídos del intendente, que gestiona para que interprete un tema en la transmisión televisada. “Se llama simplemente, Soledad y la recibimos con el aplauso de todos. Que sea con suerte, querida”, la presentó el histórico Julio Márbiz.Hicieron “A don Ata”, el homenaje a Atahualpa Yupanqui que se convertiría en su clásico y que tenía un pequeño ritual. Una noche durante un concierto en Villa Gobernador Gálvez, el público estaba aplacado y no había manera de levantarlo. Hasta que la jovencita divisó desde el escenario como un hombre mayor se quitaba el abrigo y lo empezaba a revolear sobre su cabeza.Ella lo imitó con su poncho, y fue tal la respuesta de la gente, que lo empezó a repetir en cada chacarera. En Cosquín estaban enterados de este juego, y le aconsejaron que no lo hiciera; pero antes que se cierre el telón, y con rebeldía adolescente, lo tomó del piso empezó a agitarlo sobre su cabeza. Ya nada volvió a ser lo mismo.Terminaron siendo cuatro canciones en vez de una, y comenzó una locura a nivel nacional. La vuelta a Arequito esta vez fue sin vergüenza y en autobomba: “Había Dos mil personas en la calle del pueblo, las mismas personas que veía todos los días”, recordó la Sole, que reflexionó sobre los recuerdos de esa noche de fantasía.“Fue un comienzo de Cenicienta, después vino toda una parte que no entiendo nada, porque el éxito no se disfruta, te agobia”, reconoció. Pero la noche de Cosquín había sido mágica e inolvidable: “No sé si hay otro momento en mi carrera que haya superado esa sensación. Realmente sentí estaba en un cuento, no era real”, confesó. Pero lo era. En su mano había un micrófono y no un desodorante. Y los aplausos, esta vez eran para ella.SEGUÍ LEYENDO:Soledad Pastorutti: “Sigo sufriendo por la muerte de Diego Maradona”“Pequeños Gigantes”: Susana Giménez, conmovida hasta las lágrimas por una cantante de 11 años

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Desde la Plaza Próspero Molina, Soledad Pastorutti revivió con sus fanáticos su consagratorio debut en Cosquín

Soledad en vivo con sus seguidores (Video: Instagram) (Infobae)“Fue muy emocionante leerlos y pensar que muchos de ustedes me empezaron a escuchar por sus abuelos”. Durante los últimos días, los seguidores de Soledad Pastorutti empezaron a revivir su histórico debut en Cosquín. Y en esas historias mínimas está su gran reconocimiento como artista, ese que pasa de generación en generación y que perdura en el tiempo.La cantante compartió por medio de un vivo de Instagram estas emociones con sus seguidores y comenzó algo misteriosa su participación. “¿Dónde estoy?”, jugó con su público, que se reportaba desde Jujuy hasta Santa Cruz, en una muestra del alcance federal y regional de su música.Las respuestas mayoritarias iban por Córdoba y no estaban tan errados: La Sole abrió el cuadro y se vio la Plaza Próspero Molina, a 25 años exactos de su inolvidable primera vez. “Me dolía mucho la panza, tenía que subir a cantar. Me traje el emblemático poncho, el verdadero, que estuvo acá y revoleé con mi hermana Natalia”, recordó con mucha emoción.“Es rara la sensación de estar en la plaza sin público”, reconoció la cantante. “Hay vida, los coscoínos están, hay mini peñas, pero por supuesto no es lo mismo que en el festival”. A modo de agenda, la Gringa adelantó que durante febrero va a continuar con sus presentaciones en el Luxor de Carlos Paz y que tiene en mente realizar un concierto en Buenos Aires.Durante la charla con sus seguidores, la cantora se vio invadida por la emoción y, por momentos, le costó retomar el hilo: “No estoy con todas las luces, me invaden los recuerdos, la emoción, el sentimiento de alegría. Me siento una afortunada porque gozo de salud”, dijo.“¿Alguna vez pensaste llegar tan lejos?”, le preguntó una fanática. “Así de lejos, no, pero siempre se tiene la esperanza de seguir caminando. No me conformo fácilmente y aquí estoy”, señaló orgullosa luego de 25 años de carrera. Enseguida, se sumó el Laucha Calcaterra con su guitarra, para un fogón virtual. Desde allí partió el riff de “A don Ata”, La Sole se sumó con su poncho y todo fue un hermoso viaje en el tiempo.Causas y consecuencias de su noche soñadaSoledad Pastorutti y el recuerdo de su debut en el Festival de Cosquín (Infobae)Antes de su primera vez en Cosquín hubo un debut semiprofesional para La Sole, que lo recordó en una entrevista con Teleshow. “Tenemos dos fechas fundacionales con mi banda”, señaló en referencia al 4 de noviembre de 1995, en la Fiesta de la Flor en Escobar. Se presentaron sin cachet, pero a la organización le gustó tanto su actuación que al bajar del escenario se encontraron con una paga. Era la primera vez que cobraba por hacer lo que tanto le gustaba. Fue el aperitivo, antes de meterse en el corazón de los argentinos.La historia de La Sole con Cosquín va mucho más allá de la frustración del ‘95 y la explosión del ‘96. Se remonta a su niñez, a los juegos en su casa de Arequito y a los sueños de ser artista, como contó en un programa especial en el que celebró sus veinte años como profesional: “Escuchaba estos festivales en la radio, me acuerdo de pararme en la cama, con el desodorante de mi mamá como micrófono, y cuando presentaban a Horacio Guarany, subía el rugido de la gente y cerraba los ojos y me imaginaba que era para mí”.El sueño de la piba iba a llegar, no sin algunos tropiezos. Desde los ocho años tocaba y tocaba hasta que un día su padre, Omar, tomó la decisión: “Nos vamos a Cosquín”. Allá fueron los Pastorutti, con Soledad y su hermana Natalia, a la carpa oficial. Su show empezó a correr de boca en boca y llegó a oídos de los artistas, entre ellos César Isella, que la apadrina.César estaba programado con su banda para la noche del cierre, ni más ni menos, y la invitó para que cante un tema. Allá fue La Sole, con su poncho al hombre y sus ilusiones de niña. Pero antes de cruzar el último telón, alguien la frenó. “Hay una ley que los menores de 15 años no se pueden exponer”, le dijeron. Con su hermana Natalia, se sentaron en los adoquines de la plaza, al otro lado del escenario, mientras escuchaban el clamor del público. Todavía no era para ella, y volvió con algo de vergüenza al pueblo. Sentía que les había fallado.Año 1997: Julio Mahárbiz presenta a Soledad en su primer Cosquín (Infobae)La frustración fue tan grande que para el verano del ‘96 papá tuvo que insistir para volver a Cosquín. Se presentaron en la misma peña y esta vez el corrillo llegó a oídos del intendente, que gestiona para que interprete un tema en la transmisión televisada. “Se llama simplemente, Soledad y la recibimos con el aplauso de todos. Que sea con suerte, querida”, la presentó el histórico Julio Márbiz.Hicieron “A don Ata”, el homenaje a Atahualpa Yupanqui que se convertiría en su clásico y que tenía un pequeño ritual. Una noche durante un concierto en Villa Gobernador Gálvez, el público estaba aplacado y no había manera de levantarlo. Hasta que la jovencita divisó desde el escenario como un hombre mayor se quitaba el abrigo y lo empezaba a revolear sobre su cabeza.Ella lo imitó con su poncho, y fue tal la respuesta de la gente, que lo empezó a repetir en cada chacarera. En Cosquín estaban enterados de este juego, y le aconsejaron que no lo hiciera; pero antes que se cierre el telón, y con rebeldía adolescente, lo tomó del piso empezó a agitarlo sobre su cabeza. Ya nada volvió a ser lo mismo.Terminaron siendo cuatro canciones en vez de una, y comenzó una locura a nivel nacional. La vuelta a Arequito esta vez fue sin vergüenza y en autobomba: “Había Dos mil personas en la calle del pueblo, las mismas personas que veía todos los días”, recordó la Sole, que reflexionó sobre los recuerdos de esa noche de fantasía.“Fue un comienzo de Cenicienta, después vino toda una parte que no entiendo nada, porque el éxito no se disfruta, te agobia”, reconoció. Pero la noche de Cosquín había sido mágica e inolvidable: “No sé si hay otro momento en mi carrera que haya superado esa sensación. Realmente sentí estaba en un cuento, no era real”, confesó. Pero lo era. En su mano había un micrófono y no un desodorante. Y los aplausos, esta vez eran para ella.SEGUÍ LEYENDO:Soledad Pastorutti: “Sigo sufriendo por la muerte de Diego Maradona”“Pequeños Gigantes”: Susana Giménez, conmovida hasta las lágrimas por una cantante de 11 años

