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Fantasmas y lamentos: la leyenda del panteón de la época de Porfirio Díaz que aún puede visitarse

El Panteón Inglés o el Cementerio Británico de Real del Monte, como también se conoce, es un misterioso camposanto que existe en el Estado de Hidalgo. (Foto: Instagram/@enrique.buendia)A un par de kilómetros del centro de Real del Monte en un pequeño bosque oyameles, entre la espesa neblina y un clima frío descansan los restos de más de 500 personas de origen inglés, alemán, irlandés, escocés y holandés.Todo comenzó cuando un barco inglés zarpó del muelle de Cornwall, Inglaterra con destino a México a inicios del año 1800, la intención de los tripulantes era establecerse en diversos poblados del estado de Hidalgo para reactivar la actividad minera en los yacimientos de plata que habían sido abandonadas durante la Guerra de Independencia.Tras un largo viaje por mar los ingleses llegaron al puerto de Veracruz, posteriormente se trasladaron a Real de Monte, un pequeño poblado con un clima frío y muy parecido a su lugar de origen. Cautivados con el lugar, decidieron quedarse a trabajar y fue así como poco a poco este sitio comenzó a edificarse como uno de los destinos favoritos de reconocidos empresarios ingleses y escoceses que buscaban multiplicar sus riquezas extrayendo los materiales que el suelo mexicano poseía en aquella época.Los años transcurrieron y aquellos ciudadanos de origen inglés que se establecieron en Real del Monte comenzaron a fallecer por diferentes causas, dando pie a que en el punto más alto del poblado, entre árboles de gran altura y una vista panorámica del pueblo se fundara en 1851 el Panteón Inglés.En la cúspide del cerro del judío en el Pueblo Mágico Real del Monte, descansan los restos de mineros ingleses, escoceses, tres chinos y una holandesa. (Foto: Instagram / @aneeltello)Para entrar hay que atravesar una imponente puerta de metal forjada en una sola pieza la cual está sostenida por el arco de la vida y la muerte que contiene la leyenda Blessed are the dead who die in the lord (benditos son quienes mueren en el señor).Un lúgubre escenario se abre ante los ojos de los visitantes que día con día suben el cerro del judío para adentrarse en el misterioso lugar que por más de 100 años ha albergado los restos de aquellos extranjeros que buscaron una oportunidad de vida en México.Entre las historias que alberga este camposanto, destaca la hilera de tumbas de niños que murieron durante la epidemia de cólera; la de una chica de 15 años que sus padres exhumaron para llevarse los restos a Cornwall y descubrieron que la habían enterrado viva; la de la enfermera Nelly, a quien aún aseguran verla en el hospital curando enfermos, o la del militar que murió en Francia en la Primera Guerra Mundial pero, como había nacido en Real del Monte, tuvo el derecho de tener una tumba en este recinto.Una familia mexicana se ha encargado por generaciones del cuidado del recinto, en conjunto con el gobierno del estado de Hidalgo han visto por el mantenimiento del lugar así como la administración turística del sitio. Incluso la reina Isabel II llamó al sepulturero del Panteón Inglés para darle una medalla que lo convirtió en miembro de la Orden del Imperio Británico, cabe resaltar que el señor Hernández es el único mexicano sepultado en el cementerio.Posterior a su muerte, su hija María del Carmen Hernández Skewes se quedó como responsable del cementerio y es la encargada de recibir día con día a cientos de curiosos turistas que asisten a vivir en carne propia la experiencia de caminar entre cientos de tumbas antiguas en las que destacan símbolos de masonería.El tétrico escenario que se percibe al sumergirse entre las estrechas calles del cementerio atrae año con año a cientos de turistas (Foto: Instagram)Durante el recorrido, María se encarga de adentrar a los visitantes no solo en la historia de los personajes que descansan ahí sino también es común que ella misma comparta las experiencias paranormales que desde pequeña percibió por su relación tan íntima con el cementerio.A la cuidadora ya no se le hace extraño escuchar lamentos o ver siluetas de personas caminando, describe detalladamente a los visitantes la ropa con la que llega a ver a estos espectros e incluso el horario y lugar específico en el que suelen aparecer.El panteón inglés sigue siendo uno de los mayores atractivos turísticos del Pueblo Mágico de Real del Monte pues aparte del morbo que genera la muerte y los fenómenos paranormales, es un gran referente histórico e identitario del sitio. De acuerdo a La Silla Rota Hidalgo, se calcula que en Real del Monte aún viven unos 600 descendientes reconocidos de los mineros que llegaron a México en busca de una nueva vida.Los recorridos a través del cementerio se llevan a cabo de martes a domingo en un horario de 10:00 am a 2:00 pm.SEGUIR LEYENDOEl payaso inglés que encontró la fama en México y que Porfirio Díaz usó para pacificar al paísCuáles son los tres Pueblos Mágicos más visitados de México y cuánto cuesta irValle de los Monjes o Grutas de García: cuatro destinos “secretos” para descubrir en México

