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Segmentación de tarifas: enormes desafíos prácticos

El decreto 332 del 16 de junio pasado segmentó los subsidios que beneficiarán a algunos consumidores residenciales de energía eléctrica y gas natural. El dictado de la norma congeló, al menos por el momento, las discusiones conceptuales para enfocar la atención en los nada despreciables aspectos operativos.La segmentación divide a la población en tres niveles. Nivel 1: integrado por aquellos cuyos ingresos mensuales netos superen el equivalente de 3,5 veces el valor de la canasta básica total (CBT), para un hogar 2; o sean titulares de tres o más vehículos con antigüedad menor a 5 años; o de 3 o más inmuebles; o de una o más aeronaves o embarcaciones de lujo.Nivel 2: integrado por aquellos cuyos ingresos mensuales sean menores al equivalente del valor de una CBT; o posean certificado de vivienda ReNaBaP; o donde funcione un comedor o merendero registrado en Renacom; o algún integrante posea una pensión vitalicia como veterano de Guerra de Malvinas; o algún integrante posea certificado de discapacidad.Nivel 3: integrado por quienes no pertenecen a los niveles 1 o 2.¿Cuánto pagarán? Nivel 1: costo pleno, en forma gradual y en tercios bimestrales, de manera que a fin de 2022 dejarán de recibir subsidios. Nivel 2: la tarifa se ajustará en base al 40% del coeficiente de variación salarial (CVS) del año anterior. Nivel 3: ídem Nivel 2, pero en base a 80% del CVS. Los niveles 2 y 3 no tendrán ningún otro aumento a lo largo de 2022.Ergo, los incentivos a integrar los niveles 2 y 3 son inmensos.¿Cómo sabe, quien tiene que facturar, a qué nivel corresponde cada uno de los usuarios? El artículo 7 del decreto crea el Registro de acceso a los subsidios a la energía (RASE), que conformará el padrón de beneficiarios del régimen sobre la base de declaraciones juradas presentadas por los usuarios. Esto es entendible… y preocupante.Entendible, porque muestra que quienes tienen que facturar no cuentan con información suficiente como para poder implementar la segmentación tarifaria. Preocupante, por el desafío que implica, no tanto anotarse, cuanto verificar si quien solicita continuar comprando energía eléctrica y gas natural –sin pagar el costo pleno– resulta elegible. La AFIP, entrenada para enfrentar este tipo de verificaciones, no logra reducir la evasión impositiva; ¿qué podrá hacer la Secretaría de Planeamiento Energético, organismo encargado de operar el RASE?Juan Carlos de PabloTemasNota de OpinionConforme a los criterios deConocé The Trust ProjectOtras noticias de Nota de Opinion¿“Originarios” de dónde?Análisis. Cristina y su tótem infantil de la lapiceraFascinación

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Inflación, dólares e importaciones: la respuesta de los economistas al discurso de Cristina Kirchner

“Cristina Kirchner explica las consecuencias de las malas políticas, pero nunca las causas”, apuntan los economistas, tras escuchar el discurso que dio ayer la vicepresidenta en el plenario de la CTA. En su exposición, la funcionaria denunció el “festival de importaciones” que vive la Argentina, una ultrainflación “producto del endeudamiento criminal del macrismo” y la evasión tributaria, frases que quedaron a revisión de los expertos.En días donde los rumores de un súper-cepo a las importaciones se acrecientan, la expresidenta les pidió públicamente al Banco Central, la AFIP y al Ministerio de la Producción que trabajen articuladamente para frenar el “festival de importaciones que viene desde hace tiempo”. Eso aún teniendo en cuenta que este año, ante la escasez de dólares, el BCRA incorporó el Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones (SIMI) para asignarles a los importadores una categoría A, B o C, que define el acceso que tendrán en el mercado de cambios.“Es verdad que el nivel de importaciones viene siendo un poco alto para el contexto, pero tiene una explicación. Hace dos años se viene amenazando que se van a cortar las importaciones y, además, la brecha del 100%; eso te dice que tarde o temprano el dólar que se paga hoy va a dejar de existir. Entonces, son las propias señales del Gobierno lo que genera este ‘festival’”, señaló Fernando Marull, economista de FMyA.TARIFAS DE LUZ Y GAS: SI ALQUILAS, QUÉ HAY QUE HACER PARA NO PERDER EL SUBSIDIOAl respecto, mencionó que hay dos caminos para ajustar los desequilibrios actuales. En primer lugar, ajustar por precios y que la brecha se cierre, algo que llevaría a que el Gobierno termine devaluando. La segunda opción es reforzar el cepo. “En el discurso Cristina dice que no hay cepo a las importaciones, que hay que usar la lapicera”, advirtió.Para Camilo Tiscornia, director de C&T Asesores Económicos, cuando la economía funciona “se importa más” y señaló que hoy en día estamos a niveles similares a los que había cinco años atrás. Mientras que el Producto Bruto Interno (PBI) está un 2% abajo que en 2017, las cantidades de importaciones de marzo -el mayor número del año- son un 7% menores que en diciembre 2017.“Si se ven con perspectiva, el ‘festival de importaciones’ tiene que ver con el supuesto éxito en materia de crecimiento económico que dicen tener ellos. Se está reforzando el cepo porque el dólar está atrasado, los importadores se ven atraídos por un dólar a $120. En cambio, el Gobierno no quiere correr el tipo de cambio porque saben que se les va a la inflación”, coincidió.El origen de la inflaciónEn su exposición, Cristina Kirchner negó que la inflación la genere el déficit fiscal y dijo que “de la emisión no voy a hablar”. En cambio, mostró un ranking de los países del G-20 sobre el déficit fiscal primario, donde la Argentina figura en el escalón número 13, al tiempo en que aseguró la inflación es “producto de la evasión y el endeudamiento”.“La inflación siempre es generada por las malas políticas económicas. Un déficit fiscal excesivo, emisión monetaria… el país emitió 12 puntos del PBI en dos años, ¿cómo se va a pretender que no haya inflación un año después”, agregó Marull.Para contener la inflación, el Gobierno puso precios cuidados Fabian MarelliSegún Tiscornia, todos los Estados tienen gasto público para cumplir con sus funciones en materia de salud, educación, inversión, entre otros aspectos. Pero, para poder financiar esos gastos, hay tres caminos: el pago de impuestos, la toma de deuda y emisión monetaria. En general, la Argentina se ve obligada a tomar esta última vía.“La recaudación impositiva está lastimada por la evasión. El Gobierno crea nuevos sobreimpuestos y la presión fiscal se termina volviendo muy alta para el cumplidor. El 35% de la economía está en la informalidad. Entonces, todavía te quedan dos caminos: la emisión o la deuda. Un Estado puede tener déficit fiscal y, en la medida que tome deuda, no es inflacionario. Es el caso de la gran mayoría de los países del mundo, pero no el de la Argentina, porque no tiene acceso al financiamiento externo”, remarcó.PARA DUPLICAR LAS EXPORTACIONES HAY QUE IMPORTAR US$10.000 MILLONES MÁSFuera del país, no hay prestamistas que vuelquen dólares en la Argentina. Entre un gran historial de default, reestructuración de deudas y un riesgo país arriba de los 2200 puntos, la deuda externa está cerrada. En cambio, internamente, el país no genera el volumen de ahorro para financiarlo todo. Es más, el Estado termina compitiendo con los privados para ver quién consigue deuda. “Por eso en la relación entre el déficit y la emisión es directa en la Argentina”, completó el economista de C&T Asesores Económicos.¿Escasez de dólares?El dólar no dejó de estar presente en el discurso de la vicepresidenta. Por un lado, remarcó que somos el tercer país del mundo en en formar activos en el exterior. Por el otro, hizo hincapié que el gran problema es la escasez de divisas y la economía bimonetaria. “La Argentina produce dólares, pero se evaden”, acusó.“La Argentina produce dólares, pero se evaden”, acusó Cristina KirchnerShutterstockNo obstante, para Marull, el último gran proceso de dolarización empezó en enero de 2007, en el Gobierno de Cristina Kirchner. Ante el aumento del gasto público, de impuestos, inflación y “populismo”, los argentinos se inclinan por los billetes verdes.GUZMÁN INICIA UNA RONDA DE ENCUENTROS CON BANQUEROS: BUSCARÁ CONVENCERLOS DE QUE LE COMPREN BONOS A MAYOR PLAZODe acuerdo con las estimaciones de los economistas, este año el país cerrará el año con un superávit comercial de US$12.000 millones. “Los dólares no se van con las importaciones, sino que evidentemente hay otras necesidades: deuda en dólares que hacer frente, turismo, el pago de servicios. ¿Escasez de dólares? Hay momentos que puede faltar, pero este no es uno de ellos. La pregunta que tienen que hacerse es por qué la gente quiere los dólares. Convengamos que con su política terminan provocando las consecuencias que no les gustan”, enumeró Tiscornia.Melisa ReinholdTemasComunidad de NegociosInflación y preciosDólar blueDólar CCLCristina KirchnerConforme a los criterios deConocé The Trust ProjectOtras noticias de Comunidad de NegociosConflicto. Bloquean rutas porque piden tener el gasoil al mismo valor que en Buenos AiresVacunos. Oferta muy reducida y precios en alza en el Mercado Agroganadero de Cañuelas”Retroceder en el tiempo”. Acusan al Gobierno de querer “manejar los mercados y los precios” con el plan de una empresa estatal

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Se encarece el financiamiento, ¿cuáles son las consecuencias?