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Griselda Siciliani: “Me han encantado hombres machistas”

Griselda Siciliani a días de recibir su primera nominación a los premios Goya (Infobae)Feliz, sonriente y recién instalada en una casa que alquiló para pasar unos días de vacaciones en el Gran Buenos Aires, Griselda Siciliani festeja su primera nominación a los Premios Goya.Mientras su hija, Margarita, salta con su hermano -Toto Kirzner- en una cama elástica en el jardín, la actriz no sale de la emoción tras haber sido una de las elegidas para la categoría revelación en uno de los galardones más importantes de España. No es para menos: hace tiempo que Griselda fantaseaba con la idea de volver al cine. Y fue nada más y nada menos que el director catalán Cesc Gay quien la sedujo con la propuesta de Sentimental. El filme -que se terminó de rodar días antes de que estallara la pandemia- cuenta con Belén Cuesta, Alberto San Juan y el multipremiado Javier Cámara.Pero Siciliani no solo disfruta su gran momento profesional: al proyecto en México en el que viene trabajando y del que tiene prohibido hablar se suma también la emoción por su militancia feminista: “Siempre voy a festejar más la legalización del aborto. Mejor un bien para todas que uno para mí sola”, dice, sincera y comprometida, luego de ponerle el cuerpo a la lucha, y respecto a cuál de las dos noticias festejó más. Aunque agrega: “Para no ser hipócrita, las alegrías personales son muy hermosas. Y los premios, siempre que te tocan, son una alegría”.“Siempre me voy moviendo por el deseo -le dice a Teleshow-. Por supuesto que hay algo que jamás podré dejar: el escenario. Pero tenía muchas ganas de hacer cine y nunca había encontrado el proyecto, ni la película que fuera para mí, ni el personaje. Había tenido muchas propuestas. Hice El último Elvis, con Armandito Bo, su ópera prima, y esa fue una experiencia tan hermosa que después me costaba elegir alguna otra cosa. Cuando vino mi manager con la propuesta de Cesc Gay, me fascinó”.”Sentimental” la película que protagoniza Griselda Siciliani (Infobae)—La película ya se estrenó en España. Cuando se estrene en la Argentina ya vas a tener el Goya en tus manos…—(Risas) ¡Ay, ojalá! Te juro que parece trillado, pero ni siquiera lo pienso porque yo siento que ya gané. Estoy hablando con vos y te estoy dando la nota como que gané. Les mando un beso a las otras nominadas (risas). ¡Ya está! Estar nominada es muchísimo.—El año pasado aparecieron imágenes de tu hermana, Leticia Siciliani, usando un Martín Fierro para algo que no recuerdo bien, pero era bastante doméstico…—(Risas) Para terminar de clavar. Había un enchufe que no funcionaba bien: no sé, le faltaba algo como para empujarlo un poquito. El Martín Fierro es pesado y sirve mucho para trabar puertas; tiene muchas utilidades. El Goya también siempre puede servir para algo. No es desestimarlo. Siempre después lo tenés ahí: es un objeto y, cuanto más lo usás, más lo valorás.—¿Cuál fue el mensaje de felicitación que te puso más contenta una vez que llegó la nominación?—Muchos. Muchos. Bueno, en principio los de mis compañeros de la película porque se vuelve una cosa muy interna: las nominaciones son nominaciones de todos. De hecho, está nominada a mejor película, mejor guión adaptado, Javier a mejor actor y Alberto San Juan como mejor actor de reparto.—¿Qué aprendizaje te dejó este año que pasamos?—Aprendizajes, miles. Y también incertidumbres. Y locura y todo. Llanto y alegría, también. Agradecimiento por la que te toca. Porque debo decir que estoy sana, mi familia está sana, y viendo alrededor que muchos tuvieron que despedir a seres queridos, muchos la pasaron mal, se enfermaron… Y aprendizaje, para mí en lo personal, por mi tipo de neurosis: me hizo aprender a estar sin planear nada. No se puede planear, incluso teniendo planes. Todo lo tomás con pinzas. Es ponerse en el momento presente hacia eso, pero sabiendo que puede cambiar. En realidad es así siempre, pero uno vive planeando.—¿La maternidad ya te había traído algo de eso: entender que no está todo tan controlado como uno supone y que hay cosas que las define otro?—Hay algo de eso, que es lo mejor y lo peor de la maternidad: ni se piensa. O sea, si mi hija tiene fiebre ni me importa si tengo que estudiar… Hay algo que no me pongo a evaluar. Con las cosas que pasan en el mundo, uno tiende a pelear un poquito más. Mi hija tiene 8 años y medio, y no me acuerdo mucho cómo era yo antes. Me acuerdo un poco, pero me cuesta pensar qué hacía todo el día. Trabajaba mucho más, por supuesto. Pero en qué pensaba… Hay un lugar tan enorme que empieza a ocupar un hijo que te cambia por completo. También aprendí que no a todas nos pasa lo mismo, que no a todas nos cambia por completo. Que a muchas nos cambia para peor. Que no todo el mundo quiere ser madre. Que no a todo el mundo le gusta ser madre cuando lo es, más allá que lo haya deseado. Que algunas no lo desean. Que pueden pasar un montón de cosas. Entonces, cuando sos mamá es una experiencia fuertísima y hay que estar ahí, alerta, a ver cómo te pega.Griselda Siciliani: “Mi hija tiene 8 años y medio, y no me acuerdo mucho cómo era yo antes” (Infobae)—¿Cómo anda Margui?—Margui a mí me pegó que me vuelvo loca. Margui es espectacular, ¡pero qué sé yo! ¿Qué voy a decir yo? Es una maestra total.—¿Te ponés brava con los límites o es todo juego y todo fiesta en casa?—No me pongo muy brava con los límites. A veces, por ahí debería un poco más. Pero supongo que lo habré hecho en los primeros años. No sé, supongo. O fui bendecida por la personalidad de una hija que tiene sus regulaciones, lo más tranquila: ella está en la suya. No es alguien a quien le tenga que andar poniendo mucho límite.—¿Cómo te llevaste con sus clases virtuales?—Pésimo (risas). Pésimo, pésimo. Yo, además, soy cero virtual. O sea, para hacer este Zoom tengo que concentrarme muchísimo.—Sabés que te convertiste en la soltera más codiciada de la Argentina, ¿no?— (Risas) Se me ocurren por los menos 20 más codiciadas que yo, mirá.—En el mientras tanto, te van adjudicando romances.—Mientras tanto, claro.—Igual, lo que te adjudican está bastante bien…—¡Siempre! Sí, sí, sí. No me han adjudicado ningún papelón (risas).—¿Hay muchos papelones si mirás en tu pasado?—No. Alguno que otro. Pero poco, poco…—¿Te enojaron las versiones sobre Pocho Lavezzi?