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Primer caso en el mundo: las gemelas trans brasileñas se operaron juntas y cambiaron de sexo

Mayla y Sofia se preguntaban desde niñas por qué nacieron con órganos genitales masculinos. “Nunca nos identificamos” como varones, cuentan estas dos gemelas trans brasileñas que, a sus 19 años, se recuperan de una exitosa cirugía de reasignación de sexo.
“Es el único caso reportado (de gemelas trans realizándose juntas esta cirugía) en el mundo”, afirma el médico José Carlos Martins que realizó las operaciones de casi cinco horas, con un día de diferencia.Una semana después del procedimiento, las jóvenes sonríen, bromean y también lloran al contar el camino de adaptación que han recorrido desde niñas, cuando tomaron consciencia de su cuerpo.

De cabello oscuro, cejas y mejillas marcadas, Mayla (der) se emociona con más facilidad y es más altiva que su hermana, Sofia, rubia y con un pequeño tatuaje en el hombro derecho (AFP).

“Yo percibí que siempre amé mi cuerpo, pero no estaba satisfecha con mis órganos genitales. Soplaba los dientes de león y le pedía siempre a papá del cielo que me transformara en una niña”, dice Mayla, que dice haber llorado de emoción al verse por primera vez después de la cirugía.De cabello oscuro, cejas y mejillas marcadas, se emociona con más facilidad y es más altiva que su hermana, Sofia, rubia y con un pequeño tatuaje en el hombro derecho.La camaradería es evidente. Se interrumpen las oraciones e hilan un sinfín de anécdotas sobre cómo se enseñaron y se apoyaron mutuamente durante su infancia y adolescencia, marcadas por episodios de acoso sexual, bullying y violencia física.

Querían operarse en Tailandia pero Mayla descubrió una clínica en Blumenau, una pequeña ciudad en Santa Catarina, en el sur de Brasil (AFP).

Mayla y Sofia nacieron en Tapira, una ciudad de apenas 4.000 habitantes en Minas Gerais, sureste de Brasil. “El miedo de nuestros padres no era a lo que éramos, sino a que la sociedad nos maltratara”, afirma Mayla durante la entrevista realizada por videollamada.Su abuelo paterno remató una propiedad para pagar las cirugías, que costaron casi 100.000 reales (U$D 20.000).”Cuando se asumieron, para mí fue un alivio. Ni me acuerdo que un día fueron ellos, para mí siempre serán ellas”, dice su mamá, Mara Lucia da Silva, de 43 años.

Se apoyaron mutuamente durante su infancia y adolescencia, marcadas por episodios de acoso sexual, bullying y violencia física (AFP).

Mara llevó desde pequeñas a Mayla y Sofia a psicólogos y médicos. “Mi corazón siempre supo que eran niñas y que estaban sufriendo”, dice.Madre de otras dos hijas, esta secretaria de escuela las ha apoyado durante las terapias hormonales y los tratamientos quirúrgicos y psicológicos, pero aún guarda tristezas: “Sufro por no haberles dado una muñeca o un vestido, por no haberlas hecho más felices cuando eran niñas”.”Cuando pasábamos por algo en la calle, lo que más queríamos era llegar a casa, contarle a mamá y que nos abrazara, porque ella era como una leona, siempre nos protegió con uñas y dientes”, se emociona Mayla.Sofia estudia ingeniería civil en Sao Paulo y Mayla, medicina en Argentina. Ahora solteras, ya ataron noviazgos fugaces.

Sofia (izq) estudia ingeniería civil en Sao Paulo y Mayla, medicina en Argentina (AFP).

Querían operarse en Tailandia pero Mayla descubrió una clínica en Blumenau, una pequeña ciudad en Santa Catarina, en el sur de Brasil. El Transgender Center Brasil fue fundado en 2015 por los doctores José Martins y Claudio Eduardo para atender pacientes del exterior.”Aún predominan clientes de Europa y Estados Unidos, pero ahora un 30% es local” y llegan personas más jóvenes o de la tercera edad, asegura Martins.La reasignación de sexo se puede realizar en Brasil a partir de los 18 años. Está contemplada en la red pública de salud por ley desde 2011, pero sólo cinco hospitales realizan el procedimiento. La larga espera estimula la alternativa privada.

“Me enorgullezco de ser una mujer trans. Viví con miedo por la sociedad y lo que pido es respeto”, agrega Mayla (izq) quien carga noche y día una imagen de San Sebastián que su abuelo le regaló (AFP).

La demanda permitió al Transgender Center Brasil crecer incluso durante la pandemia, pero Martins aclara que, estadísticamente, “de 3 a 5% (de las personas transgénero) tienen necesidad o indicación para la cirugía genital”.Con 175 personas trans asesinadas en 2020 (una cada dos días), Brasil lidera el ranking mundial de la Asociación Nacional de Travestis y Transexuales (Antra). El balance divulgado en enero muestra un aumento de 41% frente a 2019.”Me indigna. Vivimos en el país más transfóbico del mundo”, lamenta Sofia. El miedo, relata, es una constante para ellas y su familia.

Sofia (izq), quien también es religiosa, cree que “Dios creó almas y no cuerpos”, y espera que su historia sirva para enfrentar prejuicios: “quiero ayudar a que la gente vea que también somos seres humanos” (AFP).

“Me enorgullezco de ser una mujer trans. Viví con miedo por la sociedad y lo que pido es respeto”, agrega Mayla quien carga noche y día una imagen de San Sebastián que su abuelo le regaló.Sofia, quien también es religiosa, cree que “Dios creó almas y no cuerpos”, y espera que su historia sirva para enfrentar prejuicios: “quiero ayudar a que la gente vea que también somos seres humanos”.Agencia AFP.

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Un profesor universitario pide ayuda en las redes para resolver un ejercicio de su hija de 7 años

No hay nada como un buen desafío para ejercitar nuestra mente. Problemas matemáticos, ejercicios de lógica, adivinanzas… Cualquier cosa es buena siempre que te haga pensar. En Internet podemos encontrar cientos de retos, pero si querés un auténtico desafío, solo tenés que mirar las tareas de cualquier niño en edad escolar, que parece que cada vez son más complicadas. 
Es más, hasta aquellos con las más altas calificaciones educativas tienen serias dificultades para resolver según qué ejercicios. En esa situación se vio Kit Yates, profesor de la Facultad de Ciencias Matemáticas de la Universidad de Bath (Reino Unido), quien compartió hace unos días en su cuenta de Twitter un ejercicio de matemáticas que le mandaron resolver a su hija de siete años como tarea, y que ni él mismo supo resolver.  El ejercicio en cuestión muestra la imagen de un semicírculo y una sencilla pregunta: “Verdadero o falso: Esta figura tiene dos ángulos rectos. Explique su respuesta”.

“Verdadero o falso: Esta figura tiene dos ángulos rectos. Explique su respuesta”.

“Estos son los deberes del lunes de mi hija, de 7 años”, dice Yates en la red social, “¿Puede ayudarme alguien a averiguar la respuesta? Por lo que yo sé, es la primera introducción de mi hija a los ángulos”. Ante el problema, cientos de usuarios intentaron resolver el enigma, y aunque Yates esperaba una respuesta clara, las opiniones suscitaron un acalorado debate acerca de si el semicírculo tenía o no ángulos rectos. ¿Te atrevés a resolverlo?Respuesta correctaSi todavía estás trabado pensando en la solución correcta del problema, tenemos la respuesta: la afirmación es falsa. Para comprobarlo, solo hay que poner la figura en una esquina de la página de un cuaderno para darse cuenta: no se trata de un ángulo recto. Es más, tal y como investigó Yates, “se puede definir el ángulo entre dos curvas no rectas en un punto como el ángulo entre sus tangentes en ese punto. Si se trata de un semicírculo, entonces estos dos ángulos serían efectivamente de 90 grados”.
This was my daughter’s (7) maths homework on Monday.Can someone help me out with the answer? pic.twitter.com/89wcUc8dlr— Kit Yates (@Kit_Yates_Maths) February 24, 2021

Yates asegura que el complicado problema sería en realidad un ejercicio más orientado a la reflexión, para poder dar pie a conversaciones sobre conceptos como el infinito, las tangentes o iniciarse en el mundo de Cálculo. Eso sí, el profesor universitario asegura que no es el mejor ejercicio para niños de siete años.Fuente: La Vanguardia

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Más evidencia: las dietas “plant based” mejoran la salud del corazón y el cerebro

Cada vez hay mayor evidencia científica sobre el impacto de lo que comemos en la salud y acerca de qué patrones alimentarios son los que se asocian a mayores resultados positivos. En ese sentido, las dietas plant based vienen picando en punta en los últimos años, no sólo por sus beneficios para la salud, sino porque favorece una alimentación sustentable a futuro. Ahora, un nuevo estudio mostró que comer más alimentos de origen vegetal y limitar los de origen animal y el consumo de grasas saturadas puede ayudar a ralentizar la insuficiencia cardíaca (IC) y reducir el riesgo de deterioro cognitivo y demencia.
La enfermedad cardíaca es la principal causa de muerte en Argentina y el mundo. En las personas con IC, el corazón no puede bombear sangre rica en oxígeno en forma eficiente a todo el cuerpo, por lo que sus efectos perjudiciales pueden afectar a varios sistemas de órganos y se asocia a un mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia. Asimismo, los cambios en la estructura y función cardíaca (remodelación cardíaca) que preceden a la aparición de la IC se asocian con una mala función cognitiva y salud cerebral.La adopción de ciertos patrones alimentarios, como la dieta mediterránea y los enfoques dietéticos para detener la hipertensión (DASH), que se caracterizan por una ingesta elevada de alimentos de origen vegetal, se encuentran entre las recomendaciones de estilo de vida para la prevención de la insuficiencia cardíaca. Sin embargo, hasta ahora no estaba claro si un régimen que enfatiza los alimentos que se cree que promueven el mantenimiento de la salud neurocognitiva también mitiga los cambios en la estructura y función cardíacas.Investigadores de la Universidad de Boston (Estados Unidos) encontraron que la dieta MIND (una combinación entre la mediterránea y la DASH), que enfatiza el consumo de bayas (frutos rojos) y vegetales de hojas verdes mientras limita la ingesta de alimentos con alto contenido de grasas saturadas y productos animales, benefició positivamente la función del ventrículo izquierdo del corazón, que es responsable de bombear sangre oxigenada por todo el cuerpo.

Aconsejan aumentar la ingesta de vegetales. Foto Shutterstock.

En el estudio, que contó con el apoyo de los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés) y la Asociación Americana del Corazón (AHA), los investigadores evaluaron los datos dietéticos y ecocardiográficos de 2.512 participantes del Framingham Heart Study (un estudio de seguimiento de larga duración sobre riesgo cardiovascular), compararon su puntaje de dieta MIND con medidas de estructura y función cardíacas y observaron que un patrón dietético que enfatiza los alimentos que se cree que promueven el mantenimiento de la salud neurocognitiva también previene la remodelación cardíaca.Los investigadores señalan que estudios anteriores ya habían puesto de manifiesto la importancia de la dieta como factor de riesgo modificable para el deterioro cognitivo y la demencia. “Nuestros hallazgos resaltan la importancia de la adherencia a la dieta MIND para una mejor salud cardiovascular y reducir aún más la carga de enfermedades cardiovasculares en la comunidad”, explicó Vanessa Xanthakis, una de las autoras, profesora asistente de medicina y bioestadística e investigadora de el Estudio del corazón de Framingham.