1. Tasa de interés. Empieza a surgir globalmente un fenómeno que traerá implicancias para la economía: la suba de tasas de interés. Desde que la inflación en los Estados Unidos –país emisor de los dólares en los que hoy el mundo transacciona bienes y servicios– alcanzó aquel último gran pico de 15% a comienzo de los 80, la tasa de interés creció en paralelo y alcanzó un 20%. Desde entonces, el país norteamericano domó la inflación, que bajó hasta 5% en una primera instancia para luego posicionarse en torno al 2% anual. Sostuvo ese nivel luego; pero ahora, según las últimas mediciones, supera el 8%. Con el control de la inflación, llegó en paralelo la baja de las tasas de interés. Tras la crisis de 2008 la inflación volvió, pero la suba de tasas no lo hizo hasta 2015, cuando alcanzaron 2,5%, para volver a 0 tras la pandemia del Covid.2. Por qué importa. La tasa de interés es el costo del dinero. Desde hace más de una década el mundo convive con dinero prácticamente gratis, hecho que, ante la permanente y elevada inflación, llegaría a su fin. ¿Cuál es la relación? Cuando la tasa de interés sube, se incentiva más el ahorro y se desalienta el consumo. Quizás haya cosas que no valoramos tanto y entonces, antes que comprarlas, es preferible ahorrar el dinero. Esto deprime el consumo, y quien tenía pensado continuar con la suba de sus precios porque la demanda estaba firme, ahora no lo hará, dado que su producto ya no será requerido si sube los precios. Por el contrario, la suba de la tasa de interés encarece el crédito y retrasa las decisiones de inversión.3. Deuda. La deuda pública y privada viene creciendo en las últimas décadas. En 2020 observamos el mayor aumento de la deuda en solo un año desde la Segunda Guerra Mundial. El monto global aumentó a $226 trillones. La deuda global, que alcanzaba 100% del PBI global llegó ese año a 256% del producto: 99% es deuda pública, 98%, deuda corporativa no financiera, y 59%, deuda de los hogares. La pública representa casi el 40% de la deuda mundial total, la proporción más alta desde mediados de la década de 1960. La acumulación de deuda pública desde 2007 se atribuye en gran medida a las dos principales crisis económicas: primero, la crisis financiera mundial y luego, la de la pandemia de Covid-19. Tomar deuda ahora será más caro y posiblemente los países deban reducir sus déficits para paliar los riesgos de no poder tomar dinero prestado a tasas más altas. La reducción de los impulsos fiscales tendrá un impacto negativo en el crecimiento.4. Venture capital. En la Argentina, muchos proyectos de inversión semilla fueron impulsados en los últimos años gracias a que el financiamiento disponible. El primer trimestre de 2022 mostró un crecimiento del número de rondas respecto de lo observado en igual período de 2021, pero con montos de inversión mucho menores. Esto empieza a verse como un problema: los coletazos de una política monetaria más contractiva encarecen el financiamiento de proyectos y lleva a pedir mayores requerimientos. Eso afecta sobre todo a los negocios globales que dependen del financiamiento permanente.5. Oportunidad perdida. El ciclo de tasas cero fue para la Argentina una chance para el financiamiento de proyectos privados y del déficit público. Ahora habrá mayores costos; por eso, habrá que analizar cuánto más nos cuesta no ser solventes en materia fiscal y cuánto impacto recae en el sector privado, que necesita el financiamiento.Santiago BulatTemasComunidad de NegociosFinanzas personalesFinanzasConforme a los criterios deConocé The Trust ProjectOtras noticias de Comunidad de NegociosAumentos. Tarifas de luz y gas: todos los usuarios deberán inscribirse en un registro para no perder el subsidio$333.410. El número a partir del cual los usuarios recibirán un fuerte aumento de luz y gasTarifas: un parche necesario para un sistema maltrecho

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Quién es Gastón Taratuta, el primer argentino que ganó un mundial de emprendedores

En el marco de esta nueva Summit de “Recursos Humanos”, organizada por LA NACION, José del Rio, secretario general de Redacción de LA NACION, tuvo un mano a mano con Gastón Taratuta, fundador grupo Aleph, que presencia en más de 90 mercados y 4 continentes y gestiona la publicidad en plataformas digitales como Twitter, Spotify, TikTok, Verizon y LinkedIn.“¿Cómo fue la experiencia de ganar el mundial de emprendedores?”, consultó José del Rio, como primer disparador de esta conversación que se dio de manera virtual, “Fue una experiencia enorme, lo disfruté mucho, no esperaba ganar”, expresó Taratuta, desde Miami, Estados Unidos.El emprendedor comparó la emoción de este momento con la que vivió durante los últimos minutos de la final del Mundial de Fútbol Brasil 2014 Argentina – Alemania. Asimismo recordó haber estado muy nervioso “porque había algo que me decía que quería traer esto para la Argentina”, según expresó. Finalmente contó que pudo relajarse una vez que subió al escenario.Por primera vez, un argentino es el ganador del mundial de emprendedores: “EY World Entrepreneur of the Year 2022”. El galardón fue para Gastón Taratuta, CEO de AlephEYDel Rio comentó como muchos integrantes del ecosistema emprendedor, algunos pertenecientes a Endeavor, como Marcos Galperín, fundador de Mercado Libre, o Guibert Englebienne, cofundador de Globant, lo definieron como un “merecido emprendedor”.Taratuta se refirió a este reconocimiento como uno de los logros más importantes de este premio: “Para mí y el resto del equipo, junto a Ignacio Vidaguren, el reconocimiento de esta gente que ha hecho muchas cosas, y más grandes que las nuestras en algunos de los casos, valen tanto como el premio, y lo comparto con ellos”.Taratuta indicó que en su caso le tocó “un ambiente de competitividad más cordial”, y que ese reconocimiento entre los emprendedores es sano e impulsa el emprendedurismo en nuestro país. Es decir, que Argentina haya ganado deja entrever un mensaje principal, según enfatizó Taratuta y es “que sí se puede, que tenemos talento de exportación, la Argentina puede salir adelante, y tenemos con qué”.Del Río profundizó con la significancia de esta premiación en el marco del mundial de emprendedores, el “EY World Entrepreneur of the Year 2022″ que se realizó en el principado de Mónaco, y le consultó al flamante ganador qué fue lo que hizo resultar triunfador al fundador de este unicornio.Taratuta expresó que prevaleció el hecho de que en un mundo con 87 trillones de dólares de Producto Bruto Interno, un país austral como Argentina pudo generar una compañía que hoy tiene acceso a 90 mercados globales y le esté prestando servicio a compañías de Silicon Valley en mercados emergentes. Hoy, la empresa que nació en Miami obtiene un 10 % de su revenues por su negocio en América Latina, y la Argentina representa un 1%.“En esta premiación conocí grandes emprendedores, pero la mayoría muy muy locales. Creo que se destacó eso, y también la educación. Queremos ecualizar el acceso a la información sobre la publicidad digital (digital advertising) al mundo y que cualquiera pueda certificarse en productos de advertising digital y prestar servicios al mundo”, sintetizó Taratuta.Otro punto importante que incidió en la premiación fue la trayectoria de Aleph. En 2015, Taratuta vendió su compañía a Sony por US$100 millones, pero eligió ir por más y pensó que Latinoamérica no era suficiente. “Quiero ir a otros mercados”, rememoró.Fue así que hicieron adquisiciones en Europa del Este, Europa Central, Asia, Medio Oriente y África. En ese camino, hoy tienen socios estratégicos que les permiten ser la única solución global, si una empresa de digital advertsing technology quiere entrar a mercados emergentes.“Argentina es un país difícil para operar, si me hubiese quedado en la Argentina con toda mi base de empleados, tendría problemas por el proceso inflacionario”, describió Taratuta, quien comentó que por este motivo, su personal en los últimos tres años le cuesta 50% más, y enfatizó que de haberse quedo solo basado en este país, la empresa hubiese quebrado.“Le digo a los emprendedores, hagamos México, Chile, Colombia, estemos en Miami…”, ejemplificó Taratuta, y una vez logrado “el mix de monedas”, crucemos del otro lado. “El euro es una moneda un poco más estable”, detalló.Taratuta relató que un montón de emprendedores le consultan, y él les aconseja que no se queden solo en la Argentina. Para ello brindó el ejemplo de Globant y la soja digital, y cómo esta empresa desde el talento argentino pudo exportar a toda Latinoamérica. “Si tenes un gran servicio, con un propuesta de valor única, trata de pensar un poco más fuera de la Argentina”, sintetizó.Por último, en este mano a mano, Del Rio le consultó a Taratuta por sus próximos pasos, y el empresario indicó que espera “devolverle un poco a la sociedad”. El fundador de Aleph se refirió a su proyecto de educación, y englobó su objetivó en “educar a 50 mil personas alrededor del mundo en digital advertising para que no tengan que estar siete años estudiando, y que eso sea un puente para que puedan entrar a mercado de trabajo”.Maia Bubis PereraTemasComunidad de NegociosQué pasa en los negociosEventos LNConforme a los criterios deConocé The Trust ProjectOtras noticias de Comunidad de Negocios“Estamos cansados”. Se enojaron por una panfleteada de la Mesa de Enlace y pidieron acciones más fuertesAutos eléctricos. Toyota espera fabricarlos en el país en el futuroSemana clave. Las tres bombas de corto plazo que tiene que desactivar el Gobierno