—Creo que me lo han preguntado tanto ya que me da vergüenza porque además él tiene una novia. Es un amigo. Yo puedo contestar con humor pero después me da un poco de pudor verme en el título y que esa persona se tenga que ver ahí.Griselda Siciliani “Siento que en cualquier momento me voy a enamorar de alguien porque es mi naturaleza” (Infobae)—¿Para qué sos consciente de que no servís?—¡Huy! Para las tareas del hogar. En esta pandemia me he dado cuenta lo desastre que soy. Intento, le puse mucha garra a todo: a la cocina, a la limpieza, al orden. Pero no es lo mío. No lo hago con facilidad. O cuando hago las cosas bien en ese ámbito, me siento tan genial, me siento como que ahí sí me tienen que nominar (risas). Con las cosas que la gente hace todos los días, bien. Me frustra, me siento muy torpe.—¿En qué sos la mejor? ¿En qué sabés que sos genial?—No sé si tanto como genial, pero creo que en los vínculos con la gente que quiero, me puedo felicitar bastante.—¿Choluleaste a alguien alguna vez?—A Maradona. Siempre muy fan desde chiquita, tenía su foto en mi habitación. Me acuerdo que era preadolescente, a los 13, Mar del Tuyú, entrenaba Diego no sé por qué, con qué equipo, mi hermano se debe acordar, porque fuimos caminando un montón de cuadras hasta el entrenamiento para verlo de lejos. Siempre lo seguí. Después, cuando lo pude ver más de cerca, por supuesto que… imaginate. Y Diego además era distante, imagino qué pobre hombre: habrá vivido toda una vida con gente pidiéndole cosas. Me acuerdo del Martín Fierro, que yo lo vi cuando hizo La noche del Diez y estábamos en la misma categoría, revelación, y yo me acerqué a decirle que lo adoraba, que desde chica no sé qué, y fue muy hermoso, muy simpático, me dijo unas palabras hermosas, muy cálido. Estaba muy bien en esa época.—¿Le pediste la foto a Diego?—Por supuesto. Lo choluleé de arriba a abajo.—Este año tomó mucha exposición tu hermana Leticia. ¿Cómo lo viviste?—Con emoción. Cuando la veo contenta a ella no me importa lo que haga. La veo feliz. Es mi hermana menor, somos seis; hago un trabajo para poder verla ya como la adulta que es, tiene 28 años. Pero es mi hermana chiquita y si la veo mal, me pongo mal. Y si la veo bien, me pongo feliz.—¿Cómo viviste como actriz, y con el vínculo que vos tenés, el año difícil que atravesó Polka?—Polka venía atravesando varios años difíciles. No era una novedad: era algo que venía así, como una rueda que se iba agrandando, y la pandemia la liquidó. Y sí, es doloroso. Siempre que un espacio así deje de existir o peligre su existencia es doloroso para todos. Por mi vínculo más por lo personal con Adrián (Suar), por estar atenta de que el papá de mi hija esté bien, y cómo le pega.—Por un lado es la empresa de su vida, pero además es una productora que cambió la forma de hacer televisión en la Argentina.—Sí. A lo que me pasa cuando pienso en Polka es que más allá de Adrián lo primero que me aparece es mi experiencia. Fue mi primera experiencia en televisión y fue tan buena que me quedé en la televisión. Yo estaba en el teatro, nunca pensé que me iba a gustar la tele. Así que me duele. Pero nos duele a todos por igual: a mí, por supuesto, me preocupa que Adrián esté bien, que sea feliz y que pueda hacer lo que tenga ganas de hacer porque es mi familia, pero me parece que me duele igual que nos duele a todos los actores.—Lograron armar una muy linda relación con Adrián como papás de Margarita y siendo familia. En ese querer que el otro esté bien, ¿quién de los dos creés que se banca más que el otro se ponga de novio?—No, me parece que los dos, eh… Me parece que a ninguno de los dos le molestaría que el otro… De hecho, bueno, ha pasado la vida, pasaron muchos años ya. Se entere uno o no, hay cosas que ocurren. No puedo contestar por él. Por mí, te diría que yo deseo que se enamore, que sea feliz, que esté con una mujer que lo ame, que lo valore, porque se lo merece. Y yo también estaría feliz, te lo digo con total honestidad.—Son gente muy civilizada.—(Risas) ¿No debería ser así? Digo, cuando pasó un montón de tiempo, tenés un hijo, decís: “¿Dónde se fue todo eso que había?”. Para mí, se transforma y se convierte, no sé si en una amistad, pero sí en un vínculo muy familiar, como de una cosa de una confianza y de un amor familiar que perdura. Para mí van hacia ahí los vínculos de pareja, cuando tenés hijos sobre todo. Por ahí si no tenés hijos, no te ves más. ¡Besito enorme!—Hoy, ¿en qué andás? ¿estás soltera?—Cómoda. Comodísima. Estoy bien, estoy soltera. Sola.—¿Con ganas de conocer a alguien o disfrutando muchísimo estar sola?—Las dos cosas: disfrutando muchísimo de estar sola y podría conocer a alguien. Siento que en cualquier momento me voy a enamorar de alguien porque es mi naturaleza.—¿Sos muy enamoradiza?—Sí, soy flashera. O sea, en cuanto hay alguien que es, es; y voy ahí como un caballo. Ya sé que en algún momento me va a llegar esa… Por eso es como que, no sé, tengo cierta tranquilidad. No estoy buscando, ni mirando a ver quién hay; no me ocurre.—¿Qué no tiene que hacer de ninguna manera alguien que te quiera conquistar? ¿Cuál sería el peor error?—Bueno, la solemnidad es algo que me repele. Me muero. Alguien que sea solemne, que no tenga humor.—Me imagino que un hombre machista tampoco, de ninguna manera.—Bueno, no sé. Machistas somos todos, así que… (Risas).—Es verdad: todos todavía tenemos ciertos comportamientos machistas. Pero apuntaba a que le moleste el feminismo.—Bueno, ya eso es loco: si le molesta el feminismo… Porque el machismo lo tenemos todos, nacimos y nos criamos. Aunque trabajemos con eso y aunque pensemos lo que pensemos estamos hechos de patriarcado, y ahí estamos tratando. Así que no, seguramente no: me han encantado hombres machistas. Olvidate, eso no. Ahora, que estén en desacuerdo con el feminismo, ya me parece raro. Que alguien esté en desacuerdo con la igualdad, con la equidad, decís ”¿por qué?”. Eso sí. Espero ni conocer gente así.—¿Cuál sería una gran primera cita?—Comer, siempre.—Qué festejo que haya salido la legalización del aborto.—Sí, que emoción ese día, ¿no?—¿Pensaste que salía?—Yo pensaba que sí. Pero sobre todo por esto: por pensar ya es hora. Estamos en 2021. Es como que atrasamos mil años, si no. Ya era hora. Pensaba que me hubiese resultado muy loco, muy fuera de tiempo que no saliera.—¿Qué placeres culposos te permitís?—No soy muy culposa con los placeres. Que vengan, los permito. De todas índoles.