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Coronavirus: por qué faltan vacunas y la trastienda de las negociaciones fallidas con Pfizer

El pasado 19 de febrero, al quedar expuesta ante la mirada de todos los argentinos, se produjo la implosión de una cultura que ya no se sostiene fuera del territorio donde prevalece el kirchnerismo.Se trata de una cultura integrada por una concepción moral que considera a la virtud y al mérito como algo negativo, como lo ha dicho expresamente el propio presidente, y que valora como algo positivo la transgresión de las reglas por medio del atajo, la ventaja indebida y la mentira, como se ha visto en la actitud de tantos funcionarios y dirigentes kirchneristas que no terminan de comprender por qué tanto escándalo, si lo que hicieron con las vacunas es algo que hacen todos los días con infinidad de otras cuestiones relacionadas con la administración de los bienes del Estado.Fuera de ese espacio, el espectáculo que presenció la sociedad a partir de las declaraciones de Horacio Verbitsky, con la aparición de un vacunatorio VIP dentro del propio Ministerio de Salud, transgrediendo todas las normas que ha dictado el propio Ministerio, con los privilegiados que eran llevados en combis o que iban por sus medios al Hospital Posadas y otros casos que siguen revelándose, ha generado una gran indignación.La reacción del gobierno fue ambigua e incluso contradictoria, porque el rápido desplazamiento del Ministro no fue seguido de un reconocimiento o autocrítica por lo sucedido, sino de intentos de justificación inverosímiles e inaceptables.Pero el problema de fondo no es la alteración en la cola de las vacunas, como lo pretende minimizar el presidente, sino la falta de vacunas. Eso es lo que ha desatado esta lucha vergonzosa entre argentinos, que siguen ganando los privilegiados de siempre, sobre todo a partir de la Resolución 712/2021 del Ministerio de Salud, que pretende legalizar el Vacunatorio VIP y blindar a los aprovechadores.Hoy tenemos 1.800.000 de dosis para todo el país y acaban de llegar, finalmente, poco más de 900.000 dosis de Sinopharm, que fueron a buscar a China, cuando a esta altura ya deberían haber llegado las 10.000.000 de tratamientos de la Sputnik-V y tendríamos que estar por recibir en marzo 5.000.000 de tratamientos más de Sputnik-V y empezar a recibir las 11.000.000 de vacunas de AstraZeneca. Suministros pactados, que no se han cumplido y no tenemos herramientas para forzar su cumplimiento.¿Y por qué se ha llegado a esta situación? Es la pregunta que se hacen muchos periodistas, comunicadores y el público en general.Para hallar una respuesta a esa pregunta hay que remontarse a julio del año pasado, o quizás más atrás en el tiempo, y revisar una serie de decisiones tomadas por el entonces Ministro de Salud, repasar algunos viajes y visitas recibidas en esa y otras áreas del Gobierno y releer las declaraciones de dirigentes y funcionarios, publicadas en los medios de comunicación.Conviene empezar recordando que, desde un principio, todas las expectativas del Ministerio de Salud estaban centradas en la producción de la vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford en convenio con la farmacéutica AstraZeneca.Se había llegado a un acuerdo para producir en nuestro país entre 150 y 250 millones de esas vacunas para distribuirlas en América Latina, con excepción de Brasil, que tendría su propia producción. Estas vacunas serían producidas en el laboratorio mAbxience, instalado hacía poco tiempo en la Provincia de Buenos Aires, de propiedad del empresario Hugo Sigman, dueño del grupo Insud y estrechamente ligado al presidente, al Ministro de Salud y al Gobernador de Tucumán.En esa planta de mAbxience, en Garín, se presentó en sociedad el presidente Alberto Fernández, al inicio de su gobierno, cuando nadie imaginaba una pandemia.En Brasil, en cambio, las vacunas serían producidas por el laboratorio público Bio-Manguinhos de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), Institución de la administración pública federal dependiente del Ministerio de Salud del Brasil.El acuerdo por la vacuna de Oxford-AstraZeneca contemplaba el envío de la producción de mAbxience a México, a una planta de la empresa Liomont, que se encargaría de distribuir el granel del principio activo en dosis individuales, forma en la que volvería a nuestro país para inmunizar a la población. Aclaro desde ya que la primera parte se cumplió y que el envasado se encuentra demorado en México por una dificultad para conseguir insumos para el embotellamiento.Otro actor importante del trato sería la Fundación del empresario mexicano Carlos Slim, que financiaría toda la primera parte del proyecto, hasta que la vacuna fuese aprobada. Y un aspecto que no puede soslayarse es el precio al que saldría esa vacuna, estimado en alrededor de 4 dólares por unidad, porque la Universidad de Oxford y AstraZeneca anunciaron que suscribirían los convenios de suministro con cláusulas non profit (sin ánimo de lucro).Con esto parecía estar resuelto el problema de la provisión de vacunas pero, por si algo fallaba, también se decidió colaborar con el desarrollo de la vacuna de Pfizer.El 10 de Julio de 2020, el presidente Alberto Fernández recibió en la residencia de Olivos al gerente general de la compañía farmacéutica Pfizer, Nicolás Vaquer, y al director científico de la Fundación INFANT, Fernando Polack, quienes le informaron que Argentina había sido seleccionada para llevar adelante una de las fases de prueba para su vacuna contra el COVID-19.Como había llegado a mi conocimiento un memo del Hospital Militar Central (fechado 161140JUL20) relacionado con la Prueba Fase 3 de la vacuna del laboratorio Pfizer, en el que se ordenaba toda clase de apoyos, que iban desde la provisión de 140 sillas, 80 pupitres, 10 equipos de comunicaciones VHF-Handie, reforzar el sistema de seguridad con equipos de guardia rotativos y hasta el reclutamiento de 3.500 voluntarios, integrantes de la Fuerza, para participar de la investigación, aproveché la única oportunidad en que el Señor Jefe de Gabinete de Ministros de la Nación se dignó a presentarse ante la H. Cámara de Diputados y le pregunté si se había firmado un convenio y si se tomaron las previsiones del caso para -tratándose del Ejército – garantizar la espontaneidad del voluntariado.El Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, me respondió tajante que el Estado argentino no tenía nada que ver con eso, que era un convenio entre privados. Eso fue a las 18 horas, aproximadamente, del día 30 de julio. A las 10 de la mañana del día siguiente aparecían en todos los medios el Director del Hospital Militar suscribiendo un convenio con el Dr. Fernando Polack.Nunca pensé que el Jefe de Gabinete faltara conscientemente a la verdad, simplemente creo que no ha sido informado en forma oportuna y adecuada sobre las vicisitudes del proceso de adquisición de las vacunas.El presidente y el ex Ministro de Salud entendieron, y así lo comunicaron, que gracias a esta colaboración, nuestro país tendría una “preferencia” para el acceso a las vacunas producidas por Pfizer.Quizás se trató de una visión ingenua o que en ese momento todavía no se advertía adecuadamente la dimensión que tomaría la carrera mundial por el aprovisionamiento de las vacunas, pero esa tranquilidad de creer que tenían el tema resuelto duró muy poco.En ese contexto, el día 29 de Septiembre el oficialismo presentó un proyecto en la Cámara de Diputados, con la firma del diputado Pablo Yedlin, Presidente de la Comisión de Acción Social y Salud Pública, para dotar de herramientas al Gobierno en la negociación con los proveedores de vacunas, de modo que pudieran incluirse en los contratos cláusulas de indemnidad, confidencialidad y prórrogas de jurisdicción.Se nos pidió la máxima celeridad y se nos explicó que había una fuerte competencia, que los proveedores estaban en una posición de fuerza porque producían un bien altamente demandado y que, si no nos apurábamos a reservar, nos podríamos quedar sin vacunas para este 2021.A pesar de lo delicado que significaba en ese momento para la oposición acompañar semejante pedido, por los prejuicios y resquemores que movilizaba, nos pusimos a trabajar en busca de los consensos necesarios y en 48 horas se obtuvo la aprobación del dictamen, que al poco tiempo se convirtió en la Ley Nº 27.573.El ex Ministro de Salud, Dr. Ginés González García, cuando, después de todo un año de pandemia, se presentó ante la Comisión de Acción Social y Salud Pública de la Cámara de Diputados, reconoció expresamente que esa ley se había pedido para hacer posible la compra de la vacuna de Pfizer.Sin embargo, a pesar de haberse sancionado la Ley, la negociación con Pfizer fracasó. El por qué no es un misterio, toda la información es pública. Sólo se trata de seguir los hechos del modo en que fueron sucediendo.En esta carrera entre los laboratorios, Pfizer tuvo apoyos del Gobierno pero todo indica que también tuvo adversarios, aunque no se dejarían ver.Mientras Hugo Sigman, el sospechoso natural, desmentía públicamente acusaciones por