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Con un inusual informe, el BCRA le respondió a Cristina Kirchner

El Banco Central (BCRA) publicó hoy un “inusual” informe para hacer notar que la obligación impuesta desde 2020 a las empresas locales de reestructurar la deuda que hubieran contraído con acreedores externos -vigente al menos hasta el fin del presente año- le permitió “ahorrar” (en realidad se postergaron) US$26.635 millones en pagos que hubieran tenido que hacerse y evitar “una crisis generalizada de impagos”.El documento, que no estaba anunciado en su calendario, apareció luego que la vicepresidenta Cristina Kirchner le reclamara días atrás al presidente Alberto Fernández que “use la lapicera” tras denunciar, entre otras cosas que “hay un deporte nacional por apoderarse de las reservas que hay en el Central”, en obvia referencia a los notables problemas que exhibe el BCRA para comprar reservas pese a un nivel de exportaciones récord.Ante la “velada” acusación de ineficiencia al respecto, traducida incluso por los habituales voceros del Instituto Patria, el documento del ente monetario aporta información detallada sobre los distintos movimientos en la cuenta cambiaria. De allí que fuera interpretada en el mercado como una respuesta a las críticas que surgen del seño del propio oficialismo.Algo de eso parece admitir el BCRA en el preámbulo del informe que difundió.“Los pagos de deuda externa del sector privado y su impacto sobre el balance cambiario congregaron la atención de analistas en las últimas semanas”, concedió, aunque advirtió que la correcta cuantificación del proceso “requiere de un pormenorizado entendimiento de las estadísticas y metodologías de registración del balance cambiario así también, como del conjunto de regulaciones que afectan el acceso al mercado de cambios de las empresas”.Allí señaló que la cancelación de deuda externa del sector privado del último bienio debe verse como “la contracara del ciclo de endeudamiento en moneda extranjera abierto en los últimos años de la década pasada”.La reestructuración de la deuda externa privada permitió ahorrar más de USD 26.600 millones en el marco de las regulaciones cambiarias y en particular de la comunicación A7106 del BCRA.▶️ https://t.co/CTEdDYUaMM#DataBCRA— BCRA (@BancoCentral_AR) June 14, 2022

“Entre finales de 2015 y 2019, las empresas incrementaron su endeudamiento financiero externo en más de US$20.000 millones, hasta alcanzar un volumen global de US$45.045 millones, acompañando el esquema de políticas de desregulación y elevados tipos de interés domésticos”, describió.Esa “elevada carga de vencimientos de deuda externa privada obligó al BCRA a establecer un conjunto de regulaciones que limitan el acceso al mercado de cambios por este concepto, en vistas de evitar una demanda que podría resultar disruptiva para el funcionamiento del mercado de cambios”, sostuvo.Allí es cuando recuerda que las regulaciones cambiarias dispuestas para este tipo de pasivos evitaron pagos por US$12.756 millones por toda la deuda con empresas vinculadas y US$13.889 millones por reestructuraciones de vencimientos de deuda con no relacionadas. Es decir, el total de US$26.635 millones antes mencionado.Miguel Ángel Pesce, presidente del Banco Central de la República ArgentinaRodrigo Nespolo“De un total de obligaciones exigibles en el período por US$32.000 millones se pagaron US$5367 millones, 17% del total”, detalló.Según el BCRA, las regulaciones aplicadas a estas deudas “no solo buscaron ahorrar un considerable volumen de divisas” para no afectar más su endeble posición de reservas, sino “preservar la continuidad de las empresas. “De haber cerrado el acceso al mercado oficial de cambios las hubiese llevado en algunos casos a una situación de quebranto, imposibilitando el acceso al crédito para la refinanciación y exponiéndose a compras hostiles” a precios muy bajos que hubiera “abierto un proceso de extranjerización del aparato productivo”.La entidad que conduce Miguel Pesce se preocupó además por aclarar que, si bien la información del balance cambiario reflejó entre enero de 2020 y abril de 2022 egresos netos por el concepto “Préstamos financieros, títulos de deuda y líneas de crédito” por un total de US$14.405 millones, “los pagos netos en moneda extranjera realizados por empresas resultaron considerablemente menores, alcanzando los US$5367 millones”.“Ello es así porque en el concepto ‘Préstamos financieros…’ se computan también las deudas por pagos con tarjeta de crédito en el exterior, las cancelaciones de préstamos financieros en moneda extranjera otorgados por entidades financieras locales y los pagos de préstamos del exterior y títulos de deuda de las provincias”, aseguró.Javier BlancoTemasComunidad de NegociosConforme a los criterios deConocé The Trust ProjectOtras noticias de Comunidad de NegociosCon debate. El día que Cristina Kirchner dijo que la carne de cerdo mejora la actividad sexual: la anécdota que recuerdan en el sectorInminente medida. Para afrontar la falta de gasoil, por 60 días se usará más biodiéselMercados. El precio de la soja sumó la tercera rueda bajista seguida en la Bolsa de Chicago

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Qué es un “bear market” como el que vive ahora la bolsa y por qué es un indicio de una crisis económica