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Marcelo Tinelli compartió un blooper de Guillermina Valdés: “El deporte perdió a una gran figura”

El blooper de Guillermina Valdés que compartió Marcelo Tinelli (Infobae)Allá por principios de los ‘90 había un programa de televisión llamado Videomatch. Lo conducía un joven periodista deportivo llamado Marcelo Tinelli y apostaba a ser un resumen bien variado de disciplinas de todas partes del mundo, para lo que contaban con un un especialista para cada rama. Con el tiempo, empezaron a intercalar algunas situaciones insólitas. Bloopers, en idioma inglés, un neologismo que no tardó en instalarse en el lenguaje cotidiano. Los bloopers empezaron a ganar cada vez más espacio dentro del programa. Ya no eran solo goles en contra, algún tropezón en una carrera con vallas o un choque en cadena en una prueba ciclística. En el programa empezaron a recibir imágenes de la audiencia que reflejaban situaciones cotidianas: un cumpleaños que terminaba con la torta incendiada, un perro que hacía sus necesidades en un lugar inconveniente. 30 años después, Marcelo Tinelli es el conductor más importante de la televisión argentina y su esposa, Guillermina Valdés, una reconocida modelo y empresaria. Si pudieran trasladarse tres décadas en el tiempo, sabrían que tienen en sus manos un material televisivo. Cortarían el VHS, lo mandarían a los estudios de Telefé a nombre de Videomatch y a esperarían a la medianoche para verse en pantalla.Marcelo y Guillermina volvieron a estar juntos después de una breve separación (Pablo Riggio/) Pero son tiempos de redes sociales y los códigos son otros. En su cuenta de Instagram, en la que tiene más de ocho millones de seguidores, Tinelli compartió un video retro que motivó las carcajadas de propios, extraños y la mismísima protagonista, que no es otra que Guillermina Valdés.El hecho ocurrió hace unos años en las pistas de Aspen, Colorado, durante unas vacaciones en la que la pareja asistió a una clase de esquí. Una voluntariosa Guillermina, vestida toda de negro, hace sus primeras armas en la nieve, mientras otro grupo hace lo propio. Algunos están caídos, otros por caerse, otros mantienen el equilibrio. Pero dejemos que la historia la cuente el propio Marcelo:“Quiero mostrarles el comienzo y el final de la exitosísima carrera como esquiadora de mi amor Guillermina Valdés, hace unos años en Snowmass”, escribió el conductor acompañando el video. “Es la de negro, que se lleva puesto a un pobre chico que disfrutaba de su snowboard. El deporte perdió a una gran figura. Una pena”, completó Tinelli. No cuesta mucho asociar el relato a la histórica locución de aquellos bloopers de madrugada.Guillermina y Marcelo, enamoradísimos. (Pablo Riggio/) Hagamos el intento: “Ahí viene la esquiadora por el centro de la pista, viene muy segura haciendo equilibrio, ahí va a doblar, cuidado que se le complica…. A ver vos querido, el del snowboard, correte pibe que te lleva puesto, cuidadooooo”. Buena parte del clan Tinelli-Valdés entendió el juego y se sumó al chiste, empezando por la propia Guillermina, que se rio de ella misma: “La pista no tenía bajada, eso es lo peor”. Micaela, una de las hijas del conductor con Soledad Aquino, fue más cauta: “Me tenté”, mientras que su hermana Candelaria fue más elocuente: “JAJAJAJAJAJA me tenté”.Con este recuerdo retro, la pareja ratifica su buen momento después de un 2020 de turbulencias. A finales de junio, y después de una serie de rumores cada vez más intensos, anunciaba en su cuenta de Instagram su separación de Guillermina después de casi ocho años en los que fueron papás de Lorenzo.Pero la tormenta duró menos que el invierno y para principios de agosto comenzaron a aparecer los rumores, pero esta vez de reconciliación, cuando Teleshow adelantó que estaban intentando un acercamiento. Casi un mes después, Marcelo lo confirmaba en diálogo en Intrusos con Jorge Rial, cuando las redes ya habían hablado y la reconciliación era un secreto a voces. SEGUÍ LEYENDOMiguel Ángel Cherutti se quebró al hablar Luján, su hija que se casó a los 18 y se fue a España: “Hace tres años que no la veo”La indignación de Nicole Neumann por el bullying a una de sus hijas en su country: “Vengan a tocarme el timbre que les explico”