supuesto lobby para que la Argentina no cerrara el acuerdo con Pfizer, la trama se hace más interesante porque aparecen obstáculos que reconocen otro origen.El 30 de diciembre, Horacio Verbitsky publicó en su blog “El Cohete a la Luna” un artículo titulado “Quién vacuna a quién”, tratando de cargar las culpas del fracaso de la negociación con Pfizer sobre la diputada de Juntos por el Cambio, Graciela Ocaña, por haber hecho incorporar en la Ley 27.573 la palabra “negligencia”, que los representantes de Pfizer no quisieron aceptar.Pero no era cierto lo que decía Verbitsky, no fue Graciela Ocaña sino la diputada del Frente de Todos, Cecilia Moreau, quien introdujo esa modificación, durante el cuarto intermedio de la reunión de la Comisión de Acción Social y Salud Pública del día 30 de septiembre, que terminó aprobando el dictamen el 1º de Octubre. Es decir, ese agregado lo propuso el kirchnerismo, no la oposición.Aclaro, además, que el oficialismo nunca nos propuso modificar la ley para sacar esa palabra que obstaculizaba el acuerdo con Pfizer.Evidentemente, Verbitsky trataba de distraer la mirada de quienes se preguntaban por qué la Argentina no había podido firmar un convenio con Pfizer, que sí pudieron firmar otros 66 países.La palabra negligencia (la omisión de un deber de cuidado) abre un nivel de responsabilidad mucho más amplio que el obrar fraudulento o malicioso que estaban dispuestos a asumir los representantes de Pfizer.Por supuesto que, en una situación de normalidad, no resultaría aceptable que una parte pretendiera eximirse de responsabilidad por su eventual propia negligencia en el cumplimiento de un contrato, pero esta no es una situación de normalidad.Como decíamos y como explicaba el propio oficialismo, los laboratorios estaban y siguen estando en una posición de fuerza porque ofrecen el producto que todo el mundo necesita y la urgencia con la que se lo necesita les impide tomarse los tiempos habituales. Se ve que así lo entendieron otros 66 países. Acá no.Acá nos enteramos que el 17 de octubre, la entonces Secretaria de Acceso a la Salud y actual Ministra de Salud, Dra. Carla Vizzotti, había viajado a Rusia, invitada por el señor Kirill Dmitriev, director ejecutivo del Fondo de Inversión Directa de Rusia. Se supo también que fue con la asesora presidencial, Cecilia Nicolini, con Raquel Méndez, esposa del Ministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Gollán y que con ellas viajó, además, una dirigente de Santa Cruz, de apellido De Dios.El 29 de Octubre de 2020, la Vicepresidenta Cristina Fernández recibió en su despacho del Senado al embajador de la Federación Rusa Dmitry Feoktistov. En la reunión estuvo también presente el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara Alta, Jorge Taiana.El 7 de noviembre de 2020, se produjo una conversación telefónica de 45 minutos entre Alberto Fernández y Vladimir Putin en la que ambos mandatarios terminaron de cerrar el acuerdo para la compra de las vacunas Sputnik V y también para reactivar los acuerdos estratégicos de inversiones firmados en 2015 entre la entonces Presidenta Cristina Fernández y Vladimir Putin.El 9 de diciembre de 2020, la República Argentina firmó el convenio con Limited Liability Company “Human Vaccine”, entidad legal inscripta en Moscú y constituida como Sociedad de Responsabilidad Limitada conforme a las leyes de la Federación Rusa, para el suministro de diez millones de tratamientos (de dos dosis cada uno) de la vacuna Sputnik V que debería completarse durante el mes de febrero de 2021.Se pactó también una “obligación no vinculante” (sic) para el suministro de cinco millones de tratamientos más, que serían entregados durante el mes de marzo de 2021, pero sujeto a confirmación del vendedor.En realidad, así es todo ese contrato para el suministro de la Sputnik V, condicionado a la disponibilidad, como si desde un comienzo los vendedores hubiesen sabido que tendrían serias dificultades para cumplir con los compromisos que estaban asumiendo.El 12 de diciembre de 2020, se produce el segundo viaje a Rusia de Carla Vizzotti. Regresa el 23 de diciembre afirmando: “Estamos volviendo de Rusia para iniciar la vacunación más importante de Argentina”.El mismo día, el ministro de Economía, Martín Guzmán, recibió en su despacho al embajador ruso Dmitry Feoktistov.El 20 de diciembre de 2020, consultado específicamente sobre la vacuna rusa Sputnik V, por la agencia oficial Telam, el Ministro de Salud dijo que Rusia tiene una trayectoria científica “muy importante” y que en estos temas “hay algo de conflicto geopolítico y guerra comercial, como fue inicialmente con lo de la alergia con la vacuna de AstraZeneca. Se mezcla todo.”El 31 de enero de 2021, Cecilia Nicolini, asesora de Alberto Fernandez, aparece diciendo en el Cohete a la Luna: “Argentina fue pionera en la relación con Rusia y como nosotros viajamos para tener de primera mano la información, la hemos intercambiado. En ese sentido, el Presidente se comunicó con varios mandatarios, con Arce de Bolivia, por ejemplo. Efectivamente, los acercamos para que pudieran firmar el contrato y por eso han recibido 10.000 dosis de cada componente. (…) También habló con Lacalle Pou, de Uruguay, y con López Obrador, de México. Incluso tuvimos una videoconferencia y los contactamos con el Fondo.”El mismo día, la Vicepresidenta Cristina Fernández eligió como embajador en Moscú a un ex funcionario que estuvo procesado por el Memorándum con Irán. Se trata de Eduardo Zuain, ex vicecanciller de Timerman, que le responde directamente.El 2 de febrero, Zuain le decía a Página 12 que la posibilidad de fabricar los diferentes tipos de vacunas anticoronavirus en nuestro país “es una aspiración personal y a la vez es un objetivo del Gobierno”.Días después, afirmó Zuain en una entrevista al medio ruso Sputnik, que “Argentina es una de las puertas de entrada de Rusia en América Latina” y destacó la necesidad de retomar el acuerdo de Asociación Estratégica Integral firmado durante la visita de Cristina Fernández a Rusia en 2015.Evidentemente, la relación que se pretende relanzar, tiene más que ver con la obra pública que con el intercambio comercial. La balanza comercial entre Rusia y Argentina tiene exportaciones por 650 millones de dólares e importaciones por 250 millones. En cambio, la agenda que se pretende remontar contempla los intereses rusos por la construcción de una central nuclear, la represa de Chihuido I que está valuada en u$s 2.250 millones, el tren Vaca Muerta-Bahía Blanca, el litio ubicado en el norte del país, considerado como el “oro o petróleo blanco argentino”, posibles acuerdos por Vaca Muerta y la intención de Moscú de intensificar el trabajo aeroespacial a través de satélites, entre otros.Y luego de la salida del ex Ministro Ginés González García, este viernes, nos enteramos que el laboratorio Richmond, de propiedad del empresario kirchnerista Marcelo Figueiras, ha firmado un memorándum de entendimiento para producir la vacuna rusa Sputnik V en su planta de Pilar, activando de ese modo una cláusula de transferencia de tecnología prevista en el contrato de suministro firmado el 9 de diciembre de 2020.Si hubiésemos tenido a partir de enero una cantidad de vacunas razonable, toda esta situación quizás no habría trascendido o si trascendía la repercusión probablemente hubiese sido otra.La desesperación de ver que en otros países se desmoronan las cifras de contagios y muertes diarias por efecto de la vacunación, mientras que en nuestro país seguimos con altas cifras de contagiados y muertos agravó el escenario y, por esta falta de vacunas, se generó una vergonzosa pelea por vacunarse entre argentinos privilegiados y no privilegiados.Como puede observarse, para entender lo que pasó y por qué llegamos a este punto, no es necesario utilizar adjetivos ni levantar la voz, sino buscar y mostrar cómo fue que sucedieron los hechos.En un principio se apostó todo a la vacuna de AstraZeneca y se pusieron algunas fichas a la vacuna de Pfizer, pero AstraZeneca tuvo problemas que la retrasaron y aparecieron intereses que dejaron afuera a Pfizer.De modo que, no tuvimos más alternativa que depender de quienes patrocinaron el acuerdo con los rusos para adquirir la vacuna Sputnik V, que vendrían a ser los mismos que desplazaron a Pfizer.El problema fue que de los 20.000.000 de dosis, cuyo arribo debía completarse el 28 de febrero, llegaron sólo 1.220.000. El 27 de enero de 2021, Kirill Dmitriev, ya había anunciado que “podría haber demoras” en la producción y en una entrevista al canal de noticias estadounidense CNBC, sostuvo que el mundo debe empezar a tener “expectativas realistas” con respecto al tiempo que lleva el masivo proceso de producción y distribución de vacunas.Por eso es que nos están faltando las vacunas. Lo que en determinado momento pasó a orientar este proceso se separó de lo epidemiológico. Ni era por la soberanía sanitaria, ni tampoco para dotar de vacunas socialistas a la épica inmunizadora de los jóvenes camporistas en el conurbano bonaerense.Siempre las conclusiones de estos análisis decepcionan a los románticos.