Los índices estadounidenses Dow Jones y S&P500, referentes de las tendencias en los mercados globales, han caído más de un 15% y un 20% respectivamente desde sus máximos históricos en diciembre.A veces ocurre que las bolsas tienden a la baja por períodos limitados de tiempo: es lo que llamamos “correcciones” del mercado.Pero ahora muchos analistas pronostican la llegada de un “bear market”, literalmente “mercado oso”, aunque en español se conoce como mercado bajista.Se considera que hay “bear market” cuando las acciones en conjunto pierden más del 20% de valor en bolsa respecto a su cota máxima más reciente.Es decir, en ese período de tiempo los inversores han vendido muchos más títulos de los que han comprado, reduciendo la capitalización de las compañías que conforman el mercado.¿Qué nos dice de la economía?Para interpretar la señal que nos da un “bear market” es importante saber que la bolsa es un indicador adelantado: anticipa situaciones futuras según la -acertada o equivocada- perspectiva de los inversores.Estos observan al detalle los datos que revelan la salud de la economía (desde empleo y salarios hasta inflación y tipos de interés) para decidir qué hacen con su dinero.Si creen que nos aproximamos a una fase de contracción económica, en la que caen los beneficios de las empresas, tenderán a desprenderse de las acciones de estas compañías antes de que pierdan aún más valor.Así, un “bear market” suele advertir la llegada de tiempos difíciles con reducciones de la demanda de productos, de la actividad empresarial, del comercio y, en último término, del empleo.Un “bear market” suele advertir la llegada de tiempos difíciles.Getty ImagesTambién es más fácil que se produzca un mercado bajista después de un período de crecimiento fuerte en el que se han tocado máximos muy altos.Es el caso actual: tras los primeros meses de la pandemia, los precios de la mayoría de las acciones se dispararon, especialmente las de las tecnológicas, alcanzando niveles muy superiores a las anteriores alzas de finales de 2019.De hecho, pese a haber perdido parte de su valor en los últimos meses y estar al borde de un “bear market”, tanto el Dow Jones como el S&P500 superan con creces sus niveles máximos anteriores a la pandemia.¿Cuánto suele durar?El S&P500 ha caído en “bear market” un total de 26 veces desde 1929, si bien 14 de ellas sucedieron antes de 1950, principalmente por la volatilidad propiciada por el crash del 29.En tiempos más recientes los mercados bajistas han sido menos frecuentes y por lo general han sucedido inmediatamente antes o al inicio de épocas de crisis económica o recesión.Fueron especialmente duros los registrados durante la crisis del petróleo, cuando el índice se desplomó un 48,2% en solo tres meses (noviembre de 1973 a marzo de 1974), y el de la crisis financiera de finales de los 2000, con una caída del 51,93% entre octubre de 2007 y noviembre de 2008.Entre febrero y marzo de 2020 hubo un “bear market” poco habitual, muy corto y pronunciado (-33% en poco más de un mes) por el miedo de muchos inversores que retiraron en masa sus acciones al creer que la pandemia iba a provocar una debacle económica.La duración media de los “bear markets” en el S&P500 ha sido de 289 días, con un nivel de descenso promedio del 36%, según datos de la consultora Ned Davis Research.¿Y un “bull market”?El término opuesto es “bull market”, literalmente “mercado toro” y en español mercado alcista.La duración de los mercados alcistas en el S&P500 ha sido de 991 días y los beneficios del 114%, en promedio.Bull market vs. bear market.Getty ImagesEs habitual que los “bull markets” sean más frecuentes, prolongados y con mayores porcentajes de ganancias, en comparación con las pérdidas en los mercados bajistas.Esto sucede porque a largo plazo la economía tiende a expandirse mientras el dinero pierde valor, lo que resulta en una trayectoria ascendente con etapas de crecimiento especialmente fuertes (“bull markets”), contracciones temporales y fases de fuertes descensos (“bear markets”) que a la larga se corrigen.El “bull market” más largo de la historia se prolongó desde 2009 hasta 2020, con ganancias acumuladas de más del 300%.Comprar acciones en el momento más bajo de un “bear market” y venderlas en el más alto de un “bull market” es el negocio perfecto.El problema es que es imposible saber cuándo nos encontramos en uno de esos dos extremos.¿Por qué un toro y un oso?Existen varias teorías sobre por qué el toro (bull) y el oso (bear) representan los mercados alcista y bajista, respectivamente.Una de ellas atribuye su origen a los espectáculos de peleas de animales populares en Inglaterra entre los siglos XVI y XIX.Dos de las variantes de esa tradición (abolida por el Parlamento en 1835) consistían en enfrentar a un toro o a un oso contra jaurías de perros en un recinto cerrado.Pelea de osos y perros o “bear baiting” en Londres en 1820.Getty ImagesLos toros embestían a los perros con movimientos de cabeza de abajo hacia arriba, mientras los osos lanzaban sus zarpazos de arriba hacia abajo, por lo que los pioneros de la Bolsa de Londres (fundada en 1801) habrían incorporado estos términos a su jerga.Otra teoría alude a la -hoy todavía usada- expresión “vender la piel del oso”, referida a intermediarios que adjudicaban pieles a clientes sin tenerlas aún en su poder.A los “vendedores de piel de oso” se les comenzó a llamar simplemente “osos” y el término pasó a denominar un negocio con pérdidas o una tendencia bajista, mientras su opuesto sería el toro, la antítesis del oso en el ya citado espectáculo de peleas.Otros se decantan por una explicación más sencilla: el toro es un animal que representa el vigor, la agresividad y la fuerza.El oso, por el contrario, es tímido, parsimonioso y, sobre todo, conocido por sus largos periodos de hibernación.BBC MundoSeguí leyendo”El asesino silencioso”. Cuáles son los síntomas del cáncer de esófago y por qué no debemos ignorarlosAvión varado en Ezeiza. Aníbal Fernández confirmó que uno de los tripulantes está relacionado con la Guardia Revolucionaria de IránUn oasis en plena ciudad. El callejón de Recoleta diseñado en 1922 que parece un rincón histórico de EuropaTemasBBC MUNDOConforme a los criterios deConocé The Trust ProjectOtras noticias de BBC MUNDOArchie Battersbee. El controvertido caso del niño con daño cerebral al que una jueza permitió “desconectar” en contra de la voluntad de sus padresWall Street. Por qué las empresas tecnológicas están sufriendo pérdidas históricasSíndrome del acumulador compulsivo. El trastorno mental que te lleva a vivir en medio de la basura

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Avión sospechoso: la respuesta de la empresa autopartista que recibió la mercadería

La autopartista SAS Automotriz SA negó hoy que haya contratado al avión de la empresa venezolana Emtrasur para traer mercadería a la Argentina. En cambio, sostuvo que le había encargado el envío a la empresa Forwarder Fracht USA, una empresa internacional que presta servicios logísticos.“La contratación se realizó para el transporte de componentes destinados a la producción de paneles de instrumento y asientos para el modelo Taos, provenientes de la ciudad de Querétaro, México. La relación entre el Forwarder y la compañía aérea para que las mencionadas piezas lleguen a la Argentina es algo que SAS Automotriz Argentina SA desconoce y no tiene relación alguna”, dijeron en un comunicado que salió después del de Volkswagen Argentina que señaló que le compra a esa empresa las piezas. LA JUSTICIA ORDENÓ RETENERLES LOS PASAPORTES A LOS IRANÍES DEL AVIÓN VENEZOLANO Y NO PODRÁN DEJAR EL PAÍSPor otro lado, informaron que la carga transportada fue liberada en su totalidad luego de sus correspondientes procedimientos de control aduanero. “SAS Automotriz Argentina SA ha cumplido con las normas legales y de compliance [cumplimiento] que rigen este tipo de contrataciones”, cerraron.En tanto, Fracht también le adjudicó a otra empresa la contratación del avión: “Con la única intención de mover la carga aérea desde México para su cliente, Fracht contrató a la empresa Aerocharter México, quien asumió la completa responsabilidad sobre este vuelo”.“La situación asociada a este vuelo se presentó en Argentina luego de que toda la carga fuera descargada y realizados los procesos aduaneros. Fracht está a la entera disposición de su cliente y de las autoridades pertinentes para cualquier aclaración”, agregaron. Ayer, Volkswagen se había deslindado de la situación del avión detenido. “Volkswagen Argentina S.A. manifiesta expresamente que no tiene relación alguna con la situación del avión Boeing 747-300 de transporte de cargas de origen venezolano. Volkswagen Argentina S.A. compra a Faurecia S.A / SAS Automotriz SA las piezas de los asientos y panel de instrumentos para el modelo Taos de producción nacional suministrados por SAS. La relación entre el forwarder y la compañía aérea para que las mencionadas piezas lleguen a la Argentina es algo que Volkswagen Argentina S.A. desconoce y no tiene relación alguna con los hechos sucedidos”, comunicaron.Por último, Volkswagen Argentina S.A. dijo que cumple todas las normas internacionales y de ética y Compliance en relación a la contratación de sus proveedores.Según fuentes de la industria autopartista, el transporte de piezas vía aviones de carga es una operación muy común, sobre todo frente a urgencias de producción, que cada vez son mayores.Hoy, el juez federal Federico Villena ordenó que se les retengan los pasaportes a los cinco iraníes que llegaron a la Argentina en el avión venezolano que aterrizó el lunes pasado en Ezeiza y está bajo investigación judicial. Lo dispuso en respuesta a una presentación de la DAIA. La medida es por 72 horas.Además, el magistrado dispuso ayer -en una resolución previa que se mantuvo en reserva- que se les tomaran las huellas digitales a los pasajeros iraníes, que están alojados en el Hotel Plaza Canning Desing.María Julieta RumiTemasComunidad de NegociosConforme a los criterios deConocé The Trust ProjectOtras noticias de Comunidad de Negocios”Le pedí una semana”. Se iba a vivir a Italia, pero un llamado de su padre lo hizo cambiar de rumbo y aceptar un gran desafíoEncuentro. Rodríguez Larreta coincidió con la Rural en que las retenciones “son un mal impuesto”Lunes negro. El pánico de los inversores hundió a Wall Street y arraigó el temor a una recesión

