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Joe Biden kündigte einen Plan an, 200.000 Menschen in die Obamacare-Krankenversicherung aufzunehmen

U.S. President Joe Biden delivers remarks on the political situation in Myanmar at the White House in Washington, U.S., February 10, 2021. REUTERS/Carlos BarriaDie US-Regierung kündigte am Dienstag einen Plan an, mit dem 200.000 Einwohner des Landes zum ersten Mal Krankenversicherung erhalten sollen und eine weitere Million Menschen weniger für ihre Krankenversicherung zahlen sollen. Das Finanzministerium gab die Ankündigung Stunden vor der Teilnahme von US-Präsident Joe Biden an einer Veranstaltung im Weißen Haus mit dem ehemaligen Präsidenten Barack Obama (2009-2017) bekannt, um die Auswirkungen der Gesundheitsreform 2010, bekannt als Obamacare, zu feiern.„Dies ist der wichtigste Schritt, der zur Verbesserung der Umsetzung des Gesetzes seit der Einführung der Gesetzgebung unternommen wurde“, sagte ein US-Beamter, der um Anonymität bat, auf einer Telefonpressekonferenz.Se espera conseguir que 200.000 habitantes del país consigan cobertura sanitaria por primera vez y que otro millón de personas paguen menos por su seguro médico. REUTERS/Hannah McKayIn den USA gibt es kein öffentliches Gesundheitssystem und die Hälfte der Bevölkerung hat über ihren Arbeitgeber Zugang zu einer privaten Krankenversicherung, während der Rest entweder nicht versichert ist oder diese über einen unter Obamacare geschaffenen Billigversicherungsmarkt abkauft.Dieses Gesetz ermöglicht jetzt mehr als 31 Millionen Menschen den Zugang zu einer kostengünstigeren Krankenversicherung. Die Ankündigung des Finanzministeriums zielt darauf ab, das sogenannte „familiäre technische Versagen“ im Obamacare-System zu beheben, von dem viele Amerikaner betroffen sind, deren Partner, Kinder oder andere Verwandte in ihre vom Unternehmen bereitgestellte Krankenversicherung aufgenommen wurden.REUTERS/Mike Blake/File PhotoNach dem derzeitigen System können Amerikaner vom Obamacare-Markt zur Krankenversicherung wechseln und finanzielle Unterstützung beim Kauf erhalten, wenn ihr Arbeitgeber verlangt, dass sie mehr als 10% ihres Einkommens für ihre Krankenversicherung ausgeben.Diese 10% werden jedoch berechnet, indem nur die Kosten für die Deckung des Arbeitnehmers berücksichtigt werden und nicht die Prämien, die zur Deckung eines seiner Angehörigen erforderlich sind.Dies „kann bedeuten, dass Familien am Ende 25% oder 30% ihres Einkommens für die private Krankenversicherung ausgeben, die sie durch ihre Arbeit abschließen, und dass sie immer noch keinen Zugang zu finanzieller Unterstützung im Rahmen von Obamacare haben, erklärte der oben erwähnte US-Beamte.La nueva norma propuesta por el Tesoro estipula que si la cobertura médica para la familia al completo cuesta más del 10 % de los ingresos totales de su hogar, las personas dependientes del empleado que les proporciona ese seguro tendrán una nueva opción.
Reuters Die vom Finanzministerium vorgeschlagene neue Verordnung sieht vor, dass die Angehörigen des Arbeitnehmers, der ihnen diese Versicherung anbietet, eine neue Option haben, wenn die Krankenversicherung für die gesamte Familie mehr als 10% ihres gesamten Haushaltseinkommens kostet. Diese Familienmitglieder des Mitarbeiters können „finanzielle Unterstützung“ erhalten, um eine kostengünstige Krankenversicherung über den Obamacare Marketplace abzuschließen, so die Quelle, von der nach Schätzungen des Weißen Hauses etwa 200.000 Menschen profitieren können, die jetzt aufgedeckt sind, und eine weitere Million, die Zugang zu einem günstigerer Plan.(mit Informationen von EFE)LESEN SIE WEITER:Der Oberste Gerichtshof der USA lehnte einen Versuch ab, Obamacare abzubauen, der rund 20 Personen Krankenversicherung bietet Millionen MenschenDie Trump-Administration forderte den Obersten Gerichtshof erneut auf, Obamas Gesundheitsgesetz aufzuheben

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Cuáles son las dos cumbre en las que de aquí a fin de año Alberto Fernández podrá saludar a Joe Biden

Alberto Fernández y Joe Biden se verían dos veces de aquí a fin de año. La primera oportunidad para el primer apretón de manos será en Nueva York a fines de septiembre, en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Y la segunda en Italia, durante la cumbre de lideres del Grupo de los 20, en octubre.