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Coronavirus: por qué faltan vacunas y la trastienda de las negociaciones fallidas con Pfizer

El pasado 19 de febrero, al quedar expuesta ante la mirada de todos los argentinos, se produjo la implosión de una cultura que ya no se sostiene fuera del territorio donde prevalece el kirchnerismo.Se trata de una cultura integrada por una concepción moral que considera a la virtud y al mérito como algo negativo, como lo ha dicho expresamente el propio presidente, y que valora como algo positivo la transgresión de las reglas por medio del atajo, la ventaja indebida y la mentira, como se ha visto en la actitud de tantos funcionarios y dirigentes kirchneristas que no terminan de comprender por qué tanto escándalo, si lo que hicieron con las vacunas es algo que hacen todos los días con infinidad de otras cuestiones relacionadas con la administración de los bienes del Estado.Fuera de ese espacio, el espectáculo que presenció la sociedad a partir de las declaraciones de Horacio Verbitsky, con la aparición de un vacunatorio VIP dentro del propio Ministerio de Salud, transgrediendo todas las normas que ha dictado el propio Ministerio, con los privilegiados que eran llevados en combis o que iban por sus medios al Hospital Posadas y otros casos que siguen revelándose, ha generado una gran indignación.La reacción del gobierno fue ambigua e incluso contradictoria, porque el rápido desplazamiento del Ministro no fue seguido de un reconocimiento o autocrítica por lo sucedido, sino de intentos de justificación inverosímiles e inaceptables.Pero el problema de fondo no es la alteración en la cola de las vacunas, como lo pretende minimizar el presidente, sino la falta de vacunas. Eso es lo que ha desatado esta lucha vergonzosa entre argentinos, que siguen ganando los privilegiados de siempre, sobre todo a partir de la Resolución 712/2021 del Ministerio de Salud, que pretende legalizar el Vacunatorio VIP y blindar a los aprovechadores.Hoy tenemos 1.800.000 de dosis para todo el país y acaban de llegar, finalmente, poco más de 900.000 dosis de Sinopharm, que fueron a buscar a China, cuando a esta altura ya deberían haber llegado las 10.000.000 de tratamientos de la Sputnik-V y tendríamos que estar por recibir en marzo 5.000.000 de tratamientos más de Sputnik-V y empezar a recibir las 11.000.000 de vacunas de AstraZeneca. Suministros pactados, que no se han cumplido y no tenemos herramientas para forzar su cumplimiento.¿Y por qué se ha llegado a esta situación? Es la pregunta que se hacen muchos periodistas, comunicadores y el público en general.Para hallar una respuesta a esa pregunta hay que remontarse a julio del año pasado, o quizás más atrás en el tiempo, y revisar una serie de decisiones tomadas por el entonces Ministro de Salud, repasar algunos viajes y visitas recibidas en esa y otras áreas del Gobierno y releer las declaraciones de dirigentes y funcionarios, publicadas en los medios de comunicación.Conviene empezar recordando que, desde un principio, todas las expectativas del Ministerio de Salud estaban centradas en la producción de la vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford en convenio con la farmacéutica AstraZeneca.Se había llegado a un acuerdo para producir en nuestro país entre 150 y 250 millones de esas vacunas para distribuirlas en América Latina, con excepción de Brasil, que tendría su propia producción. Estas vacunas serían producidas en el laboratorio mAbxience, instalado hacía poco tiempo en la Provincia de Buenos Aires, de propiedad del empresario Hugo Sigman, dueño del grupo Insud y estrechamente ligado al presidente, al Ministro de Salud y al Gobernador de Tucumán.En esa planta de mAbxience, en Garín, se presentó en sociedad el presidente Alberto Fernández, al inicio de su gobierno, cuando nadie imaginaba una pandemia.En Brasil, en cambio, las vacunas serían producidas por el laboratorio público Bio-Manguinhos de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), Institución de la administración pública federal dependiente del Ministerio de Salud del Brasil.El acuerdo por la vacuna de Oxford-AstraZeneca contemplaba el envío de la producción de mAbxience a México, a una planta de la empresa Liomont, que se encargaría de distribuir el granel del principio activo en dosis individuales, forma en la que volvería a nuestro país para inmunizar a la población. Aclaro desde ya que la primera parte se cumplió y que el envasado se encuentra demorado en México por una dificultad para conseguir insumos para el embotellamiento.Otro actor importante del trato sería la Fundación del empresario mexicano Carlos Slim, que financiaría toda la primera parte del proyecto, hasta que la vacuna fuese aprobada. Y un aspecto que no puede soslayarse es el precio al que saldría esa vacuna, estimado en alrededor de 4 dólares por unidad, porque la Universidad de Oxford y AstraZeneca anunciaron que suscribirían los convenios de suministro con cláusulas non profit (sin ánimo de lucro).Con esto parecía estar resuelto el problema de la provisión de vacunas pero, por si algo fallaba, también se decidió colaborar con el desarrollo de la vacuna de Pfizer.El 10 de Julio de 2020, el presidente Alberto Fernández recibió en la residencia de Olivos al gerente general de la compañía farmacéutica Pfizer, Nicolás Vaquer, y al director científico de la Fundación INFANT, Fernando Polack, quienes le informaron que Argentina había sido seleccionada para llevar adelante una de las fases de prueba para su vacuna contra el COVID-19.Como había llegado a mi conocimiento un memo del Hospital Militar Central (fechado 161140JUL20) relacionado con la Prueba Fase 3 de la vacuna del laboratorio Pfizer, en el que se ordenaba toda clase de apoyos, que iban desde la provisión de 140 sillas, 80 pupitres, 10 equipos de comunicaciones VHF-Handie, reforzar el sistema de seguridad con equipos de guardia rotativos y hasta el reclutamiento de 3.500 voluntarios, integrantes de la Fuerza, para participar de la investigación, aproveché la única oportunidad en que el Señor Jefe de Gabinete de Ministros de la Nación se dignó a presentarse ante la H. Cámara de Diputados y le pregunté si se había firmado un convenio y si se tomaron las previsiones del caso para -tratándose del Ejército – garantizar la espontaneidad del voluntariado.El Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, me respondió tajante que el Estado argentino no tenía nada que ver con eso, que era un convenio entre privados. Eso fue a las 18 horas, aproximadamente, del día 30 de julio. A las 10 de la mañana del día siguiente aparecían en todos los medios el Director del Hospital Militar suscribiendo un convenio con el Dr. Fernando Polack.Nunca pensé que el Jefe de Gabinete faltara conscientemente a la verdad, simplemente creo que no ha sido informado en forma oportuna y adecuada sobre las vicisitudes del proceso de adquisición de las vacunas.El presidente y el ex Ministro de Salud entendieron, y así lo comunicaron, que gracias a esta colaboración, nuestro país tendría una “preferencia” para el acceso a las vacunas producidas por Pfizer.Quizás se trató de una visión ingenua o que en ese momento todavía no se advertía adecuadamente la dimensión que tomaría la carrera mundial por el aprovisionamiento de las vacunas, pero esa tranquilidad de creer que tenían el tema resuelto duró muy poco.En ese contexto, el día 29 de Septiembre el oficialismo presentó un proyecto en la Cámara de Diputados, con la firma del diputado Pablo Yedlin, Presidente de la Comisión de Acción Social y Salud Pública, para dotar de herramientas al Gobierno en la negociación con los proveedores de vacunas, de modo que pudieran incluirse en los contratos cláusulas de indemnidad, confidencialidad y prórrogas de jurisdicción.Se nos pidió la máxima celeridad y se nos explicó que había una fuerte competencia, que los proveedores estaban en una posición de fuerza porque producían un bien altamente demandado y que, si no nos apurábamos a reservar, nos podríamos quedar sin vacunas para este 2021.A pesar de lo delicado que significaba en ese momento para la oposición acompañar semejante pedido, por los prejuicios y resquemores que movilizaba, nos pusimos a trabajar en busca de los consensos necesarios y en 48 horas se obtuvo la aprobación del dictamen, que al poco tiempo se convirtió en la Ley Nº 27.573.El ex Ministro de Salud, Dr. Ginés González García, cuando, después de todo un año de pandemia, se presentó ante la Comisión de Acción Social y Salud Pública de la Cámara de Diputados, reconoció expresamente que esa ley se había pedido para hacer posible la compra de la vacuna de Pfizer.Sin embargo, a pesar de haberse sancionado la Ley, la negociación con Pfizer fracasó. El por qué no es un misterio, toda la información es pública. Sólo se trata de seguir los hechos del modo en que fueron sucediendo.En esta carrera entre los laboratorios, Pfizer tuvo apoyos del Gobierno pero todo indica que también tuvo adversarios, aunque no se dejarían ver.Mientras Hugo Sigman, el sospechoso natural, desmentía públicamente acusaciones por