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Diego Coatz: “Decir que hay inflación por la concentración de empresas no tiene asidero”

>LA NACION>EconomíaEs economista graduado en la Universidad de Buenos Aires, donde completó estudios de posgrado; es especialista en desarrollo económico, y es docente universitario en Estructura Económica Argentina; se desempeña como consultor de empresas y cámaras sectoriales; es Director Ejecutivo de la Unión Industrial Argentina“Fueron 10 años complicados, los últimos cuatro malos, y se sumó la pandemia”, dice Diego Coatz, director ejecutivo de la Unión Industrial Argentina (UIA), al resumir el devenir de la industria en la Argentina. De acuerdo con Coatz, el sector “se estancó en 2011″, tuvo una “caída fuerte” asociado a la corrida cambiaria y el estrés financiero desde 2018, y luego sufrió el efecto negativo de la cuarentena.Según el economista, que trabaja hace más de dos décadas en la entidad fabril, el sector ya recuperó lo perdido en 2020, con una dinámica heterogénea según cada actividad y desafíos comunes: incremento de costos, disponibilidad de energía, falta de personal calificado y falta de dólares.Cómo está el sector industrial hoy y qué se proyecta para 2022-¿Por qué se dio ese estancamiento?-El país se estancó en 2011, la industria también se estancó y después cayó fuertemente. Diría que juegan dos factores. El primero tiene que ver con la macro, los problemas con las reservas y el cepo cambiario, y cuando se abre empieza el problema del endeudamiento en moneda extranjera y la reestructuración. Hay un problema de política macroeconómica y el manejo de las variables financieras. Una agenda que es fundamental para el sector industrial y productivo en general que es tener una macro previsible, precios relativos ajustados, un tipo de cambio en términos competitivos que sea relativamente estable y no este serrucho donde sube porque hay una devaluación, después se aprecia porque hay una política de ancla cambiaria como único instrumento contra la inflación. Se requieren precios relativos estables y competitividad para poder planificar, una política fiscal que no siga presionando al sector formal de la economía. Y la macro es fundamental, pero con eso no alcanza. Después también necesitás política productiva, y ahí también hubo cambios. Pasamos de una en 2014 a otra en 20167, y estos vaivenes y la cuestión tan pendular imposibilita cualquier política de inversión.-¿Qué esperan para este año?-En 2021 creció 15% con respecto a 2020 y 7% con respecto a 2019. Hoy está a niveles de comienzos de 2018, no son los mejores años, pero estamos en un nivel de producción donde se recuperó lo perdido por la pandemia y lo que se perdió en 2019. Es un crecimiento heterogéneo. Para este año se espera crecimiento, en parte por arrastre estadístico. De cuánto será va a depender de varios factores. Por el lado de la demanda y el consumo, hay que ver qué pasa con el crédito al consumo, en este contexto de tasas de interés más alta. Por el lado de la oferta, que es tema más de coyuntura, hay dos elementos que son claves a nivel local: energía y divisas.-¿Cómo es la situación con las divisas hoy?-A nivel macro, el nivel de importaciones es alto. Este año vamos a importar casi US$75.000 millones, y una parte importante se hizo en estos primeros cinco meses. Sí hay problemas en algunos sectores que no pueden pagar a proveedores externos, como alimentos, autopartistas, algunos rubros de metalmecánica o química, y se están buscando soluciones con el BCRA para que esta cuestión vinculada a las divisas no afecte al nivel de producción. Tengamos en cuenta que falta producción y oferta de algunos productos en el mundo, y estas complicaciones locales complican más.Los problemas con las tarifas, los costos y la oportunidad de Argentina para los próximos 15 años-¿Cómo ven el tema del dólar y la competitividad?-La industria y el sector productivo es muy heterogéneo, entonces no es lo mismo cada rubro, donde juegan políticas tecnológicas, reintegros a las exportaciones o algunas medidas tributarias que se hacen para intentar trabajar las paridades. La foto no es mala, lo que preocupa es la película, porque con estos niveles de inflación van subiendo los costos, el tipo de cambio crece menos que la inflación, este año no tanto menos que en 2021, y eso dificulta planear cuál va a ser la competitividad a uno dos o tres años. El tipo de cambio es un instrumento, muy importante, pero hay que trabajar con el resto, que tiene que ver con el financiamiento, temas logísticos o la complejidad burocrática. En el diálogo que tenemos con muchos empresarios, ven que hay una enorme oportunidad para exportar, porque con los costos de la energía y el contexto global de aumento del costo logístico América Latina vuelve a ser una región que puede ganar espacio en los mercados. Hoy las manufacturas de origen industrial están creciendo, pero es el dueño de una empresa mediana o el director el que se ocupa de bancos, impuestos y el banco central, y ese tiempo que se dedica a esos temas y pierde en ganar mercados externos, trabajar en tecnología, desarrollo de marca o de producto.-¿Cómo observa la dinámica de la inflación y cuando desde el Gobierno se atribuye responsabilidad a especuladores o empresas?-Argentina tiene un nivel de concentración bastante menor al promedio de América Latina, en línea con los estándares europeos. Entonces hablar de inflación por concentración no tiene mucho asidero. Generalmente la escala además tiende a tener niveles de precios más bajos. La política de defensa de la competencia y de consumidor son muy importantes, pero eso no hace a la política antiinflacionaria. Claramente no hay un tema de concentración e inflación. No resisten análisis ese tipo de argumentos. Creo que la inflación tiene varias causas, desde que hay incertidumbre macro, la inflación era alta, los últimos cuatro años por las devaluaciones se aceleró y terminamos con una inflación del orden del 50%, y a esa inflación tan alta se le sumó la inflación internacional, donde vemos que España, Alemania, Estados Unidos ni hablar Brasil están teniendo las inflaciones más altas desde los 80. Le inyectaste gasoil a la fogata y eso es lo que estamos viendo estos meses. Creo que no hay magias. Hay que tener una política antiinflacionaria consistente, que tiene que ver con el manejo de la política fiscal y monetaria, de poder tener moneda de ahorro, evitar devaluaciones futuras e ir coordinando con la policía de ingresos precios y salarios para que eso se articule.Diego Coatz: “Hay que pensar cómo ganamos espacio en los sectores de carnes, alimentos, en el área foresto-industrial y en la bioeconomía; ahí se encuentran los dólares para sostener el crecimiento”Fabian Marelli – LA NACION-¿Y eso está hoy?-El acuerdo con el FMI brinda una hoja de ruta, y espero que los actores económicos puedan ir tomándolo y haya resultados concretos. Son 10 años de una macro inestable, y reconstruir una macro estable con este pasado reciente va a ser sumamente difícil. Es clave tener equilibrios macroeconómicos, pero tenés una gran oportunidad si lográs ciertos consensos para desarrollar tu potencial productivo. Pero con la macro no alcanza. Si nosotros no hubiésemos tenido este estancamiento y hubiésemos crecido 3% por año desde 2011, hoy requeriríamos casi US$140.000 millones de importaciones. Y este año vamos a cerrar a US$75.000/US$80.000 millones. Entonces, recuperar la agenda de crecimiento implica US$50.000 millones más. Si manejas bien la macro, algo de financiamiento externo vas a tener, ni habrá temas con la reestructuración de la deuda, y lentamente la moneda va a ser reserva de valor. Eso es lo que hay que hacer con la política macroeconómica, pero con eso no vas a generar los millones para sostener una agenda de crecimiento-¿Qué se necesita?-Eso se logra con minería, todo el potencial energético e industrial, el sector alimentos. Somos el 1% de ese rubro en el mundo, y en agro somos mucho más. Entonces, hay que pensar cómo ganamos espacio en carnes, alimentos, lo foresto-industrial, lo bio económico. Ahí encontrás los dólares para sostener el crecimiento.-¿Y por qué no se hace? Los gobiernos repiten el eslogan de ser ‘el supermercado del mundo’ como plan.