Al mismo tiempo, Joe Biden anunció esta semana que el 9 y 10 de diciembre hará una cumbre por la democracia, que será este año virtual y en 2022 presencial. Clarín sabe que el Gobierno espera tener su espacio en ella, aunque el demócrata está embarcado en un evento profundamente anti autócratas, anti chino y anti ruso. En Presidencia confirmaron que Alberto F. piensa viajar a Nueva York, oportunidad en la que podrá saludar por primera vez a Biden con quien busca una bilateral que aún no llega. El Gobierno ha generado espacios de encuentro con la administración demócrata por doquier, al punto que -sabe Clarín-   la firma de algunos proyectos centrales con China están paralizados por esta buena relación -mayormente de necesidad- que tienen Fernández y su gobierno con Biden. Si bien la comunidad internacional manifiesta su apoyo a las negociaciones argentinas por la deuda externa, los paises por igual consideran que se trata de un asunto entre la Argentina y el FMI. Asunto en el que Washington debe pronunciarse casi como un juez de parte por ser el principal accionista del fondo. En los próximos días dos hombre de la estructura gubernamental argentina moverán fichas para mostrar la presencia argentina en el G20: por un lado Jorge Argüello, embajador en Washington y representante argentino en el 20 (Sherpa) viajará a Florencia para preparar la declaración lideres de octubre, donde el Gobierno intenta promover desde la “universalización” del acceso a las vacunas contra el COVID, y la democratización al menos temporal de  las patentes de las mismas a la reforma de los organismos financieros. Por su parte, el titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa viajará a a Roma el 7 y 8 de octubre para la 7° Cumbre de Presidentes de Parlamentos del G20 (P20). Convocado por la actual presidencia del P20, el titular de la Cámara Baja será orador principal  en uno de los paneles centrales de la cumbre denominado “Reiniciar el crecimiento económico en términos de sostenibilidad social y ambiental”. Massa compartirá el espacio con el Presidente del Parlamento Europeo, David Sassoli (Italia), y aportará su visión ante las autoridades parlamentarias de las principales naciones del mundo respecto al camino a seguir para generar un crecimiento sostenible post pandemia.Massa mantiene su propio canal de diálogo con los estadounidenses en un pedido de comprensión de los problemas argentinos en el pago del deuda. Biden, cuyos vínculos se esperaban más fluidos con Latinoamérica que los que finalmente tiene, ha seguido una agenda de continuidad a la de Donald Trump con una o dos grandes excepciones: su compromiso con en la lucha contra el cambio climático y la vuelta al multilateralismo. Por lo demás, está concentrado en los temas que ya arrastraban desde la administración de Barack Obama, pero que Trump potenció subiendo el nivel de confrontación directa como con china. El avance chino en las economías, en las telecomunicaciones y la logística son tema de rigor en las conversaciones de los estadounidenses al igual que la penetración también de Rusia, sostén por ejemplo del régimen en Venezuela.La llegada del Consejero de Seguridad Nacional Jake Sullivan al país mostró claramente que la Argentina igualmente en el radar de los demócratas. Por un lado, las autoridades en Washington manifestaron que esperaban cooperación del Gobierno en el fortalecimiento de la democracia, aunque toleran las diferencias que mantienen con el kirchnerismo en torno a Cuba, Venezuela y Nicaragua a los que Fernández se niega a presionar. Al mismo tiempo los demócratas saben que el kirchnerismo de Fernández no es un proyecto radicalizado y por el contrario los cuentan como aliado.  A su paso por Buenos Aires, Sullivan también ofreció ayuda a través de organismos estadounidenses para financiar el desarrollo de las telecomunicaciones y la transferencia de tecnología.Tal vez, según las fuentes consultadas, el lugar que mejores condiciones para la que sería la primera bilateral entre Fernández y Biden o para un “pull aside” -un saludo y un breve diálogo con foto incluida de pasilllo- sea el contexto de la cumbre de lideres del G20.Los escándalos de Olivos por la foto del presidente y su pareja Fabiola Yáñez violando la cuarentena con una fiesta no contribuyen a una buena imagen del presidente argentino ante un Biden que ha sido riguroso en la lucha contra el COVID. Pero la politica de alianzas se mide de otra manera. Y en este caso, con suerte, la gobernabilidad de Alberto F. se dirima en la interna argentina. 

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Un informe desclasificado asegura que Rusia autorizó operaciones para perjudicar la candidatura de Joe Biden

WASHINGTON – El presidente de Rusia, Vladimir Putin, autorizó amplios esfuerzos para perjudicar la candidatura de Joe Biden durante las elecciones del año pasado, incluso montando operaciones encubiertas para influir en personas cercanas al presidente Donald Trump, según un informe de inteligencia desclasificado publicado el martes.
El informe no lo nombra, pero parece referirse a la labor del antiguo abogado personal de Trump, Rudy Giuliani, que impulsó sin descanso acusaciones de corrupción sobre Biden y su familia relacionadas con Ucrania. “Actores estatales y proxy rusos que sirven a los intereses del Kremlin trabajaron para afectar la percepción pública de Estados Unidos”, decía el informe. El informe desclasificado representa la evaluación de inteligencia más completa sobre los esfuerzos extranjeros para influir en el voto de 2020. Además de Rusia, Irán y otros países también trataron de influir en las elecciones, según el informe. China consideró sus propios esfuerzos, pero finalmente llegó a la conclusión de que fracasarían y muy probablemente serían contraproducentes, concluyeron los funcionarios de inteligencia.

Según el informe, Vladimir Putin autorizó amplios esfuerzos para perjudicar la candidatura de Joe Biden. Foto: Alexei Druzhinin / SPUTNIK / AFP.

Un informe complementario de los departamentos de Justicia y Seguridad Nacional también rechazó las falsas acusaciones promovidas por los aliados de Trump en las semanas posteriores a la votación de que Venezuela u otros países habían defraudado las elecciones. Los informes, elaborados por funcionarios de carrera, supusieron un repudio a Trump, a sus aliados y a algunos de los principales funcionarios de su administración. Reafirmaron las conclusiones de las agencias de inteligencia sobre la injerencia de Rusia en 2016 en favor de Trump y dijeron que el Kremlin favoreció su reelección. Y descartaron categóricamente las acusaciones de fraude electoral alimentado por el extranjero, pusieron en duda las acusaciones republicanas de intervención china a favor de los demócratas y socavaron las afirmaciones que Trump y sus aliados habían difundido sobre el trabajo de la familia Biden en Ucrania. El informe también descubrió que ni Rusia ni otros países intentaron cambiar las papeletas de votación por sí mismos. Los esfuerzos de los hackers rusos para acceder a las redes estatales y locales no estaban relacionados con los esfuerzos de Moscú para influir en la votación presidencial.El informe desclasificado no explica cómo la comunidad de inteligencia llegó a sus conclusiones sobre las operaciones rusas durante las elecciones de 2020. Pero los funcionarios dijeron que tenían una alta confianza en sus conclusiones sobre la participación de Putin, lo que sugiere que las agencias de inteligencia han desarrollado nuevas formas de reunir información después de la extracción de una de sus mejores fuentes del Kremlin en 2017.Es probable que los esfuerzos extranjeros para influir en las elecciones de Estados Unidos continúen en los próximos años, dijeron los funcionarios estadounidenses. El público se ha vuelto más consciente de los esfuerzos de desinformación, y las empresas de medios sociales actúan más rápido para eliminar las cuentas falsas que difunden falsedades. Pero un gran número de estadounidenses sigue abierto a las teorías conspirativas impulsadas por Rusia y otros adversarios, una circunstancia que explotarán, advirtieron los funcionarios. “La influencia maligna extranjera es un desafío duradero al que se enfrenta nuestro país”, dijo Avril D. Haines, la directora de la inteligencia nacional, en un comunicado. “Estos esfuerzos de los adversarios de Estados Unidos buscan exacerbar las divisiones y socavar la confianza en nuestras instituciones democráticas”. Aunque fue desclasificado por el gobierno de Biden, el informe se basa en el trabajo realizado durante el gobierno de Trump, según los funcionarios de inteligencia, lo que refleja los puntos de vista muy diferentes que tenían los oficiales de sus supervisores políticos, que fueron nombrados por Trump. El informe refutó los esfuerzos de años de Trump y sus aliados para sembrar dudas sobre las evaluaciones de la agencia de inteligencia de que Rusia no solo quería crear el caos en Estados Unidos, sino que también favorecía su reelección.