supuesto lobby para que la Argentina no cerrara el acuerdo con Pfizer, la trama se hace más interesante porque aparecen obstáculos que reconocen otro origen.El 30 de diciembre, Horacio Verbitsky publicó en su blog “El Cohete a la Luna” un artículo titulado “Quién vacuna a quién”, tratando de cargar las culpas del fracaso de la negociación con Pfizer sobre la diputada de Juntos por el Cambio, Graciela Ocaña, por haber hecho incorporar en la Ley 27.573 la palabra “negligencia”, que los representantes de Pfizer no quisieron aceptar.Pero no era cierto lo que decía Verbitsky, no fue Graciela Ocaña sino la diputada del Frente de Todos, Cecilia Moreau, quien introdujo esa modificación, durante el cuarto intermedio de la reunión de la Comisión de Acción Social y Salud Pública del día 30 de septiembre, que terminó aprobando el dictamen el 1º de Octubre. Es decir, ese agregado lo propuso el kirchnerismo, no la oposición.Aclaro, además, que el oficialismo nunca nos propuso modificar la ley para sacar esa palabra que obstaculizaba el acuerdo con Pfizer.Evidentemente, Verbitsky trataba de distraer la mirada de quienes se preguntaban por qué la Argentina no había podido firmar un convenio con Pfizer, que sí pudieron firmar otros 66 países.La palabra negligencia (la omisión de un deber de cuidado) abre un nivel de responsabilidad mucho más amplio que el obrar fraudulento o malicioso que estaban dispuestos a asumir los representantes de Pfizer.Por supuesto que, en una situación de normalidad, no resultaría aceptable que una parte pretendiera eximirse de responsabilidad por su eventual propia negligencia en el cumplimiento de un contrato, pero esta no es una situación de normalidad.Como decíamos y como explicaba el propio oficialismo, los laboratorios estaban y siguen estando en una posición de fuerza porque ofrecen el producto que todo el mundo necesita y la urgencia con la que se lo necesita les impide tomarse los tiempos habituales. Se ve que así lo entendieron otros 66 países. Acá no.Acá nos enteramos que el 17 de octubre, la entonces Secretaria de Acceso a la Salud y actual Ministra de Salud, Dra. Carla Vizzotti, había viajado a Rusia, invitada por el señor Kirill Dmitriev, director ejecutivo del Fondo de Inversión Directa de Rusia. Se supo también que fue con la asesora presidencial, Cecilia Nicolini, con Raquel Méndez, esposa del Ministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Gollán y que con ellas viajó, además, una dirigente de Santa Cruz, de apellido De Dios.El 29 de Octubre de 2020, la Vicepresidenta Cristina Fernández recibió en su despacho del Senado al embajador de la Federación Rusa Dmitry Feoktistov. En la reunión estuvo también presente el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara Alta, Jorge Taiana.El 7 de noviembre de 2020, se produjo una conversación telefónica de 45 minutos entre Alberto Fernández y Vladimir Putin en la que ambos mandatarios terminaron de cerrar el acuerdo para la compra de las vacunas Sputnik V y también para reactivar los acuerdos estratégicos de inversiones firmados en 2015 entre la entonces Presidenta Cristina Fernández y Vladimir Putin.El 9 de diciembre de 2020, la República Argentina firmó el convenio con Limited Liability Company “Human Vaccine”, entidad legal inscripta en Moscú y constituida como Sociedad de Responsabilidad Limitada conforme a las leyes de la Federación Rusa, para el suministro de diez millones de tratamientos (de dos dosis cada uno) de la vacuna Sputnik V que debería completarse durante el mes de febrero de 2021.Se pactó también una “obligación no vinculante” (sic) para el suministro de cinco millones de tratamientos más, que serían entregados durante el mes de marzo de 2021, pero sujeto a confirmación del vendedor.En realidad, así es todo ese contrato para el suministro de la Sputnik V, condicionado a la disponibilidad, como si desde un comienzo los vendedores hubiesen sabido que tendrían serias dificultades para cumplir con los compromisos que estaban asumiendo.El 12 de diciembre de 2020, se produce el segundo viaje a Rusia de Carla Vizzotti. Regresa el 23 de diciembre afirmando: “Estamos volviendo de Rusia para iniciar la vacunación más importante de Argentina”.El mismo día, el ministro de Economía, Martín Guzmán, recibió en su despacho al embajador ruso Dmitry Feoktistov.El 20 de diciembre de 2020, consultado específicamente sobre la vacuna rusa Sputnik V, por la agencia oficial Telam, el Ministro de Salud dijo que Rusia tiene una trayectoria científica “muy importante” y que en estos temas “hay algo de conflicto geopolítico y guerra comercial, como fue inicialmente con lo de la alergia con la vacuna de AstraZeneca. Se mezcla todo.”El 31 de enero de 2021, Cecilia Nicolini, asesora de Alberto Fernandez, aparece diciendo en el Cohete a la Luna: “Argentina fue pionera en la relación con Rusia y como nosotros viajamos para tener de primera mano la información, la hemos intercambiado. En ese sentido, el Presidente se comunicó con varios mandatarios, con Arce de Bolivia, por ejemplo. Efectivamente, los acercamos para que pudieran firmar el contrato y por eso han recibido 10.000 dosis de cada componente. (…) También habló con Lacalle Pou, de Uruguay, y con López Obrador, de México. Incluso tuvimos una videoconferencia y los contactamos con el Fondo.”El mismo día, la Vicepresidenta Cristina Fernández eligió como embajador en Moscú a un ex funcionario que estuvo procesado por el Memorándum con Irán. Se trata de Eduardo Zuain, ex vicecanciller de Timerman, que le responde directamente.El 2 de febrero, Zuain le decía a Página 12 que la posibilidad de fabricar los diferentes tipos de vacunas anticoronavirus en nuestro país “es una aspiración personal y a la vez es un objetivo del Gobierno”.Días después, afirmó Zuain en una entrevista al medio ruso Sputnik, que “Argentina es una de las puertas de entrada de Rusia en América Latina” y destacó la necesidad de retomar el acuerdo de Asociación Estratégica Integral firmado durante la visita de Cristina Fernández a Rusia en 2015.Evidentemente, la relación que se pretende relanzar, tiene más que ver con la obra pública que con el intercambio comercial. La balanza comercial entre Rusia y Argentina tiene exportaciones por 650 millones de dólares e importaciones por 250 millones. En cambio, la agenda que se pretende remontar contempla los intereses rusos por la construcción de una central nuclear, la represa de Chihuido I que está valuada en u$s 2.250 millones, el tren Vaca Muerta-Bahía Blanca, el litio ubicado en el norte del país, considerado como el “oro o petróleo blanco argentino”, posibles acuerdos por Vaca Muerta y la intención de Moscú de intensificar el trabajo aeroespacial a través de satélites, entre otros.Y luego de la salida del ex Ministro Ginés González García, este viernes, nos enteramos que el laboratorio Richmond, de propiedad del empresario kirchnerista Marcelo Figueiras, ha firmado un memorándum de entendimiento para producir la vacuna rusa Sputnik V en su planta de Pilar, activando de ese modo una cláusula de transferencia de tecnología prevista en el contrato de suministro firmado el 9 de diciembre de 2020.Si hubiésemos tenido a partir de enero una cantidad de vacunas razonable, toda esta situación quizás no habría trascendido o si trascendía la repercusión probablemente hubiese sido otra.La desesperación de ver que en otros países se desmoronan las cifras de contagios y muertes diarias por efecto de la vacunación, mientras que en nuestro país seguimos con altas cifras de contagiados y muertos agravó el escenario y, por esta falta de vacunas, se generó una vergonzosa pelea por vacunarse entre argentinos privilegiados y no privilegiados.Como puede observarse, para entender lo que pasó y por qué llegamos a este punto, no es necesario utilizar adjetivos ni levantar la voz, sino buscar y mostrar cómo fue que sucedieron los hechos.En un principio se apostó todo a la vacuna de AstraZeneca y se pusieron algunas fichas a la vacuna de Pfizer, pero AstraZeneca tuvo problemas que la retrasaron y aparecieron intereses que dejaron afuera a Pfizer.De modo que, no tuvimos más alternativa que depender de quienes patrocinaron el acuerdo con los rusos para adquirir la vacuna Sputnik V, que vendrían a ser los mismos que desplazaron a Pfizer.El problema fue que de los 20.000.000 de dosis, cuyo arribo debía completarse el 28 de febrero, llegaron sólo 1.220.000. El 27 de enero de 2021, Kirill Dmitriev, ya había anunciado que “podría haber demoras” en la producción y en una entrevista al canal de noticias estadounidense CNBC, sostuvo que el mundo debe empezar a tener “expectativas realistas” con respecto al tiempo que lleva el masivo proceso de producción y distribución de vacunas.Por eso es que nos están faltando las vacunas. Lo que en determinado momento pasó a orientar este proceso se separó de lo epidemiológico. Ni era por la soberanía sanitaria, ni tampoco para dotar de vacunas socialistas a la épica inmunizadora de los jóvenes camporistas en el conurbano bonaerense.Siempre las conclusiones de estos análisis decepcionan a los románticos.