-Hay dos distinciones. Primero, que es difícil hacerlo. Los mercados de materias primas son mucho más grandes en el mundo que los de productos de valor agregado. Si uno va a Europa o Estados Unidos, todos quieren agregar valor. Por eso Italia es un país líder en alimentos elaborados, Alemania es líder en bebidas. Ahora también China produce alimentos. Hay que dividir la agenda en dos. Hoy no solo es aguas abajo en agregado de valor, sino aguas arriba con proveedores. Si uno piensa el agro, es pensar cómo duplicar el sector de maquinaria agrícola, como sumar tecnología ahí. Lo mismo cuando se piensa en energía. El mundo cada vez es más difícil, pero en un nuevo marco geopolítico nos puede dar oportunidades. Somos una región de paz, integrada al mundo históricamente y podemos ver donde ganar espacio en las cadenas de valor, y se logra con lo que comentaba antes. No es fácil pero oportunidades hay. En alimentos, se puede ir transformando el maíz en carne, y debiera ser algo que logramos relativamente fácil. Tener tres o cuatro Arcor más es más complicado. Es importar cacao y exportar golosinas. Ni Brasil lo tiene. Pero sí es mucho más importante en el sector frigorífico. Transforman maíz en carne diez veces más de lo que hacemos nosotros.Cómo combinar actividad productiva con la sustentabilidad y el ambiente-¿Cómo se compatibiliza eso con la cuestión ambiental? La idea de granjas porcinas fue muy resistida, por ejemplo.-La economía circular y la sustentabilidad es parte de cualquier agenda industrial. Argentina tiene hoy avances en la reutilización de residuos del sector industrial, muchas empresas se autoabastecen de energía así. Hay múltiples ejemplos. Ahora, hay una agenda ambiental que es anti desarrollo productivo, y hay que tener cuidado. Sectores como la minería. Hay siete provincias que no tienen autorizada la minería, y Perú, para no hablar de Chile, exporta más de US$30.000 millones de cobre. Argentina cero. En cobre, foresto industria y energía hay que tener una agenda de sustentabilidad, economía circular y regulación ambiental, pero nunca de prohibición, que es lo que pasó con el salmón en Tierra del Fuego. Chile llegó a exportar US$7000 millones de salmón. Tuvo temas ambientales, pero tenemos la ventaja de aprender de eso y explotarlo acá con un nuevo plan, con política industrial. Vamos a ser 50 millones de personas. Somos un país de ingresos medios que aspiramos, como corresponde, a tener salarios altos, y no alcanza con los recursos naturales y el turismo dando empleo para solucionar los problemas de los 50 millones de argentinos. No va a ser así. Ahora, tenemos que definir como esos recursos los vestimos con política tecnológica e industrial para generar empleo, porque son más intensivos en capital.-¿Cómo analiza el tema impositivo?-Hoy los impuestos son altos, sobre todo para el sector formal. Me gusta dar un ejemplo concreto y es que tenemos una de las alícuotas del impuesto a las Ganancias para empresas más altas de América Latina y del mundo, y la de IVA también, pero si uno ve el porcentaje que se recauda por IVA o Ganancias, es mucho menos que esa alícuota. Y eso está diciendo que hay dos economías. Está la presión impositiva formal, que tiene el sector industrial y es muy elevada, y el informal, en muchos casos de baja productividad, que no puede pagar impuestos. Eso genera competencia desleal. También el tema del impuesto a los ingresos brutos, que impacta mucho más porque se va acumulando y afecta peor a aquellos sectores están más complicados con la competitividad. El consenso fiscal era algo muy positivo, porque apuntaba a eliminar ingresos brutos para la industria, y se frenó. Hay otro tema que tiene que ver con la tributación provincial-municipal. Hay superposición de tasas municipales que son impuestos encubiertos, encima sobre las industrias ya radicadas y es difícil mover la empresa y la tentación del municipio está.Diego Coatz: “La economía circular y la sustentabilidad son parte de cualquier agenda industrial”Fabian Marelli – LA NACION-¿Cuál es su mirada sobre el tema de la energía, a nivel disponibilidad y la cuestión de las tarifas?-Energía ilumina los dos temas de argentina, los desafíos de coyuntura y la oportunidad estratégica de mediano plazo. La coyuntura hoy es que el sector industrial en gran parte paga el costo pleno de la energía y ha aumentado en función de los valores internacionales, lo cual impacta en los costos y la competitividad, dentro de un escenario de aumento generalizado de los costos y mayor inflación. Lo que venimos sosteniendo hace mucho tiempo es que se tiene que, tendencialmente, tanto la industria como los residenciales converger a pagar el costo real de la energía, pero obviamente tiene que ser gradual porque un residencial o una pyme no pueden ir al 100% de golpe. En el mundo en general lo que ocurre es que el sector productivo tiende a pagar un valor menor porque es más eficiente en el uso de la energía y segundo porque compite con otras empresas industriales del mundo y se le da mucha relevancia a que la industria tenga costos competitivos. A corto plazo, hay que trabajar estos meses de forma muy articulada con el sector público para que, si hay faltante de energía, impacte en menor medida, sobre todo en sectores de ciclo continuo. Viene la cosecha y la molienda en el período invernal es clave.-¿Y a largo plazo?-Hay una oportunidad estratégica. Hay que dejar de monologar con la coyuntura y hablar más con lo estratégico, y eso es el sector de la energía. Es Vaca Muerta, 150 años de abastecimiento. Importamos casi US$100.000 millones en los últimos 10 años en energía, y podemos exportar US$100.000 millones. Hay una oportunidad, sobre todo en este contexto global, donde la soberanía energética pasó a ser un tema fundamental. Y la energía tiene la particularidad además de que puede generar para producir y exportar, podemos conectar toda la cadena de valor. Aguas arriba tenemos toda una historia metalmecánica, con bombas, equipos, capacidad para abastecer al sector hidrocarburos de gran experiencia. Son proveedores, como la maquinaria agrícola es al agro. Aguas abajo, agregando valor hay una oportunidad en petroquímica, plástico. Argentina importa casi US$1000 millones de fertilizante, sobre todo urea, y si sumamos Brasil, la importación de Mercosur es muy importante, y hoy está subiendo el precio mucho por la guerra a nivel internacional. Argentina con el gas puede hacer urea y con eso hacer fertilizantes. Es algo totalmente articulado con una estrategia productiva: agro, energía, petroquímica. Es un motor de divisas, empleo y desarrollo tecnológico de gran magnitud pensando en los próximos 15 años.-¿Cómo analiza la cuestión del empleo y la disponibilidad de personal calificado?-En las encuestas que vemos, el 80% delas industrias contestan que tiene problemas para contratar trabajadores vinculados a la tecnología, computación, software y actividades más duras. La industria 4.0 justamente es inteligencia artificial, programación, la nube, datos y cierra completo con robotización. Para todas esas áreas, la transformación digital requiere recursos y trabajadores que hoy no tenés, y se requiere formación profesional. Hay muchos problemas para conseguir ese tipo de trabajadores y ni hablar de personal profesional. Hay mucha competencia.-¿Preocupa ese tema a futuro?-Es un tema. Preocupa porque necesitas desde mandos medios hasta profesionales a nivel gerencial, con una lógica de entender la cuestión productiva y los negocios, porque aplica a la parte comercial y a la parte productiva, y para eso faltan efectivamente (trabajadores). Obviamente necesitás crecer, porque si creces de alguna forma la empresa aumenta sus recursos destinados a capacitación, los gobiernos tienen que destinar más recursos a políticas de formación de empleo. El crecimiento es demanda en esta agenda. Si te estancás por 10 años, las empresas no crecen, entonces no necesitan este recurso. Pero en una agenda de crecimiento, es un tema que preocupa mucho.Más notas de Comunidad de NegociosTerremoto cripto. Ponen un corralito, se desploma el bitcoin y el temor invade a los inversoresDólar hoy. El blue sigue avanzando y el MEP supera su máximo históricoEn conflicto. 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Ganancias, el impuesto que quedó enredado entre las normativas y los daños causados por la inflación