El informe no lo nombra, pero parece referirse a la labor del antiguo abogado personal de Trump, Rudy Giuliani, que impulsó sin descanso acusaciones de corrupción sobre Biden y su familia relacionadas con Ucrania. Foto: JEFF KOWALSKY / AFP.

“No fueron sinceros al restar importancia a las operaciones de influencia de Rusia en nombre del anterior presidente”, dijo en una entrevista el representante Adam B. Schiff, demócrata por California, que lidera el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes. “Fue un flaco favor no ser sincero con el público y tratar de amañar la inteligencia de la forma en que lo hicieron”. Las acusaciones de injerencia en las elecciones han sido algunas de las que más han dividido políticamente en los últimos años. El informe de inteligencia es similar a una evaluación desclasificada a principios de 2017 que expuso las conclusiones sobre los esfuerzos de Rusia en la victoria electoral de Trump, afianzó aún más el debate partidista sobre su relación con Moscú y cimentó su enemistad hacia los funcionarios de inteligencia y de las fuerzas del orden. Con Trump fuera de la presidencia y las conclusiones del nuevo informe hechas públicas en gran parte en comunicados durante la campaña, no se esperaba que las conclusiones provocaran tanta furia partidista. Pero es probable que algunos elementos del informe sean objeto de peleas políticas. Su evaluación de que China se mantuvo al margen está en desacuerdo con lo que han dicho algunos funcionarios republicanos. En sesiones informativas privadas en el Capitolio, John Ratcliffe, el último director de inteligencia nacional de Trump, dijo que la interferencia china era una amenaza mayor en 2020 que las operaciones rusas. Los documentos desclasificados publicados el martes incluyeron una opinión minoritaria disidente del oficial nacional de inteligencia para el ciberespacio que sugería que el consenso de la comunidad de inteligencia estaba subestimando la amenaza de China. El material más detallado de la evaluación se refiere a Rusia, que trató de influir en la forma en que el público estadounidense veía a los dos principales candidatos “así como avanzar en los objetivos de larga data de Moscú de socavar la confianza en los procesos electorales de Estados Unidos”. Moscú utilizó a Andriy Derkach, un miembro prorruso del Parlamento de Ucrania, para socavar a Biden, según confirmó el informe. Derkach hizo públicas cuatro llamadas telefónicas filtradas para socavar a Biden y vincularlo con la corrupción ucraniana. El informe decía que Putin “tenía competencias” sobre las acciones de Derkach, que tenía vínculos con la inteligencia rusa. Citando en un caso una reunión entre Derkach y Giuliani, los funcionarios de inteligencia advirtieron a Trump en 2019 que los oficiales de inteligencia rusos estaban utilizando a su abogado personal como un conducto para la desinformación. Giuliani también proporcionó materiales de Ucrania a los investigadores estadounidenses para impulsar las investigaciones federales sobre la familia de Biden, un tipo de operación que el informe mencionó como un ejemplo de los esfuerzos encubiertos de Rusia sin proporcionar nombres u otros detalles de identificación.El informe también nombra a Konstantin Kilimnik, un antiguo colega del que fuera jefe de campaña de Trump, Paul Manafort, como agente de influencia ruso. Kilimnik tomó medidas durante todo el ciclo electoral de 2020 para perjudicar a Biden y su candidatura, según el informe, ayudando a impulsar una narrativa falsa de que Ucrania, y no Rusia, era responsable de interferir en la política estadounidense.Ni Giuliani ni sus representantes devolvieron una solicitud de comentarios. Recoger información de inteligencia para alimentar a los aliados de Trump y utilizarla contra Biden era una prioridad para la inteligencia rusa. La unidad de inteligencia militar de Moscú, el GRU, llevó a cabo una campaña de hackeo contra una empresa energética ucraniana, Burisma, en lo que probablemente fue un intento de reunir información sobre la familia de Biden y su trabajo para la empresa, según confirmó el informe. En las últimas semanas de la campaña, los funcionarios de inteligencia también dijeron que los hackers rusos habían entrado en las redes informáticas estatales y locales. Pero el nuevo informe dice que esos esfuerzos no tenían como objetivo cambiar los votos. No se menciona en este informe el hackeo de gran alcance de los sistemas informáticos federales utilizando una vulnerabilidad en el software fabricado por SolarWinds. La ausencia de un esfuerzo concertado por parte de Rusia para cambiar los votos sugiere que Moscú había reorientado sus servicios de inteligencia hacia un esfuerzo más amplio para atacar al gobierno de Estados Unidos. A principios de 2020, los funcionarios estadounidenses pensaron que era probable que Irán se mantuviera al margen de la contienda presidencial. Pero los hackers iraníes intentaron un esfuerzo de última hora para cambiar el voto en Florida y otros estados. Los hackers iraníes enviaron “correos electrónicos amenazantes y falsos” a los votantes demócratas que pretendían ser de los Proud Boys, según el informe. El grupo exigía a los destinatarios que cambiaran su afiliación partidista y votaran por Trump. También difundieron un vídeo que supuestamente demostraba el fraude electoral.El esfuerzo iraní empleó esencialmente la psicología inversa. Los funcionarios dijeron que los operativos iraníes esperaban que los correos electrónicos tuvieran el efecto opuesto a la advertencia del mensaje, haciendo que la gente votara por Biden al pensar que los partidarios de Trump estaban haciendo trucos sucios de campaña. El ayatolá Ali Khamenei, líder supremo de Irán, autorizó la campaña, según el informe.c.2021 The New York Times Company