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Exorcismos, fantasmas y la presencia del Diablo: el misterio de la casa más embrujada de Irlanda

Hay una mansión en la República de Irlanda que, de acuerdo a la leyenda, está ligada a una entidad maligna: nada más y nada menos que el Diablo. Ubicada precisamente en la península de Hook, Loftus Hall se ganó el título de la “casa más embrujada” del país por el mito que albergan sus paredes. Y las presuntas apariciones de fantasmas y espíritus durante los últimos años. En la actualidad, la propiedad se encuentra en venta. ¿Habrá interesados que se animen a adquirirla?
La construcción de 2520 metros cuadrados cuenta con 22 habitaciones y 14 baños. El británico Aidan Quigley, fanático del lugar desde que era chico, compró la vivienda en 2011 según le contó al portal de noticias Insider.Un año después, y luego de renovarla, la abrió al público por primera vez en décadas. Miles de turistas, atraídos por la historia, visitaron las instalaciones desde 2012 hasta el 2020, año en el cual se cerró sus puertas. 

Loftus Hall. Una imagen del pasado. Foto: loftushall.ie.

Historia de Loftus HallEn 1170, el caballero normando Raymond “Le Gros” (El gordo) FitzGerald construyó un castillo en la zona, informó la página oficial de la mansión. “Le Gros” cambió su apellido para adoptar una identidad irlandesa: eligió Redmond. Sus descendientes, los Redmond, construyeron un nuevo edificio en 1350, durante la Peste Negra, para reemplazar al castillo: se lo conoció como Redmond Hall. La edificación permaneció a manos de los Redmond hasta los años 1650, cuando fue adquirida por la familia Loftus, dueños de plantaciones, como parte de la Conquista de Irlanda. En 1666, se convirtió en la residencia oficial de Henry Loftus y el sitio se denominó Loftus Hall.

Escaleras. La mansión por dentro. Foto: Foto: www.loftushall.ie.

El lugar sufrió una importante remodelación entre 1872 y 1879 llevada a cabo por el marqués John Henry Wellington Graham Loftus con el objetivo de prepararla para la visita oficial de la reina Victoria: al final, ella nunca fue. Esos arreglos en la casa provocaron que la familia entrara en bancarrota.En 1917, Loftus Hall fue comprada por la Orden de San Benito, perteneciente a la Iglesia Católica. Durante la década de los 80 y hasta principios de los 90, funcionó como un hotel. Leyenda de la “casa embrujada”En el siglo XVIII, Charles Tottenham se casó con la antepasada del marqués John Henry Wellington Graham Loftus, Anne Loftus. Tuvieron seis hijos: cuatro varones y dos mujeres, Elizabeth y Anne.

Comedor. Foto: www.loftushall.ie.