Diagnóstico general: con problemas en el medidor de la capacidad contributiva. Eso podría decir un informe técnico tras un análisis del esquema del impuesto a las ganancias, tanto del que se aplica sobre los ingresos de las personas, como del que pesa sobre los resultados de las empresas. Ganancias es, conceptualmente y según coinciden los entendidos en temas tributarios, uno de los impuestos más progresivos y, por tanto, uno de los más adecuados para que los Estados recauden los recursos que necesitan. Aunque parezca paradójico dada esa consideración, es también uno de los tributos que más debates protagoniza. La causa principal de que ello ocurra está en los efectos del problema más acuciante en la economía cotidiana de los argentinos: la inflación. Y la manera, claro, en que el incremento constante de los precios distorsiona los esquemas que definen quiénes y cuánto tributan.La decisión política más reciente es el envío al Congreso, por parte del Poder Ejecutivo, de un proyecto de ley que busca fijar una alícuota adicional por única vez de 15% por la “renta inesperada”, a empresas con una ganancia anual neta imponible de al menos $1000 millones que, además, cumplan con una de dos condiciones: que el resultado contable ajustado por inflación del ejercicio fiscal alcanzado por la sobretasa represente 10% o más de los ingresos, o que esa variable supere en 20% (o en más) la ganancia del período previo. Tanto la idea como el diseño de la carga propuesta recibieron ya varias críticas, y el proyecto podría no avanzar.PersonasEn materia de ingresos personales, el decreto 298, publicado el martes último en el Boletín Oficial, dispone el aumento, desde este mes, del sueldo bruto más bajo alcanzado por Ganancias, de $225.937 a $280.792, y la actualización de la remuneración más alta sujeta a un sistema especial de deducciones que alivia la carga fiscal, que será de $324.182. A partir de ese salario no hay cambios, pese a los efectos erosivos de la inflación.Lo dispuesto implica –solo para esa variable, el salario más bajo sujeto al tributo– un anticipo parcial de la actualización periódica del esquema que se hace desde 2018, al inicio de cada año, tomando como referencia la variación del índice de salarios formales Ripte, tal como lo dispone una ley de fines de 2016. Antes de eso, la “regla” era la discrecionalidad. Y eso provocó fuertes distorsiones. Es decir, las modificaciones al impuesto ante la erosión del poder adquisitivo provocada por la inflación dependieron, durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, de la voluntad política. En particular, entre 2013 y 2015 rigieron normas que llevaron a fuertes inequidades y llegaron a provocar que se les descontara el impuesto a empleados con sueldos más bajos que los de otros que, en cambio, quedaban al margen de la carga.La actual modalidad de reajuste anual, si bien alcanza a toda la tabla de alícuotas del impuesto (y tanto a asalariados como autónomos), no abarca la totalidad del esquema. Existen, por caso, topes deducibles por gastos (como el de sepelio o los intereses por créditos hipotecarios) que están congelados desde muchos años, por lo que perdieron efectividad.En forma contraria a esa característica más abarcativa de la actualización anual, la medida tomada recientemente por el Gobierno no tiene impacto sobre todos los empleados que pagan Ganancias, porque no se modifican los valores de la tabla de alícuotas.“La capacidad contributiva de las personas, causa legitimadora del impuesto, está distorsionada por las bases imponibles que se adoptaron y por la erosión de los pesos”, dice Alberto Tarsitano, director de la maestría de Derecho Tributario en la Universidad Católica Argentina (UCA), quien cree que, para actualizar tanto las deducciones como los valores de las escalas (que definen qué alícuota se paga según el ingreso sujeto al impuesto), y también el menor salario gravado, debería sustitutirse el Ripte por “una variable que lo promedie con el índice de precios, porque no siempre los salarios formales acompañan a la inflación”. Pero, antes de eso, dice, debería adecuarse la tabla de alícuotas, que “está aplanada y perdió su carácter progresivo”.“La capacidad contributiva, que es la causa legitimadora del impuesto, está distorsionada por las bases imponibles que se adoptaron y por la erosión de los pesos” Alberto Tarsitano (UCA)Un empleado con un salario bruto promedio mensual en 2022 de $325.000 (15,75% más alto que el umbral para quedar al margen), ya resulta alcanzado por la alícuota más elevada, aun cuando declare deducciones por cónyuge y dos hijos.Un capítulo aparte es el trato a los autónomos, que este año tienen una deducción anual de su facturación de $757.694,5 (es decir, sus ingresos están alcanzados a partir de ese monto, si no aplican cifras a descontar por familiares o por gastos). La brecha con los asalariados es tema de un debate de larga data y ahora hay proyectos del oficialismo y de la oposición tendientes a reducirla –siguiendo un camino que inició el gobierno anterior– o a eliminarla, respectivamente. Para el miércoles próximo, 15 de junio, está previsto que una de esas iniciativas, que propone disminuir la diferencia con los empleados, sea considerada en el la Cámara de Diputados, luego de que la semana pasada se le dio dictamen de comisión al texto, que también incluye una actualización de las facturaciones máximas del régimen del monotributo.Según Gabriel Hermida, profesor de Impuestos en la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Austral y socio de Impuestos en la firma Auren, la actualización debería ser mensual y automática. “Hace falta una reforma muy amplia para llevar todo a su valor real”, indica, en relación, por ejemplo, a la desactualización de los montos deducibles por gastos del contribuyente.EmpresasEn el caso del gravamen aplicado a sociedades, más allá de los argumentos oficiales referidos a que se trata de un “acto de justicia social”, como el expresado por el ministro de Economía, Martín Guzmán, la propuesta de una sobrealícuota para las “rentas inesperadas” generó fuertes cuestionamientos.Para el exsecretario de Ingresos Públicos y director académico de la carrera de contador público en la UADE, Andrés Edelstein, además de ineficiente (“porque la recaudación no será significativa y porque recaerá sobre empresas que generaron ganancias reales por encima de las del año anterior por razones ajenas a la guerra en Ucrania, que es usada como argumento”) y cortoplacista (“por la señal negativa para quienes invierten, aun cuando no estén alcanzados por la tasa adicional”), el proyecto es “inoportuno”.“El proyecto de la sobrealícuota por la renta inesperada es ineficiente, cortoplacista e inoportuno; da una señal negativa” Andrés Edelstein (EMT & Asociados – UADE)“Cuando más se requiere de inversiones, se siguen alterando las reglas de juego para las empresas, que son las que generan empleo y actividad”, dice. Y agrega: “Venimos de una suba de la carga tributaria para las empresas de todo tamaño, ya que desde 2020 deberían tributar Ganancias con una tasa de 25% [eso se había dispuesto en una ley votada en 2017, que previó que la imposición fuera de 30% en 2018 y 2019], pero la rebaja que implicaba llegar a esa alícuota se suspendió y, después, se subió el gravamen”.Según puntualiza la contadora Florencia Fernández Sabella, socia del estudio Laiún, Fernández Sabella & Smudt, hasta 2017 se gravaba con una tasa de 35% a las sociedades “y se permitía que los individuos se llevaran las ganancias con dividendos que no pagaban impuestos”, en un esquema “que no es el adoptado por la mayoría de los países”. En 2018 las empresas empezaron a tributar el 30% y los accionistas, el 7% sobre los dividendos que retiraban. Si hubiera seguido vigente la reforma legal que fijó esas tasas, hoy serían de 25% y de 13%, respectivamente, para llegar así a un alícuota efectiva de 34,75% si se retiran dividendos en lugar de reinvertir. “Los efectos económicos pasaban por estimular la reinversión de las utilidades”, dice la contadora. La ley 27.630, de junio de 2021, cambió la tasa fija por una tabla de alícuotas incrementales y marginales (se cobran sobre el excedente de un determinado monto y se suman montos fijos, en algunos casos) que van del 25% al 35%. Desde el Gobierno se defendió esa reforma al decir que se buscaba un esquema progresivo, para que las pymes tuvieran alícuotas más bajas. La ley dispuso, además, un mecanismo de actualización por inflación de la tabla.Fernández Sabella advierte que la política dispuesta en esa ley es de las que “solo miran la recaudación y las necesidades corrientes de caja, sin evaluar los efectos secundarios”. Y agrega que basta con que se atomice un negocio en diferentes sociedades para aprovechar la tasa más baja.En la opinión de Hermida, la proclamada progresión de la escala “es mentirosa” porque, al ser bajos los pisos imponibles, “las empresas terminan pagando el 35%”. Además, el valor de gastos deducibles está en varios casos desactualizado. Por ejemplo, dice, por mantenimiento de un auto se descuentan $7200 anuales.“Hay políticas que solo miran la recaudación y las necesidades corrientes de caja [del Estado], sin que se evalúen otros efectos” Florencia Fernández Sabella (Laiún, Fernández Sabella & Smudt)Calculada la actualización de las cifras mencionadas en la ley de 2021, el abogado Diego Fraga, socio de Expansión Business, explica que, para este año, las sociedades con ganancias de hasta $7.604.948,57 estarán gravadas al 25%; las que superen esa renta pero no los $76.049.485,68, tendrán la alícuota de 30% y los que superen ese monto, la de 35%. En los dos últimos casos, se trata de tasas marginales (sobre el excedente de un monto) y existen también sumas fijas a abonar. Y, si se distribuyen dividendos, hay una tasa de 7% sobre lo repartido a los accionistas.