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El plan económico de Joe Biden para rescatar a los Estados Unidos

El presidente de los Estados Unidos Joe Biden ha propuesto un plan de rescate por 1,9 billones de dólares para ayudar a la economía estadounidense a recuperarse de la pandemia. Muchos republicanos se oponen, entregados de pronto a la religión fiscal que abandonan de inmediato cuando su partido controla la Casa Blanca. Las enormes rebajas de impuestos que el Partido Republicano concedió a multimillonarios y corporaciones en 2017 provocaron el mayor déficit fiscal del que se tenga registro en Estados Unidos fuera de recesiones profundas o guerras. Pero la promesa de inversiones y crecimiento jamás se materializó.
En cambio, el plan de gasto propuesto por Biden se necesita con urgencia. Datos publicados hace poco muestran una desaceleración de la recuperación estadounidense, en términos de PIB y de empleo. Hay abundancia de pruebas de que el paquete de recuperación proveerá un estímulo enorme a la economía, y que el crecimiento económico generará una importante recaudación impositiva, no sólo para el gobierno federal sino también para los estados y municipios que ahora carecen de los fondos que necesitan para proveer servicios esenciales. Los que se oponen al plan de Biden también fingen estar preocupados por el peligro de inflación (ese monstruo temible, que en estos días tiene más de fantasía que de amenaza real). De hecho, hay datos que sugieren que en algunos sectores de la economía es posible que se esté dando una caída de los salarios. Aun así, si hubiera un alza de la inflación, Estados Unidos tiene abundantes herramientas monetarias y fiscales listas para enfrentarla. Por supuesto que la economía estaría mejor con tasas de interés distintos de cero. También la beneficiaría una mayor recaudación tributaria, mediante la creación de gravámenes a la contaminación y la recuperación de progresividad en el sistema tributario. Nada justifica que los estadounidenses más ricos paguen menos impuestos como porcentaje de sus ingresos que las personas menos pudientes: ahora que aquellos han sido los menos afectados (en términos sanitarios o económicos) por la pandemia de coronavirus, la regresividad del sistema tributario estadounidense está mostrando su peor cara. Hemos visto a la pandemia hacer estragos en algunos sectores de la economía, en los que provocó una alta incidencia de cierres de empresas (sobre todo entre las pequeñas). Si no se aprueba un paquete de recuperación importante, hay riesgo real de que el daño sea enorme y tal vez duradero. Esto es así porque el mal desempeño económico genera temores que, sumados a los de la pandemia en sí, generarán un círculo vicioso en el que la conducta precautoria se trasladará a menos consumo e inversión y más debilitamiento de la economía. De hecho, el deterioro de balances y las quiebras de empresas (cualesquiera sean sus causas) impulsan un proceso de contagio a toda la economía en el que entran en juego poderosos efectos de histéresis. Al fin y al cabo, las empresas que hayan quebrado en la pandemia no se recuperarán solas una vez controlada la COVID-19. El hecho de que estemos ante una pandemia (de alcance global) empeora la situación. Si bien los mejores datos disponibles sugieren que muchos países en desarrollo y emergentes no han sido tan afectados como se temía hace un año, la desaceleración inédita de la economía mundial implica un debilitamiento de la demanda de exportaciones estadounidenses. Los países pobres no tienen los mismos recursos que los desarrollados para sostener sus economías. China tuvo un papel importante en la recuperación tras la crisis financiera global de 2008; pero aunque en 2020 fue la única economía de gran tamaño que creció, su recuperación fue claramente inferior a la que siguió a aquella crisis (cuando el crecimiento anual del PIB superó el 9% y el 10% en 2009 y 2010, respectivamente). Además, ahora China está dejando crecer el superávit comercial, de modo que su aporte al crecimiento global es menor. El plan de Biden promete grandes resultados, ya que incorpora los elementos fundamentales de la respuesta necesaria. Una primera prioridad es asegurar que haya fondos disponibles para combatir la pandemia, reabrir las escuelas y permitir a estados y municipios seguir brindando los diversos servicios (sanitarios, educativos, etc.) que sus residentes necesitan. La extensión del seguro de desempleo no sólo ayudará a las personas vulnerables, sino que al generar tranquilidad, llevará a un aumento del gasto, con beneficios para toda la economía. También alentarán el gasto la moratoria a los desalojos hasta el 31 de marzo y la asistencia a familias de bajos ingresos. Más en general, es bien sabido que los pobres tienen una alta propensión al consumo, de modo que un paquete que apunta a aumentar los ingresos en la base de la pirámide (mediante, entre otras cosas, una suba del salario mínimo y los créditos fiscales para personas con hijos y para complementación de ingresos laborales) ayudará a revitalizar la economía. Durante la presidencia de Donald Trump, los programas centrados en las pequeñas empresas no fueron tan efectivos como podían o debían ser; en parte, porque se destinó demasiado dinero a empresas que en realidad no eran pequeñas, y en parte por una serie de problemas administrativos. Parece que el gobierno de Biden los está corrigiendo; de ser así, la ampliación de las ayudas a empresas no sólo servirá en lo inmediato, sino que también dejará la economía bien posicionada cuando la pandemia comience a retroceder. No hay duda de que los economistas discutirán cada aspecto del diseño del programa: cuánto dinero destinar a esto o aquello; el tope de ingresos para las ayudas en efectivo; qué señales deberían activar una reducción de la escala del programa de seguro de desempleo. Es normal que personas razonables discrepen en torno de estos detalles: su definición es parte esencial de la negociación política. Pero en lo que no puede haber desacuerdo es en el hecho de que se necesita con urgencia un plan de gran tamaño, y que la oposición a ese plan es a la vez insensible y peligrosamente miope. Traducción: Esteban Flamini

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Biden pone trabas a la extracción de hidrocarburos y anuncia una cumbre climática