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Matt Dillon, el actor rebelde que huyó del estrellato y se negó a ser un sex simbol

Cuando se le pregunta por la fama suele citar a Jack Kerouac, la define como “los periódicos de ayer arrastrados por el viento en la calle Bleecker”, REUTERS/Yara Nardi (YARA NARDI/)A la mayoría de los chicos les gusta escuchar historias que parecen reales protagonizadas por seres irreales. Pero en la casa de los Dillon no era necesario recurrir a la fantasía para lograr un relato interesante. Alcanzaba con desempolvar la historia de Alex, el tío abuelo. Al hermano de la abuela, sus sobrinos nietos no lo conocieron porque murió en un tonto accidente de tránsito. Sin embargo, seguía vivo en sus creaciones, Jim de la Jungla y sobre todo Flash Gordon, dos de las obras más reconocidas del cómic estadounidense. Metido en ese mundo imaginario creado por su tío abuelo, Matt Dillon pronto supo qué haría con su vida: mostraría mundos irreales sin dejar de ser una persona real. A diferencia de Alex, él no sería dibujante sino actor, pero con una salvedad: jamás sería famoso.Matthew Matt Dillon creció en Nueva York. En su casa se respiraba una linda mezcla de estabilidad y creatividad, de bullicio y organización. Su papá, Paul era director de ventas pero también un pintor apasionado. Mary Allen, su mamá era la que se encargaba de cuidar, criar y malcriar a sus seis hijos.Su carisma, entre rebelde e inocentón le abrió las puertas de Hollywood (Grosby)En la escuela secundaria, Matt comenzó a actuar en puestas teatrales. Fue en los pasillos del colegio que se cruzó con un cazatalentos que quedó impactado con ese muchacho de aspecto indolente al que le interesaba más el béisbol que estudiar y le recomendó ir a un casting. “Nunca pensé que me escogerían. En realidad acudí porque me libraba de ir a clase un día”.Pero lo que parecía una “rateada justificada” se transformó en oportunidad. Era 1979 y con 15 años lo eligieron para participar en la película Over the Edge, que contaba la historia de un grupo de adolescentes aburridos que se dedicaban a las drogas, el sexo y destrozar propiedad ajena. La película sería la favorita de un músico que marcó los 90: Kurt Cobain, quien le rindió tributo con su canción Smells like teen spirit.Smells like teen spirit de Nirvana, el tema inspirado en el personaje de Dillon (Infobae)Matt era ideal para encarnar ese personaje pero en su vida real estaba absolutamente alejado de ese estilo pendenciero. No dejaba de ser un buen chico criado en una buena familia católica. Al año siguiente formó parte de otras dos películas para adolescentes, Little Darlings y My Bodyguard.En el medio le ofrecieron protagonizar la historia de dos púberes náufragos que crecen en una isla. Cuando Matt leyó el guión le pareció que debía pasar demasiado tiempo desnudo y rechazó el papel. Así se perdió de protagonizar La laguna azul con Brooke Shields. Jamás se arrepintió. Comenzaba a demostrar que prefería contar una buena historia que ser una estrella.Al terminar el secundario decidió sumarle formación a su talento natural. Un periodista lo comparó con Marlon Brando y él preguntó quién era. Así fue como se inscribió en el Actor’s Studio. Si la vida hasta ese momento le sonreía decidió directamente llevarlo en andas. Nada más ni nada menos que Francis Ford Coppola se fijó en él para filmar El primer año del resto de nuestras vidas. El director de El padrino dijo que le recordaba “a los jóvenes inconformistas de los 50”. Así integró la película junto con Tom Cruise, Ralph Maccio, Rob Lowe, Patrick Swayze y Emilio Estévez. Un periodista los bautizó los Brat Pack, algo así como “banda de mocosos” jugando con la famosa Rat Pack (pandilla de ratas) de Frank Sinatra y sus amigos.Coppola descubrió una brillante generación de actores, encabezada por Tom Cruise, Matt Dillon, Emilio Estévez, Rob Lowe , se los llamó los Brat Pack (Grosby)Jóvenes, talentosos, sus personajes rompían el molde del adolescente inocentón para mostrar a otros inconformistas, algo apáticos que distinguían amor de sexo y valoraban la amistad sobre todo. Así se convirtieron en ídolos y modelos de una generación. Sus rostros se replicaban en pósters, carpetas. Cientos de adolescentes se enamoraban de ellos y Matt era uno de los favoritos. Más que Brat Pack eran los Testosterona Pack.Las películas se sucedían. Filmó La ley de la calle, junto a Mickey Rourke y Diane Lane, The Flamingo Kid, Agente doble en Berlín, con Gene Hackman al que tomó de mentor, Mano de oro, junto a Diane Lane, Tommy Lee Jones y Bruce Dern, Kansas, dos hombres, dos caminos, con Andrew McCarthy y Drugstore cowboy de Gus Van Sant.Comenzaba la década del 90 y Dillon ya estaba grande para póster de cuarto adolescente pero no tanto como para actor consagrado con estrella en Paseo de la Fama. Era el momento de ver para qué lado rumbear con su carrera y decidió un rumbo que desconcertó a más de uno. Fue parte de Juegos salvajes con Denise Richards y Neve Campbell, actuación que quedó desdibujada por la escena lésbica de esas musas de los 90.”Juegos salvajes”, película en la que trabajó con Denise Richards y Neve CampbellEn 1993 viajó a Cuba y se enamoró de la música de la isla. Ese amor se transformó en una relación consolidada. De curioso entró a una tienda de discos de la calle Neptuno en La Habana. “Era como estar en la gloria”, recuerda de aquella primera vez. Aunque la mitad del tiempo “ni sabía lo que compraba” adquiría todo disco con la inscripción mambo o montuno, hasta que chocó con un vinilo de Francisco Fellove Valdés, un cantante y compositor nacido en 1923. “Fellove era un espíritu libre, y creó un estilo increíble de scat afrocubano al mezclar las influencias de los grandes improvisadores estadounidenses —Cab Calloway, Louis Armstrong o Ella Fitzgerald— con ritmos como la guaracha, la rumba, el