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Coronavirus: por qué faltan vacunas y la trastienda de las negociaciones fallidas con Pfizer

El pasado 19 de febrero, al quedar expuesta ante la mirada de todos los argentinos, se produjo la implosión de una cultura que ya no se sostiene fuera del territorio donde prevalece el kirchnerismo.Se trata de una cultura integrada por una concepción moral que considera a la virtud y al mérito como algo negativo, como lo ha dicho expresamente el propio presidente, y que valora como algo positivo la transgresión de las reglas por medio del atajo, la ventaja indebida y la mentira, como se ha visto en la actitud de tantos funcionarios y dirigentes kirchneristas que no terminan de comprender por qué tanto escándalo, si lo que hicieron con las vacunas es algo que hacen todos los días con infinidad de otras cuestiones relacionadas con la administración de los bienes del Estado.Fuera de ese espacio, el espectáculo que presenció la sociedad a partir de las declaraciones de Horacio Verbitsky, con la aparición de un vacunatorio VIP dentro del propio Ministerio de Salud, transgrediendo todas las normas que ha dictado el propio Ministerio, con los privilegiados que eran llevados en combis o que iban por sus medios al Hospital Posadas y otros casos que siguen revelándose, ha generado una gran indignación.La reacción del gobierno fue ambigua e incluso contradictoria, porque el rápido desplazamiento del Ministro no fue seguido de un reconocimiento o autocrítica por lo sucedido, sino de intentos de justificación inverosímiles e inaceptables.Pero el problema de fondo no es la alteración en la cola de las vacunas, como lo pretende minimizar el presidente, sino la falta de vacunas. Eso es lo que ha desatado esta lucha vergonzosa entre argentinos, que siguen ganando los privilegiados de siempre, sobre todo a partir de la Resolución 712/2021 del Ministerio de Salud, que pretende legalizar el Vacunatorio VIP y blindar a los aprovechadores.Hoy tenemos 1.800.000 de dosis para todo el país y acaban de llegar, finalmente, poco más de 900.000 dosis de Sinopharm, que fueron a buscar a China, cuando a esta altura ya deberían haber llegado las 10.000.000 de tratamientos de la Sputnik-V y tendríamos que estar por recibir en marzo 5.000.000 de tratamientos más de Sputnik-V y empezar a recibir las 11.000.000 de vacunas de AstraZeneca. Suministros pactados, que no se han cumplido y no tenemos herramientas para forzar su cumplimiento.¿Y por qué se ha llegado a esta situación? Es la pregunta que se hacen muchos periodistas, comunicadores y el público en general.Para hallar una respuesta a esa pregunta hay que remontarse a julio del año pasado, o quizás más atrás en el tiempo, y revisar una serie de decisiones tomadas por el entonces Ministro de Salud, repasar algunos viajes y visitas recibidas en esa y otras áreas del Gobierno y releer las declaraciones de dirigentes y funcionarios, publicadas en los medios de comunicación.Conviene empezar recordando que, desde un principio, todas las expectativas del Ministerio de Salud estaban centradas en la producción de la vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford en convenio con la farmacéutica AstraZeneca.Se había llegado a un acuerdo para producir en nuestro país entre 150 y 250 millones de esas vacunas para distribuirlas en América Latina, con excepción de Brasil, que tendría su propia producción. Estas vacunas serían producidas en el laboratorio mAbxience, instalado hacía poco tiempo en la Provincia de Buenos Aires, de propiedad del empresario Hugo Sigman, dueño del grupo Insud y estrechamente ligado al presidente, al Ministro de Salud y al Gobernador de Tucumán.En esa planta de mAbxience, en Garín, se presentó en sociedad el presidente Alberto Fernández, al inicio de su gobierno, cuando nadie imaginaba una pandemia.En Brasil, en cambio, las vacunas serían producidas por el laboratorio público Bio-Manguinhos de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), Institución de la administración pública federal dependiente del Ministerio de Salud del Brasil.El acuerdo por la vacuna de Oxford-AstraZeneca contemplaba el envío de la producción de mAbxience a México, a una planta de la empresa Liomont, que se encargaría de distribuir el granel del principio activo en dosis individuales, forma en la que volvería a nuestro país para inmunizar a la población. Aclaro desde ya que la primera parte se cumplió y que el envasado se encuentra demorado en México por una dificultad para conseguir insumos para el embotellamiento.Otro actor importante del trato sería la Fundación del empresario mexicano Carlos Slim, que financiaría toda la primera parte del proyecto, hasta que la vacuna fuese aprobada. Y un aspecto que no puede soslayarse es el precio al que saldría esa vacuna, estimado en alrededor de 4 dólares por unidad, porque la Universidad de Oxford y AstraZeneca anunciaron que suscribirían los convenios de suministro con cláusulas non profit (sin ánimo de lucro).Con esto parecía estar resuelto el problema de la provisión de vacunas pero, por si algo fallaba, también se decidió colaborar con el desarrollo de la vacuna de Pfizer.El 10 de Julio de 2020, el presidente Alberto Fernández recibió en la residencia de Olivos al gerente general de la compañía farmacéutica Pfizer, Nicolás Vaquer, y al director científico de la Fundación INFANT, Fernando Polack, quienes le informaron que Argentina había sido seleccionada para llevar adelante una de las fases de prueba para su vacuna contra el COVID-19.Como había llegado a mi conocimiento un memo del Hospital Militar Central (fechado 161140JUL20) relacionado con la Prueba Fase 3 de la vacuna del laboratorio Pfizer, en el que se ordenaba toda clase de apoyos, que iban desde la provisión de 140 sillas, 80 pupitres, 10 equipos de comunicaciones VHF-Handie, reforzar el sistema de seguridad con equipos de guardia rotativos y hasta el reclutamiento de 3.500 voluntarios, integrantes de la Fuerza, para participar de la investigación, aproveché la única oportunidad en que el Señor Jefe de Gabinete de Ministros de la Nación se dignó a presentarse ante la H. Cámara de Diputados y le pregunté si se había firmado un convenio y si se tomaron las previsiones del caso para -tratándose del Ejército – garantizar la espontaneidad del voluntariado.El Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, me respondió tajante que el Estado argentino no tenía nada que ver con eso, que era un convenio entre privados. Eso fue a las 18 horas, aproximadamente, del día 30 de julio. A las 10 de la mañana del día siguiente aparecían en todos los medios el Director del Hospital Militar suscribiendo un convenio con el Dr. Fernando Polack.Nunca pensé que el Jefe de Gabinete faltara conscientemente a la verdad, simplemente creo que no ha sido informado en forma oportuna y adecuada sobre las vicisitudes del proceso de adquisición de las vacunas.El presidente y el ex Ministro de Salud entendieron, y así lo comunicaron, que gracias a esta colaboración, nuestro país tendría una “preferencia” para el acceso a las vacunas producidas por Pfizer.Quizás se trató de una visión ingenua o que en ese momento todavía no se advertía adecuadamente la dimensión que tomaría la carrera mundial por el aprovisionamiento de las vacunas, pero esa tranquilidad de creer que tenían el tema resuelto duró muy poco.En ese contexto, el día 29 de Septiembre el oficialismo presentó un proyecto en la Cámara de Diputados, con la firma del diputado Pablo Yedlin, Presidente de la Comisión de Acción Social y Salud Pública, para dotar de herramientas al Gobierno en la negociación con los proveedores de vacunas, de modo que pudieran incluirse en los contratos cláusulas de indemnidad, confidencialidad y prórrogas de jurisdicción.Se nos pidió la máxima celeridad y se nos explicó que había una fuerte competencia, que los proveedores estaban en una posición de fuerza porque producían un bien altamente demandado y que, si no nos apurábamos a reservar, nos podríamos quedar sin vacunas para este 2021.A pesar de lo delicado que significaba en ese momento para la oposición acompañar semejante pedido, por los prejuicios y resquemores que movilizaba, nos pusimos a trabajar en busca de los consensos necesarios y en 48 horas se obtuvo la aprobación del dictamen, que al poco tiempo se convirtió en la Ley Nº 27.573.El ex Ministro de Salud, Dr. Ginés González García, cuando, después de todo un año de pandemia, se presentó ante la Comisión de Acción Social y Salud Pública de la Cámara de Diputados, reconoció expresamente que esa ley se había pedido para hacer posible la compra de la vacuna de Pfizer.Sin embargo, a pesar de haberse sancionado la Ley, la negociación con Pfizer fracasó. El por qué no es un misterio, toda la información es pública. Sólo se trata de seguir los hechos del modo en que fueron sucediendo.En esta carrera entre los laboratorios, Pfizer tuvo apoyos del Gobierno pero todo indica que también tuvo adversarios, aunque no se dejarían ver.Mientras Hugo Sigman, el sospechoso natural, desmentía públicamente acusaciones por supuesto lobby para que la Argentina no cerrara el acuerdo con Pfizer, la trama se hace más interesante porque aparecen obstáculos que reconocen otro origen.El 30 de diciembre, Horacio Verbitsky publicó en su blog “El Cohete a la Luna” un artículo titulado “Quién vacuna a quién”, tratando de cargar las culpas del fracaso de la negociación con Pfizer sobre la diputada de Juntos por el Cambio, Graciela Ocaña, por haber hecho incorporar en la Ley 27.573 la palabra “negligencia”, que los representantes de Pfizer no quisieron aceptar.Pero no era cierto lo que decía Verbitsky, no fue Graciela Ocaña sino la diputada del Frente de Todos, Cecilia Moreau, quien introdujo esa modificación, durante el cuarto intermedio de la reunión de la Comisión de Acción Social y Salud Pública del día 30 de septiembre, que terminó aprobando el dictamen el 1º de Octubre. Es decir, ese agregado lo propuso el kirchnerismo, no la oposición.Aclaro, además, que el oficialismo nunca nos propuso modificar la ley para sacar esa palabra que obstaculizaba el acuerdo con Pfizer.Evidentemente, Verbitsky trataba de distraer la mirada de quienes se preguntaban por qué la Argentina no había podido firmar un convenio con Pfizer, que sí pudieron firmar otros 66 países.La palabra negligencia (la omisión de un deber de cuidado) abre un nivel de responsabilidad mucho más amplio que el obrar fraudulento o malicioso que estaban dispuestos a asumir los representantes de Pfizer.Por supuesto que, en una situación de normalidad, no resultaría aceptable que una parte pretendiera eximirse de responsabilidad por su eventual propia negligencia en el cumplimiento de un contrato, pero esta no es una situación de normalidad.Como decíamos y como explicaba el propio oficialismo, los laboratorios estaban y siguen estando en una posición de fuerza porque ofrecen el producto que todo el mundo necesita y la urgencia con la que se lo necesita les impide tomarse los tiempos habituales. Se ve que así lo entendieron otros 66 países. Acá no.Acá nos enteramos que el 17 de octubre, la entonces Secretaria de Acceso a la Salud y actual Ministra de Salud, Dra. Carla Vizzotti, había viajado a Rusia, invitada por el señor Kirill Dmitriev, director ejecutivo del Fondo de Inversión Directa de Rusia. Se supo también que fue con la asesora presidencial, Cecilia Nicolini, con Raquel Méndez, esposa del Ministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Gollán y que con ellas viajó, además, una dirigente de Santa Cruz, de apellido De Dios.El 29 de Octubre de 2020, la Vicepresidenta Cristina Fernández recibió en su despacho del Senado al embajador de la Federación Rusa Dmitry Feoktistov. En la reunión estuvo también presente el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara Alta, Jorge Taiana.El 7 de noviembre de 2020, se produjo una conversación telefónica de 45 minutos entre Alberto Fernández y Vladimir Putin en la que ambos mandatarios terminaron de cerrar el acuerdo para la compra de las vacunas Sputnik V y también para reactivar los acuerdos estratégicos de inversiones firmados en 2015 entre la entonces Presidenta Cristina Fernández y Vladimir Putin.El 9 de diciembre de 2020, la República Argentina firmó el convenio con Limited Liability Company “Human Vaccine”, entidad legal inscripta en Moscú y constituida como Sociedad de Responsabilidad Limitada conforme a las leyes de la Federación Rusa, para el suministro de diez millones de tratamientos (de dos dosis cada uno) de la vacuna Sputnik V que debería completarse durante el mes de febrero de 2021.Se pactó también una “obligación no vinculante” (sic) para el suministro de cinco millones de tratamientos más, que serían entregados durante el mes de marzo de 2021, pero sujeto a confirmación del vendedor.En realidad, así es todo ese contrato para el suministro de la Sputnik V, condicionado a la disponibilidad, como si desde un comienzo los vendedores hubiesen sabido que tendrían serias dificultades para cumplir con los compromisos que estaban asumiendo.El 12 de diciembre de 2020, se produce el segundo viaje a Rusia de Carla Vizzotti. Regresa el 23 de diciembre afirmando: “Estamos volviendo de Rusia para iniciar la vacunación más importante de Argentina”.El mismo día, el ministro de Economía, Martín Guzmán, recibió en su despacho al embajador ruso Dmitry Feoktistov.El 20 de diciembre de 2020, consultado específicamente sobre la vacuna rusa Sputnik V, por la agencia oficial Telam, el Ministro de Salud dijo que Rusia tiene una trayectoria científica “muy importante” y que en estos temas “hay algo de conflicto geopolítico y guerra comercial, como fue inicialmente con lo de la alergia con la vacuna de AstraZeneca. Se mezcla todo.”El 31 de enero de 2021, Cecilia Nicolini, asesora de Alberto Fernandez, aparece diciendo en el Cohete a la Luna: “Argentina fue pionera en la relación con Rusia y como nosotros viajamos para tener de primera mano la información, la hemos intercambiado. En ese sentido, el Presidente se comunicó con varios mandatarios, con Arce de Bolivia, por ejemplo. Efectivamente, los acercamos para que pudieran firmar el contrato y por eso han recibido 10.000 dosis de cada componente. (…) También habló con Lacalle Pou, de Uruguay, y con López Obrador, de México. Incluso tuvimos una videoconferencia y los contactamos con el Fondo.”El mismo día, la Vicepresidenta Cristina Fernández eligió como embajador en Moscú a un ex funcionario que estuvo procesado por el Memorándum con Irán. Se trata de Eduardo Zuain, ex vicecanciller de Timerman, que le responde directamente.El 2 de febrero, Zuain le decía a Página 12 que la posibilidad de fabricar los diferentes tipos de vacunas anticoronavirus en nuestro país “es una aspiración personal y a la vez es un objetivo del Gobierno”.Días después, afirmó Zuain en una entrevista al medio ruso Sputnik, que “Argentina es una de las puertas de entrada de Rusia en América Latina” y destacó la necesidad de retomar el acuerdo de Asociación Estratégica Integral firmado durante la visita de Cristina Fernández a Rusia en 2015.Evidentemente, la relación que se pretende relanzar, tiene más que ver con la obra pública que con el intercambio comercial. La balanza comercial entre Rusia y Argentina tiene exportaciones por 650 millones de dólares e importaciones por 250 millones. En cambio, la agenda que se pretende remontar contempla los intereses rusos por la construcción de una central nuclear, la represa de Chihuido I que está valuada en u$s 2.250 millones, el tren Vaca Muerta-Bahía Blanca, el litio ubicado en el norte del país, considerado como el “oro o petróleo blanco argentino”, posibles acuerdos por Vaca Muerta y la intención de Moscú de intensificar el trabajo aeroespacial a través de satélites, entre otros.Y luego de la salida del ex Ministro Ginés González García, este viernes, nos enteramos que el laboratorio Richmond, de propiedad del empresario kirchnerista Marcelo Figueiras, ha firmado un memorándum de entendimiento para producir la vacuna rusa Sputnik V en su planta de Pilar, activando de ese modo una cláusula de transferencia de tecnología prevista en el contrato de suministro firmado el 9 de diciembre de 2020.Si hubiésemos tenido a partir de enero una cantidad de vacunas razonable, toda esta situación quizás no habría trascendido o si trascendía la repercusión probablemente hubiese sido otra.La desesperación de ver que en otros países se desmoronan las cifras de contagios y muertes diarias por efecto de la vacunación, mientras que en nuestro país seguimos con altas cifras de contagiados y muertos agravó el escenario y, por esta falta de vacunas, se generó una vergonzosa pelea por vacunarse entre argentinos privilegiados y no privilegiados.Como puede observarse, para entender lo que pasó y por qué llegamos a este punto, no es necesario utilizar adjetivos ni levantar la voz, sino buscar y mostrar cómo fue que sucedieron los hechos.En un principio se apostó todo a la vacuna de AstraZeneca y se pusieron algunas fichas a la vacuna de Pfizer, pero AstraZeneca tuvo problemas que la retrasaron y aparecieron intereses que dejaron afuera a Pfizer.De modo que, no tuvimos más alternativa que depender de quienes patrocinaron el acuerdo con los rusos para adquirir la vacuna Sputnik V, que vendrían a ser los mismos que desplazaron a Pfizer.El problema fue que de los 20.000.000 de dosis, cuyo arribo debía completarse el 28 de febrero, llegaron sólo 1.220.000. El 27 de enero de 2021, Kirill Dmitriev, ya había anunciado que “podría haber demoras” en la producción y en una entrevista al canal de noticias estadounidense CNBC, sostuvo que el mundo debe empezar a tener “expectativas realistas” con respecto al tiempo que lleva el masivo proceso de producción y distribución de vacunas.Por eso es que nos están faltando las vacunas. Lo que en determinado momento pasó a orientar este proceso se separó de lo epidemiológico. Ni era por la soberanía sanitaria, ni tampoco para dotar de vacunas socialistas a la épica inmunizadora de los jóvenes camporistas en el conurbano bonaerense.Siempre las conclusiones de estos análisis decepcionan a los románticos.