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, firmará este miércoles una orden para suspender nuevas perforaciones de hidrocarburos en terrenos federales “en la medida de lo posible” y convocará una cumbre climática para abril, un nuevo paso adelante en su compromiso de frenar el cambio climático, anunció la Casa Blanca.Con este texto, que no afectará los contratos ya existentes, el presidente hará realidad una de sus principales promesas electorales.Además, Estados Unidos también se comprometerá a proteger el 30% de las tierras y aguas federales para 2030, con el fin de detener la pérdida de biodiversidad, según la información publicada por la prensa.El nuevo gobierno desea “convertir el cambio climático en una prioridad” de su política exterior y la seguridad nacional, según un memorando de la Casa Blanca leído por la AFP.La administración quiere también resucitar un consejo presidencial de asesores científicos y otro que dirija la toma de decisiones científicas en las agencias federales, así como pedir a las agencias que inviertan en áreas vinculadas económicamente con los combustibles fósiles y ayudar a las comunidades afectadas por daños ambientalesCasi una cuarta parte de las emisiones de dióxido de carbono estadounidenses provienen de la generación de energía en tierras públicas, según un informe del gobierno de 2018. La extracción de combustibles generó 11.700 millones de dólares de ingresos en 2019, según datos oficiales.Con estas medidas, Biden se acerca a sus compromisos de campaña de dejar de usar combustibles fósiles y llegar a la neutralidad carbono en el sector energético en 2035 y en toda la economía en 2050.Para Sherri Goodman, que fue subsecretaria adjunta para la seguridad ambiental del expresidente Barack Obama, es “coherente” que la administración comience tomando decisiones en Estados Unidos, dentro de su ambición de frenar el cambio climático a nivel global.- Indignación en la industria -Pero Oceana, una organización sin ánimo de lucro, ha pedido a Biden que vaya más allá y convierta la moratoria en las concesiones en una prohibición.La organización publicó el martes un análisis en el que revelaba que en caso de detener permanentemente las perforaciones en aguas federales se podrían evitar más de 19.000 millones de toneladas de emisiones de gases de efecto invernadero y más de 720.000 millones de dólares en daños a las personas y el medioambiente.Paralelamente, las medidas previstas por el gobierno han provocado indignación en parte de la industria de los combustibles fósiles.”Restringir el desarrollo en tierras y aguas federales no es más que una política de ‘importar más petróleo'”, dijo Mike Sommers, presidente y director ejecutivo del American Petroleum Institute.”La demanda de energía seguirá aumentando, especialmente a medida que la economía se recupere, y podemos optar por producir esa energía aquí en Estados Unidos o depender de países extranjeros hostiles a los intereses estadounidenses”, agregó.- Cumbre internacional -Estados Unidos anunció además la celebración de una Cumbre de Líderes Climáticos, organizada por Washington el 22 de abril, Día de la Tierra y también quinto aniversario de la firma del Acuerdo de París, según el memorando.David Waskow, del Instituto de Recursos Mundiales, dijo que la cumbre será una oportunidad para que se produzca un nuevo impulso multilateral en materia climática, tras los cuatro años de mandato de Donald Trump.”Será una oportunidad para que Estados Unidos venga a la mesa de negociaciones junto a otros para impulsar la agenda y acelerar el paso de cara a la COP26″, la reunión de la ONU sobre el clima que se celebrará en Glasgow a finales de este año, dijo a la AFP.También se espera que Estados Unidos aumente sus ambiciones medioambientales, por ejemplo previendo una reducción del 50% de sus emisiones de gases de efecto invernadero para 2030 en comparación con los niveles de 2005.Biden presentará el mes que viene al Congreso un plan de 2.000 millones de dólares para el clima, con el que desea instalar de manera permanente medidas ‘verdes’ dentro de la economía estadounidense. Frente a estos planes, aparecerá sin duda la reticencia de algunos republicanos, aunque un acuerdo entre los dos partidos es posible, según los expertos.Para Goodman “no hay que olvidar que “estados como Texas y Wyoming (gobernados por republicanos, ndlr) también tienen un enorme potencial eólico”.”La aceleración del deshielo de los glaciares y de la banquisa, el hundimiento del permafrost (la capa de suelo permanentemente congelado) y el aumento de las temperaturas muestran la importancia de situar el clima como un elemento esencial de nuestra política exterior”, dijo la experta.ia/caw/rbu/dga/bl-gma

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Biden elige al diplomático William Burns como jefe de la CIA

El presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, anunció este lunes la nominación de William Burns, uno de los artífices de las conversaciones con Irán que el futuro mandatario demócrata pretende relanzar, como jefe de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).Junto con Avril Haines, elegida como coordinadora de inteligencia nacional, este antiguo diplomático de carrera de 64 años, que ha servido en todas las presidencias tanto demócratas como republicanas, tendrá la complicada tarea de pasar página de la administración de Donald Trump.El mandatario saliente despreció, e incluso contradijo, constantemente a sus agencias de inteligencia, negando o minimizando, por ejemplo, la injerencia rusa en las elecciones de 2016 con las que accedió a la Casa Blanca. También fue acusado de querer politizar estas instituciones poniendo a sus fieles a la cabeza.En caso de ser confirmado por el Senado, William Burns se convertirá en el primer diplomático de carrera al frente de la CIA, la poderosa agencia de contraespionaje estadounidense con 21.000 empleados. No es ni un político, ni un militar, ni un miembro de la élite de la inteligencia, como la mayoría de sus predecesores.”Bill Burns es un diplomático ejemplar con décadas de experiencia en el escenario mundial manteniendo a nuestro pueblo y nuestro país sano y salvo”, afirmó Biden en un comunicado.”Comparte mi convicción profunda de que la inteligencia debe ser apolítica”, añadió el presidente electo, que asumirá sus funciones el 20 de enero.Burns debe suceder a Gina Haspel, directora del a CIA desde 2018, sustituta a su vez de Mike Pompeo, uno de los mayores fieles a Trump, cuando el presidente republicano le nombró secretario de Estado.Diplomático durante 33 años, Burns fue embajador en Rusia entre 2005 y 2008, y ocupó altos cargos en el Departamento de Estado. El próximo jefe de la CIA se retiró de la diplomacia en 2014 antes de presidir el Fondo Carnegie para la Paz Internacional, un centro de reflexión dedicado a las relaciones internacionales con sede en Estados Unidos.- Experiencia con Irán -Burns es el segundo vicesecretario de Estado del expresidente demócrata Barack Obama (2009-2017) que se integra en el equipo de seguridad nacional de Joe Biden, después de Antony Blinken, quien se pondrá al frente de la diplomacia estadounidense. El nombre de Burns ya se barajó como posible secretario de Estado de la nueva administración, dada su gran experiencia con Irán.Durante la presidencia de Obama, estuvo implicado en las negociaciones secretas realizadas en 2011 y 2012 en Omán con este país enemigo, pese a la ausencia de relaciones diplomáticas con Estados Unidos. Estos diálogos abrieron el camino para los oficiales establecidos después entre Téhéran y las grandes potencias (Estados Unidos, China, Rusia, Alemania, Francia y Reino Unido), que desembocaron el acuerdo de 2015 con el que se pretendía evitar que la República Islámica se dotara de un arma nuclear.Donald Trump abandonó el pacto en 2018, por juzgarlo insuficiente, y restableció y endureció más tarde las sanciones estadounidenses contra Irán.Joe Biden se ha comprometido a regresar al acuerdo y levantar las sanciones, a condición de que Teherán vuelva a aplicar restricciones a su programa nuclear, del que comenzó a alejarse en represalia a la “presión máxima” ejercida por Washington.”La estrategia de presión máxima de la administración Trump fue bastante insensata”, valoró Bill Burns durante una conferencia en octubre, antes de las elecciones presidenciales en Estados Unidos, saludando la posición “razonable” de quien entonces era el candidato demócrata.Antes, sin embargo, avisó de que un retorno al acuerdo era “mucho más fácil de decir que de hacer”, debido a los “daños cometidos en los últimos años”.jm/fox/gma-rs

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Como puede Biden restaurar el multilateralismo unilateralmente

Hay mucho para celebrar en este inicio de un nuevo año. El arribo de vacunas seguras y eficaces contra la COVID-19 nos permite ver una luz al final del túnel de la pandemia (aunque los próximos meses serán terribles). Y sobre todo, el mentiroso, incompetente y mezquino presidente estadounidense será reemplazado por su total opuesto: un hombre de decencia, honestidad y profesionalismo.
Pero no hay que hacerse ilusiones respecto de la situación que hallará el presidente electo Joe Biden tras asumir el cargo. Habrá profundas cicatrices de la presidencia de Trump, y de una pandemia que la administración saliente no se esforzó en combatir. El trauma económico no sanará de un día para el otro, y si en este momento crítico de necesidad no se implementan medidas de apoyo integrales (que incluyan entre los destinatarios a los agobiados gobiernos de estados y municipales) el sufrimiento será prolongado. Por supuesto, los viejos aliados aplaudirán el regreso de un mundo en el que Estados Unidos defienda la democracia y los derechos humanos y coopere con otros países en la solución de problemas globales como las pandemias y el cambio climático. Pero también en esto, sería tonto fingir que el mundo no cambió en forma radical. Al fin y al cabo, Estados Unidos mostró que no es un aliado digno de confianza. Es verdad que la Constitución de los Estados Unidos y las de sus cincuenta estados sobrevivieron y protegieron la democracia estadounidense de lo peor de los impulsos malignos de Trump. Pero el hecho de que 74 millones de estadounidenses hayan votado por otros cuatro años de este desgobierno grotesco provoca escalofríos. ¿Qué pasará con la próxima elección? ¿Por qué ha de confiar el mundo en un país que de aquí a cuatro años podría repudiar todo aquello que ahora defiende? El mundo (y Estados Unidos) necesitan trascender el estrecho transaccionalismo de Trump. La única salida posible es un multilateralismo auténtico, donde el excepcionalismo estadounidense esté realmente subordinado a los valores e intereses comunes, a las instituciones internacionales y a una forma de legalidad internacional de la que Estados Unidos no esté exento. Esto supone para Estados Unidos un importante cambio, desde la vieja posición hegemónica a otra basada en la colaboración. No sería la primera vez que suceda. Después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos se dio cuenta de que ceder una parte de su influencia a organismos internacionales (como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional) en realidad lo beneficiaba. El problema es que no hizo lo suficiente. John Maynard Keynes formuló la sabia propuesta de que se creara una moneda internacional (una idea que después se manifestó en los derechos especiales de giro –DEG– del FMI) pero Estados Unidos exigió poder de veto en esta institución y no le confirió todo el poder que necesitaba. En cualquier caso, las posibilidades de Biden dependerán en buena medida del resultado de las segundas vueltas por dos escaños en el Senado que se celebraron en Georgia el 5 de enero. Pero incluso sin un Senado dispuesto a colaborar, el presidente de los Estados Unidos tiene un enorme margen de acción en política exterior, de modo que hay muchas iniciativas que Biden puede emprender por cuenta propia desde el día de la asunción. Una prioridad obvia es la recuperación después de la pandemia, que no será firme en ninguna parte hasta que sea firme en todas. Esta vez no podemos contar con que China motorice la demanda global tanto como lo hizo después de la crisis financiera de 2008. Además, las economías emergentes y en desarrollo carecen de recursos para implementar programas de estímulo a gran escala como los que Estados Unidos y Europa han provisto a sus economías. Lo que se necesita, como señaló la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, es una emisión masiva de DEG. Para emitir de inmediato unos 500 000 millones de dólares en esta «moneda» mundial, sólo haría falta la aprobación de la secretaria del Tesoro de los Estados Unidos. La administración Trump se opuso a una emisión de DEG, pero Biden puede darle luz verde y al mismo tiempo acompañar las propuestas de congresistas que quieren ampliar considerablemente el volumen de la emisión. A continuación, Estados Unidos puede hacer lo mismo que los otros países ricos que ya acordaron donar o prestar su dotación de DEG a los países que la necesiten. La administración Biden también puede impulsar la reestructuración de deudas soberanas. Varias economías emergentes y en desarrollo ya enfrentan crisis de deuda, y es posible que pronto se sumen muchas más. Hoy, una reestructuración global de deudas interesa a Estados Unidos mucho más que nunca. Durante los últimos cuatro años, la administración Trump ignoró la ciencia básica y el Estado de Derecho. De modo que también es prioritario restaurar el marco normativo de la Ilustración. La legalidad internacional, no menos que la ciencia, es tan importante para la prosperidad de Estados Unidos como para el funcionamiento de la economía mundial. En lo referido al comercio internacional, la Organización Mundial del Comercio ofrece una base para la reconstrucción. Ahora mismo, la política del poder y la ideología neoliberal tienen excesiva influencia sobre el orden supervisado por la OMC, pero eso puede cambiar. Hay cada vez más apoyo a la candidatura de Ngozi Okonjo-Iweala (prestigiosa ex ministra de finanzas de Nigeria y ex vicepresidenta del Banco Mundial) para el puesto de directora general de la OMC. Lo único que impidió su designación hasta ahora fue la administración Trump. Ningún sistema de comercio puede funcionar sin un método para resolver disputas. Al negarse a aprobar la designación de nuevos jueces para el mecanismo de resolución de la OMC en reemplazo de los retirados, la administración Trump dejó a la institución sin quórum y paralizada. Pero aunque Trump se empeñó en debilitar las instituciones internacionales y el Estado de Derecho, también posibilitó sin querer una mejora de la política comercial de Estados Unidos. Por ejemplo, la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte con México y Canadá eliminó la mayoría de las cláusulas sobre inversiones que se habían vuelto uno de los aspectos más nocivos de las relaciones económicas internacionales. Y ahora, el representante de comercio del gobierno de Trump, Robert Lighthizer, está usando el tiempo que le queda en el cargo para pedir sanciones «antidumping» contra países que favorezcan a sus empresas mediante el incumplimiento de normas mundiales sobre medioambiente. Considerando que yo hice una propuesta similar en mi libro de 2006 Cómo hacer que funcione la globalización, parece que ahora hay amplia base para un nuevo consenso bipartidario en materia de comercio. La mayoría de las acciones que he descrito no dependen del Congreso, y pueden implementarse desde los primeros días de la presidencia de Biden. Ponerlas en práctica es un buen modo de reafirmar el compromiso de Estados Unidos con el multilateralismo y dejar atrás el desastre de los últimos cuatro años.Traducción: Esteban Flamini(c) Project Syndicate