“La alícuota total no solo queda desfasada con las de países desarrollados, sino que también pone en desventaja comparativa a la Argentina con países de la región; y los montos afectan a las pymes, a las que el Gobierno dice defender, porque es una falacia decir que se castiga solo a las grandes empresas”, afirma Fraga.¿Cómo determinar si las bases para pagar el impuesto son altas o bajas? Los efectos de la inflación juegan en esto un rol fundamental. “Si la medición de la base imponible está distorsionada, el impuesto pagado no responde a la verdadera capacidad contributiva de la empresa –señala Cecilia Goldemberg, contadora y socia de la firma Andersen–. La inflación es un fenómeno que dificulta muchísimo la medición de la base imponible”.La reforma de 2018, agrega, admitió la aplicación del ajuste por inflación [para las variables que determinan finalmente de cuánto es el impuesto], pero difirió su cómputo, a través de un mecanismo que otra ley luego profundizó. La ley 27.541, de fines de 2019, de hecho, estableció que el ajuste por inflación correspondiente a 2019 y 2020 se repartiera en seis cuotas anuales. En febrero último, un fallo de la Cámara Federal de Bahía Blanca favoreció a una empresa que sostuvo que era confiscatorio el resultado de hacer el ajuste por inflación de forma diferida. En la causa se determinó que, por la falta de actualización completa de las cifras, la tasa efectiva del impuesto, en el caso analizado, daba 80,22%.“Hace falta una reforma muy amplia para llevar todo a su valor real; hay montos de deducciones que están congelados desde hace muchos años” Gabriel Hermida (Auren – Universidad Asutral)Para los períodos de 2021 en adelante, el Gobierno intentó prorrogar la vigencia de un esquema de diferimiento, pero eso no fue aprobado por el Congreso. Así, hoy está habilitado el cómputo pleno del ajuste por inflación. Aun así, Edelstein advierte que “el esquema actual de alícuotas, que rápidamente conlleva a la aplicación de la tasa de 35%, nos deja muy mal parados en la comparación internacional; en 2021, solo tres de 180 países relevados tenían un nivel de imposición igual o superior”. El contador afirma que, para mejorar el esquema del tributo, “podrían incorporarse regímenes transitorios o permanentes de incentivo a las inversiones, como el de amortización acelerada de bienes, o el de alícuotas reducidas para nuevas empresas”.Más allá de lo que podría modificarse en el diseño y de la posibilidad de aplicar el ajuste por inflación, Goldemberg señala que “existen imperfecciones en la estructura legal que llevan, en muchos casos, a tributar sobre ganancias inexistentes, solo nominales”.Con esa situación como escenario, observa Tarsitano, “los empresarios sostienen que la presión tributaria actual [no solo por Ganancias, sino por todos los impuestos] no permite mejorar la capacidad productiva del país, ni las exportaciones, ni la creación de empleos”. Y, a la vez, agrega, “el Gobierno cree que una nueva imposición a las empresas es necesaria para cumplir con esos objetivos”. Para el abogado experto en temas tributarios, “renta inesperada” (en referencia a los efectos de la guerra en Ucrania, según el discurso oficial) es un nombre engañoso, porque para hacer la comparación de los resultados se tomaría como año base solo 2021, un período en el que muchas empresas no habían recuperado la actividad previa a la pandemia. Es decir que, tal como coinciden en señalar muchos analistas, el repunte de los resultados puede deberse a causas diversas y no necesariamente a las razones proclamadas por Alberto Fernández y sus funcionarios.“Las reformas impositivas de este gobierno han tenido, en su mayoría, un sesgo anti inversión, que atenta contra los intereses del país” Diego Fraga (Expansión Business)“Debería considerarse, al menos, un promedio actualizado de años representativos –evalúa Tarsitano–. Además, se prevé aplicar la sobretasa a todo el mundo, y no solo a los sectores sospechados de subir los precios obteniendo una ganancia extraordinaria. Y esta vez ni siquiera se ha cuidado que la recaudación se destine a los sectores vulnerables, lo cual, frente a un gasto público que sigue en aumento, trasmite a los obligados la señal inequívoca de que el impuesto es injusto y en lugar de financiar necesidades genuinas, alimenta una burocracia voraz e ineficiente.Goldemberg califica la sobretasa como “un recurso teóricamente válido, que encuentra justificación como medio para una recaudación excepcional” en un contexto que también lo es. Sin embargo, agrega, “siempre los impuestos tienen un efecto negativo, que debe ser sopesado”. En el caso de tributos sobre las empresas, “se desalienta la inversión y la asunción de riesgos”, más aún en un país donde “hubo un uso exagerado de la herramienta impositiva, causando una presión fiscal que ahoga a quienes están en el circuito formal de la economía”. Y afirma: “El éxodo de empresarios es una elocuente manifestación de ello”.Hermida apunta a una de los argumentos de Guzmán: que otros países recurren a imposiciones del tipo de la “renta inesperada”. El texto que acompaña el articulado del proyecto menciona, puntualmente, los casos de Italia y Gran Bretaña. “Es correcto, pero se trata de países con economías desarrolladas, con control del gasto público, donde se devuelven servicios a la ciudadanía”, sostiene el contador. Localmente, el contexto es “un déficit fiscal que no tiene fin”.“En el caso de las empresas, hay imperfecciones en la estructura legal que llevan, en muchos casos, a tributar sobre ganancias inexistentes, solo nominales” Cecilia Goldemberg (Andersen)Si prospera el proyecto, “la sobrealícuota augura planteos de confiscatoriedad en tribunales”, señala Tarsitano. La medida llevaría a alícuotas efectivas siempre mayores a 40%.Más allá de cómo le vaya al proyecto, Fraga señala que el solo anuncio ya provocó un daño, sobre todo porque está enmarcado en el hecho de que “las reformas impositivas del actual gobierno han tenido, en su mayoría, un sesgo anti inversión, que atenta contra los intereses del país”.El impuesto en su contexto“Las actualizaciones de Ganancias siguen funcionando con parches y normas que no han sido plenamente puestas en ejecución –señala Fernández Sabella; todos los gobiernos han sido esquivos para sincerar una actualización general de valores”.Más allá de frases y consignas políticas como la que indica que “el salario no es ganancia”, el problema parece no ser la existencia del impuesto, sino la inflación y su efectos nocivos. “La recaudación de Ganancias, tal vez el más progresivo de los gravámenes, ocupa en nuestro país un espacio menor si se compara la estructura tributaria con la de los países de la OCDE”, dice Edelstein, quien sostiene que hace falta “rediseñar el sistema, eliminando tributos distorsivos, como derechos de exportación, Ingresos Brutos y el impuesto al cheque, y disminuyendo la participación de impuestos al consumo.La recaudación tributaria de la Argentina tiene como protagonistas, según un informe de la Universidad Austral, a las cargas que pesan sobre bienes y servicios (como el IVA, considerado regresivo por castigar con mayor fuerza a los sectores de menor poder adquisitivo). En los países de la OCDE, en promedio, la mayor porción (34,3%) es, en cambio, aportada por tributos sobre ingresos y utilidades. Y en el promedio de los países de América Latina, los impuestos sobre los ingresos representan un porcentaje de la recaudación mayor que el de la Argentina (27% versus 18%).Con la mochila de años de distorsiones, causas judiciales, cambios de leyes y cambios a los cambios de leyes, Fernández Sabella concluye: “El problema no es pagar o no pagar Ganancias, sino cuánto paga cada uno”.Silvia StangTemasImpuesto a las GananciasImpuestosMartín GuzmánComunidad de NegociosInflación y preciosConforme a los criterios deConocé The Trust ProjectOtras noticias de Impuesto a las GananciasReglamentan las modificaciones en Ganancias para que dejen de tributar los sueldos de hasta $280.792Renta inesperada. Más de uno de cada dos pesos que se recaudan son por tributos que nacieron como temporalesImpuestos. 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Gasoducto Néstor Kirchner: el CEO de Techint se defendió de las acusaciones de Matías Kulfas: “No hubo corrupción ni direccionamiento del pliego”

El CEO del Grupo Techint, Paolo Rocca, se defendió de las acusaciones del exministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, y desmintió que hayan existido irregularidades en la licitación del gasoducto Néstor Kirchner. “No hubo corrupción ni direccionamiento del pliego”, sostuvo ante colegas empresarios en medio de la celebración por los 20 años de la Asociación Empresaria Argentina (AEA).En ese contexto, Rocca señaló que “debería prevalecer el sentido común para ir adelante todos juntos” y ponderó la “relevancia” de la construcción de la obra concesionada por su empresa que, a su entender, significa “poner sobre la mesa un consenso básico” en torno a la política energética.Noticia en desarrollo.LA NACIONConforme a los criterios deConocé The Trust Project

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