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Coronavirus: por qué faltan vacunas y la trastienda de las negociaciones fallidas con Pfizer

El pasado 19 de febrero, al quedar expuesta ante la mirada de todos los argentinos, se produjo la implosión de una cultura que ya no se sostiene fuera del territorio donde prevalece el kirchnerismo.Se trata de una cultura integrada por una concepción moral que considera a la virtud y al mérito como algo negativo, como lo ha dicho expresamente el propio presidente, y que valora como algo positivo la transgresión de las reglas por medio del atajo, la ventaja indebida y la mentira, como se ha visto en la actitud de tantos funcionarios y dirigentes kirchneristas que no terminan de comprender por qué tanto escándalo, si lo que hicieron con las vacunas es algo que hacen todos los días con infinidad de otras cuestiones relacionadas con la administración de los bienes del Estado.Fuera de ese espacio, el espectáculo que presenció la sociedad a partir de las declaraciones de Horacio Verbitsky, con la aparición de un vacunatorio VIP dentro del propio Ministerio de Salud, transgrediendo todas las normas que ha dictado el propio Ministerio, con los privilegiados que eran llevados en combis o que iban por sus medios al Hospital Posadas y otros casos que siguen revelándose, ha generado una gran indignación.La reacción del gobierno fue ambigua e incluso contradictoria, porque el rápido desplazamiento del Ministro no fue seguido de un reconocimiento o autocrítica por lo sucedido, sino de intentos de justificación inverosímiles e inaceptables.Pero el problema de fondo no es la alteración en la cola de las vacunas, como lo pretende minimizar el presidente, sino la falta de vacunas. Eso es lo que ha desatado esta lucha vergonzosa entre argentinos, que siguen ganando los privilegiados de siempre, sobre todo a partir de la Resolución 712/2021 del Ministerio de Salud, que pretende legalizar el Vacunatorio VIP y blindar a los aprovechadores.Hoy tenemos 1.800.000 de dosis para todo el país y acaban de llegar, finalmente, poco más de 900.000 dosis de Sinopharm, que fueron a buscar a China, cuando a esta altura ya deberían haber llegado las 10.000.000 de tratamientos de la Sputnik-V y tendríamos que estar por recibir en marzo 5.000.000 de tratamientos más de Sputnik-V y empezar a recibir las 11.000.000 de vacunas de AstraZeneca. Suministros pactados, que no se han cumplido y no tenemos herramientas para forzar su cumplimiento.¿Y por qué se ha llegado a esta situación? Es la pregunta que se hacen muchos periodistas, comunicadores y el público en general.Para hallar una respuesta a esa pregunta hay que remontarse a julio del año pasado, o quizás más atrás en el tiempo, y revisar una serie de decisiones tomadas por el entonces Ministro de Salud, repasar algunos viajes y visitas recibidas en esa y otras áreas del Gobierno y releer las declaraciones de dirigentes y funcionarios, publicadas en los medios de comunicación.Conviene empezar recordando que, desde un principio, todas las expectativas del Ministerio de Salud estaban centradas en la producción de la vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford en convenio con la farmacéutica AstraZeneca.Se había llegado a un acuerdo para producir en nuestro país entre 150 y 250 millones de esas vacunas para distribuirlas en América Latina, con excepción de Brasil, que tendría su propia producción. Estas vacunas serían producidas en el laboratorio mAbxience, instalado hacía poco tiempo en la Provincia de Buenos Aires, de propiedad del empresario Hugo Sigman, dueño del grupo Insud y estrechamente ligado al presidente, al Ministro de Salud y al Gobernador de Tucumán.En esa planta de mAbxience, en Garín, se presentó en sociedad el presidente Alberto Fernández, al inicio de su gobierno, cuando nadie imaginaba una pandemia.En Brasil, en cambio, las vacunas serían producidas por el laboratorio público Bio-Manguinhos de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), Institución de la administración pública federal dependiente del Ministerio de Salud del Brasil.El acuerdo por la vacuna de Oxford-AstraZeneca contemplaba el envío de la producción de mAbxience a México, a una planta de la empresa Liomont, que se encargaría de distribuir el granel del principio activo en dosis individuales, forma en la que volvería a nuestro país para inmunizar a la población. Aclaro desde ya que la primera parte se cumplió y que el envasado se encuentra demorado en México por una dificultad para conseguir insumos para el embotellamiento.Otro actor importante del trato sería la Fundación del empresario mexicano Carlos Slim, que financiaría toda la primera parte del proyecto, hasta que la vacuna fuese aprobada. Y un aspecto que no puede soslayarse es el precio al que saldría esa vacuna, estimado en alrededor de 4 dólares por unidad, porque la Universidad de Oxford y AstraZeneca anunciaron que suscribirían los convenios de suministro con cláusulas non profit (sin ánimo de lucro).Con esto parecía estar resuelto el problema de la provisión de vacunas pero, por si algo fallaba, también se decidió colaborar con el desarrollo de la vacuna de Pfizer.El 10 de Julio de 2020, el presidente Alberto Fernández recibió en la residencia de Olivos al gerente general de la compañía farmacéutica Pfizer, Nicolás Vaquer, y al director científico de la Fundación INFANT, Fernando Polack, quienes le informaron que Argentina había sido seleccionada para llevar adelante una de las fases de prueba para su vacuna contra el COVID-19.Como había llegado a mi conocimiento un memo del Hospital Militar Central (fechado 161140JUL20) relacionado con la Prueba Fase 3 de la vacuna del laboratorio Pfizer, en el que se ordenaba toda clase de apoyos, que iban desde la provisión de 140 sillas, 80 pupitres, 10 equipos de comunicaciones VHF-Handie, reforzar el sistema de seguridad con equipos de guardia rotativos y hasta el reclutamiento de 3.500 voluntarios, integrantes de la Fuerza, para participar de la investigación, aproveché la única oportunidad en que el Señor Jefe de Gabinete de Ministros de la Nación se dignó a presentarse ante la H. Cámara de Diputados y le pregunté si se había firmado un convenio y si se tomaron las previsiones del caso para -tratándose del Ejército – garantizar la espontaneidad del voluntariado.El Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, me respondió tajante que el Estado argentino no tenía nada que ver con eso, que era un convenio entre privados. Eso fue a las 18 horas, aproximadamente, del día 30 de julio. A las 10 de la mañana del día siguiente aparecían en todos los medios el Director del Hospital Militar suscribiendo un convenio con el Dr. Fernando Polack.Nunca pensé que el Jefe de Gabinete faltara conscientemente a la verdad, simplemente creo que no ha sido informado en forma oportuna y adecuada sobre las vicisitudes del proceso de adquisición de las vacunas.El presidente y el ex Ministro de Salud entendieron, y así lo comunicaron, que gracias a esta colaboración, nuestro país tendría una “preferencia” para el acceso a las vacunas producidas por Pfizer.Quizás se trató de una visión ingenua o que en ese momento todavía no se advertía adecuadamente la dimensión que tomaría la carrera mundial por el aprovisionamiento de las vacunas, pero esa tranquilidad de creer que tenían el tema resuelto duró muy poco.En ese contexto, el día 29 de Septiembre el oficialismo presentó un proyecto en la Cámara de Diputados, con la firma del diputado Pablo Yedlin, Presidente de la Comisión de Acción Social y Salud Pública, para dotar de herramientas al Gobierno en la negociación con los proveedores de vacunas, de modo que pudieran incluirse en los contratos cláusulas de indemnidad, confidencialidad y prórrogas de jurisdicción.Se nos pidió la máxima celeridad y se nos explicó que había una fuerte competencia, que los proveedores estaban en una posición de fuerza porque producían un bien altamente demandado y que, si no nos apurábamos a reservar, nos podríamos quedar sin vacunas para este 2021.A pesar de lo delicado que significaba en ese momento para la oposición acompañar semejante pedido, por los prejuicios y resquemores que movilizaba, nos pusimos a trabajar en busca de los consensos necesarios y en 48 horas se obtuvo la aprobación del dictamen, que al poco tiempo se convirtió en la Ley Nº 27.573.El ex Ministro de Salud, Dr. Ginés González García, cuando, después de todo un año de pandemia, se presentó ante la Comisión de Acción Social y Salud Pública de la Cámara de Diputados, reconoció expresamente que esa ley se había pedido para hacer posible la compra de la vacuna de Pfizer.Sin embargo, a pesar de haberse sancionado la Ley, la negociación con Pfizer fracasó. El por qué no es un misterio, toda la información es pública. Sólo se trata de seguir los hechos del modo en que fueron sucediendo.En esta carrera entre los laboratorios, Pfizer tuvo apoyos del Gobierno pero todo indica que también tuvo adversarios, aunque no se dejarían ver.Mientras Hugo Sigman, el sospechoso natural, desmentía públicamente acusaciones por supuesto lobby para que la Argentina no cerrara el acuerdo con Pfizer, la trama se hace más interesante porque aparecen obstáculos que reconocen otro origen.El 30 de diciembre, Horacio Verbitsky publicó en su blog “El Cohete a la Luna” un artículo titulado “Quién vacuna a quién”, tratando de cargar las culpas del fracaso de la negociación con Pfizer sobre la diputada de Juntos por el Cambio, Graciela Ocaña, por haber hecho incorporar en la Ley 27.573 la palabra “negligencia”, que los representantes de Pfizer no quisieron aceptar.Pero no era cierto lo que decía Verbitsky, no fue Graciela Ocaña sino la diputada del Frente de Todos, Cecilia Moreau, quien introdujo esa modificación, durante el cuarto intermedio de la reunión de la Comisión de Acción Social y Salud Pública del día 30 de septiembre, que terminó aprobando el dictamen el 1º de Octubre. Es decir, ese agregado lo propuso el kirchnerismo, no la oposición.Aclaro, además, que el oficialismo nunca nos propuso modificar la ley para sacar esa palabra que obstaculizaba el acuerdo con Pfizer.Evidentemente, Verbitsky trataba de distraer la mirada de quienes se preguntaban por qué la Argentina no había podido firmar un convenio con Pfizer, que sí pudieron firmar otros 66 países.La palabra negligencia (la omisión de un deber de cuidado) abre un nivel de responsabilidad mucho más amplio que el obrar fraudulento o malicioso que estaban dispuestos a asumir los representantes de Pfizer.Por supuesto que, en una situación de normalidad, no resultaría aceptable que una parte pretendiera eximirse de responsabilidad por su eventual propia negligencia en el cumplimiento de un contrato, pero esta no es una situación de normalidad.Como decíamos y como explicaba el propio oficialismo, los laboratorios estaban y siguen estando en una posición de fuerza porque ofrecen el producto que todo el mundo necesita y la urgencia con la que se lo necesita les impide tomarse los tiempos habituales. Se ve que así lo entendieron otros 66 países. Acá no.Acá nos enteramos que el 17 de octubre, la entonces Secretaria de Acceso a la Salud y actual Ministra de Salud, Dra. Carla Vizzotti, había viajado a Rusia, invitada por el señor Kirill Dmitriev, director ejecutivo del Fondo de Inversión Directa de Rusia. Se supo también que fue con la asesora presidencial, Cecilia Nicolini, con Raquel Méndez, esposa del Ministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Gollán y que con ellas viajó, además, una dirigente de Santa Cruz, de apellido De Dios.El 29 de Octubre de 2020, la Vicepresidenta Cristina Fernández recibió en su despacho del Senado al embajador de la Federación Rusa Dmitry Feoktistov. En la reunión estuvo también presente el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara Alta, Jorge Taiana.El 7 de noviembre de 2020, se produjo una conversación telefónica de 45 minutos entre Alberto Fernández y Vladimir Putin en la que ambos mandatarios terminaron de cerrar el acuerdo para la compra de las vacunas Sputnik V y también para reactivar los acuerdos estratégicos de inversiones firmados en 2015 entre la entonces Presidenta Cristina Fernández y Vladimir Putin.El 9 de diciembre de 2020, la República Argentina firmó el convenio con Limited Liability Company “Human Vaccine”, entidad legal inscripta en Moscú y constituida como Sociedad de Responsabilidad Limitada conforme a las leyes de la Federación Rusa, para el suministro de diez millones de tratamientos (de dos dosis cada uno) de la vacuna Sputnik V que debería completarse durante el mes de febrero de 2021.Se pactó también una “obligación no vinculante” (sic) para el suministro de cinco millones de tratamientos más, que serían entregados durante el mes de marzo de 2021, pero sujeto a confirmación del vendedor.En realidad, así es todo ese contrato para el suministro de la Sputnik V, condicionado a la disponibilidad, como si desde un comienzo los vendedores hubiesen sabido que tendrían serias dificultades para cumplir con los compromisos que estaban asumiendo.El 12 de diciembre de 2020, se produce el segundo viaje a Rusia de Carla Vizzotti. Regresa el 23 de diciembre afirmando: “Estamos volviendo de Rusia para iniciar la vacunación más importante de Argentina”.El mismo día, el ministro de Economía, Martín Guzmán, recibió en su despacho al embajador ruso Dmitry Feoktistov.El 20 de diciembre de 2020, consultado específicamente sobre la vacuna rusa Sputnik V, por la agencia oficial Telam, el Ministro de Salud dijo que Rusia tiene una trayectoria científica “muy importante” y que en estos temas “hay algo de conflicto geopolítico y guerra comercial, como fue inicialmente con lo de la alergia con la vacuna de AstraZeneca. Se mezcla todo.”El 31 de enero de 2021, Cecilia Nicolini, asesora de Alberto Fernandez, aparece diciendo en el Cohete a la Luna: “Argentina fue pionera en la relación con Rusia y como nosotros viajamos para tener de primera mano la información, la hemos intercambiado. En ese sentido, el Presidente se comunicó con varios mandatarios, con Arce de Bolivia, por ejemplo. Efectivamente, los acercamos para que pudieran firmar el contrato y por eso han recibido 10.000 dosis de cada componente. (…) También habló con Lacalle Pou, de Uruguay, y con López Obrador, de México. Incluso tuvimos una videoconferencia y los contactamos con el Fondo.”El mismo día, la Vicepresidenta Cristina Fernández eligió como embajador en Moscú a un ex funcionario que estuvo procesado por el Memorándum con Irán. Se trata de Eduardo Zuain, ex vicecanciller de Timerman, que le responde directamente.El 2 de febrero, Zuain le decía a Página 12 que la posibilidad de fabricar los diferentes tipos de vacunas anticoronavirus en nuestro país “es una aspiración personal y a la vez es un objetivo del Gobierno”.Días después, afirmó Zuain en una entrevista al medio ruso Sputnik, que “Argentina es una de las puertas de entrada de Rusia en América Latina” y destacó la necesidad de retomar el acuerdo de Asociación Estratégica Integral firmado durante la visita de Cristina Fernández a Rusia en 2015.Evidentemente, la relación que se pretende relanzar, tiene más que ver con la obra pública que con el intercambio comercial. La balanza comercial entre Rusia y Argentina tiene exportaciones por 650 millones de dólares e importaciones por 250 millones. En cambio, la agenda que se pretende remontar contempla los intereses rusos por la construcción de una central nuclear, la represa de Chihuido I que está valuada en u$s 2.250 millones, el tren Vaca Muerta-Bahía Blanca, el litio ubicado en el norte del país, considerado como el “oro o petróleo blanco argentino”, posibles acuerdos por Vaca Muerta y la intención de Moscú de intensificar el trabajo aeroespacial a través de satélites, entre otros.Y luego de la salida del ex Ministro Ginés González García, este viernes, nos enteramos que el laboratorio Richmond, de propiedad del empresario kirchnerista Marcelo Figueiras, ha firmado un memorándum de entendimiento para producir la vacuna rusa Sputnik V en su planta de Pilar, activando de ese modo una cláusula de transferencia de tecnología prevista en el contrato de suministro firmado el 9 de diciembre de 2020.Si hubiésemos tenido a partir de enero una cantidad de vacunas razonable, toda esta situación quizás no habría trascendido o si trascendía la repercusión probablemente hubiese sido otra.La desesperación de ver que en otros países se desmoronan las cifras de contagios y muertes diarias por efecto de la vacunación, mientras que en nuestro país seguimos con altas cifras de contagiados y muertos agravó el escenario y, por esta falta de vacunas, se generó una vergonzosa pelea por vacunarse entre argentinos privilegiados y no privilegiados.Como puede observarse, para entender lo que pasó y por qué llegamos a este punto, no es necesario utilizar adjetivos ni levantar la voz, sino buscar y mostrar cómo fue que sucedieron los hechos.En un principio se apostó todo a la vacuna de AstraZeneca y se pusieron algunas fichas a la vacuna de Pfizer, pero AstraZeneca tuvo problemas que la retrasaron y aparecieron intereses que dejaron afuera a Pfizer.De modo que, no tuvimos más alternativa que depender de quienes patrocinaron el acuerdo con los rusos para adquirir la vacuna Sputnik V, que vendrían a ser los mismos que desplazaron a Pfizer.El problema fue que de los 20.000.000 de dosis, cuyo arribo debía completarse el 28 de febrero, llegaron sólo 1.220.000. El 27 de enero de 2021, Kirill Dmitriev, ya había anunciado que “podría haber demoras” en la producción y en una entrevista al canal de noticias estadounidense CNBC, sostuvo que el mundo debe empezar a tener “expectativas realistas” con respecto al tiempo que lleva el masivo proceso de producción y distribución de vacunas.Por eso es que nos están faltando las vacunas. Lo que en determinado momento pasó a orientar este proceso se separó de lo epidemiológico. Ni era por la soberanía sanitaria, ni tampoco para dotar de vacunas socialistas a la épica inmunizadora de los jóvenes camporistas en el conurbano bonaerense.Siempre las conclusiones de estos análisis decepcionan a los románticos.