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¿Discusión golpista en la Casa Blanca para evitar que Joe Biden asuma?

La ley romana prohibía a los generales cruzar el río Rubicón hacia Italia con un ejército.
Julio César hizo caso omiso. Airado al no ser nombrado cónsul, atravesó el Rubicón desde la Galia y marchó sobre Roma. Esto llevó a la guerra civil y César se convirtió en dictador.La deriva política del presidente Donald Trump, atrincherado en teorías conspirativas para no reconocer su derrota, ha llevado a evocar a los romanos. Tal vez sin saber muy bien su significado, o tal vez sí, Kelli Ward, máxima responsable de los republicanos de Arizona, tuiteó su petición a Trump de “cruzar el Rubicón”. El presidente ha hecho saltar las alarmas incluso entre sus consejeros, que temen lo que puede ocurrir en este último mes en el poder. Trump parece dispuesto a traspasar todos los límites marcados por el respeto democrático a fin de no ceder el testigo el próximo 20 de enero. Joe Biden ganó por más de siete millones de votos y los estados ya han confirmado su victoria en el Colegio Electoral por un margen de 306 a 232. Pero fracasados todos los intentos judiciales, en el despacho oval, estancia que representa el poder de la Casa Blanca, se ha hablado de aplicar la ley marcial o estado de excepción para revertir por lo militar la voluntad de las urnas.

Donald Trump, atrincherado en teorías conspirativas para no reconocer su derrota. Foto: AFP

El general Michal Flynn, breve consejero de seguridad nacional en el 2017 por su colaboración con Rusia y recientemente perdonado por el presidente, fue invitado a una reunión el pasado viernes. Había aparecido en Newsmax, el canal a la derecha de la Fox, donde argumentó la opción de desplegar a los uniformados en varios estados clave para dejar sin valor sus elecciones. Trump quiso conocer de primera mano la viabilidad de esa sugerencia, para escándalo de su jefe de gabinete, Mark Meadows, y del consejero legal del Ejecutivo, Pat Cipollone. Hubo gritos porque sus asesores subrayaron la anticonstitucionalidad de esa idea. “Nunca antes en la historia de Estados Unidos ha habido constancia de que un presidente discutiera un golpe militar para permanecer en el cargo”, señaló Max Boot en The Washington Post . “¿Existen dudas de que Trump daría el visto bueno si encontrara a un general en activo dispuesto a realizar este complot contra Estados Unidos? En este caso, lo único que preserva la Constitución es la fidelidad de los militares al Estado de derecho”, añadió.A esa reunión asistió Sidney Powell, abogada de Flynn e inspiradora de la conspiración que sitúa a Hugo Chávez manipulando desde el otro mundo las máquinas de contar votos. Trump planteó nombrarla investigadora especial de las elecciones, cosa que provocó más críticas de Meadows y Cipollone. A Powell se la ha visto de nuevo salir de la Casa Blanca el domingo y el lunes.El fiscal general William Barr, equivalente al ministro de Justicia, desacreditó de nuevo esas teorías. Pese a haber sido uno de los más fieles servidores de Trump, este lunes reitero que no ha habido un fraude sistémico electoral y que no hace falta nombrar a un investigador especial. Barr renunció al cargo y este miércoles es su último día. Lo sustituye su número dos, Jeffrey Rosen, cuya actitud crea incógnitas. Mientras que Trump ha desaparecido de la visión pública, en su “búnker” se reúne con personajes de ideas extremas, que operan en los márgenes, pero que alimentan su idea de que ha ganado. Juega, además, la carta de que el 6 de enero, jornada en la que el Congreso certifica los resultados, los republicanos fuercen un vuelco. Aunque el margen es prácticamente cero, Trump, con la colaboración del vicepresidente Mike Pence, reunió el lunes en la Casa Blanca a un grupo radical de legisladores republicanos para que fuercen una votación. Entre estos se hallaba Marjorie Taylor Greene, la militante de la conspiración QAnon, según la cual Trump vino a salvar al mundo. Esto supone la estigmatización del jefe de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, el conservador más poderoso entre los congresistas. Ha perdido el favor de Trump, que ha lanzado una campaña de difamación contra él porque reconoció la victoria de Biden y alertó a sus colegas contra la iniciativa del 6 de enero. El presidente le achaca ser “el primero en saltar del barco”. Pero McConnell sabe nadar en el Rubicón.Por Francesc Peirón, corresponsal de Nueva York de La Vanguardiaap