La esposa de Tottenham falleció luego de unos años, cuando sus hijas todavía eran chicas. El hombre terminó casándose con su prima Jane Cliffe y comenzó a vivir con ella y sus hijos en Loftus Hall.En 1775, un extraño se acercó a la mansión en busca de refugio: venía de encallar su barco en el puerto de la zona luego de un viaje por aguas turbulentas. La familia decidió darle cobijo al hombre.En una de esas noches, a Anne, la hija de Tottenham, se le cayó un naipe al suelo mientras todos jugaban a las cartas. La chica se agachó para recogerla y se dio cuenta de algo aterrador: los pies del extraño eran en realidad pezuñas. Pronto, ese hombre se escapó por el techo envuelto en una bola de llamas y dejando un olor a azufre en el ambiente: la leyenda da entender de que se trataba del Diablo.

Habitación. Foto: www.loftushall.ie.

Anne presumiblemente entró en un estado de shock y locura después de ese episodio: nunca se recuperó. A raíz de esta situación, la familia encerró a la joven en el salón de tapices.Anne murió unos años después. Miembros de la familia y trabajadores de la casa aseguraron haber visto al espíritu de ella deambulando por la mansión. Se dice que la familia llamó al sacerdote local para que exorcizara toda la vivienda: no logró “limpiar” el salón de los tapices.En los últimos años, algunos visitantes manifestaron haber sentido y visto cosas extrañas en Loftus Hall. Incluso en 2014, un joven afirmó haber sacado una foto en la que se veía el fantasma de una chica en el reflejo de un vidrio.

Propiedad. (Foto: Jeremy Polanski/CC BY 2.0 https://creativecommons.org/licenses/by/2.0/, https://www.flickr.com/photos/jpolanski50/37347395325/in/photostream/).

Venta de Loftus Hall¿Cuánto sale Loftus Hall? El diario local Irish Independent (independent.ie) consignó que se vende por 2.65 millones de euros, aprox. 3.2 millones de dólares al cambio oficial del 13 de mayo.”La magnífica entrada, que lleva a la puerta principal, sus jardines realmente cautivadores, la edificación de piedra, el excelente estacionamiento, la playa privada y los terrenos polivalentes de primera calidad… la casa basa su valor en todas estas cuestiones y además goza de unas vistas inigualables”, dijeron desde la agencia de subastas Keane Auctioneers, que se encarga de la venta de la propiedad, citados por el mismo medio.”Aunque necesita una amplia reforma, mantiene algunas de sus características únicas, como la notable escalera tallada a mano, las magníficas chimeneas y las características arquitectónicas únicas (todas ellas con sus propias historias y relatos legendarios), por nombrar sólo algunas”, agregaron. 

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“Habitación Macbeth”: un rey desaforado, entre fantasmas

No sería suficiente decir que Pompeyo Audivert interpreta una secuencia de personajes de Macbeth, la tragedia de William Shakespeare, como si estuvieran encerrados en su cuerpo y ya no los dominara en su batalla por hacerse de una voz. Lo que sucede en Habitación Macbeth se parece a una sesión de espiritismo. Un cuerpo que se sale de la normalidad, que no puede contenerse porque ha sido capturado por una variedad de espectros que lo resucitan y lo obligan a actuar. La puesta en escena anuda un pensamiento teatral.
Audivert ya visitó la dramaturgia shakesperiana como actor y director. A comienzos de la década del noventa fue Hamlet en la versión que Ricardo Bartis montó en el teatro San Martín. En esa Guerra de los teatros, como indicaba el titulo que daba cuenta de la singularidad de la idea, Pompeyo mostraba esa lógica estallada que es el rasgo de estilo de su lectura de Shakespeare. Habitación Macbeth parece continuar el diálogo que suma otro capítulo con La señora Macbeth, el texto de Griselda Gambaro que llevó a escena en el año 2004 protagonizado por Cristina Banegas, en el que la actriz enlazaba todo el drama entre las resonancias de las brujas que funcionaban como un coro griego.De esta nueva propuesta que se presenta en el Centro Cultural de la Cooperación y que ocurre bajo el encantamiento de la música de Claudio Peña como si se tratara de una alucinación, habló Pompeyo en esta entrevista para reflexionar sobre un trabajo que, tal vez, se convierta en el estreno más importante del año.