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Última fase del regreso a la escuela en la Ciudad: quiénes deben volver a las aulas este lunes

Este lunes, al mismo tiempo que comienza el ciclo lectivo 2021 en la Provincia de Buenos Aires, en la Ciudad volverán a clases más estudiantes, en la tercera y última etapa de incorporaciones. Esta vez será el turno de los alumnos de tercer, cuarto y quinto año y, en las escuelas técnicas, de sexto año de la secundaria.
El regreso a clases presenciales en Capital se realizó en forma escalonada. El miércoles 17 de febrero empezaron 370.493 alumnos y alumnas de nivel inicial (de 45 días a cinco años), incluidos los que asisten a la modalidad de educación especial; de primer, segundo y tercer grado de primaria y del mismo ciclo de modalidad especial. También comenzaron los estudiantes de primer y segundo año de secundaria; y de primer y segundo año de escuelas técnicas.En tanto, el lunes 22 de febrero volvieron a las aulas los alumnos del resto de la primaria (cuarto, quinto y séptimo grado) y del segundo ciclo de la modalidad de educación especial.En esta tercera y última fase, este lunes 1° de marzo regresarán los años restantes del secundario (tercero, cuarto, quinto y sexto, en escuelas técnicas) y los estudiantes que todavía estén bajo sistema virtual de la modalidad especial.

El regreso a la escuela en la Ciudad se hizo en tres etapas. Foto Luciano Thieberger

De esta manera, desde este ya estarán yendo a la escuela los 785.152 alumnos de las escuelas públicas y privadas de la Ciudad de Buenos Aires.La asistencia a la escuela es obligatoria, excepto para los alumnos y alumnas con alguna condición de riesgo o que convivan con alguien que la tiene. Los sondeos del Ministerio de Educación previos a las clases habían revelado que un 10% de los chicos estaban en esa situación.El regreso a la presencialidad tuvo su impacto en el transporte público: se sumaron 60.000 nuevos pasajeros a partir del 17 de febrero. También repercutió en el tránsito, que ya volvió casi a la normalidad previa a la pandemia. Los días hábiles circulan un 87% de los vehículos que lo hacían antes.

La normalidad, sin embargo, todavía es una utopía porque el coronavirus sigue presente y el riesgo continúa. El regreso a la escuela se hizo con un protocolo de prevención que no contempla que los establecimientos cierren si hay contagios. En cambio, sí plantea el aislamiento de las burbujas.Según el Ministerio de Educación de la Ciudad, en la primera semana de clases presenciales 43 burbujas sobre un total de 45.056 tuvieron que aislarse por casos de coronavirus. Otras 45 lo hicieron preventivamente, por casos sospechosos, aunque algunas ya pudieron volver a la escuela porque los testeos dieron negativo. Es decir que en siete días, el 0,2% de las burbujas fue aislada.NS

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Hace 400 años las cenizas de la mayor erupción volcánica de Sudamérica llegaron a Canadá, Rusia y Alemania

La mayor erupción volcánica de la historia de Sudamérica se dio en febrero de 1600, superó a la del Vesubio y tuvo como protagonista al volcán Huaynaputina, enclavado en los Andes del sur de Perú, que lanzó cenizas que llegaron hasta Canadá e incluso afectaron al clima y la agricultura de Rusia y Alemania.
La explosión de este volcán, ubicado a unos 4.850 metros sobre el nivel del mar y aún en actividad en la región sureña de Moquegua, superó los 30 kilómetros de altura y expulsó unos 14 kilómetros cúbicos de material volcánico que, según el Instituto Geofísico del Perú (IGP), sepultó al menos diez pueblos cercanos y causó la muerte de unas 1.500 personas.”El año 1600 ha quedado registrado para América del Sur por haber sido testigo de una de las explosiones volcánicas más importantes del mundo, quizás el más grande proceso eruptivo de un volcán, al menos de Sudamérica”, destacó el presidente ejecutivo del IGP, Hernando Tavera.IMPACTO LOCAL Y MUNDIALEl Huaynaputina, cuyo nombre en quechua significa “joven volcán”, erupcionó el 19 de febrero de 1600, y afectó directamente a las regiones peruanas de Moquegua, Arequipa y Tacna, así como a otras zonas del país y parte del territorio actual de Chile y Bolivia.

El Huaynaputina, cuyo nombre en quechua significa “joven volcán”, erupcionó el 19 de febrero de 1600.

Los flujos piroclásticos y las cenizas sepultaron los poblados cercanos y también contaminaron el importante río Tambo, mientras que ciudades grandes como Arequipa y Moquegua fueron cubiertas por un manto de ceniza y humo.Este fenómeno se mantuvo, al menos, por 30 días y las crónicas de la época señalan que Arequipa “estuvo a oscuras y no pudieron ver el sol ni las estrellas, no podían distinguir entre el día y la noche”, comentó Tavera.A nivel mundial, las evidencias más claras de su impacto se han encontrado en los bosques de Canadá, pero también hay crónicas que describen que las hambrunas que se produjeron en Rusia entre 1601 y 1603 “habrían tenido relación, porque las temperaturas a nivel global disminuyeron hasta tres grados en algunas zonas”.En ese sentido, se considera que provocó el descenso de temperaturas en el Hemisferio Norte y la hambruna en Rusia, al alterar la atmósfera con el material piroclástico expulsado, además de disminuir la producción agrícola en Alemania.ESTALLIDO SUPERIOR AL DEL VESUBIOTavera explicó que “si las erupciones volcánicas son medidas con una escala de 0 a 8, la explosión del Huaynaputina tuvo una escala del número 6” y la fumarola que emitió en el momento crítico le permitió alcanzar “la zona de la atmósfera alta”.

El estallido dejó un gran cráter en una meseta a 4.200 metros sobre el nivel del mar y fue superior al del famoso volcán Vesubio (Captura de video).

Esto propició que el material volcánico, compuesto básicamente por cenizas, permanezca durante más de un año “dando la vuelta al mundo sin ningún problema”.El estallido dejó un gran cráter en una meseta a 4.200 metros sobre el nivel del mar y fue superior al del famoso volcán Vesubio, que en el año 79 antes de Cristo alcanzó una escala de 5 y destruyó ciudades romanas como Pompeya y Herculano.Similar al del también famoso Krakatoa, tuvo tal repercusión que cuatro siglos después se ha descubierto residuos piroclásticos en árboles en Canadá que, de acuerdo a las investigaciones, proceden de la explosión en los lejanos Andes de Sudamérica.”Cuando han talado árboles han encontrado que en algunos anillos se encuentra ceniza volcánica que, después de la datación, corresponden a este volcán”, acotó Tavera.EL VOLCÁN EN LA ACTUALIDAD”Creo que para nosotros haber recogido la mayor cantidad de información histórica nos permite tener una clara idea de cuál podría ser el escenario de volcanes que puedan ser similares”, acotó Tavera al referirse a la importancia de las investigaciones sobre la gran erupción de hace más de cuatro siglos.El IGP, un organismo creado hace casi cien años, estudia en la actualidad “el comportamiento dinámico” del Huaynaputina mediante un monitoreo y vigilancia en tiempo real a cargo del Centro Vulcanológico Nacional (CENVUL), instalado en Arequipa.

El volcán “está en plena actividad y con mayor presencia desde el 2016 registrando por lo menos un sismo al día”.

El volcán “está en plena actividad y con mayor presencia desde el 2016 registrando por lo menos un sismo al día”, detalló el organismo, mientras que Tavera añadió que ahora se puede “hacer un pronóstico bastante certero de un proceso eruptivo”, lo que permitiría “evacuar a la población y no tener tanto mortandad cuando se presentan estos peligros”.ESTUDIOS VULCANOLÓGICOSEl IGP, un organismo muy reconocido en Perú por su seguimiento de los terremotos en un país altamente sísmico, comenzó a estudiar la actividad volcánica a partir de una explosión del volcán Sabancaya, en la región sureña de Arequipa, a fines de los años 80.En 2016, tras otras erupciones del Sabancaya, inició la construcción de un observatorio vulcanológico y en 2019 creó el CENVUL, desde donde vigila al Huaynaputina y otros doce volcanes activos en el país, entre los que está el famoso Misti, el hermoso volcán tutelar de la ciudad de Arequipa, una de las más importantes de Perú, con más de 1,3 millones de habitantes en la actualidad.

El majestuoso volcán Huaynaputina en calma.

Tavera resaltó que el trabajo científico ya ha permitido alertar de erupciones inminentes, como la que tuvo en 2019 el volcán Ubinas, ubicado también en Moquegua y el más activo de Perú, que se pudo anticipar en diez días y permitió poner a buen recaudo a los habitantes de los pueblos cercanos.Aunque esa explosión alcanzó una escala de 2 a 3, considerada por los expertos “bastante pequeña”, las cenizas llegaron a cinco kilómetros de altura y fueron llevadas por el viento hasta Bolivia.Actualmente, el IGP mantiene un intenso trabajo científico, que además de dedicarse a las “ciencias de la tierra”, mediante el estudio de los suelos, los sismos y los volcanes, también le permite hacer trabajos sobre los océanos, los deslizamientos, las crecidas de ríos, la alta atmósfera y la astronomía.Agencia EFE.

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Jorge Rial, irónico tras las críticas por su renuncia a “Intrusos”

Tras su salida de Intrusos (América, a las 13.30), Jorge Rial no brindó declaraciones. Sólo habló en su última aparición en el programa, que desde este lunes quedará a cargo de Rodrigo Lussich y Adrián Pallares, y luego se abocó a la producción de TV Nostra, el ciclo que conducirá en las noches del canal de Palermo.
A decir verdad, realizó una breve despedida en sus redes sociales, en la que se mostró conmovido por su partido del envío que comandó por más de veinte años. Pero luego no brindó entrevistas ni más detalles del porqué de su sorpresiva renuncia.Sin embargo, parece que otros sí hablaron, y con un tono crítico. O al menos eso llegó a oídos de él, quien realizó un contundente descargo en su cuenta de Twitter.”Agradezco a todos aquellos que opinan sobre mi salida de Intrusos. No recuerdo haber hablado con ninguno en las últimas horas. O meses. O años . Pero igual es elogiable su laburo de ser intérpretes de mis decisiones”, tuiteó, con notable molestia e ironía, el periodista.
Agradezco a todos aquellos que opinan sobre mi salida de @Intrusos No recuerdo haber hablado con ninguno en lo últimas horas. O meses. O años . Pero igual es elogiable su laburo de ser intérpretes de mis decisiones.— JORGE RIAL (@rialjorge) February 25, 2021

Tras su partida (y también antes), se dijo de todo: que se había peleado con sus compañeros, que se había enojado al haber descubierto un chat paralelo y hasta que se iba a ir del canal.Lo cierto es que Rial dejó oficialmente el ciclo de espectáculos a comienzos de febrero, aunque no asistía al piso del programa desde hacía un mes, y ese día explicó todo. “Por cuestiones de programación del canal, de rearmado del canal, sé que muchos no lo podían creer, pero efectivamente no vuelvo a Intrusos”, anunció en aquel momento.Y agregó: “Es un ‘hasta luego’, no es un ‘adiós’. No creo que las despedidas eternas, profundas o definitivas. El 31 de diciembre grabé el último programa sabiendo que no volvía. Necesitaba un cambio y un desafío nuevo: no me voy de America, me quedo en el canal. Tengo 60 años y ya no me da la energía para hacer dos programas”.

Jorge Rial, en su despedida de “Intrusos”. Captura TV

Luego, en su cuenta de Instagram y al borde del llanto, reflexionó: “Intrusos no era un programa de televisión nada más. Grave error mío (que pensé eso al irme). Fue mucho más. Fueron 20 años de convivir, de haber formado una familia virtual con ustedes, de haberme metido en sus casas, en su living, en su cocina, en su cuarto, donde ustedes decidían ver la tele. De haberlos acompañado en los buenos momentos, en los malos, con buenas noticias, malas noticias. Estudios, hacer la tarea o una rica comida o lo poco que había en una mesa, y haberles podido llevar una sonrisa“.”Ustedes de a poco me fueron metiendo en su casa. Y uno de este lado no se da cuenta, no es consciente de eso hasta que pasa esto: uno tiene que tomar cierta distancia para ver el cariño de los otros. Y lo estoy sintiendo”, concluyó.JA

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