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Biden se reúne con la familia de Blake en viaje a Wisconsin

MILWAUKEE, Wisconsin, EE.UU. (AP) — El candidato presidencial demócrata Joe Biden comenzó el jueves su visita al estado de Wisconsin reuniéndose con la familia de Jacob Blake, el hombre negro que fue baleado por un policía blanco, provocando días de protestas a veces violentas.Biden pasó más de una hora en privado con el padre de Blake, Jacob Blake Sr., sus hermanos y uno de sus abogados, B’Ivory LaMarr. La madre de Blake, Julia Jackson y otro abogado, Ben Crump, participaron mediante teleconferencia. Blake permanece hospitalizado después de recibir siete disparos en la espalda mientras las autoridades trataban de arrestarlo.El viaje, el primero de Biden a Wisconsin durante la campaña de las elecciones generales, tiene como objetivo trazar fuertes contrastes con el presidente Donald Trump. Biden trata de hacer hincapié en el argumento de que él es una figura unificadora, capaz de conducir a la nación a través de un ajuste de cuentas con el racismo sistémico en momentos de la pandemia del coronavirus y sus consecuencias económicas.Durante su visita a Kenosha, Wisconsin, una ciudad en el centro del ajuste de cuentas nacional con el racismo sistémico, Biden enfrenta la prueba más difícil hasta el momento de su promesa de ser un presidente sereno.Trump no se reunió con la familia Blake cuando visitó Kenosha a principios de esta semana.Biden también planeaba reunirse durante el día con líderes empresarios, cívicos y de la policía. “Se trata de asegurar de que avanzaremos”, dijo Biden a la prensa el miércoles. Dijo que no viaja a Kenosha “para decirles lo que tienen que hacer”, sino para exhortar a la comunidad a “dialogar sobre lo que se tiene que hacer”.A dos meses de la jornada electoral, el viaje es una oportunidad y un riesgo para Biden. Pone a prueba su promesa de que es capaz de “unificar el país” y hallar consenso incluso donde no salta a la vista. Es un enfoque que contrasta intencionalmente con el de Trump, que busca el conflicto. Esa diferencia se ha vuelto más aguda que nunca en meses de protestas nacionales, en general pacíficas pero que en Kenosha se han vuelto violentas y destructivas.Biden es un hombre blanco llevado a la candidatura demócrata por votantes negros. Desde la muerte de George Floyd —un hombre negro— a manos de un policía blanco el 25 de mayo en Minneapolis, Biden ha abogado por una amplia reforma del accionar de la policía y ha promovido un diálogo nacional sobre el racismo. Por eso eligió como compañera de fórmula a Kamala Harris, la primera mujer negra que ocupa ese puesto en uno de los partidos tradicionales.Trump ha respondido con condenas generalizadas a las protestas, la defensa absoluta de la policía y negando que las personas de piel negra o morena enfrentan barreras que no afectan a los blancos, un mensaje dirigido a su base política abrumadoramente blanca.En Kenosha, el presidente insistió el martes en su consigna de “ley y orden”. Recorrió edificios dañados y analizó con los jefes de la policía la manera de reprimir los disturbios. “Estos no son actos de protesta pacífica sino, en verdad, de terrorismo interno”, opinó Trump.

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Biden enfrenta una prueba difícil en acto en Kenosha

Joe Biden enfrenta la prueba más difícil hasta el momento de su promesa de ser un presidente sereno y unificador al realizar un acto en las próximas horas en Kenosha, Wisconsin, una ciudad en el centro del ajuste de cuentas nacional con el racismo sistémico.Dos días después del viaje del presidente Donald Trump a la misma ciudad, el candidato presidencial demócrata planea reunirse con la familia de Jacob Blake, un hombre negro que permanece en el hospital tras ser baleado por la espalda por un policía blanco cuando intentaba arrestarlo. Biden también planea reunirse con líderes empresarios, cívicos y de la policía.“Se trata de asegurar de que avanzaremos”, dijo Biden a la prensa el miércoles. Dijo que no viaja a Kenosha “para decirles lo que tienen que hacer”, sino para exhortar a la comunidad a “dialogar sobre lo que se tiene que hacer”.A dos meses de la jornada electoral, el viaje es una oportunidad y un riesgo para Biden. Pone a prueba su promesa de que es capaz de “unificar el país” y hallar consenso incluso donde no salta a la vista. Es un enfoque que contrasta intencionalmente con el de Trump, que busca el conflicto. Esa diferencia se ha vuelto más aguda que nunca en meses de protestas nacionales, en general pacíficas pero que en Kenosha se han vuelto violentas y destructivas.Biden es un hombre blanco llevado a la candidatura demócrata por votantes negros. Desde la muerte de George Floyd —un hombre negro— a manos de un policía blanco el 25 de mayo en Minneapolis, Biden ha abogado por una amplia reforma del accionar de la policía y ha promovido un diálogo nacional sobre el racismo. Por eso eligió como compañera de fórmula a Kamala Harris, la primera mujer negra que ocupa ese puesto en uno de los partidos tradicionales.Trump ha respondido con condenas generalizadas a las protestas, la defensa absoluta de la policía y negando que las personas de piel negra o morena enfrentan barreras que no afectan a los blancos, un mensaje dirigido a su base política abrumadoramente blanca.En Kenosha, el presidente insistió el martes en su consigna de “ley y orden”. Recorrió edificios dañados y analizó con los jefes de la policía la manera de reprimir los disturbios. “Estos no son actos de protesta pacífica sino, en verdad, de terrorismo interno”, opinó Trump.

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