Pompeyo Audivert en una escena de “Habitación Macbeth”.

–La actuación adquiere un valor de autoría y hay un personaje que está por encima de los otros, una criatura que los contiene a todos.–Hay un remitente último del trabajo que es Clov, el personaje de Fin de partida de Samuel Beckett, un ser arrasado que está en un lugar fuera del tiempo, aparentemente en una zona de extinción. Tengo la percepción de que hay un derrumbe histórico, una crisis del hombre, de las formas de producción de sentido y que, a partir de la pandemia, es cada vez mas patente, como si se tratara de un mundo que se ha extinguido y sobre ese páramo de huesos sobreviven algunos actores rodeados por un círculo de tierra, una fogata y un público que escruta su pertenencia a un plano metafísico. El teatro es una excitación de identidad a una escala extracotidiana, más allá de las obras con las que se recubra esta operación.En este caso, la obra de por sí ya tiene aspectos sobrenaturales. Es, como me gusta concebir el teatro, un piedrazo en el espejo. Macbeth habla de una identidad dorsal que, a partir de un hecho fortuito como puede ser el cruce con las brujas y Hécate regresando de una batalla, un ser aparentemente leal y noble servidor de su país y de su rey se transforma en un asesino compulsivo en una escalada de poder demencial. Hay algo de ese sentido que tiene la obra shakesperiana al revelar que no somos del todo lo que creemos ser, y si lo somos esa identidad es frágil y está asediada por fuerzas sobrenaturales que pueden aparecerse en cualquier momento y torcer el destino.–Se da un proceso de mutación más que de construcción de personajes.–Me encanta que se vea porque tiene que ver con la fenomenología que se desata en la forma de producción. Esa otra identidad que es inevitablemente del actor pero que no remite al actor como identidad histórica sino como zona de ejercicio. Como si fuera lo que se desata en la situación enmilagrada que se produce en la misma producción y que no es ninguno de los aspectos de la producción, ni tampoco el sujeto que produce, sino su reverberación. Esa monstruosidad es lo que llama la atención. La mutación da cuenta de una identidad de fondo del acto que no se clausura con ninguno de esos personajes, ni siquiera con la suposición de una secuencia que va pasando y uno no ve más que los personajes y la obra.Uno ve algo más: la aparición de un nivel presencial desbordado que ya no se limita a un solo habitante sino que da cuenta que esa presencia tiene múltiples valencias, que es lo único real y que todo lo demás son aspectos ficcionales que la parasitan. Que a veces la copan y la alienan a una sola versión. Noto que la escena contemporánea se vuelve muy cerrada sobre esa instancia de erigir un espejo para crear una identidad referencial pero le falta apedrear el espejo para señalar esa fuerza ausente.–De hecho Macbeth no puede representarse si no se entiende que todo lo que ocurre es posible porque ellos están tomados por estas fuerzas sobrenaturales.–No hay gradualidad, los personajes son abruptamente arrastrados a hacer cosas que no eran imaginables. Es muy excitante, el público enloquece con eso. Esa cosa desquiciada opera en los márgenes y esa forma fuera de los límites es un canto también a lo humano, a esa posibilidad de inventar cosas que no estaban previstas .–Aquí aparece Artaud con su idea de recuperar el ritual y la peste como un estado que saca al actor de su normalidad. Pero en tu caso, para crear la sensación de ritual es necesario recurrir a lo espectacular.–Esta pandemia produce una introspección de los cuerpos donde aparece toda una fantasmagoría de niveles luminosos y muy oscuros. Zonas infrahumanas y sobrehumanas. Los seres tenemos en nuestro interior una profunda discusión política . En la pandemia se han producido novedades en ese campo de subjetividad y situar un cuerpo como único agente de esa multiplicidad que es Macbeth, es un hecho político. El señalamiento de las cuestiones teatrales dentro de la obra evita quedar en un momento que puede volverse muy mental. El momento histórico en el que estamos puede llevar a la extinción de los cuerpos y a la aparición de una subjetividad oscura que está larvada dentro del capitalismo.