mambo o el chachachá”, explicó en una entrevista en El País mostrando que lo suyo era conocimiento y no solo entusiasmo de turista.Ese viaje despertó dos pasiones, una por la música de la isla y la otra por comprar todos los vinilos disponibles. Hoy cuenta con una de las colecciones más grandes del mundo. “Cuando choqué con la música afrocubana, ya no quise saber de otra. ¿Qué tiene esta música que te vuelve loco? Sabor, sabor, sabor, y nada más”. Y se explayó todavía más: “Cuba es un milagro, una isla pequeña con una música increíble. Cuando aterrizas allí caes automáticamente rendido a su sonido, su ritmo, su forma de entender el mundo”.”La etiqueta de sex symbol para mí era una superficie, no era algo con lo que me pudiera identificar. Por supuesto, estaba bien tener la adulación de todas esas chicas jóvenes; no lo rechazaba del todo. Pero decidí tomar un camino que me llevara a hacer lo mejor que pudiera con lo que tengo. Las oportunidades para ello no siempre son buenas, y eso ha tomado más tiempo” EFE/EPA/FRIEDEMANN VOGEL/Archivo
(FRIEDEMANN VOGEL/)Su pasión por Fellove lo llevó no solo a contactar al músico que vivía en el anonimato en México, y además ignoraba quién era Dillon, sino a contar su historia. Así se embarcó en El gran Fellove, un documental que le tomó 21 años y, como señala El País, “trasciende la historia humana de este cantante y compositor singular para convertirse en la historia de la grandeza de la música popular cubana y de unos artistas que, como Fellove, hicieron su carrera en el exilio sin perder la raíz, siendo fieles hasta el final a la música tradicional cubana, como una filosofía de vida”.Entre viaje y viaje, Dillon siguió filmando. En 1998 lo convocaron para ser parte de Loco por Mary, la comedia dirigida por los hermanos Bobby y Peter Farrelly y protagonizada por Ben Stiller y Cameron Diaz. Fue en el rodaje que se enamoró de Cameron, la muchacha con cara de ángel y actitudes de diablita. Solían esconderse para fumar marihuana. Tuvieron un romance corto, pero que todavía se recuerda. Fue el único que trascendió. Dillon levantó un muro sobre su vida. Jamás se volvió a mostrar en pareja. Hasta el 2004 cuando se conoció que estaba con la actriz italiana Roberta Mastromichele. Lejos de posar en alfombras rojas se los suele encontrar en pequeños clubes de jazz de Nueva York, recorriendo ferias mientras buscan vinilos o comiendo alguna pasta en Little Italy.No usa redes. “Estoy seguro de que hay alguna cuenta con mi nombre, pero yo no utilizo eso. Es una de las cosas que quizá me gustaría tener, pero que por ser famoso creo que no debo. Tengo mi e-mail, que es relativamente fácil de conseguir, y la gente a veces me manda cosas”. Otra de sus decisiones fue jamás abandonar Nueva York. “No es que no me guste Los Ángeles pero miro a Hollywood y me parece muy triste. Es realmente patético lo que veo, delirante. Hay más oportunidades que nunca ahí fuera para contactar con la realidad y la mayor parte de lo que se hace es basura”. Vive en un departamento del Upper West Side de Manhattan, es fanático del equipo de béisbol de los Mets y suele correr por el Central Park.“Siempre me han interesado los papeles complejos y conflictivos, los personajes con carácter” quizá por eso hizo todo lo posible y lo consiguió por no interpretar papeles de hombre pintón. Con más de 50 películas filmadas, su carrera se puede definir como ecléctica o extraña. Fue un policía racista en Crash por la que casi se lleva un Globo de Oro para luego aparecer en la remake de Herbie, con Lindsay Lohan.En 2003 se animó a dirigir La ciudad de las sombras que narra la relación de un delincuente neoyorquino con un estafador. Parte de la acción transcurre en Camboya, nación que le fascinó a Dillon luego de conocerla, diez años antes en unas vacaciones con amigos. Preparar la historia de estos “hombres desesperados en tierras extrañas” le llevó cinco años Lo más difícil fue lograr los permisos para filmar. Desde principios de los 70, los equipos estadounidenses tenían prohibido grabar en Camboya. Matt lo consiguió. “Lo que más miedo me daba era dirigirme a mí mismo. Me peleaba con esa idea todo el tiempo. Pero confié mucho en el monitor de video y en los otros actores”. Además confió en los consejos de Francis Ford Coppola y Gus van Sant, porque si vamos a buscar un asesor que no sea un cuatro de copas.Francis Ford Coppola, Matt Dillon, and Dennis Hopper in Rumble Fish (1983)Cuando da entrevistas también juega con los márgenes. Si le preguntan por sus tareas solidarias responde que “Los actores necesitamos estas cosas para quitarnos mierda de la cabeza” y si la pregunta es por alguna película donde la crítica lo aclamó, la respuesta será “no es mi favorita” mientras reafirma “quiero respeto como actor, no como cara bonita” y se muestra “satisfecho” de formar parte del 5 % de los actores estadounidenses que “pueden vivir de lo que les apasiona”.Cincuentón sigue recalcando que nunca se interesó por “ser una gran estrella”, sino que “vive cada día” para “interpretar personajes como si fueran reales”. Y si quedan dudas vuelve a enfatizar: “El anonimato es un lujo que muchos dan por supuesto, y no es así. Sin embargo, la fama es un fenómeno extraño para el que nadie te prepara. No significa nada para mí. No es importante”. Así que, como dice la canción del cubano Alejandro Filio “habrá que creer, habrá que creer” o en este caso habrá que creer… le.Dice no creer en el matrimonio. Jamás se casó ni tuvo hijos. REUTERS/Guglielmo Mangiapane (GUGLIELMO MANGIAPANE/)SEGUÍ LEYENDOBrendan Fraser: del éxito y la fama a una espiral de lesiones, tristezas y un abuso silenciadoSinatra y los Rat pack: el grupo de atorrantes talentosos que paralizaba Las VegasLa reflexión de Florencia Peña sobre los músicos que acompañaron la asunción de Joe Biden: “Los artistas apoyando allá son capos; acá, chorros”

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Valeria Mazza habló de la pandemia desde Punta del Este: “Decir que la escuela es un lugar de contagio no va más”

Valeria Mazza quiere que vuelvan las clases presenciales (Video Intratables, América) (pkablan@infobae.com/Infobae)“Estoy aquí en Punta del Este desde principios de diciembre. Nos hisopamos y cumplimos con la cuarentena. Tenemos casa acá hace muchos años. Reunimos a la familia. Es parte de nuestra costumbre. Venimos hace más de veinticinco años. Lo lógico era venir. Todo el año estuvimos en Buenos Aires. No viajamos a ningún lado. Tenemos residencia uruguaya, así que disfrutamos aquí de Las Fiestas”, contó Valeria Mazza sobre su estadía en el país vecino mientras compartía las novedades de Valeria Mazza Casa, el proyecto que ideó con la empresa de diseño e interiores Walmer.Desde Uruguay, dónde lanzó la propuesta de decoración con una línea de interiores de vanguardia y herencia italiana que incluye muebles y objetos de iluminación, la modelo habló con Intratables, por América. “Entramos y se cerró el país cerca del veinte y pico de diciembre. Nadie más pudo entrar, excepto los que tenían pasajes ya comprados. Se ve una Punta del Este distinta… tranquila. Argentinos, poquísimos. No hay eventos sociales, más que juntadas en las casas. Mucho al aire libre”, contó Valeria mientras caminaba por la tienda ambientada con sus muebles. Además agregó: “La gente se cuida. Ellos estuvieron todo el año abiertos. Ahora están muy preocupados. Al revés que nosotros, que estuvimos todo el año encerrados y ahora hemos perdido el respeto por la enfermedad, por todo… Esto no pasó. Tenemos que seguir cuidándonos. No se si es cansancio, que la gente piensa que no va a ser tan dramático… Yo sigo con un poco de miedo. No me gustaría contagiarme”.Valeria Mazza lanzó su línea de decoración (Foto: Pablo Kreimbuhl) (PABLO KREIMBUHL/)Consultada por Diego Brancatelli sobre cómo veía la situación en el país vecino, Valeria agregó: “Hasta fin de enero el país va a estar cerrado. Esto se ve en todos lados. Pero hay sectores. El fin de semana pasamos por la rambla en Montevideo y estaba estallada. En Punta del Este hubo gente el fin de semana de Las Fiestas, pero ahora vas a la playa y el distanciamiento social es natural porque no hay gente”.En ese marco, Ernestina Pais le preguntó cómo hablaba de la pandemia con sus hijos adolescentes. “De frente, con toda la información. Somos muy claros. Tengo dos que ya son mayores de edad. Así que les decimos: ‘Esto es lo que yo creo, pero sos adulto, hacete responsable de tus decisiones’. Nosotros los educamos para tomar decisiones desde chicos. Esta es una decisión importante, porque tiene que ver con la vida de ellos y con la de quienes los rodean”, apuntó la modelo en relación a Balthazar (21), Tiziano (18), Benicio (15) y Taína (12).Valeria Mazza con Alejandro Gravier y sus hijos (Foto: @valeriamazzaok)A cargo de la conducción del programa, Paulo Vilouta quiso saber cómo veía la posibilidad de la vuelta a clases. “Llevamos un año hablando del tema de la educación en época de pandemia. Los chicos tienen que volver a la escuela. El tema es que sigamos hablando hoy de cómo vuelven, cuando tendríamos que habernos preparado desde marzo del año pasado. Yo creo que las escuelas tienen que estar abiertas”, respondió con contundencia. Y agregó: “Decir que la escuela es un lugar de contagio, cuando los chicos están en las plazas, en las playas, en las fiestas, clubes… ¡no va más! Tienen que volver. Lo que pasa es que también la pandemia ha puesto sobre la mesa la desigualdad que hay. Entonces hablábamos de la conectividad o de la situación edilicia. El tema es ver con la situación que tenemos, cómo nos organizamos para que los chicos vayan a la escuela”. Luego contó que, cuando empezó la pandemia, tanto ella como su marido, Alejandro Gravier, frenaron por completo sus actividades laborales porque ninguno de los dos son trabajadores esenciales.Finalmente, cuando Brancatelli le pregunto si se daría la vacuna, Valeria contestó con una sonrisa: “¡Ay, no sé! No lo tenía pensado… Pienso que la posibilidad de vacunarme va a llegar dentro de mucho tiempo. Entre los esenciales, las personas de riesgo, la gente mayor… Pero consultaría con mi médico. Si mi médico me dice ‘vacunate’, me vacunaré”.SEGUÍ LEYENDO Rocío Oliva en la mira: medio millón de dólares en transferencias y tarjetas de crédito que habría usado tras la muerte de Diego MaradonaChiche Gelblung se dio la vacuna china y contó su experiencia: “Participé del protocolo como voluntario”Damián Betular explicó por qué Claudia Villafañe superó a Analía Franchín en la final de Masterchef Celebrity

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Valeria Mazza habló de la pandemia desde Punta del Este: “Decir que la escuela es un lugar de contagio no va más”

Valeria Mazza quiere que vuelvan las clases presenciales (Video Intratables, América) (pkablan@infobae.com/Infobae)“Estoy aquí en Punta del Este desde principios de diciembre. Nos hisopamos y cumplimos con la cuarentena. Tenemos casa acá hace muchos años. Reunimos a la familia. Es parte de nuestra costumbre. Venimos hace más de veinticinco años. Lo lógico era venir. Todo el año estuvimos en Buenos Aires. No viajamos a ningún lado. Tenemos residencia uruguaya, así que disfrutamos aquí de Las Fiestas”, contó Valeria Mazza sobre su estadía en el país vecino mientras compartía las novedades de Valeria Mazza Casa, el proyecto que ideó con la empresa de diseño e interiores Walmer.Desde Uruguay, dónde lanzó la propuesta de decoración con una línea de interiores de vanguardia y herencia italiana que incluye muebles y objetos de iluminación, la modelo habló con Intratables, por América. “Entramos y se cerró el país cerca del veinte y pico de diciembre. Nadie más pudo entrar, excepto los que tenían pasajes ya comprados. Se ve una Punta del Este distinta… tranquila. Argentinos, poquísimos. No hay eventos sociales, más que juntadas en las casas. Mucho al aire libre”, contó Valeria mientras caminaba por la tienda ambientada con sus muebles. Además agregó: “La gente se cuida. Ellos estuvieron todo el año abiertos. Ahora están muy preocupados. Al revés que nosotros, que estuvimos todo el año encerrados y ahora hemos perdido el respeto por la enfermedad, por todo… Esto no pasó. Tenemos que seguir cuidándonos. No se si es cansancio, que la gente piensa que no va a ser tan dramático… Yo sigo con un poco de miedo. No me gustaría contagiarme”.Valeria Mazza lanzó su línea de decoración (Foto: Pablo Kreimbuhl) (PABLO KREIMBUHL/)Consultada por Diego Brancatelli sobre cómo veía la situación en el país vecino, Valeria agregó: “Hasta fin de enero el país va a estar cerrado. Esto se ve en todos lados. Pero hay sectores. El fin de semana pasamos por la rambla en Montevideo y estaba estallada. En Punta del Este hubo gente el fin de semana de Las Fiestas, pero ahora vas a la playa y el distanciamiento social es natural porque no hay gente”.En ese marco, Ernestina Pais le preguntó cómo hablaba de la pandemia con sus hijos adolescentes. “De frente, con toda la información. Somos muy claros. Tengo dos que ya son mayores de edad. Así que les decimos: ‘Esto es lo que yo creo, pero sos adulto, hacete responsable de tus decisiones’. Nosotros los educamos para tomar decisiones desde chicos. Esta es una decisión importante, porque tiene que ver con la vida de ellos y con la de quienes los rodean”, apuntó la modelo en relación a Balthazar (21), Tiziano (18), Benicio (15) y Taína (12).Valeria Mazza con Alejandro Gravier y sus hijos (Foto: @valeriamazzaok)A cargo de la conducción del programa, Paulo Vilouta quiso saber cómo veía la posibilidad de la vuelta a clases. “Llevamos un año hablando del tema de la educación en época de pandemia. Los chicos tienen que volver a la escuela. El tema es que sigamos hablando hoy de cómo vuelven, cuando tendríamos que habernos preparado desde marzo del año pasado. Yo creo que las escuelas tienen que estar abiertas”, respondió con contundencia. Y agregó: “Decir que la escuela es un lugar de contagio, cuando los chicos están en las plazas, en las playas, en las fiestas, clubes… ¡no va más! Tienen que volver. Lo que pasa es que también la pandemia ha puesto sobre la mesa la desigualdad que hay. Entonces hablábamos de la conectividad o de la situación edilicia. El tema es ver con la situación que tenemos, cómo nos organizamos para que los chicos vayan a la escuela”. Luego contó que, cuando empezó la pandemia, tanto ella como su marido, Alejandro Gravier, frenaron por completo sus actividades laborales porque ninguno de los dos son trabajadores esenciales.Finalmente, cuando Brancatelli le pregunto si se daría la vacuna, Valeria contestó con una sonrisa: “¡Ay, no sé! No lo tenía pensado… Pienso que la posibilidad de vacunarme va a llegar dentro de mucho tiempo. Entre los esenciales, las personas de riesgo, la gente mayor… Pero consultaría con mi médico. Si mi médico me dice ‘vacunate’, me vacunaré”.SEGUÍ LEYENDO Rocío Oliva en la mira: medio millón de dólares en transferencias y tarjetas de crédito que habría usado tras la muerte de Diego MaradonaChiche Gelblung se dio la vacuna china y contó su experiencia: “Participé del protocolo como voluntario”Damián Betular explicó por qué Claudia Villafañe superó a Analía Franchín en la final de Masterchef Celebrity