–Parece que Macbeth se ve obligado a actuar y, sin embargo, en Lady Macbeth la actuación surge como algo natural. Pero hay un momento en el que Macbeth ya no puede actuar y es cuando siente culpa.–Es cierto, para ella la actuación es algo orgánico, no encuentra una zona que no sea de actuación. Él en cambio es una persona normal que tiene que pasar a la actuación por la paranoia de ser descubierto y ella lo implica políticamente en la actuación . Él es un órgano de su rey, de su estado y queda envuelto en la actuación como coartada. Esa escena donde él le pasa a Lady Macbeth la locura, no está en la obra de Shakespeare y pienso que debería haber estado, por eso la agregué. Cuando ella le dice “Las máscaras vendrán a ti, el alma nunca está desnuda“, también es un señalamiento a la identidad de la actuación. La teatralidad tampoco es el último refugio. Finalmente todo es desbaratado. Las máscaras también se rompen.”Habitación Macbeth”: La actuación como tranceMordido por las brujas, el cuerpo muerto de un actor encontrado entre las fosas (en una reminiscencia nada casual con Hamlet) es tomado como materia de espíritus que van a sacudirlo para que comience la representación. Si en Macbeth de William Shakespeare la noción de autoría afecta a las brujas, si una lectura posible es que ellas, en lugar de adivinar el futuro se dedican a inventarlo para tentar a Macbeth y llevarlo a desear el poder, en Habitación Macbeth Pompeyo Audivert toma este dato y hace de la actuación el primer recurso de la dramaturgia que se genera con el impulso del propio cuerpo.Se escribe sobre el cadáver de un personaje de Samuel Beckett, sobre la identidad borrada de Clov, el sirviente de Fin de partida que ingresa al mundo trágico convertido en una criatura anormal, monstruosa. Nunca humana. Es que la actuación que guía la estructura de Habitación Macbeth opera como procedimiento y tema. Pompeyo lee el drama shakesperiano para encontrar las huellas de una reflexión sobre la representación. Pero no se queda en la imagen recurrente de la política como la suma de escenarios donde acuden las máscaras cuando el poderoso es observado. Pompeyo hace de la técnica actoral la sustancia de su narrativa para devenir, en ese proceso maquínico que sucede en su cuerpo, una figura que muta porque ha sido habitada por esas fuerzas demoníacas que ordenan la trama de Macbeth.Mostrar el procedimiento teatral forma parte de lo espectacular. El montaje interno que Pompeyo dibuja en la puesta está en sintonía con una estética expresionista que guía su actuación y que parece introducirnos en El gabinete del Doctor Caligari. En las escenas entre Lady Macbeth y Macbeth, el uso de los objetos componen la figura del doble, tema central en el expresionismo. Las luces que marcan en algunos pasajes el cambio de personaje deforman, hacen de la maldad un rasgo físico. Hay una distorsión que es propia del estado del ritual. En Habitación Macbeth está presente Antonin Artaud que aspiraba a recuperar ese estado de trance del celebrante en la actuación, aunque aquí el encantamiento solo es factible por el dominio de la técnica.La obra original, que Pompeyo deglute para crear una dramaturgia invasiva, casi como un autor infiltrado que hace suya la letra de Shakespeare, señala el derrumbe de la razón como un embrujo indispensable para que la acción dramática ocurra. Lady Macbeth entiende que para matar al rey Duncan necesita invocar al mismísimo demonio. Un humano no es suficiente.Macbeth podría ser una novela escrita en primera persona que ocurre en la cabeza de un hombre que no consigue olvidar lo que hizo. La culpa lo lleva a ver los espectros de las personas que mató, personajes de otras escenas que se mezclan en el lugar inapropiado. En ese momento ya no puede actuar, entonces el cuerpo vuelve al estado vacío, a la detención que llega para cerrar la tragedia.

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