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Lío Pecoraro sigue evolucionando favorablemente y mostró un nuevo avance en su recuperación: “Pelito creciendo”

Lío Pecoraro continúa con su recuperación (Video: Instagram) (Infobae)Con optimismo, con perseverancia, con amor propio, Lío Pecoraro sigue adelante en su recuperación de leucemia, la enfermedad que lo tuvo muy complicado a mediados de octubre y a la que sigue ganándole pequeñas batallas. Todo esta pelea se resume en un lema, #decretado #sanado #ganado, que en modo hashtag sintetiza el optimismo y la determinación del periodista.Desde la intimidad de su casa, Lío mostró un nuevo avance en su recuperación. Ya lo había anticipado durante el fin de semana, cuando publicó una foto en su cuenta de Instagram en la que notaba cómo en su cuero cabelludo empezaban a asomar algunos pelos. “Va asomando el pelito. Disfruten del día”, escribió el periodista, previo a su lema #DECRETADO #GANADO #SANADO así, en mayúscula, para que brote con más fuerza.Lío Pecoraro compartió la felicidad por su recuperación en su cuenta de InstagramPara mantener la energía bien arriba y compartirla con sus seguidores, el periodista volvió a utilizar su red social para actualizar la situación. Este martes, publicó un pequeño video al estilo GIF, con un primer plano de su cabeza que poco a poco va dejando de ser totalmente calva. Entre comentarios de felicitaciones y buenos augurios, muchos seguidores compartieron sus propias experiencias y se dieron fuerzas unos a los otros para poder transitar la enfermedad de la mejor manera.El problema de salud de Lío trascendió a mediados de octubre, cuando se hicieron notorias sus ausencias en El run run del espectáculo, el programa de Crónica HD que creó junto a su amigo Fernando Piaggio, y en Todas las tardes, el envío de El Nueve que conduce Maju Lozano y lo tiene como panelista. “Estoy atravesando una enfermedad llamada leucemia promielocítica. Es una leucemia grave, aguda, que actúa muy rápidamente. Pero que tiene a favor que el tratamiento que recibe da muy buen resultado. O sea que la gente se cura de este tipo de leucemia”, explicó Pecoraro.El periodista compartió un video desde el Hospital de Clínicas, contó que estaba muy bien atendido por todo el personal del nosocomio público en el que se encuentra internado, a quienes le agradeció la dedicación. “La contención y el tratamiento que uno tiene acá, realmente, es impagable y es digno de destacar”, aseguró y desde el comienzo, manifestó ese optimismo que se hizo lema: “Tengo leucemia pero decreté que le voy a ganar”.El video que grabó Lío Pecoraro para contar su enfermedad
(Infobae)A principios de noviembre su cuadro empeoró y estuvo internado en terapia intensiva con respirador. “Recen mucho por él. Lo necesita”, escribió Piaggio en sus redes sociales, acercando además una solicitud de dadores de sangre. A los pocos días, el mismo Fernando contó en El run run del espectáculo que su compañero había abierto los ojos. Desde entonces, todas fueron noticias positivas en la recuperación.Lio grabó un nuevo mensaje desde el Hospital de Clínicas, para llevar tranquilidad y mostrar los evidentes síntomas de mejoría luego de su internación en terapia intensiva. “Estoy grabando este nuevo video para decirles que estoy en proceso de tratamiento y quiero compartir este agradecimiento enorme con todos ustedes. No tengo otra palabra más que ‘gracias’ por tanto cariño, por tanto apoyo, por tanta dedicación, por tanto rezo, por tanta oración, por la cantidad de gente que me ha sorprendido y vino a donar sangre”, dijo Pecoraro al comienzo de la grabación, en la que nunca perdió la sonrisa que lo caracteriza.El regreso de Lío Pecoraro a El run run del espectáculo (mflood@infobae.com/Infobae)El 28 de noviembre, Lío contó que seguía evolucionando y parte de la recuperación la iba a realizar desde su domicilio. Para demostrarlo, publicó una foto de su balcón de un sábado tan lluvioso como feliz. Hasta entonces, toda la comunicación había sido a través de las redes sociales. Pero al día siguiente, se produjo su esperado regreso a la televisión.Fue vía telefónica, en su tan querido Run Run, con sus compañeros de cada fin de semana: “Es muy difícil cuando de la nada uno se encuentra con un resultado que no espera y le dicen ‘estás enfermo de’. Es muy, muy duro”, reconoció con la voz quebrada. También tuvo un breve y emotivo regreso telefónico a Todas las tardes, donde fue presentado por Maju Lozano como “nuestro hijo menor”.SEGUÍ LEYENDO:Rocío Oliva en la mira: medio millón de dólares en transferencias y extensiones de tarjetas que habría usado tras la muerte de Diego MaradonaCómo se enteró Benjamín Vicuña del embarazo de PampitaSe difundió un fuerte mensaje que Claudia Villafañe le mandó a Diego Maradona: “¡No tenés vergüenza!”

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